Luisma no es un muchacho común; su mente teje una perspectiva del mundo tan singular como el pequeño pueblo costero donde vive junto a su madre y hermanas. El chico debe socorrer a Chema, su viejo amigo, y deberá acompañarlo a la Ciudad de México, al funeral del hermano de Chema. Durante la travesía, Roma, una muchacha cubana, se les unirá, y su presencia despertará nuevas preguntas y revelaciones.
La búsqueda de la funeraria los arrastra hacia la intrigante Calzada de los Misterios, donde conocerán a diferentes personajes e historias, como la del náufrago, el oso gris, el jardín de orquídeas, Diego, los zombies de Jesús María, Angélica y Lalo, Estoy bien... gracias y Aurelio.
Roma desaparece en medio de una tormenta y cambia el objetivo de Luisma y Chema: ahora deben encontrar a la chica. Se topan con un investigador privado, que los ayuda a dar con su paradero en una planta de gas. Se dirigen allá, Luisma entra solo a buscarla y se encuentra con Aurelio, el supuesto hermano muerto de Chema. Roma se escapa de su supuesto captor, el agente del INE, con la ayuda de una mujer policía, y se reencuentra con Luisma y Aurelio. Chema entra a la planta y se encuentra con los chicos y con su hermano. Hacen las paces, pero Chema se desmaya y lo llevan al hospital. Ahí muere y, al día siguiente, Luisma le da la triste noticia a Roma. Los chicos y Aurelio viajan de regreso a su pueblo y asisten al funeral y entierro. Finalmente Luisma toma un helado con Roma a la orilla del mar.
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