Cuando cierras la puerta despacio,
queda tu taza junto al sillón.
Digo tu nombre bajito en la casa,
y guardo en silencio esta canción.
No sé decirte lo que me pasa,
si el tren se aleja y te vas de aquí.
Cada palabra que no pronuncio
se queda latiendo dentro de mí.
Son palabras en mi corazón
las que tengo cuando te marchas.
Van contigo por la estación,
como cartas que nunca se acaban.
Son palabras que esperan tu voz,
que regreses y vuelvas a casa.
Son palabras en mi corazón
las que tengo cuando te marchas.
Tu bufanda quedó en la silla,
con el perfume de aquel café.
Miro la hora, la tarde se estira,
cuento los días para volverte a ver.
No sé decirte lo que me pasa,
si el tren se aleja y te vas de aquí.
Cada palabra que no pronuncio
se queda latiendo dentro de mí.
Son palabras en mi corazón
las que tengo cuando te marchas.
Van contigo por la estación,
como cartas que nunca se acaban.
Son palabras que esperan tu voz,
que regreses y vuelvas a casa.
Son palabras en mi corazón
las que tengo cuando te marchas.
Si al llegar la mañana
me preguntas por mí,
te diré sin rodeos:
me haces falta aquí.
Son palabras en mi corazón
las que tengo cuando te marchas.
Van contigo por la estación,
como cartas que nunca se acaban.
Son palabras que esperan tu voz,
que regreses y vuelvas a casa.
Son palabras en mi corazón
las que tengo cuando te marchas.
Cuando te marchas,
se quedan aquí.
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