SER “ANORMAL” TIENE PREMIO.
Por Miquel Àngel Capó Maimó.
¡Que nadie se alarme! Antes de que los típicos pseudo defensores de las causas perdidas y amantes de la demagogia y populismo (ignorantes de turno) salten a la palestra, aclaremos lo siguiente:
Según la RAE, una de sus acepciones de “anormal” es:
Que no es frecuente.
Es decir, que no encaja en los cánones impuestos por la sociedad.
¿Qué actitud o procedimiento debería ser el normalizado en el desarrollo de los jóvenes? Fácil… Aplicados en sus estudios, mostrando un íntegro respeto por todo lo que representa su hogar, ayudar a sus ascendientes en todo lo relacionado al buen funcionamiento de la unidad familiar. Así lo indica el artículo siguiente del Código Civil español: “Art. 155,2; Los hijos deben contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas familiares mientras convivan en ella”.
Bien, los habrá que habrán nacido en cuna con sábanas de seda, siendo consentidos desde que asomaran su cabezota para saludar al nuevo mundo. Los habrá que tendrán que conformarse con lo poco que sus padres podrán ofrecerles, porque aunque más quisieran, de un tope [y corto] vital o/y material disponen. Otros, de tanto que pueden beneficiarse [de los bienes familiares], adquieren los hábitos de aquel típico “principito gitano”; el mismo al que su “mare” protege sin razón, de un modo incondicional, y por lo que ese infante sin control, hará y deshará cualquier circunstancia que pueda hacer peligrar su estado de bienestar [interesado].
Horas descontroladas son las que gobiernan el “día a día” de los altaneros muchachos/as, parcos en responsabilidades, ninguna adquirida por iniciativa propia, y las otorgadas por norma hereditaria, desestimadas serán las obligaciones que intenten descubrir sus verdaderas intenciones: *Dejad que me recupere de las saliditas con mi “subnorpandi”; además, mañana tengo barbacoa, y si no es un asado: alguna otra cosa será.
Veamos, ¿hablamos de la nueva especie de jóvenes liberados de un cuerpo al que no creen pertenecer? ¿De los programas televisivos demagogos, populistas, que sacan provecho de las hornadas progresistas, especulando con el proceso del casi apareamiento en directo?
Sí, así es… Los que en principio, según las reglas [más que milenarias], somos normales, en realidad representamos a los anormales de este nuevo mundo.
Personajes con un gran corazón y una humanidad desbordante, que organizan eventos, desde la trastienda [sospechosa] de alguna organización no gubernamental, supuestamente amantes del verbo conjeturar. Reuniones del tipo que se tercie con las que conseguir fondos para dar momentos [efímeros] a infantes de lugares lejanos (eso es lo normal; lo premiado). Cuando no son capaces de alargar sus manos con el fin de dar la mínima ayuda a los que viven en su mismo perímetro. Y qué mejores fechas que en las que estamos disfrutando, el perfecto periodo del año [fin de año e inicio de la pantomima]. Perfecta época para pecar de demagogia y acentuar la pose absurda de los “sin sentido, ni razón”.
Anormal es ofrecer respeto a tu bandera, vestir prendas en las que se exhiba cualquier intento de patriotismo. Claro, hoy en día lo normal es ir en contra de todo. Formalizar el anarquismo y dar pie al aplauso encarnizado de todo lo que cubierto estaba, por un manto de vergüenza ajena. A estas alturas es inconcebible creer que exista alguien tan “subnormal” (que no esté normalizado, diferente ¡VAYA!), creyéndose historias de que unos son mejores que otros, y que esos otros son el puro diablo disfrazado de unos. Por norma científica, el ser humano es egoísta [por naturaleza], es un caradura/chupatintas/interesado [por naturaleza], es un superviviente/ignorante/venido a más [por naturaleza]; no es capaz de gestionar sus instintos básicos, sí es capaz de arrancar el corazón a su propio hijo, con tal de tener el mayor protagonismo del clan; por liberar la suculenta necesidad de liberar... de liberar su frustración descomunal.
Lo que actualmente es meritorio de ser premiado es la anormalidad, lo normal de hace unos años se quedó anticuado. Nos invade, marcando tendencia y normalidad, pasarse la vida de los demás por lo más húmedo de nuestra fisionomía.
Podría seguir redactando tan infame texto, pero nos darían las uvas…
Como el chiste aquél que dice:
Pepe _ Amigo Julián. Si el tío Paco levantara la cabeza…
Julián _ Amigo Pepe. Se daría con la tapa.
P.D.: "PIENSO QUE SOY EL SER MÁS ANORMAL QUE HA PISADO ESTE LUGAR LLAMADO NINGUNA PARTE".
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