CCXXI Mi mirada dijo el adiós que mis labios no pudieron pronunciar ni mis latidos liberar. CCXXII Pecado no es amar imposibles; pecado es unir soledades solo por convivir. CCXXIII Uno se enamora para seguir soñando y para seguir amaneciendo. CCXXIV Tu mirada aún luce la única luz capaz de alumbrar mi sueño. CCXXV Traer […]