’’Me preguntaba si mi sonrisa era tan grande como la de ella. Tal vez es igual de grande. Pero no tan hermosa ’’
Louisa May Alcott
Corretea sobre los tablones de madera, danza sobre ellos como una experta en claqué, `clac, clac, clac, clac’. La mujer hermosa de pelo azabache, trenzado como una princesa de cuento, le prepara una cajita de latón, de galletas, las que guardaban auténticos tesoros con algunas moneditas. Pero ella, avispada, cuando el miedo no vegetaba, pero si un firme co
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