Search
public copyright
inscriptions
1642 results found for tag:"sonetos".
1405281040933
esa chica
05/28/2014
esta obra es con el fin de que el lector se sienta identificado con esta. el contenido de esta obra es de letras de canciones en proceso(les falta música),son solo las primeras canciones de muchas mas, algunas canciones no riman porque fueron diseñadas para ser cantadas en INGLES, la calidad de estas puede ser floja ya que son de las primeras canciones hachas por nuestro grupo(THE Blocks). en cuanto al autor de ellas, se mantendrá anónimo por el momento, con el paso del tiempo daremos a saber el nombre de cada una de los autores de cada canción. https://www.facebook.com/pages/The-blocks/325424310939168
All rights reserved
1405270986013
solo contigo
05/27/2014
Yo estoy solo, sin tu amor, solo sin tu calor, solo sin tu sentir y respirar en mí Los besos que alguna vez me hicieron magia, hoy están rotos como mi corazón esta obra es con el fin de que el lector se sienta identificado con esta. el contenido de esta obra es de letras de canciones en proceso(les falta música),son solo las primeras canciones de muchas mas, algunas canciones no riman porque fueron diseñadas para ser cantadas en INGLES, la calidad de estas puede ser floja ya que son de las primeras canciones hachas por nuestro grupo(THE Blocks). en cuanto al autor de ellas, se mantendrá anónimo por el momento, con el paso del tiempo daremos a saber el nombre de cada una de los autores de cada canción.
All rights reserved
1206131804046
CHATURANGA
06/13/2012
Poesía rimada de carácter filosófico en lengua castellana.
All rights reserved
1107259739671
ECLIPSES
07/25/2011
All rights reserved
2110149520357
El final de Aura
10/14/2021
El final de Aura Me llamo Aura y me encuentro atrapada en mi propia casa. Moriré pronto, soy consciente de ello. Aunque intento engañar mi mente; hay momentos que lo consigo pero otras me es imposible, y la tortura mental llega a ser terrorífica. Son las 3:00 de la madrugada y no puedo dormir. Se me pasa la noche vigilando, de ventana a ventana, del balcón a la mirilla de la puerta de la entrada. Cuando estoy rendida y veo la cosa un poco tranquila me dejo caer en la cama. En ese momento que intento descansar, mi gata Luna se echa a mis pies. Le puse Luna por su color plateado. Le gusta enroscarse como una serpiente, su menudo cuerpo está en continuo movimiento. Por culpa de mi nerviosismo. Cada vez que me muevo ella se da la vuelta para cambiar de posición, se supone que es más cómoda a la anterior. Sus descansos dependen de los míos. No lo puedo evitar, y en mis movimientos bruscos, sin querer hacerlo, le doy una patada, pobrecita. El animal salta de la cama y sale huyendo de la habitación, como alma que lleva el diablo. Pero la condenada tonta regresa. Le noto como me huele, meda un lametazo y unos suaves mordisquitos en el rostro y en el cuello, es su manera de llamar mi atención. Y cuando ve que estoy quieta se vuelve a enroscar, ronroneando como si nada pasara ni dentro ni fuera de la casa. Aunque se dice que los animales tienen el sexto sentido desarrollado, eso les hacen intuir los peligros mucho antes que a los humanos. Mi gata sabe que, algo anormal está ocurriendo fuera y se acerca un final muy malo… para las dos. Me he vuelto como un robot y actúo como tal. Antes de darme cuenta me encuentro en el salón, sentada en el sofá y con un café aguado puesto sobre la pequeña mesa de madera tallada; la compré en uno de mis viajes a Portugal. ¡Dios, que lejos queda eso! Conecto la televisión. Están dando las noticias, ya me las conozco de memoria pues se repiten, siempre ponen las mismas historias desagradables, terribles, muerte y más muerte. El mundo se muere y poco podemos hacer para salvarlo… No es así, estoy incorrecta, el mundo no muere, estamos muriendo los humanos. Es terrible pero es la realidad; y lo peor de todo, esta catástrofe que ha sido provocado por nosotros mismos. Los humanos crean el virus, lo suelta para su propagación, luego crean la vacuna para combatirlo, pero esta vez no ha sido así, lo han propagado en todo el mundo y no han encontrado el remedio para radicarlo. Ahora todos estamos infectados. Por ese motivo no duermo, porque sé que, tarde o temprano yo también voy a morir. Como Santiago, como casi todos los del edificio, apenas se escuchan vecinos. Yo me encuentro en la cuarta planta y creo que todos los de mi rellano están muertos. O también puede ser que algunos hayan huido, esos son los que habrán acertado. ¿Pero dónde se puede ir? Si no hay un solo rincón en el mundo que no esté ese maldito bicho. Todo está contaminado, hasta mi puta casa lo está. A mí me gustaba perfumarla después de limpiarla, ahora huele a muerte. Solo tengo habitable una habitación, la cocina y el salón. Las demás habitaciones no las puedo usar. En una puse a Santiago, muerto, no avisé de su muerte porque correría la misma suerte que él. La otra habitación me sirve de basurero, no pienso salir a la calle a tirar la basura, porque si salgo o me mata el virus, o me matan ellos.
Creative Commons Attribution 4.0
2110129505701
Y aún así
10/12/2021
Y construyo mi nuevo camino, paso a paso me acompañan recuerdos que ayer vivimos, el alba me trae tu paz y el sol tu serenidad, y aún así de melancolía se vuelven mis versos son pájaros de papel sin vuelo, sin trinos. Y aún así… mientras a mis oídos llegue el silbo del viento, tu nombre y tu sonrisa, vendrás conmigo y juntos traspasaremos la sombra de la vida. Lola Barea
Creative Commons Attribution 4.0
2101196635507
ACRÓSTICO_NERUDA
01/19/2021
Un acróstico sobre Neruda, Pablo Neruda, es como una especie de homenaje a la figura de Neruda.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0
2004293817572
PASAPORTE PARA VIVIR
04/29/2020
“PASAPORTE PARA VIVIR” ¿Qué llegarías a pagar o hacer para obtener el pasaporte que te permitiría seguir vivo? Nuestros protagonistas lo intentarán hasta agotar su último aliento. En el camino encontrarán muchas cosas, pero los obstáculos harán que pierdan muchas más. Sus veintidós primaveras vividas habían sido maravillosas, menos esta última. La luz del alba se coló por la ventana de su habitación, unos rayos color oro despertaron a Blanca. Se sentó en el borde de la cama y se cubrió el rostro con sus dos manos; lloró durante unos minutos, se secó las lágrimas y respiró hondo. No podía creer lo que estaba pasando; hace un par de meses todo estaba bien. Pero tuvo que llegar aquella maldita pandemia para poner el mundo patas arribas. Era muy fácil y rápido el contagio. La muerte estaba en las calles, en los humanos. Blanca había perdido a su padre; todo ocurrió tan deprisa. Una simple llamada para comunicarles su triste pérdida. Su madre no lo aceptaba, tenía que cuidar de ella y de su hermano Mauro de diecisiete años. Unos pequeños golpecitos en su puerta la sacó se sus amargos pensamientos y situación. La puerta se abrió sin que ella diera permiso. Era su hermano, y por la expresión del rostro algo iba mal. —Pía, tienes que bajar. —Por favor, Mauro, no me llames Pía, sabes que no me gusta. —Mi amiga está abajo, se encuentra muy mal. —¿Mía? —Sí. —¿Qué ha pasado? —Se han llevado a sus padres. —¿A los dos? —Sí. —¿Contagiados? —Según le han dicho, sí lo estaban. —No me lo puedo creer —respondió Blanca preocupada. —Mamá está con ella. —Voy rápido. —Sí por favor. —Prepárale una infusión relajante. —Ya lo ha hecho mamá. Blanca llegó hasta la cocina donde estaba su madre y Mía. Las dos jóvenes se abrazaron. —Lo siento, Mía, lo siento mucho.
Creative Commons Attribution 4.0
2003033226735
¡LA NUBE!
03/03/2020
Aeropuerto Los Ángeles, California, principio de un trágico y nubloso otoño. Hora: 19:49 —A continuación les ofrecemos las últimas noticias. Hace unas semanas expertos meteorólogos informaron sobre fenómenos en el cielo. Según ellos y los datos satélites unas extrañas nubes hicieron presencia en ciertas zonas de Europa y Latino América, dichas nubes se fueron uniendo hasta convertirse en una inmensa masa negra, la gigantesca bola densa y viscosa le perdieron la pista, opinan que desapareció en el Atlántico Norte, disolviéndose después. Pero no fue así, la tenebrosa nube ha vuelto hacer presencia; esta vez la han detectado en el Golfo de México. Ante dicho misterio, los expertos, se han reunidos esta mañana para profundizar los estudios ya realizados para compararlos con los recientes. Y sobre todo intentan saber la causa que ha provocado esa masa de nube negra; los posibles peligros y efectos que pueden causar en la zona, en caso que descargue en forma de fuerte lluvia, la cual, se dice que puede estar contaminada. —Cambia de canal o apaga la televisión, Hugo, necesito un café con leche y un chocolate para la mesa seis. —Mamá, ¿has escuchado las noticias? —No, no me interesa, lo único que me interesa es atender al público. ¡Lo que te he pedido para la mesa seis! —Puede que suspendan el vuelo de las ocho. —¿Por qué? —Por esa cosa negra que está flotando en el cielo. Una extraña nube. —Tú sí que estás en las nubes, aterriza y pon los pies en la tierra. ¡Dos cafés más para la mesa cuatro; uno solo y el otro con leche muy caliente! —¡Marchando! —¿Dónde está tu hermana y su marido? Hay que preparar los bocadillos y las ensaladas. —Lleguen o no lleguen para las ocho me voy a casa; estoy agotado, me duelen los pies. —Pues a mí me duele todo y no me quejo. —Dejar de quejaros que ya estamos aquí. Ya podéis marcharos. Hugo y su madre salieron de la cafetería y se dirigieron hacia el coche. El ruido del avión hizo que Hugo se detuviese para mirar el cielo. —Al final no lo han suspendido. —Está muy nublado pero no hay motivos para suspender vuelos. —Esta tarde nos acompaña el señor Hugo Monte, meteorólogo. Buenas tarde y bienvenido. —Buenas tardes y gracias a vosotros por invitarme. —Sabemos que tiene poco tiempo pues sale de viaje esta misma tarde, así que iré directo al grano. —Sí, mi vuelo sale a las ocho, así que de aquí al aeropuerto. —Gracias de nuevo y no le entretendremos mucho. —Ok. —¿Qué nos puede contar acerca de esa dichosa nube que nos está preocupando su presencia y su posible reacción? —Antes de nada quiero mandar un mensaje a los televidentes y oyentes de tranquilidad, no debemos alarmar a la sociedad con algo que ni los más expertos saben la causa y menos su efecto. —Se dice que, gobiernos de varios países están preocupados por el tema, pero tampoco quieren alarma social y están ocultando información. —Yo no creo eso, sino dan más información es porque no la tienen. —También se rumorea que ha sido provocado por los humanos. —No entiendo su pregunta. —No me diga usted que nunca ha oído hablar de los sembradores de nubes o los fabricantes de nubes. De los virus provocados… —Lo siento, no voy a responder a su pregunta. —Pues lo saben casi todo el planeta, sobre todo los más pobres, el gobierno y aún más los afectados, los muertos. —Pues si ya lo saben, ¿por qué me hace la pregunta? —Usted es el experto y los ciudadanos quieren saber. —Mire, yo me han invitado para hablar del tiempo y esa dichosa nube, pero de lo que no pienso hablar es de política. —La gente tiene miedo de posible epidemia, ¿cree que debemos preocuparnos por ello? —No. No hay motivos para alarma. —Bueno, gracias señor Hugo por su información. —A vosotros. —Que tenga un feliz viaje. —Gracias.
Creative Commons Attribution 4.0
2002043019795
Soneto
02/04/2020
Soneto de amor sincero y pasión para San Valentín.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0
1908281791428
EL PECADO DE SARA
08/28/2019
EL PECADO DE SARA ((((((((((((((((((Mi nombre es Sara Viloria, tengo diecinueve años, soy alta, delgada, piel blanca con suaves pecas, mi cabello es anaranjado y mis ojos son, uno verde azulado y el otro azul verdoso, puesto que son de distinto color y muy claros, y aunque la descripción de mi físico ni de mi nombre lo parezcan, soy española, vivo en un lugar hermoso de Andalucía, casi mágico, por este lugar vuela mi imaginación, la inspiración llega a mí en forma de ráfagas de una agradable brisa, soy pintora, sé que no soy muy común pues las mujeres de mi tierra laboran en el campo, a causa de eso, sus pieles son más oscuras, sus cabellos suelen ser mayormente castaños o negros al igual que la mayoría, sus ojos también lo son, y en altura sobresalgo al lado de ellas. Todas saben coser y por las tardes, se reúnen para realizar esta actividad en grupos, incluso a las niñas pequeñas le dan retales de tela para que vayan aprendiendo, ¿por qué lo sé? Porque cada día paso por sus puertas con mis lienzos y mi bolsa de tela mal hecha (puesto que no se coser) donde guardo mis pinceles y mis pinturas, se me quedan mirando al pasar,))))))))))))))))) EL PECADO DE SARA, Este paseo nocturno por las calles de mi pueblo, con la luna llena reflejada en mis ojos claros, mi piel parece iluminar con esta luz que en ella se destella, pues es blanca como la leche y adornada con alegres pecas anaranjadas que hacen juego con el color de mi cabello ensortijado, voy intentando respirar profundamente el olor de las flores de los naranjos y de la flor de la dama de noche que a estas horas ya desprende su fragancia. Las personas de este pueblo, andan a mi alrededor, risas, charlas, comentarios, no sé qué dicen, no les presto atención pues estoy intentando estar centrada en lo bello que me rodea. Me arrojan flores, sobre todo las mujeres, vestidas de ropajes oscuros, cabellos recogidos en un tétrico moño, y aunque algunas son de mi edad, ya visten como sus madres. Muchas llevan a sus hijos e hijas, casi todos adolescentes y sus maridos no han querido perderse este peculiar espectáculo. Todo parece tan idílico, como si estuviesen festejando conmigo, si no fuera porque… mis oídos no los oyen por los golpes que he recibido, la parte blanca de mis ojos claros ya no es de color blanco sino rojo. Mi larga y rizada melena anaranjada se encuentra en el suelo y quemado, pues me han rapado la cabeza con una cuchilla la cual me ha provocado varios cortes en ella. Mi cuerpo esbelto de piel de porcelana, al descubierto, frente a todos los vecinos de este pueblo, me han desnudado para humillarme en este aterrador paseo. Mis largas piernas no controlan los fuertes empujones que me hacen caer al suelo, clavándome en las manos y en las rodillas las espinas de las rosas que las esposas celosas me están arrojando. Pero yo, solo miro el cielo, son sus estrellas como mis pecas, tan parecido a mí, se que protegerá a la criatura que se está gestando en mi interior. Autora Lola Román Barea
Creative Commons Attribution 4.0
1908191724479
Hierbasbuenas (Número 503)
08/19/2019
La tortura en el alma del poeta enciende los versos de los sonetos, esparce su canto entre los sujetos, se airea la palabra secreta. Tanto va doliendo la historieta que se desesperan los más inquietos y, los disgustos, llenan los panfletos, con el martirio se abre una grieta. Al mundo le cuento mis duras penas,… Sigue leyendo Hierbasbuenas (Número 503)
All rights reserved
1908191724424
Hierbasbuenas (Número 503)
08/19/2019
La tortura en el alma del poeta enciende los versos de los sonetos, esparce su canto entre los sujetos, se airea la palabra secreta. Tanto va doliendo la historieta que se desesperan los más inquietos y, los disgustos, llenan los panfletos, con el martirio se abre una grieta. Al mundo le cuento mis duras penas,… Sigue leyendo Hierbasbuenas (Número 503)
All rights reserved
1907291577336
JUEGO DE TRES
07/29/2019
"NO ME IGNORES" JUEGO DE TRES Capítulo 3 - CONTESTA! - Aquel día llegué a mi casa, más inquieta que de costumbre, sabía que Barnett y mi madre ese día no se encontraban en la vivienda, aun así estaba tan nerviosa que podía oír las palpitaciones de mi corazón y mi respiración acelerada. Subí a mi habitación, la casa estaba en total silencio, el mismo silencio que sentí en el cuartillo de limpieza del instituto, oía mis pasos y el crujir de los escalones de madera al subir por la escalera, entré en mi habitación y desde la puerta busqué un lugar dónde esconderla, cada minuto que transcurría iba siendo más consciente de que no era una buena idea tener aquello en casa y mucho menos aún, dentro de mi habitación, decidí entonces que sería mejor sacarla de casa, meterla en el garaje o incluso se me pasó por la cabeza tirarla. Cuando bajaba por la escalera decidida a deshacerme de ella, oí como abrían la puerta y el murmullo de las voces de Barnett y mi madre y el ruido de las bolsas de plástico de la compra, así que rápidamente para no ser descubierta con aquello, me di la vuelta y entré a mi habitación cerrando con el seguro, abrí el baúl, despegué la madera del doble fondo, sonó mi puerta y oí la voz de mi madre, - ¿Dhana?, ¿estás ahí? - Sí mamá! Acabo de llegar y estoy cambiándome de ropa! Rápidamente escondí la tabla y volví a colocar la madera dejando así oculta mi acción. Cerré con llave el baúl, y el sonido ambiental volvió de repente. Caminando hacia atrás y sin despegar los ojos del baúl, la ventana de mi dormitorio estaba a mi izquierda, miré por ella durante unos diez minutos para intentar relajarme, con la mirada perdida al jardín, cuando de pronto y para mi asombro, el coche que era de mi padre pero del que se adueñó Barnett, llegó y aparcó en el jardín, de él salían, mi madre y Barnett, los cuales sacaron bolsas de compra y entraron en la casa, ¿Cómo podía ser? Por unos instantes pensé que la mente me estaba jugando una mala pasada por los nervios de aquel escabroso día y que a lo mejor a mi madre y Barnett se les olvidaron algo teniendo que salir de nuevo. Pero, ¿en tan poco tiempo?, ¡era imposible! , cuando de repente alguien tocó a mi puerta… - ¿Dhana?, ¿estás ahí? No entendía como podía ser que me volviese a preguntar lo mismo que me había preguntado hacía unos diez minutos… - Dhana! ¿estás ahí? Con mi voz temblorosa y extrañada contesté: - Si mamá, estoy…, No me dejó terminar de hablar cuando me interrumpió para soltar por aquella boca un puñado de sus habituales palabras humillantes: - ¿Y por qué no respondes a la primera imbécil? chica inútil, ¡no sirves ni para contestar…!, quiero que bajes de inmediato y coloques la compra, rápido! Volví a quedarme en silencio, ¿Cómo me decía que no le había contestado? Si ya le dije anteriormente que me estaba cambiando de ropa… - ¿Me has oído inútil?- repitió el insulto su madre. Con un pellizco a su camiseta y retorciéndolo del coraje, contuvo una vez más su rabia para así evitar una nueva paliza. Con voz amable contestó Dhana: AUTORA: LOLA ROMAN BAREA
Creative Commons Attribution 4.0
1907291577244
JUEGO A TRES
07/29/2019
NO ME IGNORES. JUEGO DE TRES Entre sollozos y la respiración acelerada, su mano temblorosa se acercaba al teléfono que de nuevo y a la media noche sonaba, no podía hacer otra cosa, tenía que contestar a la llamada. Aquel aparato se oía de forma distorsionada y cada vez más fuerte, cuando su mano tocó aquel antiguo y endemoniado teléfono, una fuerza sobrenatural hizo que el auricular quedara adherido en su mano, como si una fuerza invisible la sujetara para que no pudiese soltarlo y de la misma forma, aquella fuerza empujó su brazo de manera violenta hasta colocar aquel auricular en su oído que sangraba por el fuerte golpe, aunque ella se resistiera , no podía, aquella presencia ejercía una fuerza diabólica sobre ella. Con su voz temblorosa, llena de pánico y sin apenas fuerza, contestó: - ¿Quién es? Capítulo 1 - SOLA - Mi nombre es Dhana Allen, vivo en una bonita comunidad de casas unifamiliares, calles limpias y jardines bien cuidados, mis vecinos son familias bien estructuradas. Todo parece tan perfecto, hasta que llegas a la vivienda treinta y tres, una casa aparentemente de personas bien acomodadas de economía holgada y cara a la gente una familia modélica. - Ja! Que lejos de la realidad. Mi familia está rota, mi padrastro llevaba acostándose con la zorra de Conny Allen, mi madre, antes de que mi padre muriese, los inmorales se revolcaban mientras mi padre agonizaba en un hospital donde mi madre lo tenía abandonado, no fue a visitarlo ni por petición de él en su lecho de muerte. Andaba muy ocupada teniendo sexo con el supuesto mejor amigo de mi padre, Barnett Jones. Toda esta historia comenzó hace dos años, en la actualidad tengo diecinueve, el mejor amigo de mi padre, Barnett Jones, se separó de su esposa al año y medio de estar casados, él era alcohólico y su mujer ya no pudo aguantar más aquella situación poniendo fin a aquel fracaso de matrimonio. Barnett no tenía donde ir a vivir y mi padre que lo consideraba más que un amigo, un hermano ya que se conocían desde niños, le propuso quedarse en el sótano de nuestra casa, con la condición de que debía solucionar el problema que tenía con el alcoholismo y hasta que Barnett encontrase trabajo y posteriormente casa. El sótano estaba bastante bien acomodado, casi era un pequeño departamento, incluso había una chimenea. A los cinco meses de que Barnett se instalara en nuestra casa decidió quedarse con nosotras ya que a mi padre le diagnosticaron una enfermedad rara degenerativa, poco a poco estaba perdiendo la sensibilidad en su cuerpo a la vez que sus huesos se iban retorciendo, podías clavarle una aguja e incluso si le arrancaras un trozo de piel , él no sentiría dolor alguno, Mi madre empezó a sentir repulsión hacia él cuando veía sus manos retorcidas, o cuando le dábamos de comer, al no sentir dolor, apretaba su mandíbula al masticar y en ocasiones rompía sus dientes o se los clavaba en las encías y lo hacían sangrar. El caso es que a ella comenzó a darle asco, buscó una clínica donde ingresarlo y quitar, a la que para ella era, una molesta presencia. Aunque mi madre nunca fue una mujer cariñosa ni con mi padre ni conmigo, era extraño aquel cambio tan brusco de ella hacia él, apenas iba a visitarlo al hospital, cosa que yo si hacía todos los días. Por aquellas fechas yo contaba con diecisiete años, iba y venía sola al hospital. Yo siempre fui una chica educada, amable y estudiosa. Los enfermeros que ya me conocían bastante bien, sentían lástima por mí, así que dejaban que me quedase con él cada vez que yo quisiese. Me preparaban una bandeja de cena hospitalaria y una dura camilla de urgencias a su lado, así pasaba las noches con él. Una de aquellas noches de las que me iba a quedar en el hospital, recordé que tenía un examen al siguiente día y no había estudiado, así que les dije a los enfermeros que me AUTORA: LOLA ROMAN BAREA
Creative Commons Attribution 4.0
1903010091701
Lo del Catorse de fiebrero
03/01/2019
Se encontraron Edgar Allan Poe-Tacutre, el cuervo que hace poemas random, Elefantasma Poetry, el poeta rancio que sólo cree en los sonetos, las rimas consonantes y las referencias sexuales únicamente como fin reproductivo y Srta. Pepi la influencer a la que todo responde por tweets. Se enviaron unos DM (con sus fotopollas y demás) y […]
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0
1902139941089
Un extraño habitante
02/13/2019
“Un extraño habitante” (Título provisional) Durante un largo día lo pasé conduciendo en mi viejo Audi. Solo hice una parada de diez minutos, la urgencia de hacer mis necesidades me obligó a ello. Era principio de un crudo invierno y resultaba muy desagradable salir del auto. Sobre todo por aquel lugar, al noroeste de Inglaterra, donde la pesada niebla, el frio y la soledad son dominantes. Empezaba a oscurecer cuando las ruedas de mi auto pisaron las tierras del viejo terrateniente, Richard Godoy, mi todavía marido. La verja estaba abierta, como si estuviese ansiosa esperando mi llegada. Reduje la marcha del coche. Miré el estrecho carril de una tierra grisácea. Llevaba las luces largas puestas, las cuales se perdieron a escasos metros de mis ojos. Aquella baja niebla se la engulló como una garganta hambrienta. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Los recuerdos de siete años atrás volvieron hasta mí. Sí, habían pasado siete años cuando me marché de allí. Salí de aquella finca de noche y sin avisar a nadie de mi huida. Mi vida corría peligro. El motivo por el cual me encuentro de nuevo aquí, ha sido una llamada de Richard. Por su tono de voz supe que estaba enfermo y preocupado por algo grave. Me pedía que fuese a verlo, según él, era muy urgente hablar conmigo en persona y no por teléfono. Yo le propuse que él viniese a un hotel de Londres y hablaríamos. Me dijo que le era imposible viajar, eso corroboró mi sospecha, él estaba enfermo. Richard me pidió mi dirección para mandar su chofer a recogerme. Yo le contesté que mi dirección no la daba a nadie. Por mi seguridad. De malas ganas accedí al encuentro, pero se haría a mi manera. Yo conduciría hasta su finca, me dijese lo que me tenía que decir y volver de nuevo a Londres, a mi casa. Frené el coche en la última curva antes de llegar al cortijo. La espesa niebla había disminuido, eso hizo que desde allí pudiese divisar la casona. Las luces de la planta de arriba estaban encendidas. Bajé la ventanilla, contemplé el nefasto paisaje. No me gustaba aquel escenario. Mi mente empezó a traer viejos recuerdos, los cuales me costó mucho tiempo olvidarlos, y en un momento los tenia frescos en mi memoria. Mi relación con Richard duró tres años y siete meses. Los dos primeros, fueron los más bellos de mi vida, en aquella misma finca, la que tenía frente a mis ojos, allí fui feliz. El resto de mi relación, un año y siete meses fueron horrendos, los peores de toda mi vida. Richard contaba treinta y cuatro años mayor que yo, eso no fue ningún problema en nuestra relación, al contrario, yo era su chica consentida, la mujer que le daba vida a su vida. Así me solía decir muchas veces. Me amaba con locura y yo también a él. Todo se torció cuando llegó su hija. Karley, hija única, éramos de la misma edad, por aquel entonces contábamos con treinta y dos años, eso me hacía ilusión, pensaba que íbamos hacer muy buenas amigas. Cosa imposible, con una psicópata como era Karley, y lo peor fue, su padre, mi marido, nunca se percató ni me creyó del peligro que corríamos con su hija dentro de casa. Autores: Lola Román. Lola Barea
Creative Commons Attribution 4.0
1902129932011
1 LOS ARCHIVOS DE LOS MUERTOS
02/12/2019
11 DESDE EL FINAL —No me acaba de gustar el lugar, John, estamos metidos en un hoyo, y lo peor que no deja de llover. William abrió la puerta trasera de la caravana, el perro salió fuera, sin ningún temor a la lluvia. Los truenos crujían entre los árboles, a la vez unas ráfagas de viento hacia que las ramas se golpeasen unas contra otras. John y William aprovecharon para hacer sus necesidades junto a Dawn. Una vez terminados, le volvió abrir la puerta para que el perro entrase. — ¡John, ayúdame a poner el combustible! — ¡Voy, William! Una vez terminado el trabajo, entraron dentro para respaldarse del vendaval. — ¡Nos marchamos de aquí, John! — ¿Sin tomar una taza de té y un bocadillo? —Tengo hambre William. —No, John. Buscaremos otro lugar más seguro que este. ¿Qué hora será John? —No llevamos reloj, pero yo creo que pueden ser las cuatro de la tarde, más o menos. —Puede ser algo más tarde, lo digo por la oscuridad —contestó William mientras salía del breve descanso. Apenas pisaban las ruedas delantera el asfalto de la carretera, cuando escuchó un ruido de sirenas. William, detuvo el auto. Dio marcha atrás, volvió a entrar, y aparcó en el mismo lugar. — ¿Has oído eso, John? —Sí, la escucho. Es la sirena de la policía, la conozco muy bien. — ¡Tenemos que huir! —dijo William un poco alterado. —Yo creo que aquí entre los árboles, no verán el coche. —No creas nada, John ¡He dicho que nos vamos y nos vamos! —Ok, pongámonos en marcha, antes que lleguen los polis. —Así me gusta, chico, hay que ser decidido y actuar rápido. Se pusieron los impermeables y las botas de agua. Cogieron sus mochilas y se las acomodaron en sus respectivas espaldas. William llevaba en ella toda la documentación importante. Tomó dos armas, una para él y la otra se la dio al chico. Cogieron al perro y salieron los tres fuera del auto caravana. Rápido se fueron adentrándose, en aquel espeso bosque. Permanecieron casi una hora escondidos, hasta que el peligro había pasado. —Volvamos al auto caravana, John. Estamos empapados en agua. No me gusta huir de lo que no veo. —Sí, creo que el peligro ha pasado —dijo el chico dándose la vuelta para tomar el mismo camino andado. —No, John, por ahí no. Sígueme. —William, estás confundido, el coche no está para allá. — ¡Yo sé muy bien donde hemos dejado la caravana, John! Pero no me voy a presentar allí sin antes vigilarlo yo. ¿Y si nos han puesto una trampa? ¡Aj, no, no voy a caer en ella tan fácil! — ¡Tienes razón, William, yo no había pensado en eso! — Daremos un rodeo, y antes de acercarnos, vigilaremos la zona. ¡Sígueme, muchacho! — ¡Vamos! Se dirigieron hacia la derecha, sin dejar la linde, la que separaba el bosque de la carretera. Examinaron los alrededores, todo estaba tranquilo. Poco a poco se fueron acercando. —No sé ve a nadie, John. No hay huellas de neumáticos ni de pisadas. —Yo tampoco veo a nadie William, creo que los policías han pasado de largo. Ya empezaba anochecer, cuando entraron de nuevo en la caravana. Se pusieron ropa seca. William puso la tetera a calentar, John se puso a preparar unos bocadillos. Dawn se sacudió varias veces, para quitarse el exceso de agua en su pelo. Se sentaron a la mesa y saborearon sus bocadillos y el té caliente. Dawn, hizo lo mismo con sus salchichas hervidas. —El té calentito, está cayendo en mi estómago de puta madre. Está tan rico que me tomaré otra —dijo el chico a la vez que rellenaba las dos tazas con más té. —Ya necesitábamos algo caliente para el estómago. Aprovéchate John, y toma ahora todo el té que te apetezca, porque pienso conducir toda la noche —decía William mientras vigilaba por la ventanilla. Todo estaba muy oscuro, en medio de la nada. El temporal no quería amainar, parecía se estaba cayendo el cielo. El viento agitaba los árboles, junto con la lluvia y los truenos, rompían el silencio de la noche. William abrió el mapa, necesitaba saber dónde se encontraba, y cuanto faltaba, para llegar a su destino. A la finca de Lord Elio Round. Allí le esperaba una inmensa fortuna. Y llevaba toda la documentación necesaria, para hacerse con ella. William miró al joven, John estaba comiendo bocadillos y bebiendo té, como si fuese la ultima cena. John se dio cuenta que era observado. Se sonrió mientras se limpiaba la boca. William le contestó con otra sonrisa. —Ven, John y mira el mapa. Cerca de aquí, a unos 7 kilómetros, nos encontraremos un cruce, ese cruce se junta con Terr Rd y más adelante, con la B 786, cogeremos esta última. Estamos cerca John —dijo William emocionada mientras doblaba el mapa.
Creative Commons Attribution 4.0
1902129931762
Rayos de sol sobre el agua de la fuente
02/12/2019
“Rayos de sol sobre el agua de la fuente” a veces ese juego me enamora al caer del cielo pétalos de rosas, la dulce sensación , plumas sedosas, y pruebo su sabor de verso y mora. Aplacar huracán que no demora vivir entre las voces melodiosas, ser el vals que bailan las mariposas y morir en el lecho de flor ahora. Equilibrio de diosas en el aire, ese compás de pájaros cantores que giran como flor de girasoles. son alas fabricadas de agua y soles adornando el jardín de seductores haciendo que su luz refresque y gire. Lola R Barea.
Creative Commons Attribution 4.0
First | Previous | Page 64 of 83 | Next | Last
write to us if you want to leave us a message
© 2026 Safe Creative