Me encanta cuando ríes, pequeño,
y tus ojos brillantes me iluminan.
Me encanta cuando ríes, y reluces,
y tintinea tu sonrisa.
Porque cuando ríes, mi niño,
te apoderas de mi vida.
Vuestra sonrisa lo cambia todo. Cambia la luz del día, el cansancio y hasta el enfado parece otro.
No hay otra cosa que prefiera en este mundo que ver en vuestros ojos la risa, la alegría, la felicidad contagiosa que todo lo llena y todo lo conquista.
No puedo evitarlo. Sonrío siempre con vuestra risa.
Intento
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