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que se lo había relatado el cocinero a la hora del bocata, siendo motivo de risas colectivas de todos los comensales menos el capitán, aunque la verdad sea dicha de paso, aquel cara de palo, jamás disfrutaba de esa dicha sana que es la risa, menos delante de los de rango inferior a él, pensaba que no se podía perder las composturas en presencia de sus subordinados…
Elogios diferentes se escucharon en honor de la perrita, los mismos no le hacían ni pizca de gracia al capitán, éste cada vez se le notaba más molesto, empezando a moverse en su silla como si un ejército de ladillas les molestasen en sus partes nobles, ya no se aguantó más, echó su asiento con bastante furor hacia atrás y se levantó de una…
Con lo glotón que el hombre era, ni siquiera por el helado esperó, quedándose sin postre y con la cara desencajada…
-¡Me voy, no quiero seguir oyendo más monsergas! –
-¡Buen apetito!- Dijo en voz alta y perturbada…
-Vociferó demandando la presencia del camarero para que éste le subiera el café a su camarote…
-Me parece que tú esposo es impenetrable –Le decía él 1º de puente a la señora…
-El que nace madero muere leño – “A este no lo vamos a bajar de la burra”… Dijo Luis el telegrafista…
-Mucho me temo que la perrita va a tener que hacer su petate y buscarse un nuevo embarque en otro barco… Comentó el jefe de máquinas…
-Eso es empecinamiento de él, de acuerdo que el cocinero lo hizo mal embarcando a la perrita sin contarle, - pero que la quiera abandonar en el muelle, eso no tiene nombre tampo-co, simplemente de juzgado de guardia… Dijo Dña. Elvira…
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Title Página - 79 - Constanza "La Perrita Navegante"
que se lo había relatado el cocinero a la hora del bocata, siendo motivo de risas colectivas de todos los comensales menos el capitán, aunque la verdad sea dicha de paso, aquel cara de palo, jamás disfrutaba de esa dicha sana que es la risa, menos delante de los de rango inferior a él, pensaba que no se podía perder las composturas en presencia de sus subordinados…
Elogios diferentes se escucharon en honor de la perrita, los mismos no le hacían ni pizca de gracia al capitán, éste cada vez se le notaba más molesto, empezando a moverse en su silla como si un ejército de ladillas les molestasen en sus partes nobles, ya no se aguantó más, echó su asiento con bastante furor hacia atrás y se levantó de una…
Con lo glotón que el hombre era, ni siquiera por el helado esperó, quedándose sin postre y con la cara desencajada…
-¡Me voy, no quiero seguir oyendo más monsergas! –
-¡Buen apetito!- Dijo en voz alta y perturbada…
-Vociferó demandando la presencia del camarero para que éste le subiera el café a su camarote…
-Me parece que tú esposo es impenetrable –Le decía él 1º de puente a la señora…
-El que nace madero muere leño – “A este no lo vamos a bajar de la burra”… Dijo Luis el telegrafista…
-Mucho me temo que la perrita va a tener que hacer su petate y buscarse un nuevo embarque en otro barco… Comentó el jefe de máquinas…
-Eso es empecinamiento de él, de acuerdo que el cocinero lo hizo mal embarcando a la perrita sin contarle, - pero que la quiera abandonar en el muelle, eso no tiene nombre tampo-co, simplemente de juzgado de guardia… Dijo Dña. Elvira…
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509075114005
Entry date Sep 7, 2015, 4:48 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 7, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509075114005-pagina-79-constanza-la-perrita-navegante-