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1421 results found for tag:"cuento corto".
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Superhéroes
09/22/2019
Sergio no se imaginaba que, de unos cómics del Hombre Araña que su abuelo le regaló, iba a sacar el valor para enfrentarse al supervillano de su padre.
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Instantáneas desde la Mesa Azul
08/04/2019
Libro con relatos o narraciones breves sobre instantes de mi vida.
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Penny Scroll #1
07/16/2019
Primera entrega de los cuentos cortos, dentro de la serie Penny Scrolls
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El fantasma del Faro Caballo
05/01/2019
Unos restos humanos aparecen en la bahía de Santoña, aparentemente los de un farero que se suicidó años atrás. Fernando, periodista local, interroga al último guarda del faro del Caballo, gravemente enfermo. En su intención es descubrir si fue un suicidio o, en realidad, hubo algo más, se dará de bruces con las leyendas de la zona.
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GELIDO
02/19/2019
un chico que está acampando en una colinad e alaska tiene un estraño encuentro con un ser que se comunica por medio de un radio
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Relatos y un café
02/17/2019
Relato corto sobre la historia de terror de fabio de como se vengo de unos excompañeros de prepa que le hacian bollyng
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Agua de hierbabuena
11/12/2018
Un cuento sobre un encuentro en la duermevela del coma
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In Memoria.
08/07/2018
Narración corta que describe la muerte de un rey y su familia, narrada desde la perspectiva de una joven vecina.
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Un lugar en el pasado
06/04/2018
¿Alguna vez sintieron que dejaron de pertenecer a algún lugar qué fue básicamente todo en su vida? Bueno, eso es lo que me sucede a mí desde que abandoné el que fue mi hogar durante 24 años. Toda mi vida... Seguir leyendo →
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Marca, sello y firma
05/10/2018
Cuento corto. Historias de Trabajo.
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La casona
05/09/2018
Cuento corto.
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Burgos - Madrid, familiares cercanos
05/08/2018
Reyes va a viajar en autobús hasta Madrid. Verá a su nieto actuar en una obra de teatro y su hija le informará de su embarazo. Un día normal en el que el autobús es un elemento más, integrado en lo cotidiano.
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VIDAS CRUZADAS (TEXTO COMPLETO)
04/30/2018
Los alumnos de primer año fuimos citados por el profesor Torrella al enorme auditorio de la universidad. Estaba seguro que todos, sin excepción, habíamos estudiado hasta el cansancio para presentar el examen. Sería oral, por lo que los más de ciento veintidós alumnos, estábamos bien presentados; las mujeres muchas con faldas elegantes y los hombres de traje entero. El Doctor C, hizo su aparición y de inmediato, el silencio acaparó todo el auditorio. El profesor caminaba con una sonrisa llena de malicia y parecía que disfrutaba el vernos tan rígidos como soldados que se preparan para librar una batalla. — Los rumores corren por los pasillos —dijo el Doctor C, dirigiéndose a todos nosotros—. Todos están bien presentados, pulcros… como debe ser —continuó, antes de sentarse en una silla—. Pero —muchos de nosotros respiramos tranquilos cuando escuchamos aquella primera palabra, pues imaginamos que el examen sería aplazado, por lo que habría más tiempo de estudiar—. Pero —dijo de nuevo el profesor al ver la cara de felicidad de todos—, esta vez las cosas no serán iguales —el silencio se rompió y un murmullo comenzó a escucharse—. He hablado con el decano —exclamó el profesor Torrella, alzando la voz en señal de que calláramos— y, he propuesto una nueva forma de evaluación que fue aceptada con gusto por él. Haremos una representación teatral que valdrá el ochenta por ciento de la nota final —la noticia fue procesada tan rápido por mi cerebro que fui el único que pareció encantarle la idea—. Me alegra que al señor Isman, le haya gustado la nueva forma de evaluarlos —dijo el profesor y todos dirigieron su mirada hacía mí. Luego de ser el centro de atención durante al menos un minuto, el Doctor C, me nombró coordinador. No faltaron las voces de protesta y rechazo, pero el profesor, con voz potente, cayó de nuevo a todos. El veinte por ciento restante de la evaluación, estaría conformado por un trabajo a mano, consistente en una investigación. Recuerdo como el auditorio explotó de emoción, aunque el señor Torrella, aseguró que no se confiaran, pues no aceptaría una representación mediocre de la obra ni muchos menos plagios en el trabajo escrito. Yo estaría encargado no solo de difundir los días y hora de los ensayos, sino que, además, me ocuparía de recoger todas las investigaciones. Dos días después, publiqué una hoja firmada por el profesor, en el que le asignaba a cada uno un papel, las primeras fechas de los ensayos y el nombre mismo de la obra a representar: El arte de la jurídica. Ese mismo día, decidí llamar a mi padre, pues sabía que la noticia de la obra de teatro, lo haría enfadar. — Padre, ¿conoces al profesor Torrella? —quise saber, antes de anunciarle la que para mí había sido la mejor noticia durante el semestre. — Creo haberlo escuchado antes —contestó sin estar convencido. — Es un tipo medio raro —dije—. Tiene un enorme tatuaje de un guerrillero en el brazo izquierdo, además escucha música extraña —en ese momento, escuché la respiración agitada de mi padre; él me interrumpió. — Ya recuerdo quien es, pero es un excelente profesor… uno de los mejores, según me han contado —afirmó mi padre, aún sin creer que un profesor de semejantes calidades, se hubiese vuelto “extraño”. — El último examen será una obra de teatro… ¿te imaginas…? ¡Una obra de teatro! —exclamé haciéndome el disgustado. Mi padre enseguida explotó de cólera. — ¡¿Pero qué has dicho, muchacho?! —estaba seguro que el grito se había escuchado varias cuadras a la redonda—. ¿Pero qué se ha pensado este señor? ¡Imparte clases en una universidad de tradición jurídica, además de ser un centro de educación respetable! — Padre, tenemos un profesor marica en la universidad —afirmé, tratando de controlar un ataque de risa. Para mi padre no solo el gusto por las artes te hacía un afeminado, sino que, además, el poseer tatuajes en tu cuerpo, te hacía merecedor del rótulo de drogadicto. — Espero que nadie haya escuchado lo que has dicho —dijo mi padre con tono apenado. Al final mi padre afirmó que llamaría a la universidad y utilizaría sus influencias para evitar contra todo pronóstico que la obra se llevara a cabo y como solía hacer cuando se ofuscaba conmigo, pasaba a mi madre al teléfono. Pude desahogarme con ella durante al menos veinte minutos. Le conté lo triste y solitario que me sentía por momentos; lo bien que me iba en la universidad a pesar de estar cursando una carrera que odiaba; de los amigos que había hecho y de cómo la vida me había hecho un guiño, al darme la oportunidad de palpar de nuevo lo hermoso de la actuación así fuera por un instante y en circunstancias distintas a las que hubiera deseado. Los dos reímos cuando le confesé que había llamado a mi padre solo para fastidiarlo, aunque me aconsejó no volver a hacerlo.
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Espectador
04/21/2018
Cuento corto publicado en Wattpad.
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ELA DESPIERTA
04/20/2018
 Nota: Usted ha matriculado como electivas: Folclore/Tango y Acrobacia/Esgrima; tenga en cuenta que las opciones para electivas escogidas aquí por usted, ya no podrán ser modificadas. — Hola, Artur… ¿qué haces? — Recién estoy mirando el horario de clases… este tercer año parece más saturado que el año anterior. — ¿Es en serio? No me digas que estudiar teatro, requiere de mucho esfuerzo. — Pues… más del que tú te imaginas. Digamos que es mucho más complejo que estar detrás de mi padre. — No seas tonto —reí—. Haber, dime al menos una materia que represente un enorme esfuerzo. — Yoga —dije, a lo que Ana, soltaría una carcajada. — ¿Dime que no es verdad? ¿En serio, ven yoga? — Me ayuda a canalizar mis energías, después de una larga jornada de estudio y si a eso le sumo, que no tengo que estar detrás del culo de mi padre, bueno… resulta ser mucho más gratificante que tu carrera. — Ya no quiero hablar más de tu estúpido horario… mejor dime, ¿cómo ha seguido Goga? Mientras continuaba revisando y releyendo el horario de clases, le contaría a Ana, como Gloria, gracias a su idea, había salido del encierro en el que se encontraba y que muy a pesar de seguir en avance la enfermedad, ella había retomado su trabajo y hasta había accedido a los talleres que Rodolfo le había organizado. La charla con mi hermana resultaría más corta de lo esperado, pues en ese momento, ella recibiría una llamada de mi padre y aunque insistió hasta el cansancio de ponerme en conferencia con él, fui yo, el que tuve que tomar la decisión de colgarle, antes de que cometiera semejante locura. Seguí revisando mi horario, hasta marcar los talleres en los que estaba seguro, habría mayor dificultad. En solo una semana, comenzaría de nuevo las clases de teatro y eso por supuesto, merecía una mención especial para mí, pues estaba a poco de culminar uno de mis mayores deseos. Con la ayuda de mi suegra, que se había ofrecido a cuidar por las mañanas a Goga, cuando ella así lo requiriera, tenía plena libertad de darle rienda suelta al teatro.
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TERAPIA LITERARIA
04/20/2018
Seis meses después de haber sido diagnosticada con Esclerosis lateral amiotrófica, Goga continuaba con su vida; no se había acostumbrado y casi siempre, todas las noches, tenía episodios depresivos. Se encerraba en el baño a llorar en silencio y cuando ya sus ojos, cansados e hinchados, rogaban por descanso, me gritaba para que la llevara a la cama. Aún continuaba con su hábito lector, pero ahora, con la ayuda de una mesa que sostenía el libro y una varita que puesta entre sus labios, utilizaba para pasar las hojas, leía hasta quedar dormida. Ahora solo asistía tres veces por semana a la librería y en el último mes, se había resistido a la compañía y ayuda de sus padres. Rara vez permitía la presencia de Josué, pues en ese estado, no quería que su hermano diera cuenta de su muerte lenta, como así solía decir. Se había puesto en total aislamiento del mundo. Ya no compartía con sus amigas; no asistía a los talleres literarios que Rodolfo, en un intento por querer animarla, había organizado; estando en casa, solo permanecía en el cuarto y hasta el contacto regular con Abril, lo había perdido. Vociferaba cuando no podía coger algún objeto y cuando eso ocurría, maldecía el día en que había nacido. Su extrema delgadez ya se había convertido en asunto de preocupación familiar. Mi suegro, contactó al único especialista que sería capaz de apaciguar su sufrimiento. Él mismo, se ofreció a ir a casa bajo la cortina de ser mi compañero de la escuela de teatro. Como era de esperarse en un principio, Goga se resistió y no porque tuviera el conocimiento acerca de la verdadera identidad del psicólogo, sino porque solo le apetecía permanecer a solas. La estrategia a seguir del doctor Nicholas, fue utilizar a su favor, lo que más le apasionaba y se resistía a dejar de lado Gloria, la literatura. Primero fueron libros que acercándonos a la habitación donde Goga se refugiaba, leíamos en voz alta, como quien ensaya para una obra teatral. Solo una vez lograríamos captar su atención y fue cuando ella, decidió salir del cuarto, con ayuda del caminador y con la excusa de ir a tomar un vaso con agua. Era la primera vez que lo hacía en tanto tiempo, pues desde que había dado comienzo a su depresión, pedía mi ayuda. El doctor Nicholas y yo, nos miramos y sonreímos, en señal de que la estrategia, podría estar dando algún tipo de resultado. Observamos de reojo, como Goga, nos miraba con atención, mientras tomaba agua de un pitillo, puesto de forma especial para ella, desde un dispensador. Su curiosidad solo duraría unos minutos, pero había resultado ser un gran avance.
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UNA NUEVA VIDA
02/16/2018
Esta vez, Ana se había rehusado a hacerme las maletas; no estaba enojada conmigo ni mucho menos la invadía el virus de la pereza. Mi hermana no quería que me fuera y en un vano e inútil intento por hacerme cambiar de opinión, se había resistido a poner si quiera un solo pie en mi cuarto. La última semana antes del día viaje, se había comportado como lo que siempre había sido, una niña malcriada. Todo le molestaba, hasta el punto, en el que yo también había decidido ignorarla hasta llegar el día del viaje. Ese día me levantaría temprano; haría el desayuno para los dos y premiaría el cariño y el apetito de Klim, con una buena ración de galletas. Ana solo se levantó, avanzó como un zombi hasta el mesón de la cocina, tomó su desayuno y sin dar las gracias, regresó de nuevo a su cuarto; ni siquiera había saludado a Klim, que se desvivía por ella. Llamaría a mamá para saludarla y preguntarle por el estado de salud de mi padre; según su diagnóstico, el señor Isman, marchaba a las mil maravillas, aunque desde el día en que lo había visto, no hacía nada más que de dedicarme pensamientos sarcásticos, que luego vocifera por toda la casa, cada vez que podía. Por su parte, mamá ya había superado su aflicción y se escuchaba otra vez, con un mejor semblante. De nuevo ese día, me hacía prometerle que le presentaría a Gloria y que además, tuviera la gentileza de llamarla más seguido. Ya estaba listo para partir; las maletas estaban al pie de la puerta y Klim, movía la cola, como esperando ser sacado para dar un paseo. Fui hacía el cuarto de Ana, di dos toques a su puerta y no respondió. En un segundo intento por querer despedirme de ella, golpearía de nuevo la puerta, esta vez, tres veces. Ana, con furia, exclamó: — ¡Déjame en paz, Artur! ¡No quiero verte! — Ya casi me voy… solo quiero despedirme de ti. — ¡Yo no quiero! ¡Vete! — Voy a sacar a Klim a dar un paseo —Klim, que estaba sentado justo a mi lado, movía la cola, al escuchar su nombre—. Cuando regrese, quiero que dejes de llorar y me des un abrazo —Ana no dijo ni una sola palabra, solo dejó escapar algunos sollozos.
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CAMINO DE FLORES Y LUCES ESPARCIDAS
02/16/2018
A medias he bebido de tu amor, Pues tu recuerdo ha sido el único que ha llenado mi vacío. Tan negro ha sido tu recuerdo, Que solo el aroma de tu cuerpo, ha calmado mi desesperación. Dentro de tu cuerpo navegué y bajo tu piel me he deslizado, Pero el ardor que contigo se hacía uno solo, ahora se ha apagado. En mi mente permaneces y mis entrañas se consumen, Mas no puedo olvidarte, pues es tu veneno el que me reaviva. Cada hilo de tus cabellos, cada lunar de tus pechos, cada segundo en tus ensueños, viejos momentos que no regresarán. La humedad debajo de tu ombligo, un susurro en el oído, Tu mano rasguñando mi espalda, disfrutando con ansias. La tibieza de tus muslos, mi mano en tu entrepierna, Un mordisco que hace gritar de delirio. Ya estoy dentro de ti y tú no te detienes, Eres un manojo de deseo y desenfreno, y gimes de ambición. Cada hora es un insulto a la virtud y un halago a la perversidad, al pecado; Otra vez vienes a mí y descubres mi intención. No hubo secretos entre nosotros, solo hubo mucha piel consumiéndose; Más la mañana lo recuerda y me grita que lo anhela. Así tan fría fue esta despedida, tus pasos resuenan dentro de la habitación, El gato que maúlla de tristeza, el canario que entona una canción de desconsuelo. Estás ahí, te veo en la pared, sonriendo con orgullo; Tu fotografía a blanco y negro, aún continúa marchitándose. Anónimo. — Amor, ¿qué haces? —quiso saber Gloria, que apenas despertaba tras ser saludada por los rayos del sol matinal. — Leo, mi amor… es solo un librillo de poemas que he traído —Gloria, sonrió—. No acostumbro a leer en las mañanas, pero he visto por varios minutos tu rostro y pues… — Lo sé, yo te he inspirado —Gloria se incorporó y me dio un tierno beso de buenos días—. ¿Puedes leer uno para mí? — Sí —dije, retornándole el beso.
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PRESAGIOS
02/16/2018
Atrás había quedado nuestro viaje; regresábamos a la ciudad y ello indicaba sola una cosa: tenía que rehacer maletas, para retornar a la capital, resolver los pendientes y regresar de nuevo a mi destino, estar junto a Gloria. Cuando llegamos, Abril, que nos estaba esperando en el aeropuerto, se mostró emocionada y nos interrogó con toda clase de preguntas. Ella sabía que nuestro viaje había sido satisfactorio, pues así, lo indicaban nuestros rostros y la dulzura con la que Goga y yo, nos tratábamos. Durante el recorrido hacía el apartamento no paró de hablar y solo enmudeció, al recibir y destapar, cada uno de los detalles que le habíamos traído. Los últimos días que había estado al lado de Gloria, me ayudaron a reafirmar aún más mi posición y a no darle más vueltas al asunto. Ese día por la noche, llamaría a Ana, para confirmarle mi decisión; ella, que ya estaba más que convencida que así sería, se alegró y me deseó buena suerte. Aunque me haría la advertencia que la situación con mi padre, sería bastante traumática. Al final le dije que estuviera pendiente de mi llegada a la capital, pues arribaría en el primer vuelo de la mañana. El haber hecho el amor con Gloria, no había cambiado en nada las cosas respecto a cómo dormiríamos en el apartamento; por respeto a Ita, decidimos permanecer cada uno en nuestras habitaciones. Ese día tampoco hablaríamos de mudarnos ni mucho menos de buscar algún otro lugar para vivir; al regresar de mi viaje, tendríamos tiempo de decidir y determinar si era necesario. Antes de marcharme, aprovecharía también, para aceptar la oferta del señor Benjamín, que complacido, me auguró días felices en el diario. A pesar de no contar con la experiencia de ser periodista, mi suegro aseguró que me tenía el rol adecuado y que solo era cuestión de tiempo y ganas, para adaptarme. Con la señora Galilea, quedamos en que me acompañaría junto con Gloria, al aeropuerto. A Jonás, le regalé un equipo completo de béisbol, con la promesa de que a mi regreso, tuviera mejor dominio del bate y mucha más agilidad, a la hora de fijar su visión en la pelota.
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