para Andrea, en otra vida fuimos, lo dijiste.
Andrea me quitó sus ojos con levedad y comió un poco de pasta. “Me dijo Sara que mi cuerpo no cambiará, que será como un crimen perfecto, así lo dijo, que no quedaría ningún rastro... Del recuerdo te ocupas tú, eso ya es cosa tuya. Y creo que tiene razón, ahora me siento mal al respecto”. Alcancé con reserva su mano izquierda, que descansaba sobre el mantel de poliéster blanco de la mesa, el resol tímido que apenas entraba por la ventana del restaur
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