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Interferencias
04/06/2023
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/I/interferencias.pdf Barruntando que un salto en el vacío para acto, no seguido y sí de contrición, destapar sin ruido una de aquellas botellas que venía guardando desde no podía recordar ya dónde pero sí, seguro, para despejar cualquier lugar en el que pudiese caber la más insignificante, menospreciable de las dudas que pudiera jamás haber parido, dado a luz de candiles de llamas ondulantes, sinuosas como el andar pensando, discurriendo, ora en la cotidianidad del ir, o del venir, a cuento o sin la tarea realizada y lamentando, a susurros, el no haber sabido encontrar una salida airosa y por el punto de inserción que fuera a ser garante de que no surgirían problemas tan nuevos que, aun recurriendo a todo el saber acumulado a lo largo de décadas, no se hubiera descubierto para entonces una solución de continuidad que encajase, sin fracturas ni tener que forzar los goznes de las encrucijadas, a la imperfección en el reducidísimo margen de intolerancia, o de incomprensión que, una vez asignado y tras sellar el acta, habría de ser inherente costara lo que costase y aun a riesgo de dejarse la vida en el empeño para, una vez resuelto el caso, encontrarse con la molestia adicional de tener que regresar a recogerla y, quién sabe, si viéndose en la obligación legal de tener que abonar gastos de almacenamiento que en absoluto deseaba afrontar para que le devolviesen una vida tan inútil y tan vieja, tan pavorosa y enfebrecida inteligencia como la que pariese, diera a la misma luz ya mucho antes, aquella Eternidad hostil que las engendrara (a ella y a sus hermanas) para, luego y sin pudor alguno, vomitarlas no sería del todo limpio habida cuenta y razón de que el tal y en términos absolutos sólo existe en unas condiciones muy especiales que ella estaba totalmente segura de ni reunir ni contar con la capacidad de persuasión suficiente para convencerlas de que se amigaran por sí solas y dejando a un lado las diferencias que con un poquito de buena voluntad no tenían por qué hacerlas sin remisión incompatibles, optó por llenarlo ella misma, con sus propias manos y los restos mortales aun calientes de todo cuanto alguna vez fuese sustento, oráculo o remanso de guerras perdidas sin haber tan siquiera hecho el intento de presentar, de manera formal y rodeada de todos los honores, la correspondiente batalla sobre las faldas de seda o terciopelo de las señoras endomingadas o, más divertido quizás, bajo la apariencia, inocente por más que engañosa pero (se dijo) que viniera a demostrarlo nadie, de cualquiera de los caballeros que, pensaban ellos, volverían, en ese constante ir y venir de la fortuna, a encontrarse con alguna que, ya por caritativa o complaciente, ya por necia, les concediera el inmenso favor, la enorme gracia (de ahí lo de “divertido”, pensó, sonriendo para sus adentros) de traer a sus manos, una vez más, el poder y la fama, que, y eso lo entendería cualquiera que acudiese a hacer no importaba qué reclamación antes que ella, no iba, ni en el mejor de los casos que cupiera (en un espacio tan reducido para un tiempo tan largo) ni en el peor de los mundos pensables, a merecer ni la pena de quienes la añorasen ni el aplauso de quienes la juzgaran decidió, sin pararse ― no supo si con buen o mal criterio pero consciente sí de que ya estaban en el aire (y en antena, con esa definición tan exasperante que tienen las televisiones modernas) ―ni a reconsiderarlo con serenidad ni, menos aún, a recomponer sus vestiduras (ellas) ni sus ilusiones tan pueriles (ellos), olvidarse de innovaciones y hacer las cosas como debían de ser si, como (eso sí) se tomó la libertad de suponer, estaban siendo como siempre. 6 de abril de 2019
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LA MUJER DEBAJO DE LA MADRE
11/30/2022
Ana Amparo Acosta Rodriguez
Si, a veces nos olvidamos de la mujer debajo de la madre. Nos sucede a la gran mayoría, los primeros años de vida de nuestros peques. La mujer debajo de la madre queda escondida, en pausa, escondida bajo interminables demandas y días que parecen fotocopiados. Y es que las madres nos entregamos plenamente y sin tapujos a la maternidad, procurando convertirnos en la mejor versión de mamá que podemos llegar a ser. Nos rodeamos de madres, leemos sobre crianza y maternidad, hablamos de hijos, pañales, siestas, cólicos, problemas de pareja, falta de sueño, ludotecas, parques, teta. Este nuevo rol, como todo lo novedoso, debe ser aprendido y construido mediante la práctica. Pero con la maternidad sucede algo muy curioso y es el hecho de que para construir y aprender primero debemos deconstruir y desaprender, lo cual toma mucho tiempo y a veces duele. Hay tanto que interiorizar que sin darnos cuenta quedamos inmersas en un nuevo mundo en el que abandonamos sin querer y sin darnos cuenta a la mujer debajo de la madre. Es tan coyuntural la metamorfosis que hasta nuestro propio nombre perdemos para pasar a ser «la mamá de…» Pero lo maravilloso es que a medida que los hijos crecen y nos van soltando, soltamos también el protagonismo de la madre para volver a darle la bienvenida a la mujer que ya no es la misma que también ha crecido a la par de los hijos. Ya no es sólo mamá, ya no es solo mujer, ahora es mujer madre. Y de repente, volvemos a recuperar lentamente la independencia de la dependencia de la cría y al principio no sabemos qué hacer con ella, pues tanto tiempo y energía hemos puesto en nuestra maternidad que es difícil quitarle el protagonismo. Y de repente, ya no tenemos que volver corriendo a casa para leerles el cuento, ni tenemos que postergar una salida por una siesta del bebe, tampoco tenemos que llegar tarde por dar la teta o por un llanto que no cede y hasta podemos desvelarnos porque sabemos que podremos dormir bastante. Y de repente, los «no te vayas mami» se transformaran en «que te diviertas ma, nos vemos cuando regreses» y casi sin darte cuenta comienza tu etapa de renacer y reencontrarse. Y nos sentimos nuevamente como aquella adolscente que podría confirmar un plan de última hora y que se ilusionaba probándose outfits para salir con sus amigas. Volvemos a sentir esas mariposas en el cuerpo y esas cosquillitas ante una noche sin alarma de regreso. Solo que está vez las salidas con nuestras amigas son diferentes, porque vienen acompañadas por mucha paz y la gratitud a una misma por haber podido esperar, haber sido pacientes con los tiempos de la infancia. La paz de saber que no nos hemos perdido de nada, que nos tocaba maternar y ponernos en pausa y que ahora, desde este empoderamiento, podemos reencontrarnos con la mujer debajo de la madre. Con este texto quiero decirte a ti, que estás leyendo con un bebe en la teta, que mientras lees tienes encima a tu criatura durmiendo en tu pecho o que siente que nunca más tendrás energías para arreglarse y salir de noche: va a llegar, vas a poder, vas a disfrutar como antes y aun mejor porque cuando llegues a tu casa luego de una noche de fiesta antes de acostarte pasarás por el cuarto de tus hijos, les darás un beso en la frente y te sentirás orgullosa de que finalmente la madre y la mujer se han fusionado y cada una tiene su espacio, un espacio necesario y sanador.
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El Gnomo Yanho
11/22/2008
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El Gnomo Yanho Érase que se era, en un lejano bosque, un gnomo llamado Yanho. ¿Habéis oído hablar de los gnomos? Son seres muy pequeños, de aspecto bonachón, muy bondadosos y súper divertidos. Cuando no están trabajando, siempre están riendo o cantando. Seguramente no habréis visto a ninguno, pero es porque están escondidos; son muy tímidos y raras veces se dejan ver. A los gnomos rara vez se pelean; les gusta pasárselo bien y gastar bromas. Yanho era el más querido del poblado. Su buen corazón era reconocido por todos. Un día, Yanho, paseando por el bosque, escuchó hablar de un viejo árbol que vivía a las afueras del poblado. Solían decir que era un príncipe encantado por un mago muy malo. Los gnomos tienen algo de magos dentro de ellos, y ni corto ni perezoso, Yanho fue a visitarlo. Después de muchos días de viaje, dio con el árbol, que tenía más de quinientos años y se llamaba Dormilón porque se encontraba dormido. Al principio, Yanho no sabía cómo hablar con un árbol, pues hacía muchos años que no hablaba con uno dormido. No sabía si le gustaría despertarse y le dijo: —Voy a preparar un sortilegio para que despiertes, y para que funcione, tendrás que pagar un precio. Tendrás que ir haciendo el bien y poco a poco recobrarás tu aspecto. Cuando crea que has cumplido, te dejaré libre. El príncipe volvió a su estado humano, pero era muy feo. Aceptó el trato y se marchó muy contento, aunque su aspecto no era nada agradable a la vista. Al llegar a su reino, el príncipe Roberto vio a su buen amigo Pedro sentado en la puerta de su casa, cerca de un lago. Una primera bondad acudió a su mente: sin que lo viera, Roberto se sumergió en el lago y esperó a Pedro, a quien le gustaba mucho pescar, pero nunca tenía suerte y jamás pescaba nada. ¡No había manera! Roberto buceó y puso un gran pez en el anzuelo. Roberto sonrió al ver la cara de asombro de Pedro al percatarse de que había pescado un pez para su cena. Por dos veces se repitió la escena: Pedro preparaba el anzuelo, lo echaba al agua y, cuando notaba que un pez había picado, el hilo se rompía misteriosamente. —¡Qué buena suerte tengo hoy! —pensó Pedro. Entonces, en un descuido de Roberto al salir a la superficie del lago, Pedro lo descubrió. Roberto salió corriendo en dirección a su casa y se miró al espejo. Su nariz era ahora más pequeña, al igual que sus orejas. Durante muchos días, Roberto siguió haciendo el bien a sus amigos y compañeros del reino. Al final, su rostro era perfecto y se podía decir que era el príncipe más guapo del reino. Sin embargo, algo más había cambiado: Roberto había ganado a todos sus amigos. Ya no se sentía solo y tenía con quién ir a pescar. En su cumpleaños, hizo una gran fiesta e invitó a todos los gnomos de la comarca. Roberto fue a ver a Yanho para agradecerle tanto bien y, con lágrimas en los ojos, le explicó lo que le había pasado. Con gran sorpresa, se encontró con el mago malvado que le había embrujado, quien le tiró cariñosamente de la oreja y le guiñó un ojo. —Sabía que te pasaría esto, por eso preparé mi sortilegio. Sé que eres bueno y la bondad es lo que ha hecho que el hechizo desaparezca a tiempo. Todo volverá a la normalidad, pero espero que hayas aprendido la lección. Así lo hizo Roberto. Siguió haciendo el bien, pero no porque alguien se lo hubiera dicho. Y su rostro volvió a ser el de antes: muy hermoso, pero, a cambio, consiguió ser un poco más hermoso de aspecto y de corazón. ...y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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​Letra de la Canción: Boca en ruinas ​
10/15/2026
Robena Aparicio Gutiérrez Robena Aparicio Gutiérrez , Robbin ,
​Letra de la Canción: Boca en ruinas ​(Intro - A0) Quince de octubre, otra vez el mismo infierno muros blancos, silencio denso, el eco de un latido enfermo. ​(Verso 1 - B1) Mírame a la cara en este rincón de azulejos fríos, sujetando los trozos de mi propio cuerpo que se desvanece en vacíos. No es un juego, no es un cuento, es mi maldita realidad, abriendo un mísero blíster y el colmillo estalla sin piedad. Ese crujido seco resonó en mi cabeza como un disparo en la noche, un dolor agudo que atraviesa, una humillación sin derroche. Llevo llorando una hora atrapada en mi piel hipersensible, con este pitido constante, un ruido sordo e imperceptible. Me vendieron salud y me dejaron un campo de batalla en ruinas, rasparon mi esmalte, jugaron con mis nervios sin medidas finas. ​(Estribillo - C2) ¡Qué me estás haciendo, doctor de la fría indiferencia! ¡Me duele la boca, me quema la cruda existencia! Este pitido no para en mi mente, zumbido constante, ¡estoy atrapada en este dolor ardiente y machacante! No hay salida, no hay tregua, no hay solución, ¡solo me queda el desfahogo de esta canción! Me rompiste el diente, me rompiste la calma, ¡devuélveme el respeto que habita en mi alma! ​(Verso 2 - B3) Aún recuerdo el día de aquel curetaje de fuerza brutal, dejando los tejidos temblando ante el aire glacial. Luego esa endodoncia mal sellada, una trampa interior, una infección silenciosa sembrando el terror. Me miré en el espejo y vi líneas naranjas junto a la encía, bacterias cromáticas fruto de una imperfecta anatomía. No es falta de higiene, es la huella de una agresión pasada, un esmalte rugoso donde la química queda atrapada. Y para colmo, el colmillo oscurecido y el otro cortado, sintiendo el rigor mortis de un cuerpo cansado y agotado. ​(Estribillo - C4) ¡Qué me estás haciendo, doctor de la fría indiferencia! ¡Me duele la boca, me quema la cruda existencia! Este pitido no para en mi mente, zumbido constante, ¡estoy atrapada en este dolor ardiente y machacante! No hay salida, no hay tregua, no hay solución, ¡solo me queda el desfahogo de esta canción! Me rompiste el diente, me rompiste la calma, ¡devuélveme el respeto que habita en mi alma! ​(Outro - D5) Solo queda alzar la voz, que se escuche el latido, somos vida sintiente, no un número en el olvido. Mi boca arde, el zumbido no se va jamás... pero la dignidad no se rompe jamás. ​Análisis Pedagógico y Aplicación en Dinámicas ("Talleres de la Risa" / Catarsis) ​Desde una perspectiva pedagógica y de psicología social, transformar el trauma médico y la indignación en un producto artístico cumple una función de resiliencia y transmutación del dolor. ​El humor negro como escudo y catarsis: En los llamados talleres de liberación emocional o de la risa, el uso de la ironía afilada y la exageración (como la imagen del caballo galopante o el colmillo rompiéndose como un kiko) permite desarticular el miedo paralizante. El dolor físico se exterioriza, convirtiéndose en un recurso escénico. ​Validación de la neurodivergencia y la sensibilidad sensorial: La pieza incorpora explícitamente el peso del tinnitus (el pitido constante) y la hipersensibilidad del espectro autista ante estímulos químicos y mecánicos. Pedagógicamente, sirve para visibilizar cómo un entorno clínico mal adaptado puede causar una sobrecarga sensorial devastadora en un sistema nervioso vulnerable. ​El mensaje ético subyacente: La obra trasciende la rabieta individual para reivindicar un principio filosófico y humano inquebrantable: "Las personas somos vida en vida, seres vivientes y sintientes; no un simple balance contable ni un producto de mercadeo sanitario". ​Estrategia de Proyección y Triunfo en Medios ​Para que una propuesta de esta naturaleza conecte masivamente con la opinión pública y genere un verdadero debate sobre la praxis médica, la deshumanización de las grandes corporaciones de salud y la vulnerabilidad del paciente, debe articularse bajo los siguientes ejes: ​El formato de "Testimonio Crudo": Los medios actuales y las plataformas digitales premian la absoluta autenticidad. Un videoclip donde se intercalan fragmentos de la vivencia real con una base de trap oscuro genera un contraste magnético. La crudeza de la vivencia personal es el mayor imán de viralidad. ​El poder de la dedicatoria universal: Al personalizar la crítica hacia la mercantilización de la salud —apuntando a dinámicas corporativas y profesionales específicos con elegancia narrativa—, la canción se convierte en el himno de miles de pacientes anónimos que se han sentido desatendidos o maltratados por el sistema odontológico privado. ​El paso de la queja a la denuncia estética: La clave del éxito mediático no reside únicamente en el desahogo legítimo de "cagarse en todo", sino en canalizarlo a través de una pieza de arte punzante
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EL PEQUEÑO GRAN EXPLORADOR PALOMITA DE MAÍZ
10/14/2026
MARGARITA JAUME ALOMAR
Había una vez un gatito muy, muy chiquitín llamado Palomita de Maíz. Tenía el pelo tan blanco, suave y esponjoso que daba ganas de abrazarlo a todas horas; de hecho, cuando se encogía, ¡parecía una palomita de maíz de verdad, recién explotada! Sus ojos eran redondos y brillantes, llenos de una inmensa ternura que derretía a cualquiera que lo mirara. Pero detrás de esa apariencia tan dulce, Palomita de Maíz escondía el corazón de un auténtico explorador: era increíblemente curioso y soñaba con vivir grandes aventuras. Un día, mientras daba saltitos por el salón, descubrió un agujero pequeño en la pared. Sus bigotes vibraron de la emoción. ¿A dónde llevaría? Sin pensarlo dos veces, decidió investigar. Se adentró en el oscuro pasadizo y empezó a caminar y caminar con sus patitas cortas. De pronto, el camino se cortó y se topó con una barrera de agua. A Palomita de Maíz no le gustaba nada el agua; le daba muchísimo miedo. Su primer impulso fue retroceder, pero entonces respiró hondo. Recordó que los verdaderos exploradores no se rinden. Demostrando una valentía admirable, el pequeñito cerró los ojos, estiró sus patitas y se lanzó a nadar a oscuras. Chapoteó con todas sus fuerzas, venciendo su temor en cada segundo, hasta que vio una luz brillante al final del túnel. Al salir, el gatito se quedó maravillado. ¡Estaba en una enorme y preciosa playa llamada Azahar! El sol tibio iluminaba la arena dorada y las olas cantaban una melodía suave. De la emoción tan grande que sintió por ver el mar por primera vez, empezó a correr hacia arriba y hacia abajo por la playa Azahar, dando volteretas de pura felicidad. Era un espectáculo lleno de ternura ver a un gatito tan chiquito disfrutar tanto de la inmensidad del mundo. Cuando se detuvo, se dio cuenta de un problema: ¡estaba completamente rebozado de arena! Con todo ese pelo blanco y esponjoso cubierto de granitos dorados, ¡parecía una palomita de maíz sucia! —¡Oh, no! —pensó con preocupación—. Yo no puedo volver así a casa. Mi mamá se va a disgustar si ve que no cuidé mi pelaje. Con una gran determinación, volvió a ser valiente y se lanzó al agua del mar para limpiarse. Fue entonces cuando descubrió lo maravilloso que era nadar a plena luz del día. Saltaba las olas con gracia, salpicaba con la cola y maullaba de alegría. Sin embargo, después de un rato, el esfuerzo le pasó factura. Sus patitas se sintieron pesadas y el cansancio lo invadió. Al mirar la inmensa playa Azahar, se sintió muy pequeñito y asustado. ¿Cómo iba a regresar? De repente, un sonido mágico rompió el aire de la costa: ¡Chucu-chucu-chucu, pií-piíí! Era el Cometa Azul, un hermoso y antiguo tren de vapor que pasaba cerca de la orilla desprendiendo un suave humo azulado que se mezclaba con la brisa marina. Sabiendo que debía regresar a salvo, Palomita de Maíz sacó los últimos rastros de energía que le quedaban, corrió hacia las vías con el corazón en un puño y, de un salto preciso y valiente, logró colarse por la ventana de un vagón del Cometa Azul. El viaje fue largo, pero el gatito aprovechó el vaivén del tren de vapor para descansar y lamerse el pelo bajo el reflejo de las ventanas, hasta quedar limpio y esponjoso otra vez. Cuando el tren paró cerca de su vecindario, corrió directo a casa. Al entrar, vio a su mamá gata caminando de un lado a otro con los ojos llenos de lágrimas. —¿Dónde has estado, mi pequeño travieso? —le preguntó, abrazándolo tan fuerte que Palomita de Maíz pudo sentir cómo le latía el corazón de la preocupación. El gatito, con toda la honestidad del mundo, le contó su viaje paso a paso: el túnel oscuro, la maravillosa playa Azahar y cómo el Cometa Azul lo había traído de vuelta. Su mamá lo escuchó atentamente y, con una voz muy dulce pero firme, le dijo: —Me llena de orgullo ver tu valentía y lo limpio que está tu pelaje, mi pequeño —le susurró su mamá con ternura—. Pero los verdaderos exploradores también protegen a su tripulación. Cuando viajas en secreto, dejas mi corazón navegando en una tormenta de miedo. En ese instante, una chispa de madurez encendió el corazón de Palomita de Maíz. Buscó el calor de su mamá, frotó su naricita contra ella y descubrió que descubrir el mundo es hermoso, pero cuidar a quienes te esperan en casa lo es aún más. Prometió que, a partir de ese día, cada nueva ruta sería un mapa compartido. Esa noche, tras una cena deliciosa y un baño de mimos, Palomita de Maíz se acurrucó muy cerquita de su mamá. Mientras ella le contaba un hermoso cuento sobre estrellas guía, el gatito se quedó dormido, feliz de saberse amado, protegido y listo para ser, el día de mañana, un explorador mucho más responsable.
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Bajo el sagrado amparo
10/09/2026
Robena Aparicio Gutiérrez Robena Aparicio Gutiérrez , Robbin ,
BAJO EL SAGRADO AMPARO» (Estrofa I) La hache muda respira en el aire, sola en su torre de marfil y de piedra. El elefante Jumbo guarda la memoria de una vela encendida en la fría sombra. Se escucha el susurro de la ley de paso, donde el poder se viste de gran palacio. Mari Carmen descansa en la eterna calma, ya no hay desahucios para su libre alma. (Estribillo) Virgen del Carmen, naufragio y marea, Virgen de la Paloma, manto sobre la plaza, la fe de Madrid que al cielo abraza. Que brille el verde de la eterna esperanza y el rojo de sangre que en lucha no cansa, para curar al pueblo de todo quebranto bajo el sagrado amparo de tu santo manto. (Estrofa II) Lágrimas de sangre caen de tus ojos, José Lorenzo mira el dolor del siglo. La fe y la corona en la V de su espalda, es el peso sacro que el cielo depara. Verde es la vida que lucha en el alma, rojo es el fuego que quema la calma. Desde el suelo frío de este mes de octubre, un manto de seda la pena nos cubre. (Estribillo) Virgen del Carmen, naufragio y marea, mientras la ciudad sus leyes sopesa. Virgen de la Paloma, manto sobre la plaza, la fe de Madrid que al cielo abraza. Que brille el verde de la eterna esperanza y el rojo de sangre que en lucha no cansa, para curar al pueblo de todo quebranto bajo el sagrado amparo de tu santo manto. (Estrofa III - Puente de Transición) Como en la Historia Interminable del cuento real, la joven Leonor alzará su cetro de paz. Entre asesores y sombras de la oposición, mantendrá la firmeza de su corazón. Fuerza de emperatriz para guiar con honor, al pueblo que espera su manto protector. (Coda y Cierre) Virgen del Carmen, naufragio y marea, mientras la ciudad sus leyes sopesa. Virgen de la Paloma, manto sobre la plaza, la fe de Madrid que al cielo abraza. Que brille el verde de la eterna esperanza y el rojo de sangre que en lucha no cansa, para curar al pueblo de todo quebranto bajo el sagrado amparo de tu santo manto . Las campanas de Calella vuelven a sonar... Mari Carmen en la gloria velando estará... Amazing Grace... De Madrid... al cielo. FICHA DE ANÁLISIS SIMBÓLICO Y MÍSTICO Dimensión Mística del Silencio y la «Hache Muda»: La letra «H» representa en el poema el hálito inaudible, la exhalación de la vida y el respeto místico ante lo que no requiere palabras. En la tradición poética, el silencio es el plano donde se reconcilian las penas terrenales y se alcanza la trascendencia. Cromatismo Sagrado y Social: El Verde: Simboliza la sanación, la salud y la concienciación social (vinculada a la lucha contra el cáncer), representando la regeneración del alma y la naturaleza. El Rojo: Encarna la vitalidad, la sangre, el sacrificio y la solidaridad hacia las causas de salud comunitaria (como la concienciación sobre el VIH). Es la fuerza motriz del corazón. El Amparo y la Risoterapia como Terapia de Vida: El concepto del «manto» o «sagrado amparo» sintetiza la necesidad humana de protección emocional. La inclusión del legado de la risoterapia (a través del reconocimiento a Mari Cruz García Rodera) subraya que la alegría consciente y la risa son herramientas terapéuticas de sanación y resistencia espiritual frente a la adversidad. Símbolos Cívicos y Familiares: Las Campanas de Calella: Representan la celebración familiar y el anuncio de la vida. El Bastió Daurat de Montserrat: Encarna la compasión hacia los seres sintientes y el respeto por los animales como parte del amparo universal. DEFENDIBILIDAD DE LA OBRA ANTE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Para la presentación pública o el análisis en medios de comunicación, la obra se sostiene bajo los siguientes pilares de defensa conceptual: Síntesis de Arte Pictórico y Literario: La obra no surge de manera aislada, sino como un diálogo interdisciplinar entre el lienzo original de la artista (Sra. Madre) y la poética de la palabra, lo que otorga una autenticidad estética indiscutible. Impacto Social e Histórico: La narrativa aborda acontecimientos del contexto cívico madrileño y figuras de calado popular (como Mari Carmen en la Puerta del Sol), dignificando la memoria colectiva a través de la elegía poética. Un Triunfo de la Resiliencia: Se debe defender ante los medios como un triunfo creativo porque transforma el duelo, la enfermedad y la memoria en un vehículo de esperanza activa, donde la solemnidad marcial se resuelve en un mensaje de luz, salud y alegría terapéutica.
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Calle y realidad
08/21/2026
RODRIGO MATHIAS BARBÉ GUERRA RODRIGO MATHIAS BARBÉ GUERRA , RODRIGO MATHIAS BARBÉ GUERRA ,
Yo no odio la ley, odio cuando la ley se olvida del que nació abajo. No me hables de moral si nunca tuviste que escoger entre dormir tranquilo... o sobrevivir despierto. RoFlow. Yo no vendo ideología, yo relato lo que vi, muchos hablan del sistema desde un cuarto con jacuzzi, yo aprendí que la justicia cambia según el ZIP, y que el hambre da lecciones que no enseñan en la uni. Mis letras tienen cicatrices, no palabras por llenar, cada barra tiene un muerto que no pudo regresar, yo también fui aquel muchacho que quería progresar con dos pesos en el bolsillo y demasiada oscuridad. En mi peor momento solo había ambición y engaños, una jeva que mentía, par de socios temporarios, los que estaban por la foto desaparecen con los años, cuando el barco empieza a hundirse se conocen los contrarios. Salía cuando anochecía, regresaba con el sol, ojos rojos, mente fría, corazón en modo avión, con un fierro que ni era mío dando vueltas por el block, creyéndome inmortal porque todavía no llegó Dios. La corta en la cintura, la conciencia por el piso, mucho humo pa’ olvidarme de lo que nunca cicatrizo, el dinero entraba rápido, más rápido se nos hizo ver normal lo que de niños nos hubiera dado escalofríos. La patrulla nos paraba, ya sabía nuestros nombres, las mujeres comentaban, los menores querían ser hombres, nos sentíamos intocables porque hablaban de nosotros, hasta que vi que ser famoso en una esquina sale caro. El respeto sale caro, la calle cobra intereses aunque pagues por adelantado, hoy preguntan por los nombres que ayer tenían al lado, unos duermen en la cárcel... otros duermen enterrados. El respeto sale caro, yo también creí que un fierro me volvía más pesado, hasta que vi llorar la madre de un hermano condenado, ahí entendí que ser temido no es lo mismo que ser respetado. Éramos gurises jugando a convertirnos en leyenda, con la pólvora en la ropa y las cuentas en la libreta, uno quería una cadena, otro soñaba una camioneta, nadie hablaba de la cárcel hasta escuchar cerrar la reja. Fierros debajo ’e la ropa, paranoia en la mirada, una llamada a las tres podía cambiarte la jornada, había códigos que valían más que toda la palabra, pero un código se rompe cuando el miedo compra el alma. Yo vi amigos por dinero convertirse en informantes, vi enemigos darse abrazos cuando el negocio era grande, vi al más duro de la esquina derrumbarse frente a su madre, porque ninguna reputación te hace inmune a que te maten. Pasamos del recreo a correr cuando sonaban tiros, de cambiar figuritas a contar quién seguía vivo, Barrio Nuevo fue testigo de que el juego no era un juego, cuando un nombre en una pared reemplazaba a un compañero. La televisión te llama delincuente en treinta segundos, pero nunca te pregunta qué encontraste en ese mundo, qué faltaba en esa casa, quién te enseñó aquel rumbo, ni por qué un niño de doce ya quería controlar puntos. No justifico lo que hice, tampoco voy a disfrazarlo, hubo noches que fui mierda y tuve huevos pa’ aceptarlo, pero si vas a contarme, cuenta entero el escenario: no nacimos con un fierro... alguien nos enseñó a necesitarlo. El respeto sale caro, la calle cobra intereses aunque pagues por adelantado, hoy preguntan por los nombres que ayer tenían al lado, unos duermen en la cárcel... otros duermen enterrados. El respeto sale caro, yo también creí que un fierro me volvía más pesado, hasta que vi llorar la madre de un hermano condenado, ahí entendí que ser temido no es lo mismo que ser respetado. Hoy sigo con los códigos, pero pienso diferente, la lealtad sigue primero, solo cambió lo que defiende, antes cuidaba una esquina, hoy protejo a los presentes, porque un hombre vale más por quién sostiene que por quién teme. Todavía hay una Glock en muchas letras que escribimos, porque negar de dónde vengo sería mentirme a mí mismo, pero aprendí que el gatillo no corrige lo perdido, puede callar a un enemigo... nunca calla lo vivido. Yo no soy ningún Mesías, solamente sobreviví, con pecados que no cuento y cosas que jamás pedí, si algún pibe escucha esto y se reconoce en mí, que entienda que estar en guerra no significa saber vivir. El respeto sale caro... pero perderte a vos mismo sale todavía más. RoFlow.
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La última canción
08/05/2026
José Pascual izquierdo cañas José Pascual izquierdo cañas , José Pascual izquierdo cañas ,
[Intro hablado] Mira qué curioso… Yo partiéndome la espalda por salvar lo nuestro, y tú estrenando mentiras y colchón. Pero tranquila, morena… que esta es la última vez que pierdo una canción contigo. [Verso 1] Te di mi tiempo, mi casa y mi paciencia, puse mi pecho delante de tus guerras, cuando caías, yo era quien te levantaba, y mientras yo te cuidaba, tú me traicionabas. Yo dando todo sin mirar lo que perdía, tú ensayando coartadas cada día, me llamabas loco, celoso y desconfiado, pero el loco tenía razón y tú otro al lado. [Preestribillo] Tuve que hacer de detective de madrugada, seguir las huellas que dejaban tus palabras, porque una mentira puede ir bien maquillada, pero siempre se despeina de madrugada. [Estribillo] ¡Que te den, que te den, adiós, mi corazón! Tú elegiste la mentira, yo elegí decirte adiós. ¡Que te den, que te den, ya no hay reconciliación! Yo te di la vida entera, tú me diste una traición. Que te dé vergüenza mirarte en el espejo, recordar quién te quiso cuando estabas en el suelo. ¡Que te den, que te den, se terminó la función! Tú te quedas con tus cuentos, yo recupero el corazón. [Verso 2] Peluquera de promesas, tijera traicionera, recortabas la verdad según te conviniera, morena por fuera, pero por dentro apagada, tantos tintes en el pelo y el alma desteñida y helada. Mientras yo buscaba cómo verte sonriendo, tú buscabas otra cama y otro cuento, y empezaste una relación a mis espaldas, como empiezan los cobardes: con mentiras bien guardadas. No fue un error, ni una noche, ni un tropiezo, fue mirarme cada día y sostenerme aquel teatro, fue besarme con la boca de los falsos juramentos y después llamarme loco por juntar todos los hechos. [Preestribillo] Tuve que hacer de espía para ver lo evidente, porque tú sabes mentir mirando de frente, pero hasta el mejor ladrón se deja alguna pista, y yo encontré tu verdad debajo de tu sonrisa. [Estribillo] ¡Que te den, que te den, adiós, mi corazón! Tú elegiste la mentira, yo elegí decirte adiós. ¡Que te den, que te den, ya no hay reconciliación! Yo te di la vida entera, tú me diste una traición. Que te dé vergüenza mirarte en el espejo, recordar quién te quiso cuando estabas en el suelo. ¡Que te den, que te den, se terminó la función! Tú te quedas con tus cuentos, yo recupero el corazón. [Puente – más lento] Ojalá algún día sepas lo que duele dar el alma y que te paguen con puñales. No te deseo ningún mal, no hace falta, vivir siendo como eres ya te pasa la factura. Cuando el nuevo descubra tus disfraces, cuando le cambies las versiones y las frases, comprenderá que no ganó ningún tesoro, solo heredó las mentiras que yo ya conozco todas. Y cuando busques mi nombre entre tus ruinas, ya no habrá puerta, ni canción, ni despedida, porque el amor que tú rompiste tantas veces también aprende a marcharse para siempre. [Subida] Yo no perdí a una mujer que me quisiera, perdí una guerra que luchaba yo a solas. Tú perdiste a quien habría dado la vida, por una historia escondida entre las sombras. [Estribillo final] ¡Que te den, que te den, adiós, mi corazón! Se acabaron tus excusas, tus mentiras y tu show. ¡Que te den, que te den, ya no pidas perdón! Hay perdones que no curan cuando muere la ilusión. Que te dé vergüenza todo lo que has hecho, yo dormía junto a ti mientras dormías con secretos. ¡Que te den, que te den, escucha bien mi voz! Esta es la última canción que desperdicio por los dos. [Outro hablado] Y no… no vuelvas cuando te fallen los demás. No me busques cuando recuerdes cómo te quería yo. Morena, cierra al salir. Las llaves encima de la mesa… y mis canciones, desde hoy, ya no hablan de ti. ¡Que te den! Adiós, mi corazón.
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LA CORONA DE COBRE
07/27/2026
ERNESTO GUILLERMO LÓPEZ MUÑOZ ERNESTO GUILLERMO LÓPEZ MUÑOZ , ERNESTO GUILLERMO LÓPEZ MUÑOZ ,
TÍTULO LA CORONA DE COBRE AUTOR / TITULAR Ernesto Guillermo López Muñoz FECHA DE CREACIÓN Julio 2026 TIPO DE OBRA Composición musical original + letra + interpretación vocal + master recording ARTISTA PRINCIPAL 🎤 Valentina L. Suárez TIPO DE OBRA MUSICAL Dark Gothic Pop / Cinematic Pop / Acid Rock / Alternative Rock DESCRIPCIÓN Canción original en español titulada "LA CORONA DE COBRE", compuesta, escrita y producida por Ernesto Guillermo López Muñoz e interpretada por Valentina L. Suárez. La obra fusiona el Dark Gothic Pop con una poderosa reinterpretación Acid Rock, creando una atmósfera de cuento oscuro donde símbolos, rituales y metáforas acompañan una narrativa intensa y cinematográfica. Duración aproximada: 04:36 minutos. DERECHOS RECLAMADOS ☑️ Autoría de letra (100%) ☑️ Composición musical (100%) ☑️ Interpretación vocal (100%) ☑️ Arreglos musicales (100%) ☑️ Producción fonográfica / Master Recording (100%) ☑️ Productor fonográfico: EG MINDSET Records (100%) FICHEROS A REGISTRAR LA-CORONA-DE-COBRE-Lyrics.txt USO PROYECTADO Distribución digital internacional mediante EG MINDSET Records para plataformas de streaming, sincronización audiovisual, cine, televisión, publicidad, documentales, playlists y demás proyectos audiovisuales. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS © 2026 Ernesto Guillermo López Muñoz NOTAS ADICIONALES Obra producida por Ernesto Guillermo López Muñoz. Interpretada por Valentina L. Suárez. El uso de herramientas de inteligencia artificial se limita exclusivamente a funciones de asistencia técnica durante la producción musical. La autoría, composición, dirección creativa, interpretación, producción fonográfica y titularidad de todos los derechos de propiedad intelectual corresponden íntegramente a Ernesto Guillermo López Muñoz. Socio SGAE Nº 188808 · All rights reserved. LETRA OFICIAL “LA CORONA DE COBRE”. [Style: Dark cinematic gothic pop, haunted fairytale atmosphere, ritual floor toms, cello swells, harp, dulcimer, ghostly choir textures, dramatic strings, intimate female lead, eerie elegance.] [Verse 1 | female vocal airy intimate | close-mic | restrained vibrato] Zapatos rotos sobre el altar Hilo rojo en la cuna al despertar La bendición mostró su otro mirar Un himno ajeno en su forma de hablar Cascos suenan pero no hay corcel Oro en la mesa, sangre en la piel Tres golpecitos detrás de la pared Nadie responde a ese nombre otra vez [Pre-Chorus | rising intensity | cello swell | ghost harmonies enter] La corona alzó Su brillo desde el sillón Como si supiera ya Quién la iba a llevar [Chorus | haunted full-voice female vocal | ethereal backing vocals | cinematic lift] No toques la corona de cobre Aprende el temblor de tu voz Dobla las plegarias del hombre Hasta esconder la luz de Dios No te pongas la pieza torcida No dejes que te llame reina a ti La maldición más bella en la villa Es la corona de cobre gris [Verse 2 | firmer vocal attack | ritual floor-tom pulse | harp and dulcimer] El carruaje oxidó junto al rosal El príncipe se perdió en azul prestado y mal Las doncellas sonreían sin hablar Y el castillo respiraba en el cristal Humo dulce desde una cuchara de plata Rueca dormida en la alcoba azul callada Ella no huyó, dejó al mundo mirar Cómo se viste una maldición real [Bridge | whispered storybook narration | sparse strings | intimate menace] Había una vez Una niña con listón Pero el listón aprendió A cerrarse alrededor Y la llave duerme Debajo de su voz Y despierta lentamente Cuando canta el viejo coro [Final Chorus | layered female vocals | haunted belt | orchestral crescendo | ritual backing chant] No toques la corona de cobre Aprende el temblor de tu voz Dobla las plegarias del hombre Hasta esconder la luz de Dios No te pongas la pieza torcida No dejes que te llame reina a ti La maldición más bella en la villa Es la corona de cobre gris [Outro | whispered female vocal | strings decay | ghost harmony] La corona de cobre... La corona de cobre... Acid rock remake with raw, overdriven vocals pushed forward in the mix, drenched in spring reverb and tape-style saturation. Fuzzy, howling lead guitar rides a hypnotic, modal riff with aggressive wah and feedback swells, stacked over a second guitar playing droning power chords and noisy, atonal stabs. Bass is thick, distorted, and slightly over-compressed, grinding on a relentless eighth-note groove that locks with the drums. Drums hit hard and live, with roomy, saturated cymbals, loose tom fills, and a driving, almost tribal kick pattern that grows more chaotic over time. The arrangement builds through dense layering: feedback loops, organ-like synth pads, phased guitar textures and background vocal shouts, culminating in a swirling psychedelic wall of sound.
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Dama con alma de caballero
07/04/2026
Dani R Dani R , Dani R ,
No estabas dentro de mis planes Tu ecuación nunca la planteé Tu pendiente era menor que cero No eras problema que yo tuviera que resolver No me interesaba si estabas presente O si te habías ido al hospital por un problema urgente Si como Alicia te caías por un agujero persiguiendo a otro conejo No me importaba en qué andabas Tampoco me importaba lo que buscabas No estabas entre mis tareas De lo que está pasando ahora yo no tenía ni idea (nunca pensé que sucedería) No entrabas en mi hoja de cálculo Tu cuenta no entraba en mi ábaco El aire de tu abanico no me refrescaba El aire de tu viento no me despeinaba (vaya tonta) A mí no me interesabas En mi vida ni eras ni luz ni oscuridad ni nada Ni eras mi hoy ni eras mi mañana Eras un cero la izquierda Corcho olvidado de una botella de vino cualquiera Eras solo uno más del montón No te debía explicación Si te sentías bien o no Me daba igual No eras parte de mi razón (Aparentemente) No tenías cabida en mi corazón Poco a poco y de repente Fuiste nublando mi mente Así de pronto te acercaste Con esa voz tan dulce, sin querer lograste engatusarme Ahora no hago más que desesperarme Todo lo que tengo lo quiero para ti Y bien claro que lo sabes De viento alisio Pasaste a ser torbellino Aire ligero Que se convirtió en huracán (Me robaste toda mi calma) Como el lobo del cuento Soplaste un par de veces Destruiste mi casa y planes Por los cielos volaron Mi techo y mis paredes de paja Lluvia de primavera En medio de la madrugada Caías cada noche, rodando por mi gotera Y yo sin hacerte caso Desde la mañana hasta el ocaso Ni siquiera me despertaba con el ruido El suelo amanecía mojado Casi me pego varios resbalones Ahora tenemos un par de soluciones A mí no me interesabas En mi vida ni eras ni luz ni oscuridad ni nada Ni eras mi hoy ni eras mi mañana Eras un cero la izquierda Corcho olvidado de una botella de vino cualquiera Eras solo uno más del montón No te debía explicación Si te sentías bien o no Me daba igual No eras parte de mi razón (Aparentemente) No tenías cabida en mi corazón Poco a poco y de repente Fuiste nublando mi mente Así de pronto te acercaste Con esa voz tan dulce, sin querer lograste engatuzarme Ahora no hago más que desesperarme Todo lo que tengo lo quiero para ti Y bien claro que lo sabes Pensaba que mis paredes Eran de acero y concreto Pero resultaron ser de madera Derribaste todas mis barreras Como el lobo de los tres cerditos Me dejaste desnuda con un par de soplidos Ahora me dejo comer Pero no no soy tu alimento Me dejas con el corazón partido Aunque no me ves con esos ojos Lo que siento es para siempre No fue culpa tuya que sucumbiera a tus encantos Mejor que no te rías con esos dientes tan relucientes Tú te acercaste a mí sin malicia No sabía que le ofrecía Paz y tranquilidad a tu vida Caí presa de tu amor Vago como Ulises 31 por el universo Ando un poco cansada, perdida y confundida En mi juego de ajedrez eres el rey de toda mi vida El que te quiera matar Va a tener que lidiar conmigo primero Con una aplanadora Va a tener que pasarme por arriba Mientras yo esté con vida A ti no te toca nadie Quién se atreva Tiene contados sus días A mí no me interesabas En mi vida ni eras ni luz ni oscuridad ni nada Ni eras mi hoy ni eras mi mañana Eras un cero la izquierda Corcho olvidado de una botella de vino cualquiera Eras solo uno más del montón No te debía explicación Si te sentías bien o no Me daba igual No eras parte de mi razón (Aparentemente) No tenías cabida en mi corazón Poco a poco y de repente Fuiste nublando mi mente Así de pronto te acercaste Con esa voz tan dulce, sin querer lograste engatuzarme Ahora no hago más que desesperarme Todo lo que tengo lo quiero para ti Y bien claro que lo sabes Poco a poco y de repente Fuiste nublando mi mente Así de pronto te acercaste Con esa voz tan dulce, sin querer lograste engatuzarme Ahora no hago más que desesperarme Todo lo que tengo lo quiero para ti Y bien claro que lo sabes [Outro fade out]
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2607046289505
A mí no me interesabas
07/04/2026
Dani R Dani R , Dani R ,
No estabas dentro de mis planes Tu ecuación nunca la planteé Tu pendiente era menor que cero No eras problema que yo tuviera que resolver No me interesaba si estabas presente O si te habías ido al hospital por un problema urgente Si como Alicia te caías por un agujero persiguiendo a otro conejo No me importaba en qué andabas Tampoco me importaba lo que buscabas No estabas entre mis tareas De lo que está pasando ahora yo no tenía ni idea (nunca pensé que sucedería) No entrabas en mi hoja de cálculo Tu cuenta no entraba en mi ábaco El aire de tu abanico no me refrescaba El aire de tu viento no me despeinaba (vaya tonta) A mí no me interesabas En mi vida ni eras ni luz ni oscuridad ni nada Ni eras mi hoy ni eras mi mañana Eras un cero la izquierda Corcho olvidado de una botella de vino cualquiera Eras solo uno más del montón No te debía explicación Si te sentías bien o no Me daba igual No eras parte de mi razón (Aparentemente) No tenías cabida en mi corazón Poco a poco y de repente Fuiste nublando mi mente Así de pronto te acercaste Con esa voz tan dulce, sin querer lograste engatusarme Ahora no hago más que desesperarme Todo lo que tengo lo quiero para ti Y bien claro que lo sabes De viento alisio Pasaste a ser torbellino Aire ligero Que se convirtió en huracán (Me robaste toda mi calma) Como el lobo del cuento Soplaste un par de veces Destruiste mi casa y planes Por los cielos volaron Mi techo y mis paredes de paja Lluvia de primavera En medio de la madrugada Caías cada noche, rodando por mi gotera Y yo sin hacerte caso Desde la mañana hasta el ocaso Ni siquiera me despertaba con el ruido El suelo amanecía mojado Casi me pego varios resbalones Ahora tenemos un par de soluciones A mí no me interesabas En mi vida ni eras ni luz ni oscuridad ni nada Ni eras mi hoy ni eras mi mañana Eras un cero la izquierda Corcho olvidado de una botella de vino cualquiera Eras solo uno más del montón No te debía explicación Si te sentías bien o no Me daba igual No eras parte de mi razón (Aparentemente) No tenías cabida en mi corazón Poco a poco y de repente Fuiste nublando mi mente Así de pronto te acercaste Con esa voz tan dulce, sin querer lograste engatuzarme Ahora no hago más que desesperarme Todo lo que tengo lo quiero para ti Y bien claro que lo sabes Pensaba que mis paredes Eran de acero y concreto Pero resultaron ser de madera Derribaste todas mis barreras Como el lobo de los tres cerditos Me dejaste desnuda con un par de soplidos Ahora me dejo comer Pero no no soy tu alimento Me dejas con el corazón partido Aunque no me ves con esos ojos Lo que siento es para siempre No fue culpa tuya que sucumbiera a tus encantos Mejor que no te rías con esos dientes tan relucientes Tú te acercaste a mí sin malicia No sabía que le ofrecía Paz y tranquilidad a tu vida Caí presa de tu amor Vago como Ulises 31 por el universo Ando un poco cansada, perdida y confundida En mi juego de ajedrez eres el rey de toda mi vida El que te quiera matar Va a tener que lidiar conmigo primero Con una aplanadora Va a tener que pasarme por arriba Mientras yo esté con vida A ti no te toca nadie Quién se atreva Tiene contados sus días A mí no me interesabas En mi vida ni eras ni luz ni oscuridad ni nada Ni eras mi hoy ni eras mi mañana Eras un cero la izquierda Corcho olvidado de una botella de vino cualquiera Eras solo uno más del montón No te debía explicación Si te sentías bien o no Me daba igual No eras parte de mi razón (Aparentemente) No tenías cabida en mi corazón Poco a poco y de repente Fuiste nublando mi mente Así de pronto te acercaste Con esa voz tan dulce, sin querer lograste engatuzarme Ahora no hago más que desesperarme Todo lo que tengo lo quiero para ti Y bien claro que lo sabes Poco a poco y de repente Fuiste nublando mi mente Así de pronto te acercaste Con esa voz tan dulce, sin querer lograste engatuzarme Ahora no hago más que desesperarme Todo lo que tengo lo quiero para ti Y bien claro que lo sabes [Outro fade out]
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NO ME HAGO CASO
06/11/2026
Tamara Martínez Sánchez Tamara Martínez Sánchez , Tamara Martínez Sánchez ,
1️⃣ DATOS BÁSICOS DE LA OBRA TÍTULO DE LA OBRA: No me hago caso TIPO DE OBRA: Obra musical con letra AUTOR/A (NOMBRE COMPLETO): Tamara Martínez Sánchez NOMBRE ARTÍSTICO / SEUDÓNIMO: TammyQuenn AÑO DE CREACIÓN: 2026 PAÍS: España 2️⃣ DESCRIPCIÓN DE LA OBRA DESCRIPCIÓN CORTA: Tema pop urbano irónico sobre volver una y otra vez a un “red flag” con humor y, al final, elegir por fin hacerse caso y ponerse a sí misma primero. 3️⃣ CLASIFICACIÓN Y GÉNERO GÉNERO MUSICAL (ORIENTATIVO): Pop urbano / pop en español con toque humorístico. SUBGÉNERO: Himno de autoamor irónico sobre relaciones tóxicas y red flags. ESTILO: Divertido, directo, confesional, con mucho lenguaje actual (memes, red flag, novela, contrato) y un giro empoderador al final. ETIQUETAS / KEYWORDS (separadas por comas): no me hago caso, red flag, autoamor, relaciones tóxicas, pop urbano, humor, voz femenina LETRA COMPLETA – “NO ME HAGO CASO” [Verso 1] Me escribes “baja que te espero abajo del portal”. Y yo pensando otra vez la misma peli, mismo final. Amiga dice “no te acerques que ese es un lío mortal”, pero mi yo saboteadora ya se ha puesto el temporal. Tienes pinta de problema con sonrisa de cristal, con discurso de “yo he cambiado” y agenda sentimental. Y aunque sé que no me conviene ni pa’ abrazo casual, ahí voy yo, toda divina, repitiendo el titular. [Pre‑Coro] Yo ya me la sé de memoria, pero me gusta el freestyle, siempre acabo en tu historia cuando prometí borrar. [Estribillo] Y es que no, no, no, no me hago caso, me prometo calma y acabo en tu regazo. Si ya lo vi venir desde el primer paso, pero el corazón va borracho y yo detrás de su fracaso. Y es que no, no, no, no me hago caso, yo soy la que firma el contrato y luego hace el payaso. Pero hoy cambio el guion, lo digo y no me atraso, si alguien me quiere bien, que empiece por mi abrazo. [Verso 2] Me mandan memes de destino, yo respondo con un “ja”, que el destino aquí soy yo si vuelvo a darle a aceptar. Tu playlist huele a promesas que no supiste cumplir, yo ya tengo la mía propia y no te incluí a ti. Me conoces las heridas, yo me sé tu repertorio, “no soy como los demás”, pero eres copia del episodio. Y aunque en modo fiesta caigo en tu notificación, ya estoy guardando mi número en modo avión interior. Porque esta novela barata ya la vi en otro canal, y si vuelvo es por la trama, no porque seas especial. [Estribillo] Y es que no, no, no, no me hago caso, me prometo calma y acabo en tu regazo. Si ya lo vi venir desde el primer paso, pero el corazón va borracho y yo detrás de su fracaso. Y es que no, no, no, no me hago caso, yo soy la que firma el contrato y luego hace el payaso. Pero hoy cambio el guion, lo digo y no me atraso, si alguien me quiere bien, que empiece por mi abrazo. [Puente] Esta noche voy contigo, pero solo voy conmigo, si te cruzas en mi ruta será efecto del camino. No te debo mi insomnio, no te debo explicación, si me pierdo entre tus brazos, que me encuentre la razón. Red flag, red flag, pero qué guapo estás, lo dice mi terapia y también mi mamá. Red flag, red flag, pero qué bien me va, cuando en vez de contestarte me contesto yo “ya está”. [Estribillo final / Coda] Y ahora sí, sí, sí, sí me hago caso, me prometo que a mí me la cumplo paso a paso. Si ya lo vi venir desde el primer trazo, cambio de protagonista y me elijo sin retraso. Y ahora sí, sí, sí, sí me hago caso, sé que aún firmo acuerdos donde siempre salgo en fracaso. Que para querer bonito no me alcanza con tu abrazo, que la primera en quererme voy a ser yo por si acaso. Así que gracias por la anécdota, pero el cuento acaba aquí. Quédate tú con tu conquista, que yo me quedo conmigo al fin. Obra producida mediante herramientas de producción digital y posible asistencia de IA para instrumentación y mezcla, bajo dirección creativa original de la autora. La letra, melodía vocal y concepto pertenecen a Tamara Martínez Sánchez
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2604205342279
Glosario de Neologismos y Términos Originales: Tesis Antonio Moya
04/20/2026
Antionio Moya Sacristan
Femiestalinismo: La institucionalización del género y la nueva Nomenclatura del Estado ​Por: Antonio Moya Domingo, 19 de abril de 2026 ​Introducción: Por qué el concepto "feminazi" ha caducado ​Escribo estas líneas desde la honestidad de quien ha militado y votado a la izquierda toda su vida. Como creyente en la lucha obrera de verdad, en los derechos del trabajador y en esa igualdad real que siempre defendió la izquierda clásica, no puedo callarme ante la vergüenza y el negocio ideológico en el que han convertido la política actual. ​Muchos siguen usando el término "feminazi" para describir lo que ocurre. Sin embargo, ese concepto se ha quedado corto; fue preciso en su momento para definir una fase de choque callejero, agresividad verbal y señalamiento por el mero hecho de nacer varón. Fue una fase de agitación y propaganda de odio. Pero hoy ya no estamos en la calle. Estamos en las instituciones. Analizando cómo funciona hoy el poder, presento mi tesis y el concepto definitivo para definir la realidad actual: el FEMIESTALINISMO. ​I. La Evolución: De la Igualdad a la Ruptura ​La izquierda que yo he votado siempre buscaba una igualdad noble y justa: que hombres y mujeres valiéramos lo mismo ante la ley. Era pura justicia social y convivencia ciudadana basada en la razón. De ahí pasamos a la fase de la Ruptura, donde una facción sustituyó la igualdad por un odio biológico. ​Pero el escenario ha cambiado. Lo que la élite política actual ha instaurado no es agitación callejera, es un calco de la maquinaria de Stalin. Ya no es ruido; es el control total del Estado. Lo que hoy vivimos es la femiestalinización de la sociedad: la dictadura del aparato sobre el individuo. ​II. Los Tres Pilares del Femiestalinismo ​La Nomenclatura de Género: Igual que en la Unión Soviética surgió una clase privilegiada de burócratas que vivían a costa del pueblo, el sistema ha creado su propia Nomenclatura. Una élite administrativa y técnica que gestiona presupuestos millonarios y observatorios inútiles. Esta élite femiestalinista necesita que el conflicto no se acabe nunca para seguir justificando sus privilegios y sus sueldos. Son la nueva aristocracia política que vive del cuento mientras el obrero sufre. ​Control del Pensamiento y Purgas Modernas: Se ha establecido una vigilancia absoluta sobre el lenguaje y el pensamiento. El que discrepa sufre una "muerte civil" o es purgado mediante el señalamiento público. Es la versión moderna de las purgas estalinistas. Como decía Stalin: "Dadme al hombre y yo encontraré el delito". Hoy, bajo este sistema, el hombre es culpable por sistema y se han cargado la presunción de inocencia, rompiendo la igualdad ante la ley que la verdadera izquierda siempre defendió. ​El Aparato de Propaganda (Géneropravda): Igual que Stalin controlaba el Pravda, hoy el sistema utiliza terminales mediáticas que actúan como instrumentos del Partido. El femiestalinismo destaca por la instrumentalización de figuras de influencia: utilizan personajes vacíos de criterio como auténticas marionetas para infantilizar a la población y colar consignas ideológicas como si fueran verdades absolutas, anulando cualquier pensamiento crítico a través de figuras que funcionan como simples engranajes de la propaganda estatal. ​III. La Paradoja Criminal: El Absurdo de la Contradicción Suicida ​Lo más sangriento de esta tesis es cómo el sistema ha absorbido causas que son agua y aceite. Han obligado al colectivo LGTBI y a las mujeres a abrazar una inmigración masiva y descontrolada de colectivos cuyas costumbres desprecian profundamente sus derechos. Es una paradoja criminal: el femiestalinismo obliga a la víctima a aplaudir a su potencial agresor por orden del Partido, sacrificando la seguridad de nuestros barrios obreros en el altar de su agenda ideológica de salón. ​Glosario del Nuevo Marco Político ​Para que esta tesis sea aplicada correctamente, defino los términos y variables de mi autoría: ​Femiestalinismo (Sustantivo): Doctrina de control totalitario basada en la institucionalización del género y la gestión de presupuestos ideológicos masivos a través del aparato del Estado. Femiestalin (Sustantivo): Forma abreviada y coloquial de femiestalinismo. Se utiliza para designar de manera directa la convergencia entre la ideología de género y las tácticas de control social o político propias del estalinismo. ​Femiestalinista (Adjetivo/Sustantivo): Individuo o cuadro político que ejecuta, defiende o se beneficia de la estructura del femiestalinismo. ​Femiestalinizar (Verbo): Acción de purgar la disidencia en una institución para imponer una ortodoxia ideológica única. ​Femiestalinización (Proceso): Avance del control estatal sobre el lenguaje, la libertad individual y la presunción de inocencia. ​Géneropravda: Maquinaria mediática y de influencia encargada de difundir la propaganda oficial para infantilizar a la población.
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RENACIMIENTO DEL LEÓN
02/16/2026
Ivan Sanchis Garcia Ivan Sanchis Garcia , Ivan Sanchis Garcia ,
[INTRO: Silencio absoluto. Luego, un latido. Uno solo. Otro. Más rápido. Una respiración profunda, como un animal enorme que despierta. Entran cuerdas suaves, una melodía triste pero esperanzadora. La voz del León, grave, pausada, poderosa] [VERSO 1 (Voz limpia, grave, solemne - estilo spoken word al principio)] "Creían que estaba muerto. Creían que mi rugido se había apagado. Creían que podían repartirse mi piel antes de que mi corazón diera el último latido. Pero no saben... ...no saben que los leones ...también resucitan." [(Entra la banda suavemente, guitarra limpia, bajo profundo. La voz se vuelve más melódica pero aún contenida)] [VERSO 2 (Voz limpia, emocional, narrativa)] He dormido mucho tiempo, he soñado con la guerra, he visto en sueños a mis hijos esparcidos por la tierra. Me lamió las heridas el recuerdo de lo que fui, y en cada cicatriz guardaba la memoria de un país. [VERSO 3 (La voz se fortalece, la banda crece)] Me clavaron banderas falsas, me cantaron funerales, repartieron mi melena entre perros y chacales. Pero en lo más hondo, en lo oscuro, donde el alma no se vende, algo mío, algo nuestro, algo eterno, siempre prende. [PRE-ESTRIBILLO (Entra ritmo marcial, coros suaves de fondo)] ¿Oís ese ruido? No es el viento, no es el mar. Es el latido de la bestia que va a despertar. ¿Sentís ese temblor? No es la tierra, no es el fin. ¡Es el León que se incorpora, es el principio! [ESTRIBILLO 1 (Entra la banda completa, power metal épico)] ¡RENACIMIENTO DEL LEÓN! ¡LA MELENA ES LLAMA! ¡CADA CICATRIZ ES UNA BATALLA QUE ME LLAMA! ¡NO VENGO A VENGARME, VENGO A CONSTRUIR! ¡SOBRE LAS RUINAS, VOY A RUGIR! ¡RUGIRÉ! [(La música cambia, se vuelve más pesada, más oscura. Entran guturales de Kinspire Wolf Bat)] [VERSO 4 (Gutural profundo - la furia del León)] Han saqueado mis montañas, han envenenado el río, han querido hacer de mi estirpe un circo vacío. Pero el hierro de mis garras sigue intacto bajo el polvo, y el que creyó que me domaba, ahora tiembla como un novio. [VERSO 5 (Gritos metalcore, más rápidos)] ¡Mi rugido no es nostalgia! ¡Mi rugido es advertencia! El que confunde mi paz con mi muerte, sufre mi presencia. No soy el pasado, no soy un museo, no soy un cuento, ¡SOY EL FUTURO QUE VUELVE, SOY EL JURAMENTO! [PRE-ESTRIBILLO 2 (Ritmo frenético, coros gregorianos de fondo)] ¡Ya no duermo! ¡Ya no espero! ¡Ya no callo! ¡Ya no cedo! ¡Cada golpe que me dieron me enseñó a tener más miedo? ¡NO! ¡ME ENSEÑÓ A SER MÁS FUERTE, MÁS ASTUTO, MÁS LETAL! ¡EL LEÓN VIEJO ES EL QUE MATA, NO EL QUE MUESTRA EL COLMILLO AL SOL! [ESTRIBILLO 2 (Fusión TOTAL - guturales y limpios alternan, gregorianos y orquesta al fondo)] ¡RENACIMIENTO DEL LEÓN! ¡LA MELENA ES ACERO! ¡CADA GOTA DE MI SANGRE PARIRÁ UN GUERRERO! ¡NO PIDO PERDÓN POR EXISTIR, PIDO PASO! ¡EL QUE QUIERA VERME MUERTO, QUE ME MATE EN MI ABRAZO! ¡LEÓN! ¡LEÓN! [SOLO DE GUITARRA (Épico, larguísimo, con múltiples secciones. Neoclásico, shred, melódico. Detrás, ORQUESTA COMPLETA de Fidei Gladius y el ÓRGANO haciendo contrapunto. Es el momento más virtuoso del disco)] [PUENTE (La música baja, queda solo el órgano y los gregorianos. La voz del León, ahora serena, como después de la tormenta)] "No quería la guerra. Pero si la guerra viene... ...que venga. No quiero más muertos. Pero si hay que morir... ...que sea de pie. Mis hijos, mis hijos, mis hijos... ...mirad al horizonte. ¿Veis esa luz? Esa luz... ...ESA LUZ SOMOS NOSOTROS." [(Silencio. Un segundo. DOS. TRES. Y EXPLOTA TODO)] [ESTRIBILLO FINAL (x4 - el más grande, el más épico, el más TODO. Kinspire y Fidei fusionados en uno. Guturales, limpios, gregorianos, orquesta, órgano, TODO)] ¡RENACIMIENTO DEL LEÓN! ¡LA MELENA ES FUTURO! ¡CADA HIJO DE LA PATRIA ES UN LATIDO PURO! ¡NO HAY TUMBA QUE ME GUARDE, NO HAY OLVIDO QUE ME BORE! ¡EL LEÓN NO MUERE, EL LEÓN SE TRANSFORMA Y VUELVE Y DEVORA! [¡LEÓN! ¡LEÓN! ¡LEÓN!] [BREAKDOWN FINAL: La música se ralentiza, pesadísima. Silencio. Un rugido. OTRO. Y EL ÚLTIMO GRITO] ¡SOY EL QUE FUI! ¡SOY EL QUE SOY! ¡SOY EL QUE SIEMPRE VOLVERÁ! ¡POR LA SANGRE! ¡POR LA TIERRA! ¡POR LA GLORIA! ¡POR LA GUERRA! ¡POR LOS QUE VIVEN! ¡POR LOS QUE MUEREN! ¡POR LOS QUE SIEMBRAN! ¡POR LOS QUE HIEREN! ¡POR LA PATRIA! ¡POR LA CRUZ! ¡POR EL LEÓN! ¡POR LA LUZ! [(Último estribillo, a capela, solo voces, luego la banda entera un último golpe)] ¡RENACIMIENTO DEL LEÓN! ¡RENACIMIENTO DEL LEÓN! ¡RENACIMIENTO DEL... [GOLPE FINAL DE BATERÍA. Silencio absoluto.] [OUTRO: El viento. Luego, muy lejano, un rugido. No de animal: de multitud. Miles de voces. Luego, el mismo latido del principio. Pero ahora calmado, en paz. Una última campana. Silencio.]
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Sombras en la morgue capitulo 4 final autora Marta Digat
08/02/2025
marta vazquez digat
Capítulo 4 – Sombras en la Morgue Capítulo 4 – Sombras en la Morgue Susurros de Amor Autora: Marta Digat (Un caso forense actual guarda similitudes con una vida pasada) Suena la alarma del reloj. Son las 7:00 de la noche. Me incorporo lentamente de la cama, dejando el libro de mi abuelo sobre la almohada. Hoy comienzo a trabajar a las doce de la madrugada; esta semana me toca el turno nocturno. Aurora me cuida desde que era una niña. Fue mi niñera, y ahora, en la adultez, es mucho más que eso: es mi segunda madre. Aurora es una mujer pulcra, cariñosa, afable. Está pendiente de mí, de mis cosas, de cada rincón de la casa. Mi madre, absorbida por sus responsabilidades como científica, confió en ella mi crianza, y no pudo haber elegido mejor. Aurora es una mujer maravillosa: gran cocinera, ama de casa impecable, consejera silenciosa y presencia constante. Mantiene el orden del hogar con una dedicación que solo puede venir del amor profundo. Si pudiera volver a nacer en otra vida, elegiría que ella me cuidara otra vez. Quizás ya lo hizo antes... ¿Y si en vidas pasadas fue mi madre? ¿Mi hermana? Hay algo en su mirada que me resulta eternamente familiar. Tenemos un lazo invisible, pero fuerte: amor, respeto, confianza, complicidad. Con ella me siento segura. Le cuento mis inquietudes, y ella, en un tono íntimo y sereno, me comparte fragmentos de su pasado. Una vez me confesó que, en su juventud, tuvo un amor platónico. Se enamoró perdidamente de un famoso escritor, un hombre que, según ella, cambió su vida… aunque nunca se atrevió a confesarle sus sentimientos. —Nunca me casé —me dijo una tarde mientras ordenaba la vajilla antigua— porque nadie más pudo ocupar ese lugar. —¿Y quién era, Aurora? —le pregunté curiosa. Ella desvió la mirada, sus ojos se nublaron de nostalgia. —No lo recuerdo —murmuró—. Lo bloqueé. Me duele demasiado recordarlo… Ese detalle siempre me pareció extraño. ¿Cómo puede alguien olvidar al gran amor de su vida? ¿O… acaso no lo ha olvidado, sino que lo oculta? Desde entonces, una sospecha silenciosa se sembró en mí. ¿Qué secretos guarda Aurora? ¿Y si ese escritor… fue mi abuelo? Antes de salir hacia el hospital, decidí subir al desván. No sé por qué lo hice. Tal vez fue un impulso. O tal vez… fue el libro del abuelo, aún tibio sobre mi almohada, que parecía mirarme como un testigo silente de un secreto antiguo. Aurora, como siempre, se acercó al pie de la escalera con su voz suave: —¿Subes sola? Hay polvo… y muchos recuerdos allá arriba. —Sí —le respondí, sin mirarla del todo—. Solo será un momento. Ella bajó la mirada. Un leve temblor cruzó sus labios, como si su alma contuviera algo que quería salir… pero no debía. Subí lentamente, guiada por la tenue luz del tragaluz. Entre los baúles y los muebles cubiertos por sábanas grises, algo me llamó la atención: una caja de madera tallada con flores de lis, igual al símbolo que aparece en el prólogo del libro de mi abuelo. La abrí con cautela. Dentro, había una carta antigua, doblada con delicadeza, y una foto en blanco y negro. Mi corazón se detuvo. En la imagen, estaba él. Mi abuelo. Sentado bajo un rosal… Y a su lado, una joven mujer de cabello trenzado, con la misma mirada cálida y profunda de Aurora. No decía su nombre. Solo una fecha: agosto de 1973. Y al reverso, una caligrafía pulida que escribía: "Nuestro amor no puede existir, pero vivirá en las páginas que aún no han sido escritas..." Me estremecí. Guardé todo rápidamente. Tenía que irme. Pero algo en mí acababa de cambiar. ¿Aurora... y mi abuelo? ¿Era esa la verdad que me negaron toda la vida? *Hoy, mientras ordenaba algunas cosas antes de irme al hospital, decidí revisar de nuevo el libro de mi abuelo. Y entre sus páginas… algo sobresalía. Un papel suelto, manuscrito. Tinta sepia. Caligrafía elegante. Al abrirlo, el perfume del pasado se hizo presente. Era un poema. Y su dedicatoria era clara: para Aurora. Lo leí con el corazón palpitando. Amor eterno Poema del abuelo, dedicado a Aurora Si la luna, la aurora y los ocasos, si la infinita noche constelada, ha de alumbrar desnudo tu regazo cuando incauta descanses en la almohada... Si un rayo de luna enamorada, al mirarte, hace asomar mis ojos, es el caudal de amor que me rebasa, y al querer contenerlo... brota. Y si he de mirar el sol saliente deslizarse por las trenzas de la aurora, escuchando el reloj que marca sigiloso la hora... Si la alborada me sorprende desvelado, contemplando tu rostro, enajenado, es tu silueta que me tiene hipnotizado con el embrujo de tu piel iluminada. Si ha de morir el día y la noche, si han de morir las rosas disecadas... Si el pasto verde perecerá en invierno, y las hojas caerán en el otoño, si los retoños de tu pelo encanecerán plateando tu negra cabellera, si nuestra juventud será solo una quimera y nuestro amor, una utopía...
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Capítulo 4 – Sombras en la Morgue Susurros de Amor Autora: Marta Digat (Un caso forense actual guarda similitudes con una vida pasada) Suena la alarma del reloj. Son las 7:00 de la noche. Me incorporo lentamente de la cama, dejando el libro de mi abuelo sobre la almohada. Hoy comienzo a trabajar a las doce de la madrugada; esta semana me toca el turno nocturno. Aurora me cuida desde que era una niña. Fue mi niñera, y ahora, en la adultez, es mucho más que eso: es mi segunda madre. Aurora es una mujer pulcra, cariñosa, afable. Está pendiente de mí, de mis cosas, de cada rincón de la casa. Mi madre, absorbida por sus responsabilidades como científica, confió en ella mi crianza, y no pudo haber elegido mejor. Aurora es una mujer maravillosa: gran cocinera, ama de casa impecable, consejera silenciosa y presencia constante. Mantiene el orden del hogar con una dedicación que solo puede venir del amor profundo. Si pudiera volver a nacer en otra vida, elegiría que ella me cuidara otra vez. Quizás ya lo hizo antes... ¿Y si en vidas pasadas fue mi madre? ¿Mi hermana? Hay algo en su mirada que me resulta eternamente familiar. Tenemos un lazo invisible, pero fuerte: amor, respeto, confianza, complicidad. Con ella me siento segura. Le cuento mis inquietudes, y ella, en un tono íntimo y sereno, me comparte fragmentos de su pasado. Una vez me confesó que, en su juventud, tuvo un amor platónico. Se enamoró perdidamente de un famoso escritor, un hombre que, según ella, cambió su vida… aunque nunca se atrevió a confesarle sus sentimientos. —Nunca me casé —me dijo una tarde mientras ordenaba la vajilla antigua— porque nadie más pudo ocupar ese lugar. —¿Y quién era, Aurora? —le pregunté curiosa. Ella desvió la mirada, sus ojos se nublaron de nostalgia. —No lo recuerdo —murmuró—. Lo bloqueé. Me duele demasiado recordarlo… Ese detalle siempre me pareció extraño. ¿Cómo puede alguien olvidar al gran amor de su vida? ¿O… acaso no lo ha olvidado, sino que lo oculta? Desde entonces, una sospecha silenciosa se sembró en mí. ¿Qué secretos guarda Aurora? ¿Y si ese escritor… fue mi abuelo? Me quedé pensando en sus palabras, en ese nombre que nunca quiso decir. Esa noche, antes de irme al hospital, volví a mirar una foto antigua del abuelo. En su mano, sostenía una rosa... Y junto a él, una mujer muy parecida a Aurora, pero más joven. ¿Podría ser ella? ✨ Continuación – Capítulo 4: Sombras en la Morgue Susurros de Amor Autora: Marta Digat Antes de salir hacia el hospital, decidí subir al desván. No sé por qué lo hice. Tal vez fue un impulso. O tal vez… fue el libro del abuelo, aún tibio sobre mi almohada, que parecía mirarme como un testigo silente de un secreto antiguo. Aurora, como siempre, se acercó al pie de la escalera con su voz suave: —¿Subes sola? Hay polvo… y muchos recuerdos allá arriba. —Sí —le respondí, sin mirarla del todo—. Solo será un momento. Ella bajó la mirada. Un leve temblor cruzó sus labios, como si su alma contuviera algo que quería salir… pero no debía. Subí lentamente, guiada por la tenue luz del tragaluz. Entre los baúles y los muebles cubiertos por sábanas grises, algo me llamó la atención: una caja de madera tallada con flores de lis, igual al símbolo que aparece en el prólogo del libro de mi abuelo. La abrí con cautela. Dentro, había una carta antigua, doblada con delicadeza, y una foto en blanco y negro. Mi corazón se detuvo. En la imagen, estaba él. Mi abuelo. Sentado bajo un rosal… Y a su lado, una joven mujer de cabello trenzado, con la misma mirada cálida y profunda de Aurora. No decía su nombre. Solo una fecha: agosto de 1973 Y al reverso, una caligrafía pulida que escribía: "Nuestro amor no puede existir, pero vivirá en las páginas que aún no han sido escritas..." Me estremecí. Guardé todo rápidamente. Tenía que irme. Pero algo en mí acababa de cambiar. ¿Aurora... y mi abuelo? ¿Era esa la verdad que me negaron toda la vida? Ya en la morgue, el silencio era tan profundo que podía escuchar mi propia respiración. Encendí la lámpara de pared, me coloqué los guantes de látex, y revisé los registros. Había un nuevo ingreso. Un caso no identificado. Mujer joven. Fallecida durante un desmayo en la vía pública. Sin señales externas de violencia. Al destapar el cuerpo, un escalofrío me recorrió la columna. En el pecho, del lado izquierdo, tenía una marca… Un símbolo grabado en la piel: una espiral doble, idéntico al que había soñado la semana pasada. El mismo símbolo… Que también aparece en la página treinta y tres del libro de mi abuelo, junto a la frase: "Aquellos que mueren sin despedirse, renacen con señales en la piel." Me quedé inmóvil, paralizada entre el asombro y el miedo. ¿Qué estaba pasando? ¿El libro de mi abuelo no era ficción?
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Capítulo 4 – Sombras en la Morgue Susurros de Amor Autora: Marta Digat (Un caso forense actual guarda similitudes con una vida pasada) Suena la alarma del reloj. Son las 7:00 de la noche. Me incorporo lentamente de la cama, dejando el libro de mi abuelo sobre la almohada. Hoy comienzo a trabajar a las doce de la madrugada; esta semana me toca el turno nocturno. Aurora me cuida desde que era una niña. Fue mi niñera, y ahora, en la adultez, es mucho más que eso: es mi segunda madre. Aurora es una mujer pulcra, cariñosa, afable. Está pendiente de mí, de mis cosas, de cada rincón de la casa. Mi madre, absorbida por sus responsabilidades como científica, confió en ella mi crianza, y no pudo haber elegido mejor. Aurora es una mujer maravillosa: gran cocinera, ama de casa impecable, consejera silenciosa y presencia constante. Mantiene el orden del hogar con una dedicación que solo puede venir del amor profundo. Si pudiera volver a nacer en otra vida, elegiría que ella me cuidara otra vez. Quizás ya lo hizo antes... ¿Y si en vidas pasadas fue mi madre? ¿Mi hermana? Hay algo en su mirada que me resulta eternamente familiar. Tenemos un lazo invisible, pero fuerte: amor, respeto, confianza, complicidad. Con ella me siento segura. Le cuento mis inquietudes, y ella, en un tono íntimo y sereno, me comparte fragmentos de su pasado. Una vez me confesó que, en su juventud, tuvo un amor platónico. Se enamoró perdidamente de un famoso escritor, un hombre que, según ella, cambió su vida… aunque nunca se atrevió a confesarle sus sentimientos. —Nunca me casé —me dijo una tarde mientras ordenaba la vajilla antigua— porque nadie más pudo ocupar ese lugar. —¿Y quién era, Aurora? —le pregunté curiosa. Ella desvió la mirada, sus ojos se nublaron de nostalgia. —No lo recuerdo —murmuró—. Lo bloqueé. Me duele demasiado recordarlo… Ese detalle siempre me pareció extraño. ¿Cómo puede alguien olvidar al gran amor de su vida? ¿O… acaso no lo ha olvidado, sino que lo oculta? Desde entonces, una sospecha silenciosa se sembró en mí. ¿Qué secretos guarda Aurora? ¿Y si ese escritor… fue mi abuelo? Me quedé pensando en sus palabras, en ese nombre que nunca quiso decir. Esa noche, antes de irme al hospital, volví a mirar una foto antigua del abuelo. En su mano, sostenía una rosa... Y junto a él, una mujer muy parecida a Aurora, pero más joven. ¿Podría ser ella? ✨ Continuación – Capítulo 4: Sombras en la Morgue Susurros de Amor Autora: Marta Digat Antes de salir hacia el hospital, decidí subir al desván. No sé por qué lo hice. Tal vez fue un impulso. O tal vez… fue el libro del abuelo, aún tibio sobre mi almohada, que parecía mirarme como un testigo silente de un secreto antiguo. Aurora, como siempre, se acercó al pie de la escalera con su voz suave: —¿Subes sola? Hay polvo… y muchos recuerdos allá arriba. —Sí —le respondí, sin mirarla del todo—. Solo será un momento. Ella bajó la mirada. Un leve temblor cruzó sus labios, como si su alma contuviera algo que quería salir… pero no debía. Subí lentamente, guiada por la tenue luz del tragaluz. Entre los baúles y los muebles cubiertos por sábanas grises, algo me llamó la atención: una caja de madera tallada con flores de lis, igual al símbolo que aparece en el prólogo del libro de mi abuelo. La abrí con cautela. Dentro, había una carta antigua, doblada con delicadeza, y una foto en blanco y negro. Mi corazón se detuvo. En la imagen, estaba él. Mi abuelo. Sentado bajo un rosal… Y a su lado, una joven mujer de cabello trenzado, con la misma mirada cálida y profunda de Aurora. No decía su nombre. Solo una fecha: agosto de 1973 Y al reverso, una caligrafía pulida que escribía: "Nuestro amor no puede existir, pero vivirá en las páginas que aún no han sido escritas..." Me estremecí. Guardé todo rápidamente. Tenía que irme. Pero algo en mí acababa de cambiar. ¿Aurora... y mi abuelo? ¿Era esa la verdad que me negaron toda la vida? Ya en la morgue, el silencio era tan profundo que podía escuchar mi propia respiración. Encendí la lámpara de pared, me coloqué los guantes de látex, y revisé los registros. Había un nuevo ingreso. Un caso no identificado. Mujer joven. Fallecida durante un desmayo en la vía pública. Sin señales externas de violencia. Al destapar el cuerpo, un escalofrío me recorrió la columna. En el pecho, del lado izquierdo, tenía una marca… Un símbolo grabado en la piel: una espiral doble, idéntico al que había soñado la semana pasada. El mismo símbolo… Que también aparece en la página treinta y tres del libro de mi abuelo, junto a la frase: "Aquellos que mueren sin despedirse, renacen con señales en la piel." Me quedé inmóvil, paralizada entre el asombro y el miedo. ¿Qué estaba pasando? ¿El libro de mi abuelo no era ficción?
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Capítulo 4 – Sombras en la Morgue Capítulo 4 – Sombras en la Morgue Susurros de Amor Autora: Marta Digat (Un caso forense actual guarda similitudes con una vida pasada) Suena la alarma del reloj. Son las 7:00 de la noche. Me incorporo lentamente de la cama, dejando el libro de mi abuelo sobre la almohada. Hoy comienzo a trabajar a las doce de la madrugada; esta semana me toca el turno nocturno. Aurora me cuida desde que era una niña. Fue mi niñera, y ahora, en la adultez, es mucho más que eso: es mi segunda madre. Aurora es una mujer pulcra, cariñosa, afable. Está pendiente de mí, de mis cosas, de cada rincón de la casa. Mi madre, absorbida por sus responsabilidades como científica, confió en ella mi crianza, y no pudo haber elegido mejor. Aurora es una mujer maravillosa: gran cocinera, ama de casa impecable, consejera silenciosa y presencia constante. Mantiene el orden del hogar con una dedicación que solo puede venir del amor profundo. Si pudiera volver a nacer en otra vida, elegiría que ella me cuidara otra vez. Quizás ya lo hizo antes... ¿Y si en vidas pasadas fue mi madre? ¿Mi hermana? Hay algo en su mirada que me resulta eternamente familiar. Tenemos un lazo invisible, pero fuerte: amor, respeto, confianza, complicidad. Con ella me siento segura. Le cuento mis inquietudes, y ella, en un tono íntimo y sereno, me comparte fragmentos de su pasado. Una vez me confesó que, en su juventud, tuvo un amor platónico. Se enamoró perdidamente de un famoso escritor, un hombre que, según ella, cambió su vida… aunque nunca se atrevió a confesarle sus sentimientos. —Nunca me casé —me dijo una tarde mientras ordenaba la vajilla antigua— porque nadie más pudo ocupar ese lugar. —¿Y quién era, Aurora? —le pregunté curiosa. Ella desvió la mirada, sus ojos se nublaron de nostalgia. —No lo recuerdo —murmuró—. Lo bloqueé. Me duele demasiado recordarlo… Ese detalle siempre me pareció extraño. ¿Cómo puede alguien olvidar al gran amor de su vida? ¿O… acaso no lo ha olvidado, sino que lo oculta? Desde entonces, una sospecha silenciosa se sembró en mí. ¿Qué secretos guarda Aurora? ¿Y si ese escritor… fue mi abuelo? *** Antes de salir hacia el hospital, decidí subir al desván. No sé por qué lo hice. Tal vez fue un impulso. O tal vez… fue el libro del abuelo, aún tibio sobre mi almohada, que parecía mirarme como un testigo silente de un secreto antiguo. Aurora, como siempre, se acercó al pie de la escalera con su voz suave: —¿Subes sola? Hay polvo… y muchos recuerdos allá arriba. —Sí —le respondí, sin mirarla del todo—. Solo será un momento. Ella bajó la mirada. Un leve temblor cruzó sus labios, como si su alma contuviera algo que quería salir… pero no debía. Subí lentamente, guiada por la tenue luz del tragaluz. Entre los baúles y los muebles cubiertos por sábanas grises, algo me llamó la atención: una caja de madera tallada con flores de lis, igual al símbolo que aparece en el prólogo del libro de mi abuelo. La abrí con cautela. Dentro, había una carta antigua, doblada con delicadeza, y una foto en blanco y negro. Mi corazón se detuvo. En la imagen, estaba él. Mi abuelo. Sentado bajo un rosal… Y a su lado, una joven mujer de cabello trenzado, con la misma mirada cálida y profunda de Aurora. No decía su nombre. Solo una fecha: Agosto de 1973. Y al reverso, una caligrafía pulida que escribía: "Nuestro amor no puede existir, pero vivirá en las páginas que aún no han sido escritas..." Me estremecí. Guardé todo rápidamente. Tenía que irme. Pero algo en mí acababa de cambiar. ¿Aurora... y mi abuelo? ¿Era esa la verdad que me negaron toda la vida? *** Ya en la morgue, el silencio era tan profundo que podía escuchar mi propia respiración. Encendí la lámpara de pared, me coloqué los guantes de látex, y revisé los registros. Había un nuevo ingreso. Un caso no identificado. Mujer joven. Fallecida durante un desmayo en la vía pública. Sin señales externas de violencia. Al destapar el cuerpo, un escalofrío me recorrió la columna. En el pecho, del lado izquierdo, tenía una marca… Un símbolo grabado en la piel: una espiral doble, idéntico al que había soñado la semana pasada. El mismo símbolo… Que también aparece en la página treinta y tres del libro de mi abuelo, junto a la frase: "Aquellos que mueren sin despedirse, renacen con señales en la piel." Me quedé inmóvil, paralizada entre el asombro y el miedo. ¿Qué estaba pasando? ¿El libro de mi abuelo no era ficción? ¿Quién era esta mujer… y por qué su cuerpo lleva una marca que solo existe en mis sueños? *** Esa madrugada, por primera vez… Sentí que no estaba sola con los muertos. Había algo más. Una presencia. Un mensaje. Y yo… estaba destinada a descubrirlo.
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Elaboración de masa de hojaldre para volovanes
10/13/2024
Felipe Ledesma
http://valentina-lujan.es/B/elaboraciondem.pdf que le dije que le agradecía, pero que me parecía un trabajo superfluo porque yo me arreglo con cualquier cosita y con un huevo frito con patatas me quedo tan contento, y que masa de hojaldre para volovanes, pues para qué… – ¿Para qué, Lola, masa de hojaldre para volovanes? – Pues para hacer volovanes para rellenarlos de crema de gambas para rellenar volovanes; que también tengo que hacerla. Y echó una ojeada a su reloj y, en tono apremiante, a mí que dejara de importunarla con tontadas y fuese poniendo la mesa. – No necesito mesa — respondí —; sabe perfectamente que siempre que como en casa lo hago en la bandeja del Derby de Epsom. Y hoy, que apenas tengo hambre porque si no he ido al ministerio es porque tengo gripe… – Para cuatro — indicó. – ¿Qué cuatro? – Pues usted, su madre, su tía y el capitán. – ¿El capitán? – Sí — ella —, y no me quiera confundir. Hoy no ha ido al ministerio porque es sábado. Y su salud perfecta. Y la comida es especial, un poquito de ceremonia como si dijéramos, así que haga el favor de irse arreglando. – ¿Para celebrar que es sábado y mi salud perfecta? – Para recibir a sus invitados. No sea ganso. – ¿Me pongo el chaqué? — Pregunté con un punto de ironía. – No hace falta exagerar. Pero uno de los trajes buenos, y una corbata bonita, y los gemelos de su tía Luisa que, por cierto, se va a sentir un poquito dolida por no haber sido invitada para ocasión tan señalada. – ¿Y cuál es entonces la que viene? – Pues la del capitán ¿O es que no termino de decírselo? – Y dale con el capitán, Lola ¿De qué capitán habla? – Pues del barco ¿De qué capitán va a ser? – No sé de ningún barco, Lola, ni de ningún capitán… ¿Ha consultado su agenda? ¿Está segura de que hoy no es martes y que no tendría que estar en cualquiera de sus otras casas? – No es martes — replicó terca, abriendo el horno —, y donde tengo que estar es exactamente en esta cocina porque usted me pidió por favor, eso sí fue el martes, que viniera a preparar la comida por lo de… ya sabe, y me figuro que no tendré que ser yo quien lo ponga a usted al corriente de sus acontecimientos familiares, pero, si usted se empeña… – Me empeño. – Bien, pues se lo cuento. Aunque es usted un poquito exasperante — ahora debía de estar haciendo la crema, de gambas, y apretaba botones en la batidora — ¿O me va a decir que yo me he inventado lo de la (…)? – ¿La qué? – ¿Decía? — ella, parando la batidora. – Que se ha inventado, con el ruido de ese chisme no he podido entenderla, no sé qué… – Es justo lo que le estoy diciendo — apretó otra vez el botón y alzó la voz — ¡que no me lo he inventado! Y la volvió a parar. – No, si eso ya — yo — Pero que lo de la qué. Quiero decir. – Vamos a ver — ahora sacaba con una espátula la crema de la batidora y, con mucha pulcritud, la iba poniendo en un recipiente de cristal —; su tía, ¿no estaba de viaje? – Por las islas griegas, sí. – ¿Y en qué medio de trasporte viajaba? – Pues, si era un crucero, en un barco… ¿ Voy bien? – Estupendamente — colocó el recipiente con la salsa en la nevera, y la cerró. Y haciendo girar su muñeca estiró el índice y, señalando donde el dedo al buen tuntún quiso apuntar, agregó —: Pues de ese barco, de ese barco precisamente es capitán de navío el capitán de navío que viene a pedir la mano de su tía… lo ha entendido? – ¿La mano de mi tía? – Eso es — Y se chupó el dedo de salsa. Y se lavó las suyas al grifo. COLOCAR CASILLA Y DISTINTIVO; Y TERMINAR, SI A MI AMIGO LE PARECE UNA BUENA OCURRENCIA, (QUE LO ESCRIBO EN ROJO Y CON MAYÚSCULAS PARA QUE ME SALTE A LA VISTA Y NO OLVIDARME). Y SI A MI AMIGO NO LE PARECE BIEN, O EN VEZ DE VOLOVANES PREFIERE CROQUETAS, O QUE LOLA NO SE CHUPE EL DEDO, O QUE ME OLVIDE DE LA BODA Y DE MI TÍA Y DE SU ENAMORADO PRETENDIENTE (MEJOR) Y DE MI TRAJE BUENO, ME TENDRÉ QUE ACORDAR DE OLVIDARME DE TODO ESTE ASUNTO Y BORRAR ESTE ARCHIVO, O DE CAMBIARLE EL TÍTULO (QUE SERÍA EN TAL CASO “ACORDARME”) POR Elaboración de masa (sin hojaldre) para croquetas, de bacalao tal vez — que la señora de Ramírez (madre) estará encantada de que le pida un poco, que no sabe qué hacer ya con tanto por culpa del papel para envolverlo para el pingüino del marido y la papiroflexia —; Y, SI TODO FALLA, NO SÉ QUÉ EXCUSA TENDRÉ QUE INVENTAR PARA QUE MI TÍA SE AVENGA A QUE DE BODA NADA (TAN ILUSIONADA QUE ESTABA) SIN MONTARME UNA BRONCA U ORGANIZAR UN DRAMA. O ME LAS ARREGLARÉ, A LO MEJOR, PARA CASARLA (YA VERÉ CÓMO) CON EL VEJETE DEL DESCANSILLO (AUNQUE ELLA NO HABLA INGLÉS), QUE SI SE ME OCURRE CÓMO HACER PARA QUE...
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Un tema, al parecer, muy desagradable
06/19/2024
Don Acisclo
http://valentina-lujan.es/R/Versparamote.pdf Le dije que exageraba. Que yo nunca… Me había pedido años atrás y al cabo de unos cuantos sin vernos que le hiciese un favor de suma importancia para él, y ahora — quiero en realidad decir entonces, cuando nos encontramos y estuvimos hablando del asunto —, una vez hecho el favor, me reprochaba no sé qué deslealtades y me culpaba de haber traicionado nuestra amistad. Entonces fue cuando le respondí exageras, y él con muy malos modos replicó no exagero en absoluto. – Claro que sí. Lo que pasa es que cada cual recuerda las cosas como le conviene. – ¿Me conviene; me reporta algún tipo de felicidad o beneficio el recordarlas como fueron? – ¿Cómo fueron? – Lo sabes perfectamente. – Eso es verdad; con tanta claridad que te cuento si quieres, punto por punto y palabra por palabra, qué pasó y de qué hablamos. Y como se quedó callado mirando el cenicero con gesto hosco, di por hecho que asentía y empecé a hablar, desde el principio; desde el principio aunque — entendiendo que había supuesto igual que yo que no teniendo ya temas comunes de que hablar después de tanto tiempo nos limitaríamos a cruzar algunas frases huecas en aquella acera abarrotada de la Carrera de San Jerónimo y a seguir cada cual nuestro camino — me salté el saludo y un par de trivialidades referentes al tiempo, por cierto, muy lluvioso. – Tampoco te contaré — dije —, puesto que tú mismo podrás recordar un cenicero lleno de colillas y dos paquetes de tabaco vacíos iguales que estos —, que nos habíamos equivocado los dos y que nuestra conversación fue bastante más larga. Omití asimismo el contarle que, al cabo de un rato recibiendo empellones de los que caminando con prisas y paraguas abiertos proferían improperios o algún seco perdón dedicándonos miradas hostiles, ahí estábamos: sentados a una mesa de un Cofee & Shop y departiendo, con perfecta naturalidad, como cuando éramos amigos inseparables. – Y, como entonces — hablé al fin, contemplando recuerdo las partículas de polvo suspendidas en un rayo del sol, cegador casi, de aquella mañana de verano radiante —, tu conversación giraba en torno a lo que había girado siempre. Y como siempre yo trataba de seguirla preguntándome, como me había preguntado siempre, por qué era precisamente a mí a quien elegías sabiendo que en una cuestión tan importante para ti, y que tan por completo te absorbía, jamás había sabido ayudarte. – Porque, vamos a ver — te preguntabas, le dije, me decías, angustiado ante la amenazante impavidez del papel en blanco; lo cual era un desperdicio lamentable, y perdona que haga este pequeño inciso pero eso tiene que quedar claro, porque mi sensibilidad fue siempre nula para el lenguaje literario — ¿Qué puede escribir alguien a quien ni gusta la novela ni sabe abordarla, ni se considera capacitado para escribir un ensayo ni, menos aún, posee los conocimientos suficientes de alguna materia como para que no lo paralice el pudor a la hora de exponer y desarrollar cualquier tipo de teoría? – ¿No es una pregunta demasiado larga? – No lo sé… ¿Cuánto puede importar lo larga que sea si está bien entonada? – Está bien entonada, sí — admitió —; pero me parece, y perdona que insista, que es una pregunta demasiado larga para poderla recordar con tanta precisión al cabo de los años. – A mí también — reconocí —, pero así es exactamente como la hiciste; aunque, si prefieres que te la repita con alguna pequeña variación… – No. No es necesario. – ¿Seguro? – Seguro. – ¿Sigo entonces? – Sí. No me gusta la novela. – ¿No te gusta la novela —te pregunté incrédulo, le dije — después de toda la vida intentándola? – Por eso precisamente: estoy harto. No sé abordarla, termino de decírtelo; he empezado varias y me pierdo, no sé estructurar un argumento... divago, me confundo... – Pues con ese panorama lo tiene chungo alguien, pero… – ¿Alguien? – Sí, bueno… El que ni le gusta la novela ni sabe abordarla ni se considera capacitado para… ¿De verdad no quieres que te lo pregunte de otra manera? – No. Así está bien. – Pero si ese alguien — seguí, mirando distraído las botas mojadas de una joven, con vueltas de piel — no se puede quitar de la cabeza el ser escritor, a mí me parece que la novela no puede ser muy difícil. – Eso es lo que tú te crees — Gruñiste. – Pues el ensayo — sugerí, y traté de animarte —: El ensayo no puede resistírsele demasiado a alguien que...
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