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aquella noche cuando estaban terminando con la sesión de aquel día, Fran le lanzaba la pelota y la pequeña salía corriendo detrás de la misma, aunque hasta ese momento no andaba en línea recta, pues se desviaba en concorde con el balance del barco, pero a cuatro patas que era de lo que verdaderamente se trataba, con la particularidad que llegaba hasta donde se detenía la pelota, aunque eso sí, de momento no la traía de vuelta( pero como ya se dijo, esa era otra lección de más adelante)… De momento estaba casi superada la tercera asignatura, aunque no culminada del todo, el examen final habría que verlo en el próximo temporal que esta se gozase a bordo, bueno, siempre y cuando el fierabrás del chofer mayor no la desembarcara antes… Esos días que la perrita corría por la cubierta con tanto entusiasmo, al volver al camarote, el cocinero notaba que la “cachorrita” después de un corto descanso y de haberla aseado un poco, esta comía con gran glotonería, quedándose posteriormente profundamente dormida… Poco a poco se le iban ahuyentando aquellos fantasmas que tanto la mortificaron en sus primeros días a bordo, donde ni siquiera se le veía el regocijo en aquellos ojos casi apagados, ahora la perrita simplemente era otra en todos los sentidos… Al otro día cuando el barco se encontraba navegando en aguas del archipiélago canario, Fran se cruzó en el pasillo que conduce a la cocina con el capitán, este todas las mañanas siempre y cuando el tiempo se lo permitía climatológicamen- te hablando, los aprovechaba para pasear por la cubierta principal antes de entrar en su guardia, al cocinero le extrañó ------------------------------------- 35 ---------------------------------------
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siguiera en sus treces insistiendo en aquel decreto suyo… La discusión seguía entre los supuestos entendidos en perros, unos decían que el animalito apenas tendría algo más de un mes, y otros se llevaban por los dientes del animalito y decían que ya tendría dos meses, la cuestión es que cuando la trajeron ni siquiera sabía comer por si sola y ahora sí que lo hacía… Esa noche Fran después de higienizarla un poco, pues siempre en las cubiertas se recoge algo de mugre, más cuando la “cachorrita” terminaba siempre revolcándose por todas ellas, ésta cenó con un apetito voraz, apenas hizo sus necesidades se dirigió a su manta como una flecha, apagarse las luces principales del camarote y caer fundida en un profundo sueño… Al segundo día de la tercera asignatura, el barco cada vez se acercaba más a la altura del archipiélago canario, las tardes noches eran más bien primaverales, aunque en el calendario el mes en curso decía que hasta ahora se estaba en el solsticio de invierno… Cuando la pequeñita se vio de nuevo corriendo e instruyéndose a transitar para no caerse por la cubierta principal, los presentes en aquella nueva exhibición de la enana, quedaron sorprendidos, algunos empezaron a pensar que aquel animalito tan endeble, era lista como ella sola, aquel día las carcajadas se iban volviendo en aplausos, se escuchaban los olés unos detrás de otros… La verdad, la gracia de aquella aprendiz de grumete se lo merecía, pues poco a poco ella iba dando a entender que perra sin pedigrí sí, pero avispada también… La perrita había adquirido una técnica propia que rápidamente le empezó a dar sus buenos resultados, no era otra que al bandazo del barco hacia estribor o hacia babor, ella se quedaba sentada con sus dos patas traseras, (ya no rodaba de lado a lado por la cubierta) al enderezarse el barco de nuevo, se incorporaba y seguía con sus correterías, ----------------------------------------- 34 ---------------------------------------------------
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él lo que quería era precisamente que el animalito corriera sabiendo mantener el equilibrio y no terminara dando vueltas a cada oscilación que el barco daba, ella siempre se iba hacia el lado del mismo, unas veces se caía y otras trataba por todos los medios de mantenerse erguida, a veces se quedaba sentada al bandazo y esperaba en esa postura hasta que el barco volvía a su posición más vertical, para salir a corretear de nuevo, aquello era una fiesta para los allí presentes, les sacaba más de una carcajada a los asistentes a estas lecciones, que cada vez eran más, menos claro está, el capitán que era más raro que un perro verde, y algunos más que ya empezaban Fran y sus amigos a saber quiénes eran aquellos anti perros de marras… Los incondicionales a la perrita se acrecentaban, el paroxismo de ella en querer hechizar a todo el mundo, esas ganas de jugar a todas las horas, no existía nadie que la llamase y la enana no acudiese como un rayo a su encuentro, le encantaba absorber las caricias de todos ellos, animalito dócil y cariñoso… Cada vez se la veía con más ánimos, el júbilo que trasmitía, simplemente contagiaba, poco a poco iba superando aquella tremenda delgadez del primer día que los dos amigos la encontraron, los pellejos se iban llenando al paso de los días, los huesos cada vez se veían menos… A pesar de todas las adversidades que la vida le había deparado a tan corta edad, ella empezaba a sentirse muy bien rodeada de tantos halagos… Toda la tripulación, menos los cuatro correveidiles del “viejo” esperaban de todo corazón que al final no se cumpliesen las órdenes tan drásticas dadas por el capitán, que no llegara la sangre al río, en conclusión, que él no --------------------------------- 33 --------------------------------------
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Una vez dejado atrás el estrecho de Gibraltar, navegando en aguas del Océano Atlántico rumbo a Nigeria, el tiempo amaneció esplendido, con cielo azul, algunas nubes en el firmamento muy distanciadas, una mar casi en calma chicha y una suave brisa que se hacía agradable… Aquel día amaneció Fran con una gran energía en acorde con el buen tiempo, apenas abrió los ojos se encontró con la agradable sorpresa de la superación por parte de la perrita de la segunda de las lecciones, por primera vez había hecho sus necesidades sobre las hojas del periódico… Por la tarde el barco navegaba atravesado a la mar, que a pesar de no haber viento que alterara aquella singladura, ni que las olas fuesen tan gruesas, por la manera de surcar la nave la mar, el barco acudía a moverse, aunque los bandazos eran muy compaginados y apenas molestaban, claro, para los que están hechos a caminar con este tipo de movimientos, para la muñeca sería su tercera lección a superar, moverse como una verdadera loba de mar por las cubiertas y rincones del barco sin que terminase rodando por el suelo y fuera la causante de las carcajadas sanas de la tripulación… Dispuesta a empezar la tercera sesión y demostrar a todos que ella también era capaz de circular sin irse de lado, empezó a correr por la cubierta principal como una loca, Fran se llevó con él una pequeña pelota que se la tiraba con todas sus fuerzas a todo lo largo que la cubierta era, esta salía corriendo detrás de ella, pero de momento ni siquiera llegaba donde se detenía la pequeña bola, aunque la intención del cocinero en un principio no era precisamente de que la enana fuera por la pelota y se la trajera en su boca, (esa sería una próxima lección) ----------------------------------- 32 ------------------------------------
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Viendo el cocinero lo mal que lo estaba pasando Constanza dando tumbos de un lado para otro, en aquellas circunstancias tan difíciles que se encontraba, la metió en su cama colocándole la manta de ella, se la ahondó algo, le puso dos almohadas, una por cada lado de la manta para que les sirvieran de contención a cada bandazo que el barco daba, el animalito, aunque muy asustada y temblorosa, dejó al momento de aullar… En la noche el temporal arreció con bastante violencia, parecía que se iba a tragar el barco, el viento aullaba con una fuerza estremecedora que aquellas horas de la madrugada el mismo, parecía como que se duplicaba en intensidad, cuando en la cama se está, lo poco que se duerme, se suele hacer con un solo ojo cerrado… A la mañana siguiente navegando frente a las costas de Argelia, el temporal de viento había amainado bastante con respecto a la noche anterior, más el barco arrumbaba ahora empopado, casi no daba bandazos, apenas se movía de costado… Puso el cocinero los pies en el suelo del camarote para incorporarse a la faena de a diario, bajó a la perrita de la cama, esta después de hacer sus necesidades, (y no precisamente sobre las hojas del periódico que había en el piso) se dirigió al plato que aunque no estaba roto, sí se encontraba debajo del escritorio, por supuesto vacío… Fran le dejó una buena ración de comida, hacía unos días que le estaba dando algo de carne muy picada mezclada con arroz y un pelín de caldo, pues las tostadas y la leche casi se lo había suprimido… ----------------------------------- 31 --------------------------------------
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olas que dejaban inmensas franjas de espumas blancas cuando rompían estrellándose contra el barco… La velocidad del viento entre 62 a 72 Km/h. el mismo hacía difícil la circulación de los tripulantes por las cubiertas, el barco empezó a moverse de manera alarmante, con unos bandazos cada vez más prolongados y muy de continuos, de los temporales que nunca ser humano se acostumbran a ellos por muchos años que se tengan de profesión, jamás les terminan de agradar a ningún marino… Constanza iba de emoción en emoción, de la misma manera que empezaría a ir de lección en lección, descubriendo cosas nuevas en su joven vida, algunas poco agradables como esta, la de su primer gran temporal a bordo del Lago Isla Perdida… El animalito esta primera tempestad con unos bandazos que tiraba todas las cosas sueltas que se encontraban en el barco y algunas que también no estaban bien trincadas, lo estaba pasando verdaderamente mal, ella trataba por todos los medios de ponerse a cuatro patas, pero era una tarea casi imposible, una guerra perdida de antemano, terminando a cada momento contra los bajos de los mamparos, a cada caída daba un alarido en forma de lamento, el animalito no sabía que era aquello que le estaba sucediendo, así se pasó bastante tiempo la pobre perrita, cuando se quería levantar hacia un lado, ya se estaba cayendo hacia el otro… Aquella tarde noche en su primera experiencia verdadera de aprendiz de grumete, la pequeñina ni siquiera probó la comida, aquella noche se quedó sin cenar, se la veía como mareada, cansada de luchar por querer mantener el equilibrio, cosa que no había manera de lograrlo… --------------------------------- 30 --------------------------------
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que les gustaba la misma se acercaban por allí para verla corretear y hacer sus gracias… A toda caricia que recibía esta, siempre les regalaba un gesto de cariño; como mover su colita, lamerlos, saltar o seguirlos a todas partes etc. Los perros son seres afectuosos, que siempre demuestran sus agradecimientos y lealtades… Aquella primera sesión de aprendizaje, estaba bastante distraída, quizá por la gran cantidad de espectadores… Fran a través de chasquidos en forma de silbidos cortos, trataba de que la perrita le prestara atención… El animalito no estaba hasta ese momento recuperada del todo ni mucho menos, pronto se empezó a sentir fatigada, se echaba con mucha frecuencia, luego le costaba un mundo incorporarse de nuevo, el cocinero viendo la manera de actuar de la “cachorrita”, la cogió llevándosela para su camarote… Contento por la buena acogida que había tenido por casi todos los que con ella se había cruzado aquel día, de camino a su cabina Fran iba pensando en la frase que le dijo José, aquella de que para llegar a Nigeria faltaban bastantes singladuras, a la que él le añadió: ¡Y mucha agua que navegar! – Pensó Fran con la cabeza gacha. Cuando el Lago Isla Perdida dejaba atrás el mar Egeo y se dirigía hacia el estrecho de Gibraltar, con la isla de Sicilia por estribor y vislumbrando la costa norte de Túnez, navegando en el mar Mediterráneo, les sorprendió un viento más fuerte del anunciado por los partes meteorológicos, Un Levante de fuerza 8 (viento duro) en la Escala de Beaufort, con grandes ----------------------------------- 29 ---------------------------------------
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La cachorrita iba con una alegría que no cabía dentro de su cuerpo, los que por primera vez la veían y verdaderamente les gustaba el animalito, se interesaban por ella, llamaba la atención por lo pequeñita que era, por lo mona, juguetona, se agachaban para acariciarla, esta se volvía como loca de contenta, moviendo su colita y saltando… Fran, contestando a casi todos lo mismo: -Se llama Constanza, pero yo la llamo “Consta” – por aquello de acortar el nombre. Todos les daban la razón, estaban de acuerdo con él, los perros responden mejor a los nombres cortos… Fran y José apenas tenían conocimientos de cómo adiestrar a un perrito, pero iban a poner toda la carne en el asador; sus intereses en el empeño de los ejercicios de adiestramientos, para llevar a cabo las primeras sesiones con los medios que podían conseguir en el barco, algunos primitivos, así le elaboraron un collar de esparto y una correa con un trozo de cabo no muy grueso, como recompensas de comida, utilizaría unos trocitos de jamón cocido del tamaño de los garbanzos… Esa tarde “Consta” empezó a convertirse en una pequeña reina para casi todos los miembros de la tripulación, para casi todos, y valga la redundancia, pues había algunos como que no le hacía gracia el animalito, un par de ellos pasaron a la vera de la enana y como que no les gustaban la presencia de la perrita… Corría a todo lo largo de la cubierta, tratando de hacer todas las monerías del mundo, desde el primer momento tuvo Constanza acompañamientos de tripulantes en las sesiones al aíre libre, los seguidores incondicionales ----------------------------------- 28 ---------------------------------
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Dos mujeres a bordo acompañando a sus respectivos esposos se encontraban en aquel viaje hacia África, la esposa del 1º de puente, Doña Esther María Luzardo y Doña Elvira, la esposa del capitán, cuál de las dos más elegante, la simpatía que derrochaba la esposa del “Viejo” era el lado opuesto de él, mujer amable, campechana como ella sola, repartía esa lozanía que la caracterizaba por doquier, con todos los miembros de la tripulación que se cruzaba en su camino, mantenía una charla, con una sonrisa perenne que nunca se le borraba de su cara, con Fran en particular se aumentaba esas simpatías, ambos eran paisanos, siempre que se presentaba la ocasión hablaban de sus queridas Islas Canarias, de la eterna primavera que se disfruta en todas las islas del archipiélago, de las hermosas playas de su amada Gran Canaria… Doña Elvira era la gran esperanza que tenían los dos amigos en sus cabezas para que Constanza se quedara con ellos a bordo, era en resumidas cuentas, ese as celosamente guardado en sus mangas… Ahora que la realidad sobradamente contrastada había despejado de alguna manera el camino a la perrita, ya no habría ningún motivo para no sacarla a pasear por las cubiertas y rincones del barco, se había disipado el temor a que fuera descubierta. La tarde de aquel sábado, fue la primera vez que el cocinero salía a pasear con su pequeña mascota, para que esta se fuera familiarizando con su nuevo hogar, con los simpatizantes que añadiría como nuevos amigos, seguro sería un gran número de la tripulación, para también ir comprobando quienes serían los que no la admitirían… --------------------------------- 27 ------------------------------------
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puente, vamos, como un cohete, como alma que lleva el diablo… ¡Para ti la perra gorda! – Le dedicó Fran mientras bajaba. Abajo lo estaba esperando José, para enterarse de la conversación, aunque por la manera que llegaba Fran, en su cara se reflejaba el resultado, más conociendo al susodicho, de buenas noticias nada, de nada… ¡Para muestra un botón! ¡Puf! – muy mal José – ni siquiera me dejó hablar una palabra – tenemos que dejar a la perrita en el primer puerto que arribemos – así que si el viaje va por su curso normal – la tendremos que desembarcar en Lagos. ¡Tranquilo amigo! ¡No hay mal que por bien no venga! Para llegar a Nigeria queda aún mucho tiempo – además, nos quedarán nuestras conciencias bien tranquilas por haber actuado de la manera más correcta – con la particularidad, que en África no hace tanto frío como en Rumania. Dijo José muy convencido. -Tienes razón, seamos optimistas- ¡Demos tiempo al tiempo! – y no echemos a rodar las campanas tan pronto – Ya buscaremos la manera de que Constanza se quede a bordo con nosotros… ¡La esperanza es lo último que se pierde! Pues como bien has dicho tú, quedan muchas singladuras para llegar a Nigeria. – Dijo Fran con mucho convencimiento. -Sí, esperemos que al “Viejo” se le ablande el corazón, o que la esposa haga un milagro para que Dios le ilumine sus seseras. –Dijo José dando por terminada la conversación… ----------------------------- 26 ---------------------------------
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El capitán frente a él con las cejas fruncidas, la peor de las posturas faciales del conductor principal de aquella nave, muy conocida aquella actitud suya, cuyo significado era la de bronca segura… ¡Hombre de Dios! ¡Cómo se atreve usted a traer un animal a bordo sin mi permiso! Elevándole la voz le recalcó: ¡En el próximo puerto que arribemos, usted me pone al perro de marras en el muelle! -Sin ningún tipo de excusas- o tendré que tomar otras medidas más severas- le espetó el capitán a Fran sin dejarlo hablar una sola palabra. Este trató por todos los medios de explicarle en las circunstancias que se habían encontrado a la perrita, todo lo que llevaba en la cabeza para decirle, más bien por ver si aquel fierabrás se le ablandaba el corazón, pero no hubo manera, lo intentó por activa y por pasiva, pero no lo dejó siquiera articular dos palabras seguidas… Fran sabiendo de antemano de la mala leche que se gastaba el capitán, ponía muy en dudas que la perrita siguiera a bordo después del primero de los puertos que tocara el barco, en un principio sería Lagos, pero eso nunca se sabe en las travesías con toda exactitud… ¡Bueno, ya está usted informado de mi postura! – lo único que espero es que usted cumpla con mis órdenes. -La conversación está terminada – se puede retirar. Dijo tajantemente el comandante. Fran, “Puso pies en polvorosa” Bajó de dos en dos los peldaños de las escaleras del ------------------------------------- 25 -------------------------------------
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D. Pedro Villaverde, antiguo estudiante de medicina, alumno frustrado en el intento de ser médico, terminó de marino mercante en contra de todos los deseos de sus familiares, los barcos mandados por él, que no fueron pocos, todos ellos terminaban militarizados, el hombre pensaba que la mercante era la marina de guerra…. El sábado a primera hora subió Fran al puente donde se encontraba el capitán en su guardia… Después de haber dado algunos toques en la entrada para solicitar permiso, desde dentro del puente se escuchó la voz seca y malhumorada de D. Pedro: -Entre usted y cierre la puerta. Ya en presencia del capitán, el cocinero se percató que este no estaba de buen humor, (no se extrañó, pues aquel nunca se hallaba en ese estado de gracia). Aquella manera de mirar a sus inferiores que tenía aquel hombre de cara de pocos amigos, pues bien era sabido por toda la tripulación. ¡El horno no estaba para bollos! Pensó el cocinero para sus adentros. -------------------------------- 24 --------------------------------------
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En los barcos, los mamparos hablan por sí solos, lo mejor del caso era que el buque estaba navegando como al principio pidieron en sus oraciones los dos amigos… Obvio que al momento el capitán mandó a uno de sus testaferros con el aviso al camarote de Fran, para que a la mañana siguiente se presentara en el puente de mando, claro está que sería para pedirle explicación por la traída de la perrita a bordo sin su consentimiento… Bueno, pensó Fran, hasta mañana sábado no tendría que subir al palomar… La navegación cercana al estrecho de Bósforo es bastante concurrida y algo complicada por la gran cantidad de barcos que van en caravana a cruzar el mismo, por regla general el capitán apenas sale del puente en aquel trayecto… Así que el rapapolvo se retrasaría a que la navegación fuera más en mar abierto, hasta que el barco no haya dejado por la popa a Estambul y se encuentre en el mar de Mármara, que une las aguas del mar Negro y del mar Egeo… Suficiente tiempo tendría el cocinero para preparar el discurso, para pensar muy bien lo que le iba a decir al capitán, tratar por todos los medios posibles de convencerlo con su alegato y que Dios reparta suerte, que conociendo el carácter del mismo, verdaderamente necesitaría que se realizara un verdadero milagro, al “Viejo” lo conocían muy bien a bordo, aquel no se casaba con nadie. La cosa “Pintan bastos”.
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Al ir la nave cargada en su totalidad, apenas se movía en la navegación hacia el estrecho de Bósforo a unas 179 millas náuticas, algo más de once horas hasta llegar al mismo, pues por el gran tráfico de barcos, habrían zonas que la navegación se tendría que hacer con las máquinas bastantes moderadas, haciendo retrasar la llegada… Para la perrita era una nueva y gran novedad sentir como que el suelo se movía, más cuando intentaba de caminar por el piso del camarote, como que no las tenía todas con ella, pues el susto tuvo que ser mayúsculo, no se le ocurrió otra cosa que empezar a aullar con todas las fuerzas de sus pequeños pulmones, que a diferencia de los ladridos de por la mañana que apenas se sentían desde el exterior de la cabina, ahora que el ruido de los motores eran bastante más débiles, aún con la puerta cerrada del camarote, sus ladridos y aullidos se escuchaban pero que muy claros, por supuesto, los mismos delataban la presencia de la perrita dentro de la cabina… Ya no había manera de mantener por más tiempo aquel secreto; por supuesto, se formó la de “San Quintín”… Todos los que la escuchaban de ladrar hacían un comentario diferente, los anti perros, que los había, con comentarios destructivos y amenazantes, los que se interesaban por el animalito, simplemente porque la presencia de la misma a bordo les encantaban, trataban de dar ánimos con frases esperanzadoras… El capitán se enteró, como no, lo difícil fue que con los correveidiles que tenía él a bordo, no se enterara antes, pues los pelotas por hacerle la gracia al “Viejo” les encantaban de llevarles las noticias frescas que ocurrían en el barco… ---------------------------------- 22 -------------------------------------
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su casa y había que defenderla) y antes de estar las luces del camarote encendidas, escucharon por primera vez los ladridos del animalito, que aquella hora de la mañana se escuchaban con mucha nitidez, más, estando los motores en reposo… Los dos amigos trataron por todos los medios de hacerla callar, pero Constanza no estaba por la labor, ese día de aquellos primeros ladridos y por lo tanto de la presencia de la perrita a bordo, solo se enteraron Pinto que era el contramaestre y Floro el pañolero, al momento los dos amigos les rogaron encarecidamente que no divulgaran la existencia de la “cachorrita”, por lo menos no antes de salir a navegar… A unas horas de la salida del barco, al ponerse los motores en marcha para zarpar, la enana se sobresaltó con el ruido de los mismos, empezó de nuevo a ladrar, con la suerte que al principio los motores al ponerse a funcionar, hacen un ruido ensordecedor, más con la puerta del camarote cerrada, ahogaban los ladridos de la pequeña, apenas se escuchaban en el exterior de la cabina… Al mediodía empezaba la primera singladura para aquel aprendiz de grumete en su nueva vida como marina. Zarpó el barco del puerto de Constanza a las 13.10 horas del viernes con un frío glacial que pelaba, hacía tiritar a los que estaban al aire libre, con las cubiertas del barco blancas de nieves… El puerto de Constanza es el mayor que tiene Rumania en el mar Negro, con un tiempo bastante estable, aunque no en una calma chicha total, apenas corría el viento, el poco que había cortaba de frío. ----------------------------------- 21 ------------------------------------
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fuese descubierta, aunque eso era algo que no lo podrían ocultar por mucho tiempo… José se ausentó por un momento, salió a intercambiar culturas leíbles; libros, revistas, periódicos con noticias viejas, todo era válido tratándose de leer algo en castellano… Por la popa del Lago Isla Perdida se encontraba un barco con pabellón Argentino, el cual venía cargado de millo a granel, con la tripulación del mismo se hicieron los trueques. Así estaba de cuidada Constanza con todos los mimos del mundo por parte de los dos amigos que se desvivían por ella, pasando su primer día en su nuevo hogar… Por momentos parecía que la perrita se llenaba de una inmensa alegría, aunque como era lógico, era muy pronto para cantar victoria, aquel animalito tendría que pasar mucho tiempo para superar la anemia tan grande que arrastraba, pero todo a su debido tiempo… A la mañana siguiente una vez cargado el barco, tenía prevista la salida del puerto de Constanza sobre el mediodía del viernes rumbo a Lagos en Nigeria… La perrita hasta aquel momento no se le había escuchado de ladrar, sobre todo Fran que era el que más tiempo pasaba a la vera de ella, aunque José en sus horas libres de trabajo, también pasaba sus buenos ratos con la “cachorrita”, ambos amigos se sentaban a ver las evoluciones que el animalito iba experimentando de hora en hora… El viernes por la mañana cuando José llamó a la puerta del camarote de Fran, para anunciarle que la hora fatídica de empezar la jornada laboral de aquel día había llegado, a diferencia del día anterior, apenas tocó en la puerta, (ésta de alguna manera quería empezar a demostrar que aquella era ----------------------------------- 20 -------------------------------------
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Cuando José entró al camarote del cocinero, este estaba secando a la perrita, quedándose sorprendido exclamó: ¡Pero si es blanca del todo! El animalito tenía ahora su color real, pues cuando la encontraron los dos amigos, la misma parecía haber salido de una carbonera, solo con tocarla, manchaba… Ella como que no estaba acostumbrada a oler tan rico, teniendo Fran que utilizar varias aguas para aclararla del todo, las mismas salían bastante sucias… Constanza, era una perrita callejera bastante vulgar, sin pedigrí determinado, sin pureza de raza, pero desde el primer momento demostró que era lista como ella sola, al igual que cariñosa al máximo, demostrando desde un principio sus agradecimientos a través de lamer las manos a todas las caricias que recibía… Por su morfología no parecía que fuera a crecer mucho… Después del primer baño se podía certificar que el color blanco dominaba en casi todo su cuerpo, a excepción de dos manchas negras alrededor de sus ojos en forma de antifaz que le cubrían gran parte del entrecejo, más otro lunar no muy grande del mismo color en la misma cruz del animal… Una perrita que casi seguro ni siquiera había sido vacunada y menos desparasitada, en las circunstancias aquellas que se encontraba Fran, poco podía hacer al respecto, pues era lo que tocaba estando en la mar, tampoco era una época para conseguir fácilmente tiendas especializadas en productos caninos, aunque en algunos países europeos, las encontraban con mucha asiduidad, en algunos de ellos existían hasta cementerios para los canes. Aquel día ambos amigos suspendieron la salida a tierra que tenían prevista de antemano, no quisieron dejar sola a la perrita, sobre todo por el temor de que empezara a ladrar y ----------------------------------- 19 ------------------------------------
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Fran, antes de empezar la faena, le puso la leche con las tostadas partidas, (al mediodía tenía en mente de prepararle algo de arroz) esta vez la perrita no se hizo de rogar, lo de meterle el hocico en el plato había quedado atrás… Primera lección superada, pensó… A los dos amigos se les hicieron interminables aquellas horas de trabajo; Fran, una vez terminada en la cocina la jornada matutina, se fue como una bala a saber de su amiga… Apenas Constanza escuchó que abrían la puerta, se dirigió con gran alegría a su encuentro, ella lo miraba con mucha curiosidad, manteniendo su cabeza ladeada y moviendo su colita, queriendo saltar de contenta… El animalito sí que estaba mal, pues sus ojos no transmitían la alegría del perrito sano que a todo momento quiere jugar, saltar, pero ella como que empezaba a sentirse a gusto y muy agradecida, desde aquel primer momento lo trataba de manifestar, aunque eso le costaría sudor y lágrimas el recuperarse en su totalidad… El cocinero le llevó una cazuela de barro bastante grande, la misma la había desechado de la cocina porque estaba algo deteriorada, aunque no tenía grietas… ¡Esta será la primera bañera que tengas! -Sintiéndolo mucho te tengo que bañar- La perrita se veía bastante sucia… Desde el primer momento Fran, le hablaba en voz alta pero sin gritarla… Le puso agua templada en la cazuela, allá que metió al animalito, que para su sorpresa, pues él pensó que le iba a costar más bañarla, muy tranquila se dejó que la asearan, no hizo ningún intento de salirse de la “bañera”. ---------------------------------- 18 ---------------------------------
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Mirándola con mucha dulzura, pues aquella imagen de la perrita lo enternecía, le parecía muy graciosa, era tan pequeña echada sobre la manta, que le pareció no más que un ovillo de lana… Una vez que le puso al corriente de las nuevas noticias sobre la pequeñita, ambos amigos se dirigieron a la cocina como lo venían haciendo de mucho tiempo atrás, para tomarse juntos el primer café del día… Cuando estaban ambos camaradas saboreando el humeante café matutino, Fran le preguntó a José si había escuchado durante la guardia algún comentario sobre la existencia de la perrita a bordo: (Los mamparos de los camarotes son tan finos, que se suele de escuchar lo que dentro de ellos se comenta) ¡Tranquilo amigo! -Hasta ahora nadie sospecha que tenemos la “cachorrita” –Dijo José. -Bueno- Cuando esta se ponga a ladrar, ya verás- Contestó sarcásticamente Fran. Al regresar a su camarote después del primer café de la mañana, se encontró a la perrita despierta y alrededor del plato buscando comida… En el suelo divisó las primeras firmas de Constanza a bordo, una vez limpio el mismo, le colocó en un rincón cerca de la puerta de salida unas hojas de un periódico viejo para que fuera entendiendo que tenía un lugar específico para realizar sus deposiciones, llevarla allí a los diez minutos después de cada comida: -Hay que irle enseñando buenos modales a esta pequeñita- Le hablaba en voz alta. ---------------------------------- 17 -------------------------------
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A las 6.30 de la mañana estaba José como un clavo tocando en la puerta del camarote de Fran, anunciándole que era la hora de la incorporación al trabajo, este con los ojos enrojecidos por el poco tiempo de sueño, se levantó a la primera para no volver a quedarse dormido de nuevo, había que empezar la jornada laboral… José al encender la luz, entró al camarote cerrando la puerta, ansioso por saber del comportamiento de la perrita durante la primera noche en su nuevo hogar… Fran mientras lo ponía al corriente de lo sucedido, aún con los ojos medios cerrados, se aclaraba con agua la cara para espabilarse… A toda esta conversación con las luces del camarote encendidas, aunque hablando en voz baja para tratar de no molestar a la perrita, ésta, sería por el cansancio o bien por la gran debilidad que tenía, ni siquiera se inmutó, seguía dormida plácidamente sobre la manta. José la miró muy fijamente, pues por un momento se le pasó por la cabeza que si estaría muerta, para no abrir los ojos al encenderse los fluorescentes de la cabina, los temblores del animalito lo sacó de sus dudas. ---------------------------------- 16 --------------------------------------
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