(Última actualización: 29/07/2017)
A algunos os parecerá increíble, mas hubo un tiempo en que, si querías consultar un libro especializado, raro o antiguo, no digamos un manuscrito, debías encaminarte a la biblioteca que lo custodiaba, pertrechado de cartas de recomendación, tu acreditación de investigador y una fotografía, hacerte el carnet que te abría paso a aquel tesoro del que ya estabas ávido y, si ese día aún se podía consultar, buscar a mano en un catálogo de fichas amarillentas de cart
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0