Noah salió del taxi y como una ráfaga de aire, corrió rauda y sin detenerse escaleras arriba hasta su apartamento. Entró en su interior y tras cerrar la puerta se quedó varios minutos con la respiración agitada y todo el cuerpo tembloroso apoyado en la madera. Clive y Frank. ¿Cómo podían existir dos personas más diferentes en este mundo?. Uno era la antítesis de otro.
Su corazón empezó a martillear su pecho más intensamente al tiempo que su lengua acariciaba su nombre de nuevo: Frank...