La queja constante es que nunca hay tiempo de nada. Y yo siempre he anhelado que el día tenga al menos unas cuarenta horas, porque hay tanto que quiero hacer... Pero si somos honestos, no podemos hacerlo todo en un solo día. Y tenemos limitaciones que son necesarias de aplicar a diario: Dormir, Comer, Aseo Personal, Descanso Ocasional, Entretenimiento.
Leyendo por algunos blogs, recordando charlas laborales, y buscando el sentido común, tengo como conclusión lo siguiente:
El día solo tiene vei
All rights reserved