¿Cuántas veces la vida nos ha advertido no tropezar con la misma piedra y, aun así, elegimos la caída? Esta es una de tantas anécdotas en las que, sabiendo que el fuego quema, siempre vamos a meter la mano. ¿será que nuestro ser confunde la llama de la derrota con una hipnotizante locura? Dicen que nadie escarmienta en cabeza ajena. Les contaré cómo los seres vivos confiamos tantas veces que, si nos observamos como externos, nos hartaríamos de vernos; incluso, no seríamos amigos de nosotros mism
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