About the work
-¡Lo siento capitán, de momento no se puede!
-¡Qué bien se ven los toros desde la barrera!
Le contestó D. Pedro sabiendo que aquel no le había entendido ni papa…
El no verse ninguna lancha en el refugio, corroboraba la razón dada por Mr. Miller, si las embarcaciones no navegaban por el fondeadero, improbable que les acercaran los alimentos…
Los sabios consejos dados por el engrasador Juan Espino daban sus frutos, la pesca se alió con los pescadores, en aquella nueva ocasión, las cantidades pescadas dio para preparar un buen sancocho para todos, eso sí, con pescado fresco, (la cantidad de chernes capturados fue tanta, que incluso se salaron algunos de ellos para otra comida) no es que fueran chernes de ley, pero sí que cada pieza pesaba más de medio kilo cada uno, con unas papas sancochadas, ( llenas las mismas de muchas raíces y de un sinnúmeros de ojos) un buen mojo picón, mandando el cocinero a uno de los marmitones a la gambuza a por unos kilos de gofio que aún quedaban, amasando una buena pella de aquella harina de millo sabia en matar el hambre, uno de los alimentos más apreciados en la gastronomía canaria, con cebollas que aún quedaba más de medio saco, un buen garrafón de vino tinto, más en el comedor de la tripulación aparecieron algunas botellas de ron canario, la comida terminó con una gran rasca colectiva, guitarras y timples amenizaron las siguientes horas, escuchándose Isas, Folías y Malagueñas de todas las islas canarias, aquel día se avizoraba todo de otro color diferente a la situación tan calamitosa que se estaba viviendo por culpa de aquellos problemas que acontecían en tierra…
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Title Página - 106 - Constanza "La Perrita Navegante"
-¡Lo siento capitán, de momento no se puede!
-¡Qué bien se ven los toros desde la barrera!
Le contestó D. Pedro sabiendo que aquel no le había entendido ni papa…
El no verse ninguna lancha en el refugio, corroboraba la razón dada por Mr. Miller, si las embarcaciones no navegaban por el fondeadero, improbable que les acercaran los alimentos…
Los sabios consejos dados por el engrasador Juan Espino daban sus frutos, la pesca se alió con los pescadores, en aquella nueva ocasión, las cantidades pescadas dio para preparar un buen sancocho para todos, eso sí, con pescado fresco, (la cantidad de chernes capturados fue tanta, que incluso se salaron algunos de ellos para otra comida) no es que fueran chernes de ley, pero sí que cada pieza pesaba más de medio kilo cada uno, con unas papas sancochadas, ( llenas las mismas de muchas raíces y de un sinnúmeros de ojos) un buen mojo picón, mandando el cocinero a uno de los marmitones a la gambuza a por unos kilos de gofio que aún quedaban, amasando una buena pella de aquella harina de millo sabia en matar el hambre, uno de los alimentos más apreciados en la gastronomía canaria, con cebollas que aún quedaba más de medio saco, un buen garrafón de vino tinto, más en el comedor de la tripulación aparecieron algunas botellas de ron canario, la comida terminó con una gran rasca colectiva, guitarras y timples amenizaron las siguientes horas, escuchándose Isas, Folías y Malagueñas de todas las islas canarias, aquel día se avizoraba todo de otro color diferente a la situación tan calamitosa que se estaba viviendo por culpa de aquellos problemas que acontecían en tierra…
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509085119649
Entry date Sep 8, 2015, 12:13 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 8, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509085119649-pagina-106-constanza-la-perrita-navegante-