Foto por Migdaugas Danys (Creative Commons)
Siempre me ha llamado la atención un empleado de una organización con la que colaboro cuyo vocabulario, digamos con palabras correctas que, no es el que dejarías escuchar a tu hijo de cinco años.
Este buen señor, con quien mantengo una buena relación, dedica en cada frase algunas sílabas a palabras malsonantes, palabrotas o tacos, como quieras decirlo. Después de haberlo visto en estas situaciones durante años, he decidido escribir sobre este asunto
All rights reserved