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2407318941069
Unos zapatos de tacón
07/31/2024
Sergio Escalante
https://valentina-lujan.es/U/unoszapatpistacho.pdf que le había prestado por la mañana Sonia porque se había presentado en la puerta, llorando, decía que no sabía si porque no le (o no la) hubiesen operado bien del todo o porque al estar todavía convaleciente no se le hubieran asentado todas las hormonas y estuviera teniendo él (o ella) una crisis de identidad; pero el caso era que consultando la agenda en el móvil ese mañana mientras se afeitaba vio alarmado que tenía una cita con su antiguo novio, que habiendo estado muy enamorado de ella, se había encaprichado tontamente del abogado que le estaba tramitando el divorcio con su anterior marido y, obnubilado por una pasión puramente carnal — intentó explicarle una vez por teléfono, pero la vecina, vecino por entonces, no quiso escucharlo y le colgó — había roto con él, ella ahora, pero, arrepentido, no dejó de rogarle que la, le entonces, perdonara y volviesen a sus tiempos de amor inquebrantable; e insistiendo estuvo hasta que, haría un par de semanas, la vecina (no recordando así al pronto que era vecino) accedió a que tuviesen una cita para aclarar la situación hoy, precisamente hoy, cuando sobresaltado miró el reloj mientras se afeitaba y vio acongojado (si bien celebró que lo pillase ya afeitado, que ganaría tiempo) que apenas disponía de una hora para acicalarse y acudir al encuentro vestida a tono con la situación; motivo por el cual, y no disponiendo de otro calzado que unas botas de militar de los tiempos de la mili, viose obligada a recurrir a su vecina de al lado, Sonia, que se los prestó, con mucho gusto y con el bolso a juego mas no sin advertirle (la) que podrían quedarle un poco justos porque eran del número 36 y saltaba a la vista que ella (él) tenía los pies más grandes; él/ella le dijo que sí, que un 39, pero que sufriría el daño con alegría con tal de recuperar a su amado.
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http://valentina-lujan.es/Q/quenoesdebart.pdf que ni es de bartolillos ni forzoso el tomar al pie de la letra — bueno, que el contenido sí en el caso de que lo fuese, claro; porque de tomarlo a cualquier otro pie que no fuese el de la letra (“quebrado”, por ejemplo) nos saldría una copla verbigracia manriqueña o — en el supuesto de que lo fuera de página — una explicación adicional (u optativa y por tanto prescindible; que pasa un poco como con las recetas que en verdad lo son, que te dicen “una toque de ajenuz” cuando a ver de dónde sacas una especia tan exótica y terminas, por tanto, optando por no optar y remplazando el toque por “de pimienta” pongamos por caso) que si vamos con prisa o somos impacientes nos terminaremos saltando o — y como tercer y último de los ejemplos (porque cualquiera que sea seguidor nuestro estará más que de sobra enterado de que no solemos alargarnos a tanto y a lo más que en casos excepcionales llegamos es a los segundos) — de gallo , en cuyo caso mostraremos triunfales nuestras cartas al adversario que, pobre, perderá su dama antes de doce jugadas o la ocasión de hacerse oír y con sus protestas o sus ruegos retenerla si, embebecido en el juego, no está atento a la vez y pierde el turno de palabra como hay personas, que las hay, que no saben atender a dos cosas a un mismo tiempo que, ¡nunca!, será caluroso si es invierno ni compuesto si es presente y, menos aún, si es un pretérito imperfecto o un futuro simple “que salta a la vista — concluyó su alocución la señorita Alejandra — y no hace falta más que atenerse al significado preciso de las palabras, con su imperfección y simpleza respectivas, están muy, pero que muy lejos ambos, de poder expresar nada (e incluso aunque fuese algo) con un mínimo de concreción” que, a fin de cuentas — añadió, porque cuando no tenía mal día era de bastante buen conformar —, aun en su pequeñez a “nada” le estaría (y que volvía a saltar a la vista) quedando grande y resultando superfluo y, de todo punto — que sería su última palabra antes del timbre —, innecesario.
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2407228810707
15 de diciembre de 2022
07/22/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/B/15del12de2022.pdf Mamá dijo tenéis que hacer las paces, y que debía ser hoy mismo, sin falta, porque mañana sería tarde. Ni ella ni yo teníamos ganas, pero mamá lo había dicho tan seria, con tanta autoridad, que, aun de mala gana, nos pusimos. Y las hicimos, sí. Las hicimos y mamá se quedó muy satisfecha. Nos dio un beso a cada una, y un caramelo, también a cada una, claro, y dijo que nos podíamos marchar. Y, cuando ya estuvo sola, mamá las fue cogiendo, de una en una, con cuidado para que no se le cayeran, tan bien que habían quedado, y se rompiesen, tan delicadas, tan frágiles, contra el duro suelo. Y las colocó, en fila, sobre la repisa de la chimenea. Por la noche, en la cena, los invitados nos felicitaron.
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2407228810455
Sola y por sus propios medios
07/22/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/S/solayporsusprop.pdf Es todo cuanto he hecho a lo largo de toda una vida de mucha soledad y no poca tristeza.
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2407228810271
14 de diciembre de 2022
07/22/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/B/14del12de2022.pdf Cuando llegaron los agentes del orden público el hombrecillo justificó el destrozo alegando que tan sólo pretendía doblar la esquina, y que ni se le ocurrió pensar que él, tan poquita cosa, podría partirla. (Texto en imagen pdf)
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2407228810189
8 de diciembre de 2022
07/22/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/B/8del12de2022.pdf El futuro se despertó y adormilado aún se preguntó dónde estoy. (Texto en imagen pdf)
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2407228810080
Azar
07/22/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/K/azar.pdf Caótico concatenar, unir, enlazar; azar. Azar, a zarpazos; pazos pazotes, mesa promesa. Mesándose los cabellos bello, llorado adolescente enterrado, adorado. Adoctrinar, trinar, narcótico icono. Conocer certero erotismo mortecino inocente entendiéndose dosel sellado. Lado adormecido; idoneidad dadivosa osando dominar, minar, armar maridaje ajeno enormemente. Mente, ente; cosa o ser que tiene existencia real o imaginaria. Riada adagial o proverbial. Alabadora adoratriz triza rizal. Zalagarda o astucia maliciosa osando dominar, sujetar, contener, reprimir. Mirador adormecido mecido. Acunado por la mano amable de quien narra arramblando, desterrando en voz baja, sin violencia, miedos ancestrales con cuentos de héroes y dioses envueltos en leyendas fascinantes. Antes, mucho antes de que… Mirador dormido. Silencio. Y un beso en la frente. 30 de marzo de 2023
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http://valentina-lujan.es/R/entanciriaquito.pdf en el que tantas tardes Ciriaquito iba a esconderse huyendo, entre las risas ahogadas de las niñas — que, se burlaba con su habitual tono cansino Ofelia, más que como risas sonaban como cloqueos de gallina si no daba la casualidad de que quien relatara los hechos acaecidos fuese “una de las de Carlota”, tan brillantes siempre y con aquella soltura de que sabía dotarlas — y de algún otro ya más que adolescente de aquellos de los que la madre de don Arnaldo decía que nunca madurarían, del enfado de Matilde encajando, tan de malísimo grado, las bromas pesadas que no se cansaba él de gastarle a costa de la irritación que a ella le producía aquel lujo falso con que Dorotea se esforzaba en “dar prestancia” al almacén hacía ya años vacío de lo que fuera en otro tiempo la tienda de ultramarinos del abuelo de las de Maluenda pero conservaba aquella mezcla densa de olores evocando colas de bacalao y pastillas de jabón Lagarto y longaniza que ella, Dorotea, no lograba enmascarar con ambientadores con aroma de lavanda ni con varillas de incienso.
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2407228801859
Fuera a tomárselo a mal
07/22/2024
Emerencio
bien porque fuese persona retraída, de esas de las que se sabe muy poco de ellas y cabe suponerles tanto una llaneza rayana en lo simple como una susceptibilidad lindante con lo más enmarañado que pueda suponerse agazapado en el centro neurálgico de un complejo de vivencias adosadas de esas que son todas tan iguales que, cuando vienen las visitas o los novios de las niñas a buscarlas, se confunden de puerta y, los vecinos, los reciben con no menos naturalidad de aquella con la que dejan a la niña irse con un extraño porque, también los visitantes y los novios, son enormemente parecidos a todos los demás novios y visitantes o, pero en este caso mal, porque Luzmila no fuera tan desastre en cuestiones de organización como afirmase Teresita Ledesma pero tampoco la prudencia en persona; lo que nos dejaría en una especie de ambigüedad o indefinición en el que la mencionada se estaría moviendo en terreno de nadie y, todo el mundo lo sabe, los terrenos de nadie son siempre y aunque pueda parecer contradictoria, de todo el mundo o, más concretamente del primero que llega, que asienta sus reales y de allí, póngaste como te pongas, no hay quien lo mueva ni a risa ni a llanto ni a buenas razones ni a malos modales o de esas otras que se sabe tantísimo de ellas y de sus ascendentes que resulta del todo inconcebible imaginarlas lejos ni fuera de su propia historia por más que la tal historia sea la invención más o menos desafortunada o dichosa que la que Teodorico hiciese de la Gongordiola aficionada a las películas musicales cuando aquel muy turbio y nunca del todo aclarado asunto del vendedor ambulante y el tenedor de libros del señor Pedreras y, ello, pese a los denodados esfuerzos de Pedreras por levantar el asiento.
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2407218746719
Se quedó ahí sentada esperando
07/21/2024
La pequeña de las Aranguren
http://valentina-lujan.es/trans/Sequedoahisentesper.pdf hasta que, cuando hubo pasado el tiempo que figuraba estipulado como suficiente, se animó a preguntar: – ¿Estás seguro? – ¿De qué? –De que el abuelo tenía que acordarse. – ¡Pues claro! –Pero yo he oído por ahí — objetó, tirándose de un calcetín — que con Felipe estaba siempre todo un poco en el aire. Así que... ¡a saber si se acordó y si diría! – Seguro que sí —afirmación la mía un tanto precipitada, pero es que, así como doña Loreto siempre me pareció una bruja insufrible, el chico era otra cosa y.… bueno, me apeteció defenderlo porque el abuelo a mí me caía simpático —, tiene sus cosas como las tenemos todos, claro, pero también una memoria prodigiosa. –No, si eso sí; pero que a veces no puede contarse del todo con él. – ¿Quién dice eso? – ¿Y yo qué sé? — replicó poniéndose de pie con un pequeño brinco. –Dicen por ahí. No sé quién — la remedé — ¡Es todo tan ambiguo! –Ya, pero... ¿Crees que a mí me gusta esa especie de... qué se yo, tirar la piedra y esconder la mano, o algo así? — los ojos se me habían acostumbrado a la oscuridad de la noche y podía verla, cruzada de brazos y con la cabeza baja, jugueteando con la punta del pie con una piedrecita blanca —. Lo que pasa es que estoy un poco desorientada todavía y, a las personas, apenas las conozco — y propinando a la piedrecita un puntapié —: Pero lo dijo, que un día que un tal don Heliodoro... – ¿Quién? –O no Heliodoro — se avino, y eligió para seguir enredando una rama de... por ilustrar la escena diremos almendro —, pero que se llevó un disgusto horrible una tarde parece que de verano y Genoveva, porque me parece que dijo Genoveva, tuvo que pedirle que...; en algún lugar que no sé concretarte, alguien que si lo viera te diría «ese es». –Don Ildefonso — dije, y expliqué —: Es que le gustaba mucho el fútbol. – ¿También me tenía que aprender esas minucias? –No, pero... — como empezaba a parecer algo abrumada intenté desviar el tema y —: Había perdido su equipo. –Un dato francamente relevante — consideró en tono sarcástico y, como a solas —: Creo que me lo apuntaré. –No hará falta — contesté, aparentando no reparar en su enojo tan fuera de lugar y de horario —; es algo que sucedió hace mucho y ya no creo que haya que volver... que nadie tenga que volverlo a utilizar. –Eso nunca se sabe — mordisqueando su rama —; un buen día surge, como acaba de pasarte a ti con Quiteria y esas peripecias de su... vida real, ya me entiendes, y... Bueno, que es conveniente tener cada cosa en su sitio, ¿no? –El asunto — atajé atento a que, como aprendiera de niño, con las vidas ajenas conviene ser prudente — consistió en que aquella tarde que era ciertamente de verano, eso te lo contaron bien, se armó revuelo ante el temor de que a Felipe, precisamente aquella tarde en que tantísima falta nos hacía, le hubiese tocado... por sorteo, como tocaban pocas veces tantas cosas aunque las más era costumbre el hacerlas por turno y quitarse de líos, perder la partida que regularmente jugaban él y otros en lo que se llamaba El Casino y regresara, ahora, tan malhumorado como para negarse abiertamente a complacer a una Genoveva histérica que había acudido a él en última instancia y como quien se agarra a un clavo ardiendo suplicándole que se pusiera en el lugar «¡hazte cargo por favor!» de don Ildefonso, que había perdido su equipo... Pero, ¿no va a ser mucho para ti, así, tan de un tirón? –Vamos — picada —, que en tu opinión las de mi clase somos unas blanditas y unas ñoñas y... –No, no, qué va — protesté sin mucho entusiasmo —; pero que... –Pues sigue, entonces. –Pero que... esto, ¡ah, sí!, que no — continué y allá ella sin saber hasta qué punto podía mamá ser obstinada —; no y la mala cara con que lo vieron asomar se debía al parecer tan sólo a un malestar pasajero y perfectamente previsible porque, con la tarde tan calurosa y habiendo tenido que caminar a pleno sol y buen paso desde la sala de curas del ambulatorio donde montáis esas timbas que qué vergüenza, no lo quiero ni pensar como un día os pillen era normal que llegase adormecido y algo desmadejado aunque, seguro, se despejaría en seguida, en cuantito se tomara ¿y quién va a pillarlos, tonta, si juega con el juez y el cabo y el alcalde? un buen vaso de limonada “anda, bébetela rápido, ah, bueno, siendo así ya es otra cosa, que vamos mal de tiempo” que...
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2407218745866
La prima pecosa de la Antúnez
07/21/2024
Señorita Benilde
http://valentina-lujan.es/Dbre10/La%20prima%20pecosa.pdf La prima pecosa de la Antúnez — es decir, la que estuviese siendo por entonces y en el caso de que el día de los difuntos estuviera haciendo menos frío que el año anterior (que de toda la vida y aunque pueda parecer mentira se ha dicho que cada día de los difuntos está siendo el más frio que se recuerda) la cuñada de la de Zabala; porque si de verdad hacía más el puesto saltaba a la pequeña de las Prieto, que con la pelliza de su tío el cabrero lo sobrellevaba sin un mal estornudo y sin apenas moquear — solía rezongar que seguiría siendo igual de poético si en vez de marcar en rojo desde la coma que va detrás de “sienes” se marcase sólo desde la que va delante de “lejos” y se conservaría sin quiebros ni fracturas el sentido de la que va en negro. Es decir, que con la propuesta de la pecosa el párrafo habría quedado así: La dejamos hacer ― a la memoria ― y, con deleite, lo aplicamos ― el néctar ― con las yemas de los dedos en las sienes, y en el cuello, y detrás de las orejas y en la frente, y aspiramos el olor evanescente del antaño mientras se demoraba ella por entre los jirones de las tardes ociosas en que lejos de los lugares más o menos comunes que hoy se nos figuran tan exóticos, lejos también de sospechar siquiera que pudiera existir un “mañana” distinto de aquellos que se desperezaban en amaneceres tan iguales éramos algo (ojo a la llamadita) que, por cierto, la última vez que alguien lo mencionó ya dio problemas porque ― la más corpulenta de las Carvajal ― que pero, bueno, eso es muy elástico… Pero ella, Finita, jamás accedió bajo el pretexto de que ya era bastante tergiversar el tema con lo de la cajita de rapé en detrimento del destornillador, y de la mano de almirez y de la biela como para, encima, comerse dos comas no habiendo causa de fuerza mayor y mientras se pudiera evitar.
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2407218744869
Ilusiones
07/21/2024
Francisco Albiac Samper
Poema.
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2407208740338
Biela para cigüeñal
07/20/2024
Dori Ercilla
http://valentina-lujan.es/trans/Bielaparacig.pdf que era lo que por respeto a la tradición se daba por sentado según el código de buenas conductas que regía en nuestra comunidad debían buscar los meritorios, los recién llegados que aspirasen a labrarse un porvenir para, una vez bien situados y con su credencial de persona respetable en el bolsillo, echar a andar pasillo adelante por el ancho mundo que se extendía ante los ojos aun somnolientos y un poco enrojecidos del cuitado abarcando, en toda su extensión, el espacio comprendido entre el tiempo que se perdiera sin saberlo y la paz que se encontrara al darse de manos a boca no ya con las esperanzas desmedradas y marchitas de los que regresaban exhaustos sino, mucho más inesperado, con la convicción absoluta, serena, que no altiva, amable y bondadosa, segura de sí misma, de mirada enigmática pero sonrisa afable que, desde su silencio apenas roto por un leve quebranto de cualquiera de las normas más elementales y, por tanto, exigentes y despiadadas, demandantes de ser cumplidas a rajatabla y sordas, como tapias fuera — a elección del concursante y pasando por alto el sonido agónico del estertor de tantas dificultades superadas — a dar respuesta o cobijo a la razón que, social en unos casos o de estado o geométrica según las circunstancias lo recomendaran o exigiesen, mostrara el interés derivado del activo suficiente o bastante compuesto, al menos, por la combinación armoniosa de argumentos que, hallados por azar o venturosa conjunción de inexactitudes, dieran cumplida respuesta a no importa qué pregunta siempre y cuando estuviera, por aquel que se animase a plantearla, bien formulada.
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2407208740314
Pasando por alto el entender
07/20/2024
Dori Ercilla
http://valentina-lujan.es/trans/Pasandoporalto.pdf el entender que — minuciosa, detallista en extremo y puede que hasta algo proclive a la obsesión como lo era la maquilladora (que se desesperaba, estrujándose las manos afligida culpándose de “ha sido por mi culpa” y, total, porque el lunar que tenía Obdulia en el lóbulo de la oreja derecha le había salido un poquito grande o un poco más arriba de lo habitual ) hermana de Tiberio — había elaborado casi filosófico para una Noemí que, de haber sido sólo un poco menos aplicada o nada más una pizca más perspicaz, hubiera podido, tan ricamente, ni tan siquiera contemplarse allí, toda la tarde frente al espejo ensayando una Leontina en la que la señorita Pimpinella, atenta sólo a las haches y a las comas, no iba ni a reparar ni a fijarse en el caso, improbable pero no por ello enteramente desdeñable, de que, aplicando la fórmula del interés compuesto al que sólo habían llegado los de cuarto, fuese papá, tan despistado siempre, quien tuviera que entenderlo. Y porque el pasar por alto, incluso aunque fuese bajo cuerda, un entender tan trascendente para la elaboración de algo tan sujeto a la eventualidad, de fuerza mayor, o al capricho, de importancia menor (aunque no inferior en poderío, pues cuanto más se derrochaba en contemplaciones para con el o la interfecto/a más intratable y cabezón/a se ponía este o esta), de determinados imponderables o de ciertos imperativos categóricos que no cabía posibilidad ni aun muy remota de eludir, se había editado una circular advirtiendo de que en lo sucesivo no se permitiría bajo ningún concepto ni, sobre todo, en paralelo con ningún otro que no perteneciese al mismo rango de ideas de las que forma o concibe el entendimiento ni la intromisión de ninguna novedad que no tuviera una antigüedad homologada y perfectamente contrastada de, al menos, seis o siete décadas sin coletillas ni flecos ni decimales, ni, y convenía tomar nota, llevar chuletas en la manga del jersey y, menos, en pleno mes de agosto y con la que — la señorita, y que a ver si es que os habéis creído que soy tonta — debería estar cayendo si algún gracioso, que se iba a enterar en cuantito yo lo pille de lo que vale un peine (dijo), no le hubiese dado la vuelta al mapa y colocado los hemisferios boca abajo.
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2407198731095
Innato o aprendido en el que no me voy a detener
07/19/2024
Sergio Escalante
https://valentina-lujan.es/Y/Innato o aprendido.pdf en el que no me voy a detener porque como dice mi amigo ya tengo “con lo que te espera por delante tajo suficiente” como para poderme permitir el lujo de no tener que meterme en filosofías y menos ahora, precisamente ahora que había logrado recordar y sin esfuerzo alguno tras largas semanas de infructuosa lucha, cuando regresaba anteayer en el autobús a media tarde de comprar unos útiles de bricolaje y, al mirar por la ventanilla, toparon por casualidad mis ojos con unos geranios color rosa que me obligaron a, sobresaltado, bajarme en la parada siguiente para tomar el metro e ir a regar los tiestos de mi tía ― que me había recomendado que no se me olvidase cuidárselos mientras hacía un pequeño crucero por las islas griegas ni poner, eso me lo recomendó sobremanera, su agua y su comida al periquito ― tras diez o doce días de irlo dejando ora y entre tantas preocupaciones, ¿verdad?, como todos tenemos por una cosa ora por otra pero con la tranquilidad de que, desconfiando de mi mala cabeza, el animal estaba en mi casa, en su jaula, perfectamente atendido con su cotidiana ración de semillas y su agua siempre fresca… ¿Por qué me había, en tal caso ― querría saber mi amigo, que se pone a veces muy exigente con los detalles; pero preferí imaginar que ya discurriría una razón irrefutable en cualquier otro momento en que estuviese menos excitado o, al menos, no tan inspirado como para no tener meridianamente claro que lo peor que podía hacer ante situación tan venturosa era perder la serenidad ― sobresaltado? Las respuestas podrían ser múltiples y variadas, pero la que ganó frente a argumentos no menos fútiles que la en extremo peregrina idea de que mi tía ― mujer de temperamento adusto que jamás sintió el menor interés por visitar las islas griegas ― amase (por no entrar en pormenores ni caer en la tentación de ensañarnos dando cuenta de cuánto hubo de sufrir el buen hombre, que era un bendito aunque de escasos posibles pero la adoraba pese a que el abuelo lo había advertido “usted verá, pero tiene un temperamento horrible”, durante las cuatro décadas que se demoró Dios en llamarlo a su diestra) los periquitos fue, contra por un lado todo pronóstico y mi voluntad por otro, algo tan del todo extravagante como que ya tenía ― “¡Pero, coño! ¿Es que no lo ves?”, me gritó ― la solución al porqué de no poder terminar de encauzar lo que venía diciendo cuando, por cualesquiera de las diversas variopintas circunstancias aleatorias que pudiéranse por ventura o desventura terciar o por cualquier otra que no acertase yo a prever, alguien se había equivocado de mujer. Traté por todos los medios de persuadirlo de que eso era impensable porque, le expliqué, el pingüino de Celedonia no podría, jamás, ser confundido con el loro de mi tía. – ¿No era un periquito? — objetó con viveza mi amigo. – No. Ese es Indalecio.
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2407198731019
Notas marginales
07/19/2024
Felipe Ledesma
http://valentina-lujan.es/C/ycomonosque.pdf Y como nos quedamos callados sin que se nos ocurriese a ninguno de los dos nada más que decir yo pensé que, para no dejar al lector plantado tan en seco, una buena forma de continuar con una cierta soltura podría ser escribir que una vez llegados a esta conclusión nos sentimos enormemente gratificados y que, satisfechos de nuestras respectivas perspicacias, nos disponíamos a dar por terminada lo que habíamos tomado la costumbre de denominar nuestra jornada laboral. Estábamos ya de pie (continué escribiendo) encendiendo cigarrillos cuando mi amigo, siempre tan previsor y tan atento a los detalles por insignificantes que estos fueran, me recomendó no demorarme porque “es ya noche cerrada” — dijo —, y que si Indalecio estaba solo… – Sí, está solo — dije, y, recuerdo, al ir a cerrar la carpeta reparé en los laberintos y en los epígrafes y en el esquema y… —, pero se las arregla. Lo que no puedo entender es cómo hemos llegado a esta situación. – Tu tía se marchaba de viaje. Sigue
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http://valentina-lujan.es/N/nombresycaracteres.pdf • Dejfwo. Amante de las novedades. • Fhbeaoh. Las palabras salían entrecortadas de su garganta cuando le daba un golpe de risa. • Gjifsw. Alguien proclive a sacar todo de quicio. Para los asuntos que le interesaran ponía mucho interés, pero era muy chapuza para lo demás. • Gñyu. Piernas cortas. • Hegurpl. “Se dejó oír su voz angustiada, acuciante”. • Horjuwy. (Terció desde el tronco de atrás ―: además tengo la casi absoluta seguridad de que no ha querido molestar). • Kgyaert. Buena memoria. Una de sus características: a veces se ponía de parte de los más antipáticos. Otra de sus características: tiene barba. • Kpugdil. Tan especial siempre, tan diferente, tan con aquel su halo de una cierta intelectualidad un poquito cargante. • Lewhgif. Alzaba la mano para pedir calma. Siempre prudente y parsimonioso. • Myhsbk. Criatura irritante e irritable, con su manía de poner defectos a todo y un odioso temperamento agrio que hacía que sólo los más bondadosos le profesaran algo muy de lejos parecido a la simpatía. Voz de pito y tendencia al pragmatismo. • Nufñre. Locuacidad portentosa. Decía frases como “bien masticado” o “en los cuernos de la luna” y alguna más elaborada del estilo de “átame esa mosca por el rabo” y hasta incluso una larguísima que rezaba “tanto me da que me mires como que pases de largo, si tengo pan como sopas y si no me bebo el caldo” que, de tan repetidas, ya no impresionaban a nadie; pero un día (es decir una noche, mientras todo el mundo miraba lo de siempre) soltó algo tan extraordinario como “pásame, Yo, por favor, otra cerveza”. • Pklus. Cuya excelente retentiva era muy de fiar. • Prjig. Zancadas largas. • Rgoqiwz. Incapaz de avanzar si no lo tiene todo bien masticado. Tobillos finos, pero voz muy gruesa. • Sigbut: su inconfundible voz gangosa. • Sijgäw, poniéndose en pie y bostezando ruidosamente, dándose golpes con la mano en su bocaza abierta de manera que emitía un sonido muy similar al que hacen los chacales. Le gustó durante un tiempo ayudar a Uhlkthñ en su trabajo. • Spuwr (voz de trueno ) se aprestaba a, con los dedos ―: Uno, dos, tr… • Srailkt. Destrezas y habilidades. Para conocer más detalles volver a lo de siempre de más arriba y consultar el pie de página nº 3 • Trkfpt. Pies regordetes y diminutos . • Uhlkthñ, Manos pequeñas, socarronería. Profesaba una enorme simpatía hacía Srailkt y siempre había confiado en su entereza. Salía siempre en su defensa. No era especialmente, a pesar de su socarronería, sagaz. • Una voz “anónima”. • Voz “anónima 2”. • Voz “anónima 3”. • Wkaiof. Intervino en tono burlón ―: Pues yo te lo resumiré en media docena de palabras: no ha pasado nada desde ayer. Voz bronca. • Yo. Amanuense. Muy buena letra y caligrafía muy bonita para la época. Pero escéptico, descreído, pesimista…
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2407188716965
Dejando no por olvido como entonces
07/18/2024
Clemencia
http://valentina-lujan.es/D/dejando.pdf no por olvido como entonces el paraguas ella sino inocentemente y en la seguridad de que a la vuelta me lo encontraría todo tal y como quedaba, la carpeta con los papeles abierta sobre la mesa y expuesto ─ el hecho ─ con toda la ingenuidad y absoluta falta de doblez con que se muestra. Yo había considerado la eventualidad de que aconteciese, porque por qué no, alguno de esos accidentes ─ o incidentes, mejor, habida cuenta de que ni esperé ni deseé en ningún momento que la situación tuviera ni mucho menos que, una vez dejada de lado la peregrina idea de que aquella esbelta y temperamental mujer del pelo largo hubiese hecho su aparición con el oscuro propósito de organizar un escándalo sacando a relucir que alguno de los Ramírez hubiese sido alguna vez su amante, llegar a ser calificada de “crítica” o “extrema” ─ domésticos que (ya por la ruptura de la inercia que por sí mismos y pese a su tan frecuentemente extrema pequeñez acarrean, ya porque como suele suceder en tales casos se enzarzara la familia en una discusión dirimiendo quién de entre todos los presentes había sido el culpable) fuerzan a que la atención del observador se desvíe y, ahí, en ese pequeño revuelo de forcejeos pugnando todos con trapos y bayetas y fregonas diciendo déjame a mí, o déjeme (en el caso de Sonia, a la suegra, que siempre la trató de usted hasta que salió de sus vidas para entrar en otra más de su agrado y en la que, cuando en alguna ocasión le pregunté, me dijo que estaba muy contenta si bien como usted sabrá me dijo, y en sus propias palabras, en todas partes cuecen habas pero, dijo también, donde estoy ahora el bacalao al pil-pil sí que les sale bien, no como a su exnuera y eso que, añadió, estos son más aficionados al julepe que a la papiroflexia) y peleándose organizando (sin quererlo, y con la mejor intención, se comprende) más trifulca que la estrictamente necesaria que requiere el recoger un café, con leche descremada, que me acuerdo muy bien.
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Porque se acuerda, aunque no por unanimidad
07/17/2024
Fhbeaoh
http://valentina-lujan.es/D/Porque%20se%20acuerda.pdf Porque se acuerda, aunque no por unanimidad pero sí por mayoría absoluta , que Kgyaert siga siendo Kgyaert al menos durante esta asamblea al objeto de que no haya equívocos en la siguiente porque como Uhlkthñ y Sijgäw no han regresado del trabajo y no podemos esperarlos más porque Myhsbk con su temperamento irascible y su voz chillona (que hoy luce, gracias a los dioses, un poquito apagada) que tanto desconcierta a Sigbut que, con la suya gangosa, ya ha insistido con frecuencia en que no puede comprender que alguien con tantísimos pelos en las piernas pueda — ni aún en el supuesto de que la tez fuese rosada, que en el caso de Myhsbk lo es aunque no tanto como la de Piernas Cortas — llegarse hasta tonos tan exasperantemente agudos, ha montado una bronca protestando que, bueno, “no puedo demostrarlo — ha dicho — porque la punta de la sombra de la cuarta estaca de a mano derecha de la empalizada ha desaparecido, como pasa siempre, inmediatamente después de haber rozado el tronco del árbol de junto al granero” pero que, calculando a puro ojo, los siete minutos de cortesía que exigen las normas de la etiqueta ya estaban más que sobrepasados. Así que como Uhlkthñ y Sijgäw no estaban se decidió dejar las cosas como estaban (en ese punto, pero no en los del orden del día, que sí se aprueban) hasta que se hubiese levantado acta de los acuerdos tomados y, una vez en conocimiento de la comunidad entera, ningún listo/a pueda salir por peteneras diciendo “ah, es que como yo no estaba”. Nota: Voy a dejarlo aquí, porque la sesión se alarga pero como nada más queda el apartado de ruegos y preguntas que es para la poca importancia que tiene el que más guerra da, voy a ver si me pongo a lo de los calcetines. Pero en cuanto tenga un rato libre continuaré…
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07/17/2024
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http://valentina-lujan.es/F/Fhbeaoh.pdf No teníamos ni idea de que aquello que se manifestaba como una conjunción de claridad un poco desvaída que lo envolvía todo y sonidos casi transparentes que parecían reverberar, frágiles, contra todo lo que chocaban fuera las ocho de la mañana; y nos encontrábamos a varios milenios de saber que unos minutos antes nos habíamos levantado de la mesa, pero lo cierto es que sabíamos que cuando la sombra de la tercera estaca de a mano derecha de la empalizada tenía exactamente una longitud de cuatro zancadas de Prjig (o, en su defecto, cinco de Gñyu, que tenía las piernas más cortas) y su punta rozaba el umbral de lo que Nufñre había dado en denominar “granero” nos sentábamos sistemáticamente a desayunar, y cuando la punta de la sombra de la quinta estaca de a mano izquierda rozaba apenas el perímetro (que había que ser tan pedante como Kpugdil para largar algo así) del rescoldo humeante todavía de la hoguera, nos poníamos de pie y nos encaminábamos cada cual a nuestro puesto para aplicarnos a nuestras respectivas tareas. Ignorábamos que aquello fuese una costumbre, pero desconocíamos el estar ignorando tanto eso como cualesquiera de otros tantos conocimientos a los que ya iríamos ― paciencia, solía recomendar Lewhgif, optimista como era, y aquella pachorra tan desesperante, que todo llega ― accediendo cuando, una vez superada aquella primera etapa que reconocía como la más dura pero la más prometedora, pudiéramos dedicar algo de nuestro tiempo al ocio y al estudio. – ¿”Ocio”? ― había preguntado Myhsbk con la boca llena de manera que, echando cuentas y considerando que a la sombra de la primera estaca (es decir, la tercera a mano derecha) aun le faltaban un par de cuartas (de las de Uhlkthñ, que tenía las manos pequeñas) para alcanzar la longitud de cuatro zancadas de Prjig, debíamos de estar como vengo de decir desayunado ― ¿Y eso qué es? ― Oh, algo muy sencill… ― Vamos, Srailkt, no irás a explicárselo ahora, ¿verdad? ― intervino Sijgäw limpiándose la bocaza con el dorso de la mano ― Todavía tienes que hacerme las trenzas… ― Y que de hoy ― se apresuró a precisar una voz anónima aún sin numerar ― ya sí que no puede pasar. Tenemos la… ¿cómo se llama eso que dijo Nufñre el otro día? ― ¡" El otro día"! Todos los días que no son este día son otros días ― de nuevo Myhsbk con la boca llena ―. Como no des más pistas… ― Nevera ― atajó Kgyaert. ― Pues ― la voz anónima aún sin numerar ―, está vacía. ― Es posible ― apostilló Sigbut con su inconfundible voz gangosa ―, pero yo juraría que dijo frigorífico. ― No digas tonterías, Sigbut ― lo amonestó Rgoqiwz, tan nada proclive a dar un paso adelante hasta no tenerlo todo bien atado ― ¡Tendremos todavía que esperar siglos para estar en condiciones de poder jurar algo! ― Siglos. Es bonito ― valoró positivamente Dejfwo ― ¿Serás capaz, Pklus, de recordarlo? ― Lo intentaré ― repuso ― pero ya tengo hoy conjunción, reverberar, minutos, tarea, paciencia y desayuno, así que, si queréis también que añada ocio… — ¡Voto a favor de que lo añada! — vociferó alzando el brazo Wkaiof . ― Estoy tratando de zanjar el tema ― se quejó Srailkt ―; pero como estáis interrumpiendo todo el rato… ― Venga, no discutamos ― Lewhgif alzando la mano para pedir calma ― ¿Por dónde íbamos? ― Por que Sigbut juraría que era frigorif… ― Ah, ya ― Yo, en tono expeditivo ―; pero no lo va a jurar de momento; Rgoqiwz tiene razón. Además cuando Nufñre se embala exagera mucho y a veces ni sabe qué pueden estar implicando sus palabras. — Y con todo lo concerniente a los dioses hay que andarse con prudencia — dijo Rgoqiwz. —Y ahora implicando y concerniente — se lamentó Pklus. ― ¿Lo dejamos entonces en “nevera”? ― ¿Y cuánto pueden importar esas pijadas? ― Impaciente Gjifsw ― El hecho irrefutable es que está vacía. ― Y, ahora, pijadas e irrefutable ― Kgyaert, en tono afligido ―. No puedo garantizar el tener cabeza para tanto. ¿Sigue sin aparecer? *
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