Una obra teatral vestida de música y poesía.
El escenario es el mundo contemporáneo, donde el rebaño consume, repite y aplaude su propia condena. En este acto, EiProta se alza como fiscal implacable y voz incorrupta, desenmascarando la cultura del espectáculo vacío, los falsos profetas de la estética y los templos modernos del entretenimiento.
No es solo un rap, ni un poema, ni un manifiesto:
es un juicio poético en tres actos, donde cada verso es martillazo y cada pausa, sentencia. La orquesta del boom bap se mezcla con coros solemnes y violines dramáticos, elevando la palabra al rango de fuego y mármol.
Este Evangelio no es doctrina ni consuelo.
Es una denuncia lírica, una disección filosófica, una crítica social convertida en espectáculo sonoro.
Aquí no hay complacencia: solo preguntas que hieren y verdades que incomodan.
Un Evangelio escrito no para la fe, sino para la conciencia.
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