About the work
Aeropuerto Los Ángeles, California, principio de un trágico y nubloso otoño. Hora: 19:49
—A continuación les ofrecemos las últimas noticias.
Hace unas semanas expertos meteorólogos informaron sobre fenómenos en el cielo. Según ellos y los datos satélites unas extrañas nubes hicieron presencia en ciertas zonas de Europa y Latino América, dichas nubes se fueron uniendo hasta convertirse en una inmensa masa negra, la gigantesca bola densa y viscosa le perdieron la pista, opinan que desapareció en el Atlántico Norte, disolviéndose después. Pero no fue así, la tenebrosa nube ha vuelto hacer presencia; esta vez la han detectado en el Golfo de México.
Ante dicho misterio, los expertos, se han reunidos esta mañana para profundizar los estudios ya realizados para compararlos con los recientes. Y sobre todo intentan saber la causa que ha provocado esa masa de nube negra; los posibles peligros y efectos que pueden causar en la zona, en caso que descargue en forma de fuerte lluvia, la cual, se dice que puede estar contaminada.
—Cambia de canal o apaga la televisión, Hugo, necesito un café con leche y un chocolate para la mesa seis.
—Mamá, ¿has escuchado las noticias?
—No, no me interesa, lo único que me interesa es atender al público. ¡Lo que te he pedido para la mesa seis!
—Puede que suspendan el vuelo de las ocho.
—¿Por qué?
—Por esa cosa negra que está flotando en el cielo. Una extraña nube.
—Tú sí que estás en las nubes, aterriza y pon los pies en la tierra. ¡Dos cafés más para la mesa cuatro; uno solo y el otro con leche muy caliente!
—¡Marchando!
—¿Dónde está tu hermana y su marido? Hay que preparar los bocadillos y las ensaladas.
—Lleguen o no lleguen para las ocho me voy a casa; estoy agotado, me duelen los pies.
—Pues a mí me duele todo y no me quejo.
—Dejar de quejaros que ya estamos aquí. Ya podéis marcharos.
Hugo y su madre salieron de la cafetería y se dirigieron hacia el coche. El ruido del avión hizo que Hugo se detuviese para mirar el cielo.
—Al final no lo han suspendido.
—Está muy nublado pero no hay motivos para suspender vuelos.
—Esta tarde nos acompaña el señor Hugo Monte, meteorólogo. Buenas tarde y bienvenido.
—Buenas tardes y gracias a vosotros por invitarme.
—Sabemos que tiene poco tiempo pues sale de viaje esta misma tarde, así que iré directo al grano.
—Sí, mi vuelo sale a las ocho, así que de aquí al aeropuerto.
—Gracias de nuevo y no le entretendremos mucho.
—Ok.
—¿Qué nos puede contar acerca de esa dichosa nube que nos está preocupando su presencia y su posible reacción?
—Antes de nada quiero mandar un mensaje a los televidentes y oyentes de tranquilidad, no debemos alarmar a la sociedad con algo que ni los más expertos saben la causa y menos su efecto.
—Se dice que, gobiernos de varios países están preocupados por el tema, pero tampoco quieren alarma social y están ocultando información.
—Yo no creo eso, sino dan más información es porque no la tienen.
—También se rumorea que ha sido provocado por los humanos.
—No entiendo su pregunta.
—No me diga usted que nunca ha oído hablar de los sembradores de nubes o los fabricantes de nubes. De los virus provocados…
—Lo siento, no voy a responder a su pregunta.
—Pues lo saben casi todo el planeta, sobre todo los más pobres, el gobierno y aún más los afectados, los muertos.
—Pues si ya lo saben, ¿por qué me hace la pregunta?
—Usted es el experto y los ciudadanos quieren saber.
—Mire, yo me han invitado para hablar del tiempo y esa dichosa nube, pero de lo que no pienso hablar es de política.
—La gente tiene miedo de posible epidemia, ¿cree que debemos preocuparnos por ello?
—No. No hay motivos para alarma.
—Bueno, gracias señor Hugo por su información.
—A vosotros.
—Que tenga un feliz viaje.
—Gracias.
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Title ¡LA NUBE!
Aeropuerto Los Ángeles, California, principio de un trágico y nubloso otoño. Hora: 19:49
—A continuación les ofrecemos las últimas noticias.
Hace unas semanas expertos meteorólogos informaron sobre fenómenos en el cielo. Según ellos y los datos satélites unas extrañas nubes hicieron presencia en ciertas zonas de Europa y Latino América, dichas nubes se fueron uniendo hasta convertirse en una inmensa masa negra, la gigantesca bola densa y viscosa le perdieron la pista, opinan que desapareció en el Atlántico Norte, disolviéndose después. Pero no fue así, la tenebrosa nube ha vuelto hacer presencia; esta vez la han detectado en el Golfo de México.
Ante dicho misterio, los expertos, se han reunidos esta mañana para profundizar los estudios ya realizados para compararlos con los recientes. Y sobre todo intentan saber la causa que ha provocado esa masa de nube negra; los posibles peligros y efectos que pueden causar en la zona, en caso que descargue en forma de fuerte lluvia, la cual, se dice que puede estar contaminada.
—Cambia de canal o apaga la televisión, Hugo, necesito un café con leche y un chocolate para la mesa seis.
—Mamá, ¿has escuchado las noticias?
—No, no me interesa, lo único que me interesa es atender al público. ¡Lo que te he pedido para la mesa seis!
—Puede que suspendan el vuelo de las ocho.
—¿Por qué?
—Por esa cosa negra que está flotando en el cielo. Una extraña nube.
—Tú sí que estás en las nubes, aterriza y pon los pies en la tierra. ¡Dos cafés más para la mesa cuatro; uno solo y el otro con leche muy caliente!
—¡Marchando!
—¿Dónde está tu hermana y su marido? Hay que preparar los bocadillos y las ensaladas.
—Lleguen o no lleguen para las ocho me voy a casa; estoy agotado, me duelen los pies.
—Pues a mí me duele todo y no me quejo.
—Dejar de quejaros que ya estamos aquí. Ya podéis marcharos.
Hugo y su madre salieron de la cafetería y se dirigieron hacia el coche. El ruido del avión hizo que Hugo se detuviese para mirar el cielo.
—Al final no lo han suspendido.
—Está muy nublado pero no hay motivos para suspender vuelos.
—Esta tarde nos acompaña el señor Hugo Monte, meteorólogo. Buenas tarde y bienvenido.
—Buenas tardes y gracias a vosotros por invitarme.
—Sabemos que tiene poco tiempo pues sale de viaje esta misma tarde, así que iré directo al grano.
—Sí, mi vuelo sale a las ocho, así que de aquí al aeropuerto.
—Gracias de nuevo y no le entretendremos mucho.
—Ok.
—¿Qué nos puede contar acerca de esa dichosa nube que nos está preocupando su presencia y su posible reacción?
—Antes de nada quiero mandar un mensaje a los televidentes y oyentes de tranquilidad, no debemos alarmar a la sociedad con algo que ni los más expertos saben la causa y menos su efecto.
—Se dice que, gobiernos de varios países están preocupados por el tema, pero tampoco quieren alarma social y están ocultando información.
—Yo no creo eso, sino dan más información es porque no la tienen.
—También se rumorea que ha sido provocado por los humanos.
—No entiendo su pregunta.
—No me diga usted que nunca ha oído hablar de los sembradores de nubes o los fabricantes de nubes. De los virus provocados…
—Lo siento, no voy a responder a su pregunta.
—Pues lo saben casi todo el planeta, sobre todo los más pobres, el gobierno y aún más los afectados, los muertos.
—Pues si ya lo saben, ¿por qué me hace la pregunta?
—Usted es el experto y los ciudadanos quieren saber.
—Mire, yo me han invitado para hablar del tiempo y esa dichosa nube, pero de lo que no pienso hablar es de política.
—La gente tiene miedo de posible epidemia, ¿cree que debemos preocuparnos por ello?
—No. No hay motivos para alarma.
—Bueno, gracias señor Hugo por su información.
—A vosotros.
—Que tenga un feliz viaje.
—Gracias.
Work type Literary: Other
Tags fábulas, relatos, sonetos, otros., antología poética, cuentos
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2003033226735
Entry date Mar 3, 2020, 6:08 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lola Barea Barrera. Date Mar 3, 2020.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2003033226735-la-nube-