La presidencia de Grupo Roselli está en juego; para la elección, el consejo directivo ha impuesto ciertas reglas, entre ellas, que el próximo presidente tiene que ser un hombre casado y de hogar. Marco Roselli está muy lejos de entrar en esas categorías, pero está dispuesto a casarse con tal de lograr su objetivo. Para ello, llega a un acuerdo con Claudia, la amiga de su secretaria, para que acceda a ser su esposa a cambio de una sustanciosa remuneración. Ambos sienten un mutuo desagrado, pero con el paso del tiempo se darán cuenta de las cualidades del otro, y la convivencia diaria los llevará a enamorarse.
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