LA MUJER DEBAJO DE LA MADRE
11/30/2022
2211302756610

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Si, a veces nos olvidamos de la mujer debajo de la madre. Nos sucede a la gran mayoría, los primeros años de vida de nuestros peques. La mujer debajo de la madre queda escondida, en pausa, escondida bajo interminables demandas y días que parecen fotocopiados.

Y es que las madres nos entregamos plenamente y sin tapujos a la maternidad, procurando convertirnos en la mejor versión de mamá que podemos llegar a ser. Nos rodeamos de madres, leemos sobre crianza y maternidad, hablamos de hijos, pañales, siestas, cólicos, problemas de pareja, falta de sueño, ludotecas, parques, teta.

Este nuevo rol, como todo lo novedoso, debe ser aprendido y construido mediante la práctica. Pero con la maternidad sucede algo muy curioso y es el hecho de que para construir y aprender primero debemos deconstruir y desaprender, lo cual toma mucho tiempo y a veces duele. Hay tanto que interiorizar que sin darnos cuenta quedamos inmersas en un nuevo mundo en el que abandonamos sin querer y sin darnos cuenta a la mujer debajo de la madre. Es tan coyuntural la metamorfosis que hasta nuestro propio nombre perdemos para pasar a ser «la mamá de…»

Pero lo maravilloso es que a medida que los hijos crecen y nos van soltando, soltamos también el protagonismo de la madre para volver a darle la bienvenida a la mujer que ya no es la misma que también ha crecido a la par de los hijos. Ya no es sólo mamá, ya no es solo mujer, ahora es mujer madre.

Y de repente, volvemos a recuperar lentamente la independencia de la dependencia de la cría y al principio no sabemos qué hacer con ella, pues tanto tiempo y energía hemos puesto en nuestra maternidad que es difícil quitarle el protagonismo.

Y de repente, ya no tenemos que volver corriendo a casa para leerles el cuento, ni tenemos que postergar una salida por una siesta del bebe, tampoco tenemos que llegar tarde por dar la teta o por un llanto que no cede y hasta podemos desvelarnos porque sabemos que podremos dormir bastante.

Y de repente, los «no te vayas mami» se transformaran en «que te diviertas ma, nos vemos cuando regreses» y casi sin darte cuenta comienza tu etapa de renacer y reencontrarse.

Y nos sentimos nuevamente como aquella adolscente que podría confirmar un plan de última hora y que se ilusionaba probándose outfits para salir con sus amigas. Volvemos a sentir esas mariposas en el cuerpo y esas cosquillitas ante una noche sin alarma de regreso. Solo que está vez las salidas con nuestras amigas son diferentes, porque vienen acompañadas por mucha paz y la gratitud a una misma por haber podido esperar, haber sido pacientes con los tiempos de la infancia. La paz de saber que no nos hemos perdido de nada, que nos tocaba maternar y ponernos en pausa y que ahora, desde este empoderamiento, podemos reencontrarnos con la mujer debajo de la madre.

Con este texto quiero decirte a ti, que estás leyendo con un bebe en la teta, que mientras lees tienes encima a tu criatura durmiendo en tu pecho o que siente que nunca más tendrás energías para arreglarse y salir de noche: va a llegar, vas a poder, vas a disfrutar como antes y aun mejor porque cuando llegues a tu casa luego de una noche de fiesta antes de acostarte pasarás por el cuarto de tus hijos, les darás un beso en la frente y te sentirás orgullosa de que finalmente la madre y la mujer se han fusionado y cada una tiene su espacio, un espacio necesario y sanador.

Literary: Other
crianza
crianza consciente
crianza con apego seguro
crianza respetuosa
disciplina consciente
maternidad
disciplina respetuosa

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Ana Amparo Acosta Rodriguez
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Title LA MUJER DEBAJO DE LA MADRE
Si, a veces nos olvidamos de la mujer debajo de la madre. Nos sucede a la gran mayoría, los primeros años de vida de nuestros peques. La mujer debajo de la madre queda escondida, en pausa, escondida bajo interminables demandas y días que parecen fotocopiados.

Y es que las madres nos entregamos plenamente y sin tapujos a la maternidad, procurando convertirnos en la mejor versión de mamá que podemos llegar a ser. Nos rodeamos de madres, leemos sobre crianza y maternidad, hablamos de hijos, pañales, siestas, cólicos, problemas de pareja, falta de sueño, ludotecas, parques, teta.

Este nuevo rol, como todo lo novedoso, debe ser aprendido y construido mediante la práctica. Pero con la maternidad sucede algo muy curioso y es el hecho de que para construir y aprender primero debemos deconstruir y desaprender, lo cual toma mucho tiempo y a veces duele. Hay tanto que interiorizar que sin darnos cuenta quedamos inmersas en un nuevo mundo en el que abandonamos sin querer y sin darnos cuenta a la mujer debajo de la madre. Es tan coyuntural la metamorfosis que hasta nuestro propio nombre perdemos para pasar a ser «la mamá de…»

Pero lo maravilloso es que a medida que los hijos crecen y nos van soltando, soltamos también el protagonismo de la madre para volver a darle la bienvenida a la mujer que ya no es la misma que también ha crecido a la par de los hijos. Ya no es sólo mamá, ya no es solo mujer, ahora es mujer madre.

Y de repente, volvemos a recuperar lentamente la independencia de la dependencia de la cría y al principio no sabemos qué hacer con ella, pues tanto tiempo y energía hemos puesto en nuestra maternidad que es difícil quitarle el protagonismo.

Y de repente, ya no tenemos que volver corriendo a casa para leerles el cuento, ni tenemos que postergar una salida por una siesta del bebe, tampoco tenemos que llegar tarde por dar la teta o por un llanto que no cede y hasta podemos desvelarnos porque sabemos que podremos dormir bastante.

Y de repente, los «no te vayas mami» se transformaran en «que te diviertas ma, nos vemos cuando regreses» y casi sin darte cuenta comienza tu etapa de renacer y reencontrarse.

Y nos sentimos nuevamente como aquella adolscente que podría confirmar un plan de última hora y que se ilusionaba probándose outfits para salir con sus amigas. Volvemos a sentir esas mariposas en el cuerpo y esas cosquillitas ante una noche sin alarma de regreso. Solo que está vez las salidas con nuestras amigas son diferentes, porque vienen acompañadas por mucha paz y la gratitud a una misma por haber podido esperar, haber sido pacientes con los tiempos de la infancia. La paz de saber que no nos hemos perdido de nada, que nos tocaba maternar y ponernos en pausa y que ahora, desde este empoderamiento, podemos reencontrarnos con la mujer debajo de la madre.

Con este texto quiero decirte a ti, que estás leyendo con un bebe en la teta, que mientras lees tienes encima a tu criatura durmiendo en tu pecho o que siente que nunca más tendrás energías para arreglarse y salir de noche: va a llegar, vas a poder, vas a disfrutar como antes y aun mejor porque cuando llegues a tu casa luego de una noche de fiesta antes de acostarte pasarás por el cuarto de tus hijos, les darás un beso en la frente y te sentirás orgullosa de que finalmente la madre y la mujer se han fusionado y cada una tiene su espacio, un espacio necesario y sanador.
Work type Literary: Other
Tags crianza, crianza consciente, crianza con apego seguro, crianza respetuosa, disciplina consciente, maternidad, disciplina respetuosa

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Identifier 2211302756610
Entry date Nov 30, 2022, 11:05 AM UTC
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Author. Holder Ana Amparo Acosta Rodriguez. Date Nov 30, 2022.


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