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A media mañana una vez le informaron de lo ocurrido, D. Pedro llamó al capitán del barco canario para interesarse por lo ocurrido, D. Fulgencio Montes, que así se llamaba, le puso al corriente del caso, y reconociendo lo peligroso que era estar fondeado aislado a tantas distancias de los demás, (caso que ya tenían resuelto, a la espera de que el práctico lo cambiase de fondeadero) como le había advertido D. Pedro la vez anterior que hablaron… Alargándose la plática entre los dos comandantes, D. Pedro le dejó caer las penurias que estaban pasando por la situación en tierra, al narrarle que casi tenían los alimentos agotados, aquel se ofreció a mandarles algunos víveres, que tampoco podrían ser muchos, ya que ellos tampoco venían muy sobrados, comentándole el capitán del barco canario que de lo que no le podía mandar, era vino, pues el que ellos traían se le había mareado, así que tendrían que esperar un tiempo para hacer uso del morapio, aunque el problema principal derivaría en la manera de hacérselas llegar las provisiones ofrecidas… -------------------------------------- 115 ----------------------------------
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Alarmados por las vociferaciones procedentes de la patrullera, fueron asomándose por la cubierta los tripulantes sorprendidos por el volumen de la megafonía de los militares, los mismos eran anunciadores de acaecimientos horripi- lantes, asustados estos al descubrir al camarada en el comedor maniatado… La ansiedad embargaba al pobre hombre una vez que le retiraron la cinta de la boca, vagamente empezó a relatar los hechos que le acontecieron, el terror sufrido en el transcurso de la retención lo había dejado en un estado de agitación zozobrante, varios somníferos tuvieron que administrarles… Dos números de los militares se hicieron cargo de los dos asaltantes detenidos, aquel día amén del gran susto vivido por el marinero amordazado y el gran desorden que aquellos causaron con el fallido robo, los ladrones marcharon con una mano delante y otra detrás, bueno, hasta que pisaron la patrullera, pues allí llevaban las dos manos detrás por culpa de las correspondientes esposas.
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otro gallo les hubiera cantando, igual no habrían sido capturados, pero allí también amanecía… Mala madrugada para cometer un saqueo eligieron los malhechores, la luna llena en toda su plenitud, hacía que la aurora favoreciera en luminosidad al no ser el resplandor tan opaco, y a pesar que en la noche todos los gatos son pardos, fueron un blanco fácil de localizar para una de las patrulleras que merodeaban por el refugio, aquel albor sonrosado que precedía a la salida del sol, traicionó a los rateros… Bajaba uno de ellos por el cabo que tenían fijo a la amura del barco por medio de un garfio, el cayuco estaba tan abarrotado de mercancías robadas, (quedando en cubierta tres veces más de la que pretendían llevarse en el primer viaje,) que una vez detenidos, se preguntaba toda la tripulación y los militares que se encontraban a bordo del barco canario, que como tenían pensado aquellos de embarcar en la chalupa, quizá tendrían pensado de ir los tres nadando, pues en ella no cabía ni los canaletes, aquellos tres asaltadores de tres al cuarto, demostraron ser unos verdaderos cayucos… Al verse sorprendidos por un gran foco que los alumbraban, uno de ellos que se deslizaba por la mitad del cabo, al escuchar las voces de los militares dándole el alto, sabiendo de antemano como se las gastaban estos representantes de la ley, que cuando había que disparar, nunca se andaban con remilgos ni con ningún tipo de miramientos, aquellos siempre tiraban al bulto, se quedó colgado a medio camino, inmóvil, de la misma manera tenía las manos levantadas el que se encontraba en la cubierta del barco, el único que escapó fue el que estaba abajo del todo, que sigilosamente se retiró nadando… --------------------------------- 113 -----------------------------------
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cuchillo de grandes dimensiones en su cogote, amordazado y amarrado a una de las patas fijas de la mesa, dejándolo allí, fue tanto el pavor que recorrió por su organismo, que se hizo pis encima… Venían provistos de varias talegas y de grandes sacos, arramblando con todo lo que se iban encontrando, localizaron las taquillas de los subalternos, desvalijando buzos, botas de agua, zapatos de seguridad y toda la ropa de trabajo que en ellas encontraron, idas y venidas de los tres forajidos a la cubierta cargados a tope… Entraron en la cocina a dejarla bien saqueada, no violando los grandes candados de los frigoríficos y cámaras, por no hacer bullicios que alertaran a los demás tripulantes, no así en la gambuza seca que estaba abierta de par en par, llenando sacos y talegas sin hacer distinción alguna, lentejas, conservas enlatadas, aceite, arroz, garbanzos etc. Todo el material de la cocina, cubertería, calderos, sartenes, desmontaron la TV. Video, todas las películas, a estos les servía todo, cepillos, cubos, recogedores etc. etc. El marinero amordazado no daba crédito a lo que estaba viendo, las veces que iban cargados hacia la cubierta, pensando éste que tenían que tener un gran barco abarloado al costado para tanta cantidad de objetos sustraídos, cuando la realidad era otra muy distinta, pues apenas tenían un pequeño cayuco, muchos viajes tendrían que hacer para llevarse todo lo robado… Pero la avaricia rompe el saco, los ladrones que hasta aquel momento lo llevaban todo al pie de la letra y de hecho le estaba saliendo un robo que ni pintado, pues si no llegan a ser tan avariciosos y se hubieran marchado un rato antes, ----------------------------------- 112 ------------------------------------
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Duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio, lo que profetizó D. Pedro, a la tercera noche floreció, aquella plaza ocupada por el barco canario en el fondeadero, era una perita en dulce para aquellos filibusteros del refugio, que si no le hincaron el diente las noches anteriores fue por la gran protección ejercida por las patrulleras nigerianas durante toda la noche en la zona, apenas hubo un relajamiento por parte de estos, saltó la liebre… Así amanecía el día con la triste noticia que comunicaban todos los telegrafistas corriendo entre ellos la voz, el barco canario había sido abordado por tres piratas… De nuevo se extremaban las precauciones a un alto nivel en las guardias, por las noches se volverían a agigantar las mismas en cuanto a las vigilancias, el desasosiego daba paso a la paz de los últimos días vividos en la bahía… En la madrugada entraron tres asaltantes a bordo del buque canario, que a diferencia de la mayoría de las naves del fondeadero que las guardias nocturnas eran reforzadas por varios miembros de la tripulación, aquel solo tenía a un marinero para salvaguardar todo el buque, el hombre lleno de confianza por la tranquilidad existente de aquellos días en todo el refugio, se guareció de la gran tormenta de agua que caía, entrando al comedor de la marinería, muy plácidamente se encontraba tumbado en uno de los sillones viendo películas de videos… Reaccionando tardíamente, cuando se quiso dar cuenta, no le dio tiempo ni a decir mus, quedándose petrificado en el sillón, mirando con los ojos muy abiertos y anonadado por lo que estaba acaeciendo a su alrededor, los tres infractores en taparrabos le tapaban la boca, colocándole uno de ellos un ---------------------------------------- 111 ----------------------------------
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Amanecía el día con un sol de justicia, una humedad que a primera hora de la mañana en la cocina, con las planchas y hornos a tope, hacían sudar la gota gorda, había que ingeniársela para dar de comer durante un día a tantas personas con tan pocos recursos que iban quedando en las gambuzas y frigoríficos, habiéndose reducido de seis platos diferentes al día a solo cuatro, que realmente eran tres, pues el potaje del mediodía se hacía un poco más acrecentado del habitual para que el mismo una vez convertido en puré se sirviera en la cena como primer plato, hasta la sombra del escorbuto asomaba en la imaginación de muchos tripulantes, la falta de alimentos frescos era motivo de aquellas incertidumbres… Todo parecía haber vuelto a la normalidad en lo referente a la refriega, quizás solo era una tregua hasta la llegada de la noche, aunque hasta aquel momento no se veían movimientos de las lanchas de las diferentes consignatarias por el fondeadero, ni los cayucos de los vendedores ambulantes, aquella mañana hasta los acercamientos de las patrulleras se habían relajados… El capitán recibía la contestación de Mr. Miller con las mismas evasivas, la cantinela que llegaba al aburrimiento, a la desconfianza de tantas falacias, solo le gustaba al hombre filosofar, aquella quimera de cabeza de león vomitaba llamas de fuego, el consignatario no le solucionaba nada, su ineficacia sumada al problema que se estaba viviendo en tierra era mucho para él… El capitán hacía tiempo que pensaba que aquel era un buen actor y un mayor embustero, el “Viejo” a pesar de todas las controversias de aquel, cada vez insistía con más tesón en sus solicitudes, de momento sin resultados ningunos… ------------------------------------ 110 -------------------------------------
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dentes de la metrópolis, las patrulleras no dejaron de escucharse durante toda la madrugada cuando se acercaban muy sigilosamente al barco, así una y otra vez por los alrededores, las luces de estas apagadas en su totalidad incluidas las de situación, los dos comedores principales del buque se llenaron aquella madrugada de los tripulantes alertados por aquellos ruidos provenientes de tierra, el que más con el que menos, allí no pegó nadie un ojo desde el principio de las escaramuzas, pues las mismas no dejaban de ser unas refriegas de pocas importancias en cuanto a intensidad… -Esperemos que la sangre no llegue al río - Comentaba Fausto el camarero en el comedor de la marinería, éste había bajado del puente de alcanzarles una cafetera de café a los oficiales que se encontraban allí, pues la preocupación como no podía ser de otra manera, era colectiva, pendientes estos de la radio por si hubieran noticias nuevas de aquella reyerta… El capitán a primera hora iba a comunicarse con la consignataria para que Mr. Miller le buscara como fuera una posibilidad de abandonar el fondeadero, pues la situación se volvía caótica, había que hacer víveres y el consumo general del barco, pues el combustible del mismo se extinguía también… Las refriegas eran muy esporádicas, de unas a otras pasaban hasta una y a veces dos horas, como si las mismas las provocasen grupitos pequeños de manifestantes enfrentados entre ellos, pero lo suficiente para que nadie se fuera tranquilo a la cama, la noche se estaba haciendo eterna, la mayoría amanecieron en los comedores… ------------------------------ 109 ---------------------------------
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Comentaba con mucho conocimiento de causa D. Pedro a los presentes en el puente que seguían aquellas maniobras, una vez dadas por finalizadas las mismas, el “Viejo” se comunicó por radio con el capitán de buque español, venían desde el archipiélago canario, pues pertenecían a una muy conocida naviera canaria, después de los saludos mutuos de rigor: D. Pedro: -¡Perdonen que me meta donde no me llaman! –Han fondeado muy aislados del grueso de los barcos que nos encontramos en el fondeadero – se exponen ustedes a que sean asaltados… Capitán barco canario: -¡Nos mandaron a que fondeáramos aquí, pues al no haber servicio de prácticos! D. Pedro: ¡Bueno, de todas maneras, abran ustedes bien los ojos, aunque estamos pasando por unos días de bonanzas en relación con los salteadores, nunca se sabe! ¡Sean ustedes bienvenidos! Cambio y corto… Lo dejaron pasar las patrulleras mandándolos a fondear en el sitio que había más espacio, al carecer el refugio de servicio de pilotos aquel día: -En fin, ya podían anclar en otro sitio, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, - Saben que les digo, “Qué cada palo aguante su vela” Dando por terminada aquella conversación… La contestación, a la no traída de los víveres, al no servicio de prácticos, a las idas y venidas de las patrulleras cercas de los barcos, saltaba a la luz aquella madrugada, quedando de nuevo el gozo en un pozo, en el silencio se volvían a sentir con bastante nitidez, pues hasta el viento estaba a favor para poderlos escuchar mejor, los sonidos de los disparos proce- -------------------------------- 108 ----------------------------------------
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¡El sabor de este pescado no tiene parangón! Refiriéndose al cherne le decía Zacarías el caldereta al cocinero… ¡Este pescado es tan bueno salado como fresco! Seguía el buen hombre hablando… -Sí que es verdad - esperemos que pronto se normalice esta etapa tan difícil que estamos atravesando, para que no nos vayan a faltar algo tan primordial como son las subsistencias alimentarias… Contestó Fran haciéndose cargo de la situación, más sabiendo de cómo se estaban quedando de peladas las gambuzas y frigoríficos… En tierra habría muchos problemas, pero en el barco por lo menos aquel día, eran todos deleites y parrandas, aquella tarde no solo el capitán se echó una buena siesta, pues con los depósitos bien repletos y con la virtud que tiene el ron de canarias que hasta saca juventud de las fosas funerarias, todo el que pudo se retiró a reposar después de tal manjar, la modorra que puede dar el sopor de aquellas latitudes, hacen olvidar momentáneamente todas las penurias y miserias del mundo, mañana solo Dios dirá… Al oscurecer la tarde, vieron un barco de pabellón español acompañado por una de las patrulleras que pasaban por la proa del Lago Isla Perdida, el cual se dirigía a la misma boca del río, en un principio pensaron que el mismo iba a entrar al puerto, pero al instante vieron que estaban dando fondo… Fondeando bastante retirado de donde se encontraban la mayoría de los barcos allí anclados, levantando cavilaciones de los oficiales que presenciaban aquellas operaciones: ¡Pero que hacen estos insensatos! ¡Van directos a meterse en la misma boca del lobo! ------------------------------- 107 ---------------------------------------
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-¡Lo siento capitán, de momento no se puede! -¡Qué bien se ven los toros desde la barrera! Le contestó D. Pedro sabiendo que aquel no le había entendido ni papa… El no verse ninguna lancha en el refugio, corroboraba la razón dada por Mr. Miller, si las embarcaciones no navegaban por el fondeadero, improbable que les acercaran los alimentos… Los sabios consejos dados por el engrasador Juan Espino daban sus frutos, la pesca se alió con los pescadores, en aquella nueva ocasión, las cantidades pescadas dio para preparar un buen sancocho para todos, eso sí, con pescado fresco, (la cantidad de chernes capturados fue tanta, que incluso se salaron algunos de ellos para otra comida) no es que fueran chernes de ley, pero sí que cada pieza pesaba más de medio kilo cada uno, con unas papas sancochadas, ( llenas las mismas de muchas raíces y de un sinnúmeros de ojos) un buen mojo picón, mandando el cocinero a uno de los marmitones a la gambuza a por unos kilos de gofio que aún quedaban, amasando una buena pella de aquella harina de millo sabia en matar el hambre, uno de los alimentos más apreciados en la gastronomía canaria, con cebollas que aún quedaba más de medio saco, un buen garrafón de vino tinto, más en el comedor de la tripulación aparecieron algunas botellas de ron canario, la comida terminó con una gran rasca colectiva, guitarras y timples amenizaron las siguientes horas, escuchándose Isas, Folías y Malagueñas de todas las islas canarias, aquel día se avizoraba todo de otro color diferente a la situación tan calamitosa que se estaba viviendo por culpa de aquellos problemas que acontecían en tierra… ----------------------------------- 106 ---------------------------------------
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El fondeadero amaneció en un silencio total, la moral de algunos tripulantes arrastrados por el talante de los acontecimientos, les estaban dejando los ánimos sin energías, la inquietud por las circunstancias hacía que la mayoría se desvelasen antes de sus horarios habituales, matar las horas matutinas tomando un café detrás de otro acompañados de cigarrillos, el mal dormir zarandeaba al más fuerte, las últimas noticias traídas por el agente de los pies descalzos que en un principio aportaron algo de ilusión, como que no convencieron del todo, la incertidumbre creada por los acaecimientos estaban haciendo mella en todos los tripulantes, hacía que las dudas afloraran con bastante furor, aquel era un momento crucial… El capitán por medio de la radio del puente llamaba con mucha obstinación a la consignataria, preguntándole al responsable principal de la misma por el pedido de los víveres, insistiendo que la situación se estaba agravando a pasos acelerados, las provisiones a bordo se estaban agotando, las pocas existencias se evaporaban, Mr. Miller le contestó que entendía muy bien los desasosiegos que acontecían a bordo, lo cual lamentaba profundamente de que estuvieran sucediendo, pero de momento no había manera humana de alcanzarles el pedido: -¡Descuide usted, que de que vea la ocasión se los envío! -En cuanto se aclare algo más el inconveniente de la bahía se los alcanzaremos… Dijo el consignatario tirando balones fuera… -Pero bueno, ayer su empleado nos comentó que el tema se había sosegado, que ya no habrían impedimentos para servirnos las provisiones - ¿Qué ha pasado de nuevo? ------------------------------------ 105 --------------------------------------
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boina que llevaba en la cabeza le robaron, algunas herra- mientas, que tampoco fueron muchas, pues al no venir previstos de sacos, utilizaron de talega el buzo de Pinto, envolvieron lo que se llevaron y salieron como flechas, preguntados los dos marineros de guardias, y por medio de la radio, el telegrafista se comunicó con los barcos más cercanos, ni siquiera vieron cayucos en las inmediaciones, quizá el relajamiento por la no existencias de atracos en el fondeadero de los días anteriores, era el motivo principal de no haber detectado los marineros de guardia la presencia de los dos salteadores, pero el bueno del contramaestre se llevó un susto de muerte, informado el capitán de lo sucedido, se presentó en el salón donde montó en cólera, arremetiendo contra los vigilantes… El toque de queda seguía en tierra, aunque en el barco no se había vuelto a escuchar ningún tipo de desorden proveniente de la ciudad, en el fondeadero a excepción del accidente de Pinto, era todo tranquilidad, aunque aquella noche subió a bordo un militar que llevaba algunas estrellas en su uniforme, comunicándole al capitán con mucha educación, que por ningún motivo fuesen a mover el barco de donde se encontraba fondeado, la perrita se encontraba en el comedor mientras los cuatro camaradas jugaban su partida, pues el accidente sufrido por el contramaestre no fue motivo para la suspensión de la misma, Consta apenas divisó al militar por el pasillo, le empezó a ladrar con bastante insistencia, quizá el color del nigeriano le llamó la atención, tanto fue el repertorio de esta, que tuvo que salir el cocinero a detenerla y volverla a meter en el comedor para que estos pudieran seguir su camino hacía el puente… ---------------------------------- 104 -----------------------------------
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Fran, sentado en el tope de la escalera le chiflaba por medios de chasquidos emitidos con la boca, la perrita en la plataforma de abajo, subía los escalones sin ningún tipo de dificultad, pero cosa tan extraña, hacían lo mismo al revés, y no era capaz de bajarlos, ni siquiera de intentarlo, igual tenía miedo de irse a caer de aquella escalera tan inclinada… El contramaestre le había requerido al primero de puente de hacer sus cuatro horas de trabajo en la carpintería a la caída de la tarde, pues el calor molestaba menos, metido de lleno en los últimos enjaretados que le quedaban por hacer, luego se encargaba él de servirse su cena que se la guardaban a diario, para después de las 21.00 horas reunirse con sus amigos para echar la partida de cartas, pues la misma no se la perdían ninguno… Los compañeros de juego lo echaron en falta, pues la no presencia en el comedor de Pinto a la hora habitual los tenía algo amoscados, la perturbación de los camaradas fue en aumento, Floro, el marinero encargado de mantener el orden en todos los pañoles del barco, no se aguantó más y fue en busca de su jefe superior, al no encontrarlo en la cabina se fueron los tres amigos a la proa, encontrándose con la desagradable sorpresa de hallarlo amordazado y muy bien amarrado a una de las mesas fijas de la carpintería, encima solo le dejaron los calzoncillos, cuando le quitaron la cinta de la boca, les narró a los presentes que fueron dos los que lo asaltaron, relatándoles hilo por pabilo lo que le había sucedido, en ningún momento lo maltrataron, simplemente le dijeron por medios de ademanes que mantuviera la boca bien cerrada, eso sí, lo despojaron de botas, cigarrillos, mechero de gasolina, buzo, un reloj bastante viejo, hasta la ----------------------------------- 103 -----------------------------------
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Quizá la perrita hasta ahora no tenía la suficiente edad para algunas de las enseñanzas, pues con el tema de bajar las escaleras como que le estaba costando bastante… Los que se decían entendidos en perros a bordo, que los había, desgraciadamente entre ellos no estaban ni José ni Fran, pues como ya se explicó, ambos estaban muy pelados en el tema de adiestrar a un cachorro, entre aquellos que se decían eruditos en el adiestramiento, existían entre ellos muchas controversias, pues las opiniones de unos a otros eran bastantes diferentes, varios se decían que eran unos cuidadores consagrados, pero el cocinero para que se acabara la discusión, cortó por lo sano, pues él entendía que lo mejor era llevarse por las evoluciones que en el animalito se iban viendo, a todos les decía que sí, pero luego se dejaba llevar por su intuición… Aquel día Fran la tuvo que regañar en su camarote, al principio ella como que no le hacía ningún caso, pues se dedicó a morder las patas de las dos sillas, igual al no tener los clásicos mordedores de gomas y cuerdas, también influiría algo, pues los juguetes de madera, ya se los había retirado, además, había que decirle un “NO” enérgico cuando hacía algo mal, y aquel día fue el primero de ellos, eso sí, sin chillarla, de la misma manera cuando hacía algo bien se ganaba la recompensa de la comida y las caricias que tanto le gustaban… ----------------------------------- 102 -------------------------------------
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comunicando al capitán y resto del personal, que la situación estaba casi normalizada, que todo había quedado en un pequeño susto, quedando en traer los víveres solicitado por el barco en breve, aquellas buenas noticias fueron recibidas con mucha satisfacción por toda la tripulación, aunque de alguna manera no se entendía los movimientos de las patrulleras por todo el fondeadero con tantas idas y venidas como se estaban produciendo aquel día, pero si éste decía que todo se iba a regularizar y de echo él había regresado al barco después de tantos días sin ni siquiera dar señales de vida, habría que darle un voto de confianza.
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De momento el Lago Isla Perdida tenía víveres para soportar algunos días más, aunque las frutas frescas ya se habían terminado y las verduras en nada también, la lista de las provisiones solicitadas a la consignataria, hasta el momento no las habían traído, la situación empezaba a ser confusa, al igual estaba pasando con el combustible del barco, aceite y el agua potable, todo esto seguía bajando de niveles de existencia, D. Manuel el jefe de máquinas, le estaba dando el coñazo de seguido al capitán, pero aquel tampoco podía hacer milagros, la consignataria tenía la palabra… Constanza ya era capaz de subir las escaleras, aunque bajarlas hasta aquel instante le estaba costando bastante más, Fran la dejaba en el peldaño central y desde abajo la llamaba, pero ella no estaba por la labor y volvía a la parte más alta de la misma, igual el tema radicaba que las escaleras de los buques son algo más inclinadas que las de los edificios, y como que algo altos estos peldaños para aquellas patitas tan cortas, era lo que frenaba a la perrita… En los últimos días parecía como que aquellos problemas de la bahía estaban dejando el tema de la enana en segundo término, esperando Fran y sus amigos que el capitán se olvidara en su totalidad de aquella majadería de desembarcar al animalito… Al siguiente día a media mañana por fin, se acercaba una lancha al costado del barco, las autoridades portuarias volvían para abrir el sello y repartir lo acordado por semana, aunque esta vez se pasaron en algunos días más, con estos señores embarcaba el peculiar agente de la consignataria, el morenito de los pies descalzos, provisiones no trajo, aunque si repartió alguna correspondencia personal a la tripulación, ------------------------------------ 100 -------------------------------------
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Los días pasaban y la incertidumbre crecía, las nulas informaciones de la cosignataria hacía que los ánimos a bordo se alteraran, cosa que estaba pasando por igual en casi todos los demás barcos que se encontraban en aquella bahía, ya se escuchaba por medio de las megafonías portátiles de los buques más cercanos y por radios de los más distanciados, noticias de los telegrafistas que pedían sobre todo hacer canjes de víveres, pues ya se veían algunas lanchas bogando por el fondeadero durante las horas del día haciendo aquellos trueques, pues algo había que hacer para que no faltasen los alimentos más primordiales, normalmente los barcos allí fondeados iban hasta Tema en Ghana para hacer el consumo y al mismo tiempo hacían los víveres, pues según decían los jefes, siempre salía más económicos hacerlos en aquel país, pero ahora con las prohibiciones de levar anclas, lo tenían bastante más difíciles… Las lanchas militares nigerianas que al principio estaban bastante retiradas del fondeadero, aquellos días se empezaban a distinguir patrullando alrededor de los barcos, seguro que para mejor control de la bahía, en ningún momento las mismas molestaban para nada, aunque claro está, daban algo de respeto verlas tan cercas… ---------------------------------- 99 -----------------------------------
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La movilidad de los barcos en el fondeadero era nula en su totalidad, los muelles estaban paralizados, ni entraban para descargar ni salía ninguna nave de los mismos, aunque en la ensenada todo era una balsa de aceite, aún más tranquilos que al principio de la llegada a Lagos, pues de alguna manera los salteadores de los buques no habían vuelto a actuar, no se veían ni siquiera de día aquellos cayucos ofreciendo frutas o verduras… De alguna manera los barcos en el fondeadero daban la sensación de abandono total por partes de sus consig-natarias, pues al no haber servicio de lanchas, no se notaban los movimientos de estas llevándoles los víveres a los respectivos buques, la tensión en relación a los asaltos había aminorado, pero el capitán con mucho juicio seguía manteniendo los mismos sistemas de guardias, repitiéndoles una y otra vez a todos los componentes de las mismas, que por ningún motivo bajasen la guardia.
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El capitán en un principio no quería por ningún concepto quebrantar los precintos de las bodegas, siempre que la situación no se agravara para conseguir víveres, pues si la misma se prolongaba por mucho tiempo más, no dudaría ni un momento en sacar las cajas de pescados que fueran necesarias para subsistir, él lo tenía muy claro en ese sentido, así se lo había comentado a sus oficiales, el flete tampoco era de mucha calidad, pues bien sabían ellos, que la gran mayoría de la carga eran pescados de subproductos, destinados los mismos a las fábricas para convertirlos en harinas… Desde primera hora de la mañana se vieron varios tripulantes pescando a fondo, subiendo a bordo varias piezas de chernes, tal y como lo había vaticinado el Sr. Juan, el método recomendado por él fue muy eficaz, pero seguía siendo un espacio muy malo de pesca, la cantidad cobrada no fue muy abundante, ni por asomo daba aquella suma para que pudieran comer toda la tripulación… Estaban planificando de echar el chinchorro al agua, el mismo lo tenían pertrechado de días anteriores para organizar pescas en espacios que fueran de fondos rocosos, que pudieran ser buenos caladeros, esperando que en los días venideros la cosa se apaciguara en su totalidad para poder remar por la bahía sin temor a que las autoridades portuarias les llamara la atención… La vida en la rada era de lo más normal, algunas patrulleras se acercaban al barco, pero para nada se vivía en tensión, tampoco se habían escuchado de nuevo ningún tipo de desórdenes provenientes de tierra… ---------------------------------- 97 ------------------------------------
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En el umbral de la noche, el engrasador Juan Espino (un lanzaroteño de nacimiento y tinerfeño de adopción) departía en el comedor de la tripulación con sus camaradas la mejor manera de pescar sobre aquellos bancos de arenas donde se encontraba el barco fondeado, nadie a bordo le hacía sombra al Sr. Juan con lo relacionado con la pesca, él, tío Juan, como cariñosamente lo llamaba el cocinero, era el tripulante de más edad en el buque, empezó a sentar cátedra explicando el mejor modo de pescar por aquellos lares, pues anterior- mente había navegado por aquellas regiones como marinero en pesqueros… Varios miembros de la tripulación habían estado pescando sin ningún resultado positivo los días anteriores… Al derredor del tío Juan se encontraban los camaradas para escuchar las explicaciones dadas por él: -Aquí el mejor sistema a emplear para tener éxito con las capturas, - sobre todo el cherne que es lo que más abunda por estas zonas – es dejar caer libremente el sedal al fondo y dejarlo al garete - que la plomada quede con bastante tanza acostada sobre la arena… Prosiguió hablando mientras los demás eran todos oídos… -Luego se van realizando recuperaciones rítmicas del sedal, simplemente para que la carnada no quede completamente enterrada en el fondo – aunque lo primero que tienen que tener en cuenta, es que estamos anclados en una zona muy mala de pesca... -Mañana comprobaremos estas enseñanzas - Dijo Floro… Los que estaban libres de guardias, mataban las horas en aquellos menesteres, que otra cosa mejor se podía hacer con tanto tiempo tumbado a la bartola sin disparar un chícharo… ------------------------------------ 96 ---------------------------------------
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