Salió al balcón cargado de rabia y de impotencia, con la mirada perdida hacia el horizonte. Gabriel aún seguía sin dar crédito. Tantas esperanzas puestas en aquella prueba de histocompatibilidad, deseando con todas sus fuerzas salvar así la vida de Jessica, y sin embargo, todo, absolutamente todo, se desvaneció entre sus manos y sin poder hacer nada en tan sólo un instante con aquella llamada telefónica. Quiso permanecer allí un buen rato, solo y sin pensar, simplemente viendo caer la niev
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