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El barco empezó a llenarse de cartelitos anunciando las órdenes establecidas por el capitán, (éste era muy dado a colocar por doquier pasquines con los edictos publicados por él, aunque esta vez fueran muy necesarios y mejor aceptados por las personas conscientes del problema) aquellos rótulos redactados con bastante buen criterio, pues de alguna manera había que concienciar al personal, más bien de refrescarles las memorias, pues de siempre el agua en los buques es un tema sabido por todos de lo importante que es, sobre todo en las travesías de rutas largas, máxime cuando para más inri se averió una pequeña potabilizadora de agua… Estos edictos comunicaban los pasos que había que dar para el ahorramiento del agua potable, en las duchas, cocina, comedores, fregaderos, cuarto de lavadoras, lavavajillas, en todos los camarotes, y en general donde hubiese una llave de agua potable, pues nadie sabía el tiempo que duraría aquella situación… Ese problema no lo tenía el agua de los váteres ni las mangueras de baldeos de las cubiertas, pues aquellas eran aguas de la mar… El agua potable en los barcos hay que saberla gestionar, pues a más de uno de los tripulantes como que se le olvidaban esos principios tan básicos, y en situaciones como la que se estaba viviendo era muy necesario de recordarles los pasos a seguir, ese mismo día se empezaba a cortar el agua a unas horas determinadas de la noche… Una vez subsanados los problemas del aire acondicionado, pues el barco expuesto al sol durante todo un día a una temperatura superior a los 30º centígrados, hay que refrescarlo continuamente para que los hierros no quemen y la convivencia en el interior, aunque esté dotado de un buen aire acondicionado, la misma sea agradable… ----------------------------------- 95 --------------------------------------
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Los marineros empezaron a aparejar el chinchorro, para una vez en el agua el mismo, tratar de dar con fondos de rocas que fueran buenos caladeros de pesca, esperando que la cosa se normalizara algo, por si acaso les llamara la atención las autoridades portuarias por botar la lancha al agua, aunque el fondeadero era todo una balsa de aceite… El capitán había desplegado su coy en la cubierta detrás del mismo puente, le gustaba al hombre tumbarse a la bartola a tomar el sol, así se mantenía más negro que un tizón, desde el mismo podía controlar a todos los que entraban o salían del puente, siempre que no se quedara dormido… El único de los marineros de cubierta que trabajaba de día media jornada, era el contramaestre, el hombre estaba elaborando unos enjaretados de maderas en la carpintería para sustituir una cantidad de ellos que estaban deteriorados en las bodegas, que ya tendría tiempo de colocarlos una vez descargaran el barco… Aprovechando el buen tiempo vespertino, cuando la temperatura bajaba algo refrescado por la brisa agradable reinante en la mar, Fran dejó a la perrita que corriera a su libre albedrio por toda la cubierta principal, siempre vigilada de cerca por él, para después de un sinfín de galopadas, intentar de nuevo que esta subiera las escaleras, dejándola en el primer escalón de abajo, haciendo como que se iba, la dejaba allí ,una vez escondido para ver la reacción de la “cachorrita,” pero de subir, como que de momento no, quedándose mirando hacia arriba por donde había desaparecido su amigo, allí permanecía hasta que Fran bajaba por ella, alzándola y llevándosela al camarote… ------------------------------------- 94 --------------------------------------
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Mr. Miller, representante principal de la consignataria, llamó muy alarmado al capitán para comunicarle la orden recibida por ellos de las autoridades competentes, las mismas decían que bajo ningún pretexto fueran a levar anclas, ni para atracar ni para abandonar el refugio del fondeadero, al mismo tiempo le notificaba que lamentándolo mucho tampoco podrían mandar los víveres solicitados por el buque hasta que la cosa se normalizara… En todos los rincones del barco no se hablaba de otra cosa, lo único bueno que traía aquella situación, era precisamente el no haberse escuchado a ningún telegrafista decir nada sobre algún tipo de asalto en la noche anterior… El primer oficial entró en la cocina para informarles de la situación, comunicándole al cocinero las órdenes dadas por el capitán referente a la comida que tenían a bordo, que por todos los medios procurara de racionar la misma, no sabiendo el tiempo que podría durar aquella situación… Al recibir el cocinero estas noticias tan irrebatibles, no pudo más que contestar en viva voz: ¡Éramos pocos, y parió la abuela! Con un sol de justicia amanecía el lunes, en la bahía existía un silencio sepulcral, barcos fondeados por doquier, sin indicio de cayucos que vigilar… Donde había echado los hierros el barco eran puros arenales, por lo tanto, la zona no era muy propicia para la pesca, pues qué otra cosa se podía hacer en aquella situación tan engorrosa en la que se encontraban, más que matar los ratos libres en hacer un deporte tan productivo para el bienestar del cuerpo, comer pescado fresco sería uno de los buenos recursos de guillotinar el tiempo… ------------------------------------ 93 -------------------------------------
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escuchando aquella conferencia que derivaría en discusión, para cortarla de raíz, mandó al camarero que sirviera la cena, bajó la cabeza permaneciendo en esa postura el tiempo que la misma duró, este por ningún motivo se quería ver abocado a darle la razón a los presentes referente a la perrita… Aquel lo que no quería era dar su brazo a torcer, más tratándose de algo relacionado con el cocinero, al cual tenía entre ceja y ceja… En la madrugada de aquel día se empezaron a escuchar ruidos procedentes de la ciudad, por momentos los mismos iban en aumento, aunque algo retirada esta de donde se hallaba el barco fondeado, aquellas detonaciones se identificaban como disparos… La consignataria comunicaba a través de la radio del barco, que el servicio de lanchas había quedado suspendidas al igual que las salidas a tierra por parte de la tripulación quedaban prohibidas hasta nuevas órdenes… Por la mañana ni siquiera se vio un cayuco acercarse al barco como el día anterior, pues los proveedores ambulantes de aquella rada venían a ofrecer de todas las cosas imaginables, aunque lo que más pululaban eran los que vendían frutas y verduras, tampoco faltaban los burdeles navegantes, pues en cada canoa venían varias chicas, algunas con los pechos al aire a ofrecerse en la profesión más vieja del mundo… En un periodo corto de tiempo corrió la voz de los acontecimientos que estaban sucediendo en tierra a través de las telegrafías, de las alteraciones públicas en la metrópolis, el gobierno había decretado durante la noche toque de queda en la nación… -------------------------------------- 92 ------------------------------------
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Saludando a todos los presentes entraba en el comedor D. Pedro, en ese preciso momento la conversación había cambiado de derrotero, la misma era referente a los perros que tenían casi todos los barcos que se encontraban anclados al derredor de ellos… - Pues un animalito bien adiestrado es el mejor de los guardianes, a través de sus ladridos alerta a todos a bordo… Decía Luis el telegrafista… El capitán alcanzó a oír el comentario y rápidamente se unió a la conversación mientras se sentaba, de alguna manera había que desprestigiar a Constanza: -Ustedes lo están diciendo, un buen can - no una imitación de perro como el que tiene el cocinero y sus amigos… Casimiro Batista, se había bebido varios potes de vino tinto de garrafón, con los colores bastantes subidos en mejillas y nariz, los cuales le delataban la media torta que arrastraba, pues aquel cuando no tenía el morapio en cantidades en su panza, no era capaz de contestarle al capitán, sin el alcohol se trababa tanto, que tenía que dar patadas en el suelo para arrancar… -Perdone D. Pedro, pero usted está muy equivocado - no se trata de tener un león para que se coma a alguien – ni ningún dóberman para que intimide a todo el que sube a bordo - de lo que se trata es de tener un perrito que ladre a todas las personas ajenas al buque – que alerte de la presencia de estos a través de sus ladridos a los que estén de guardias… El “Viejo” se encontraba algo cansado por no haber casi dormido la noche anterior, tampoco le interesaba de seguir ---------------------------------------- 91 -----------------------------------
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Durante la cena en el comedor de los jefes se sentían las carcajadas al unísono, mientras esperaban la bajada del capitán para empezar con la panzada, comentaban los más veteranos a bordo a los que por primera vez veían al peculiar agente de la consignataria, un moreno de finos modales, con paraguas, cartera en mano, rigurosamente trajeado con la correspondiente corbata y gafas de sol de último modelo, con una sonrisa interminable y una dentadura digna de admirar, la misma resaltaba más aún con el contraste del color de su piel, era muy curioso lo que el hombre hacía apenas pisaba la cubierta del barco, pues ya en la lancha que lo traía, antes de subir la escala de gato se quitaba los zapatos y calcetines, guardándolos en una bolsa, una vez bien envueltos los metía en el maletín que traía, así caminaba por todos los compartimientos que visitaba hasta que regresaba a la lancha… --------------------------------- 90 --------------------------------------
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dio la espalda y siguió borroneando en el cuaderno algún acontecimiento relacionado con el barco… El rocío no daba treguas, aunque no tan torrencial como en las primeras horas del día, caía serena y sin pausa… Otro día feliz para la perrita en el barco, a la espera de nuevos acontecimientos, con el único inconveniente que se quedaba sin sus alegres retozos por la cubierta principal, no era muy prudente dejarla correr sin su cercana vigilancia, pero la climatología no fue motivo para librarla de empezar con la sexta asignatura, pues la misma se podía realizar en los interiores del buque… Parecía como una disciplina fácil, pero una vez llevada a la práctica, el resultado del procedimiento decía todo lo contrario, la perrita no era capaz de bajar ni de subir por si sola un peldaño de la escalera, quizá la impresionaba la inclinación tan exagerada de la misma, o la altura de los escalones, no era tan factible como pensó en un principio el cocinero…
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netrados antes las adversidades… - Así que de día uno por estribor y otro por babor, pero procurándose verse entre ustedes en todo momento –los ojos bien abiertos – de la misma manera queda tajantemente prohibida las subidas de mujeres a bordo mientras estemos fondeados… -Espero que todo haya quedado bien claro – “Pues cada mochuelo a su olivo” -A ver si con el agua que está cayendo empiezan a crecer las buenas ideas… Se retiraba el capitán hablándoles a los marineros… Antes de la hora del almuerzo Fran subió al puente a entregarle al capitán la lista del pedido de fonda, el “Viejo” se encontraba en el cuarto de derrotas con una gran cantidad de cartas náuticas a su alrededor bastantes desordenadas, anotando algún acontecimiento en el libro de bitácoras… Dándole permiso para que entrara, éste apenas lo vio le dijo que le dejara la lista de los víveres sobre una de las mesas, ya se la entregaría al consignatario para que aquel se encargara de traer el pedido a bordo… -Perdón D. Pedro, - Dijo Fran – - Le comunico que lo que es la cuestión de frutas y verduras frescas, estamos bastantes escasos, como para unos días, lo demás se puede aguantar como dos semanas más o menos… -Bueno, ya le aviso yo a la agencia por radio para que agilicen el tema de frutas y verduras lo antes posible… A Fran por un momento se le paso por su cabeza de tratar de pedirle perdón por la traída de la perrita a bordo sin su permiso, desistiendo al instante, pues estaba seguro que aquel no iba a admitir sus disculpas, más cuando este le ----------------------------------- 88 ----------------------------------
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Lagos, una urbe portuaria de Nigeria situada en el Golfo De Guinea, de las más pobladas de África, la Isla de Lagos se conecta al continente a través de grandes puentes que cruzan la laguna, la misma acoge una gran zona comercial, perderse por sus mercados entre un tumulto de personas yendo y viniendo, algunos con sus mercancías a vender en sus cabezas, la algarabía que puede producir un sinfín de transeúntes visitando dichos comercios ambulantes, tiene su encanto específico, lo que se vaya buscando en el mismo se encuentra, se manifiesta la alegría de las personas, bastante diferente a lo que suele suceder en el fondeadero de la boca del río, allí las cosas son bastante más complicadas… El recinto portuario de Apapa situado al oeste de la isla de Lagos, acoge una cantidad enormes de barcos en sus faenas diarias… Amanecía el día lloviendo a cántaros, épocas de lluvias torrenciales, como si el cielo estuviese roto, con una humedad muy alta que se hacía notar… El capitán dando voces por los pasillos, buscando a los marineros de guardia, que a diferencia de la noche, solo la hacían dos tripulantes: -¿Dónde están estos haraganes que tengo por marineros? Estos guarneciéndose de las inclemencias del tiempo, al oír los alaridos del “Viejo” solicitando sus presencias entraron ambos, los mismos se encontraban calados hasta los huesos, cuando el médico frustrado los divisó quiso hacer una de sus sarcásticas parrafadas: ¡Pensé que se habían ido de picos pardos! Para luego seguir con la charla de experto profesor: -Tenemos que estar muy unidos y mejor compe- ----------------------------------- 87 ------------------------------------
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La ensenada de Lagos era un refugio bastante embarazoso, quizás el más peligroso de toda África, los abordajes que sufrían los buques durante las noches en dicha bahía, era el tema de conversación de las tripulaciones, las telegrafías en las mañanas echaban humos de tantas comunicaciones entre ellas, las noticias sobre los asaltos e intentos fallidos y muchas veces rechazados por las defensas que hacían los marineros de guardias, era el pan de cada día, había más de una nación que sus tripulantes las vigilancias las hacían con armas reales, estos salteadores de barcos, se acercaban en los clásicos cayucos, con sus dorsos desnudos y cubiertas sus partes nobles con taparrabos, tiraban los garfios con mucho arte sin apenas hacer ruidos, en las amuras los hacían fijos y subían como volando… Aquí tenían que tener todos los componentes de los barcos sus ojos bien abiertos… Con mucho criterio D. Pedro suspendía los trabajos diarios de la marinería durante el día, los quería tener a todos de guardias incluidos los mozos de cubierta y alumnos de puente, por las noches aparte del oficial, que aun estando el barco fondeado, hacía guardia de mar, caminando estos por las cubiertas superiores, más tres marineros por todo el barco y muy bien comunicados entre ellos, silbatos al cuello y abajo los marineros con bayonetas caseras, pues las mismas eran palos de cepillos con un cuchillo amarrado con unas buenas ligaduras en uno de sus extremos, para por lo menos cortar los cabos de los garfios de aquellos que intentaran de colarse a bordo y los silbatos para dar la alarma… El barco se encontraba clausurado en todos sus accesos a la habitabilidad… ----------------------------------- 86 --------------------------------------
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sobrantes declaradas por los tripulantes de la permitida por los funcionarios del puerto de Lagos, que no era otra que 200 cigarrillos más una botella de alcohol por persona a la semana, todo lo demás a estas cantidades había que declararlo y meterlo en el sello, una vez puestos los precintos de rigor, hasta la siguiente semana si aún seguía el barco en aquel puerto o anclado en su rada, no repartían de nuevo las mismas cantidades… Pero claro está, en los barcos hay muchos recovecos e inmensas cuevas donde esconder a buen recaudo tabacos y alcoholes sin tenerlos que declarar… Desembarcaban las autoridades en la misma lancha que vinieron, con las barrigas repletas y cada uno con una caja de coca colas debajo de su brazo… Abandonaba el buque también el inconfundible y peculiar agente de la consignataria después de dejar los papeles para la estancia del buque en Lagos y la correspondencia particular de la tripulación, saber de la familia siempre venía bien… Fausto les contó a los amigos que no había escuchado ningún comentario referente a la perrita, por aquella noche todo estaba en acorde con la mar, como una balsa de aceite… Circuló cada cual para su nido, en una noche con una temperatura bastante alta, la atmósfera muy húmeda, por seguridad tendrían que mantener puertas y ventanas cerradas a cal y canto, pues en la bahía de Lagos los asaltos a los barcos estaban a la orden del día, y dormir en un espacio tan reducido como es un camarote a una temperatura por encima de los 30º centígrados, inclusive el ojo de buey cerrado, tiene migas la cosa, pues aquel día, por algún motivo se averió el aire acondicionado… ------------------------------------ 85 -----------------------------------
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Se fue aproximándose el barco a la bahía, a Fran el magín cada vez se le aceleraba más, pues de repente localizó la lancha del “pilot” que se acercaba al costado del Lago Isla Perdida, la escala de gato por babor, esperando al pie de la misma el segundo oficial para acompañar al práctico al puente, no quería ni preguntar, le pareció que el barco se dirigía a la misma boca del río para entrar directo al muelle, pero por suerte se equivocó, pues hasta para echar las anclas en aquella rada superpoblada de barcos, tenía que venir el piloto, pues aquello no dejaba de ser bastante complicado… Sobre las once de la noche se sintieron las cadenas cayendo al fondo de la mar… Fran, al tener que estar presente en el fondeo al barco como se dijo anteriormente, tenía que esperar por la llegada de las autoridades, más no se quería ir a la cama sin saber de las novedades que pudiesen haber referente a la perrita… Cerca de la medianoche embarcaron las autoridades portuarias y sanitarias para los trámites burocráticos, con ellos venía el peculiar agente de la consignataria de la compañía… Allí estuvieron más de dos horas comiendo unas cantidades de viandas variadas y bebiendo unas grandes dosis de coca colas… Fausto, el camarero de los oficiales, estuvo atendiendo en el camarote del capitán a todos aquellos señores, con las orejas bien abiertas por si salía a relucir algún comentario sobre la perrita con el consignatario… Una vez que habían estampados los sellos en las correspondientes taquillas donde se encontraban tabacos y bebidas alcohólicas del barco, al igual que las pacotillas --------------------------------- 84 ------------------------------------
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Sobre las 22.30 el barco moderó máquinas, el cocinero después de dar una pequeña cabezada, allá que se levantó, dirigiéndose a la toldilla, la misma estaba bastante concurrida por tripulantes libres de guardias, se divisaba la bahía desde la distancia, para aquel que fuera primerizo en una llegada nocturna a Lagos, aquella imagen lo confundiría, pues era tanta la cantidad de barcos allí fondeados, que al tener todos a la vez sus luces encendidas, parecía como una gran urbe, para al día siguiente con la claridad del alba, comprobar que la realidad era otra completamente diferente, pues lo que la noche anterior parecía una gran ciudad, no era más que una cantidad enorme de barcos anclados de todas las nacionalidades del mundo, las banderas de cualquier nación estaba allí representada, los mascarones de los buques de las más variadas figuras… ------------------------------------- 83 ------------------------------------
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La última tarde antes de la llegada a Lagos, Fran casi no tenía ganas de sacar a la perrita a dar el paseo habitual, los ánimos andaban muy bajos, pero allá que se coló en el camarote José a su rescate, con su talante tan optimista: ¿Es qué te vas a rendir ahora? -Si tú no la vas a sacar, me la llevo yo… Haciendo aspavientos con ambas manos indicándole que levantara el culo de la cama… La insistencia de José dio sus frutos, pues de nuevo estaban ambos amigos tirándole la pelota a Constanza, esta lejos de lo que se estaba guisando sobre ella, parecía tener más ganas de agradarlos que otras veces, pues a la segunda carrera regresó con la pelota en la boca… ¡Me parece que hay que darle una buena nota sobre esta prueba! Dijo Fran… Lo que tengo muchas dudas, es si habrá otra lección… A raíz de la charla con la señora, de nuevo le aparecieron los fantasmas del pesimismo a molestarle su mollera… El cocinero se retiró muy pronto a su camarote, pues la llegada a Lagos estaba prevista sobre las once de la noche, por nada del mundo quería perderse ningún detalle de los acontecimientos de la misma, más que él tendría que acompañar a las autoridades portuarias para el fondeo en sus departamentos, y por si hubiera alguna novedad con respecto a la perrita, más, que las llegadas a Lagos eran por sí, un espectáculo para no perdérselo, sobre todo para los que llegaban por primera vez por la noche…
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que daban la sensación que colisionaban con este… Lo que en la mar saltaban, era una inmensa isla de atunes de aletas amarillas, dando la impresión de que todos se topaban con todos, un hervidero de peces teleósteos cubriendo una gran masa de agua salada, que probablemente estaban huyendo de animales más grandes que ellos, que a la sazón se estarían dando un gran festín debajo de aquel banco de peces, ya no hubo más discusión… Dña. Elvira se le acercó a la vera de Fran, ambos apoyados a la amura del barco mirando hacia la mar para no perderse ningún detalle de aquel acontecimiento único, que no solía de verse con mucha frecuencia, mientras una gran cantidad de gaviotas ruidosas y parlanchinas volaban por encima de sus cabezas, atraídas por aquella manifestación… Expresándole su parecer sobre el tema de la perrita, a raíz de la última de las conversaciones mantenidas con el esposo: “Estoy rumiando que vamos a perder la batalla” -Mi esposo no quiere torcer el brazo – La verdad que sentiría mucho que desembarcara a la perrita, pero es lo que estoy presintiendo… El cocinero por primera vez le notó en la voz de la señora una gran desazón, igual se estaba empezando a rendir… Tratando de consolarla por todos los medios: ¡Señora, pase lo que pase, solo tengo palabras de agradecimientos hacia usted! Le dijo Fran muy apenado… ¡Esperemos como en otros viajes anteriores a Lagos, que el atraque se demore! – para que podamos tener con nosotros algunos días más a la perrita – aunque pensándolo bien, no sé si es preferible que lo que tenga que suceder, cuanto antes mejor… -------------------------------------- 81 -------------------------------------
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-Un animalito que no le hace daño a nadie, es más, verlo corretear y alegrarte el día, - pero si es que Fran me comentó que apenas toque el barco por Gran Canaria, él se la lleva, que más le da al capitán de dejarla unos meses más a bordo - ¡Hombre de Dios, que manera más tonta de complicarse la vida! Contestó bastante resentido el telegrafista… Casimiro Batista, el primero de máquinas, el hombre hablando tartamudeaba, pues fallaba más que escopeta de feria, aunque el morapio trasegado durante el almuerzo le quitaba el freno, trabándose mucho menos, se le había subido los colores a su cara, como por arte de magia le borraba de sus seseras los complejos, dijo sin apenas repetir palabras: ¡Solo y exclusivamente por no dar su brazo a torcer! -Tiene temor que los demás nos demos cuenta, que las órdenes dadas por él, no sean cumplidas – El hombre cree que los marinos mercantes somos el ejército de Pancho Villa- Vaaamos, que sus decretos se tienen que cumplir a rajata-blas… Y sin impórtale que la esposa del capitán estuviese presente, eso sí, pasándose algunos pueblos, remachó: “Que le den por donde se empiezan a hacer los cestos”… A primera hora de la tarde se encontraba toda la tripulación libre de trabajo en la cubierta superior mirando para un gran banco de peces, al principio cada cual decía lo que le parecía, o más bien lo que creían, unos decían que eran caballas, otros que eran sardinas alachas, para luego derivar las discusiones en sacar a gran parte de los pertenecientes a la familia de los escómbridos, unos que era un banco de Bonitos, otros que si eran Melvas o Listados, para al final estar todos de acuerdo, pues tanto se acercaron al barco, ---------------------------------- 80 ---------------------------------------
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que se lo había relatado el cocinero a la hora del bocata, siendo motivo de risas colectivas de todos los comensales menos el capitán, aunque la verdad sea dicha de paso, aquel cara de palo, jamás disfrutaba de esa dicha sana que es la risa, menos delante de los de rango inferior a él, pensaba que no se podía perder las composturas en presencia de sus subordinados… Elogios diferentes se escucharon en honor de la perrita, los mismos no le hacían ni pizca de gracia al capitán, éste cada vez se le notaba más molesto, empezando a moverse en su silla como si un ejército de ladillas les molestasen en sus partes nobles, ya no se aguantó más, echó su asiento con bastante furor hacia atrás y se levantó de una… Con lo glotón que el hombre era, ni siquiera por el helado esperó, quedándose sin postre y con la cara desencajada… -¡Me voy, no quiero seguir oyendo más monsergas! – -¡Buen apetito!- Dijo en voz alta y perturbada… -Vociferó demandando la presencia del camarero para que éste le subiera el café a su camarote… -Me parece que tú esposo es impenetrable –Le decía él 1º de puente a la señora… -El que nace madero muere leño – “A este no lo vamos a bajar de la burra”… Dijo Luis el telegrafista… -Mucho me temo que la perrita va a tener que hacer su petate y buscarse un nuevo embarque en otro barco… Comentó el jefe de máquinas… -Eso es empecinamiento de él, de acuerdo que el cocinero lo hizo mal embarcando a la perrita sin contarle, - pero que la quiera abandonar en el muelle, eso no tiene nombre tampo-co, simplemente de juzgado de guardia… Dijo Dña. Elvira… ---------------------------------- 79 --------------------------------------
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La vida en alta mar es muy monótona, hay que sacarle el jugo a los acontecimientos que suceden a bordo, en este viaje la novedad era la perrita y hacia ella derivaban la mayoría de las conversaciones, máxime cuando era de dominio público las órdenes dadas por el capitán sobre la misma… En el comedor de los oficiales a la hora del almuerzo, el corrillo arrancó con el tema de moda a bordo, cosa que en un principio no le gustó para nada al “Viejo,” se encontraba muy molesto con aquella tertulia, anhelando que cambiaran de tema, pero al iniciar la misma su esposa, tuvo que tragar con todos los sapos del mundo, agachar la cabeza y no levantar la vista del plato más que para darle las gracias al camarero cuando este le servía alguna vianda… “Anda la comida que me están dando estos con la dichosa perra”. –Pero en boca cerrada no entran moscas… Pensó para sus adentros el chofer mayor de aquella nave… Dña. Elvira, (se había puesto de acuerdo con el jefe de máquinas para iniciar aquella parrafada, con el solo propósito que el esposo la escuchara) le relataba a los comensales: -Ayer me comentó el cocinero que por primera vez la perrita depositaba la pelota con mucha delicadeza en la mano de él cuando este se la pidió – estoy asombrada de lo que es capaz de hacer el animalito por ganarse las simpatías de todos los tripulantes – bueno, de casi todos… Mirando de reojo hacia su esposo, este se hizo el sueco, pero sí que cogió a la primera la indirecta que le disparó la esposa, él seguía con la vista fija en el plato de su comida… Jesús Robledo, el 1º de cubierta, también empezó a meter baza en la conversación, sacando a relucir lo del pez volador ------------------------------------ 78 ---------------------------------------
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Se avecinaba el día fatídico, aquella fecha que Fran no quería que llegase nunca, más viendo la imposibilidad de la señora al tratar de domar a un cuadrúpedo de tanto nivel como el testarudo de su esposo, aquel era literalmente inviolable… Arrancó su jornada laboral con muy poco temple, de mal humor, el turno se le iba cavilando en la llegada a Lagos, en los acontecimientos venideros que le depararían a la perrita: -Mira que si por los diablos del demonio atracamos según lleguemos… Le glosaba al marmitón Julián, aturdido e inconsciente… -¿tendremos la mala fortuna de no fondear?… La desesperanza lo avasallaba, estaba haciendo mella en sus entrañas… Igual aquella misma noche saldría de tantas vacilaciones que le estaba deparando el destino, esperando no tener que deshacerse de la pequeñina… Todos estos acontecimientos le estaban mortificando su caletre… Julián para tranquilizarlo le comentó, que las veces anteriores que en aquel puerto había estado, siempre hubo largos fondeos, llevara la carga que llevara… Bonito razonamiento de Perogrullo… Dijo Fran. -Habrá que invocar a todos los Santos del cielo, pues de la manera que están sucediendo los acontecimientos en relación a la perrita, se me hace que lo tiene muy peliagudo para seguir con nosotros, todo por la cabezonería del comandante de la nave, que le iba suponer a él dejar la perrita a bordo - … Fran sabía que el problema no era el animalito, pues la inquina se la tenía a él… -------------------------------- 77 -------------------------------------
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En la alborada de aquel día, el barco navegaba muy cerca de las costas africanas, si todo seguía por la vía normal, aquella noche el Lago Isla Perdida llegaría a su destino… Fran, al clarear la mañana, antes de meterse en la cocina para su tarea de a diario, cogió un balde y se fue a la cubierta principal a recoger los peces voladores que durante la noche anterior cayeran en la misma, llevándose a la perrita con él libre de correa, este quería que de alguna manera ella fuese perdiendo el miedo terrorífico que tenía en su cuerpo, pero el animalito apenas divisó al primero de los peces voladores en la cubierta, poco le importó que el mismo estuviese más tieso que una mojama, patas para que te quiero, batiendo su record personal, hasta aquel momento no la había visto correr con tanta velocidad, no parándose hasta llegar a pie de la escalera, allí la recogió para llevarla al camarote… ------------------------------------- 76 --------------------------------------
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