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15013 results found for tag:"romantica".
Calurosa mañana primaveral, la lluvia caída en las últimas horas trepó la temperatura, la humedad estaba por las nubes… John, (por ese nombre contestaba a todos los tripulantes) el de los pies descalzos, se presentó en la cocina mirando para todos los rincones, extrañado de no sentir los saludos de bienvenida de la fiera, (aquel día la perrita por la lluvia, Fran la dejó en el camarote,) con el encargo que le pidiera el cocinero del collar y la cadena en las manos, pues los mordedores según dijo no los pudo conseguir, dejando sobre una de las mesas unas tarjetas de publicidad de una famosa sala de fiesta de la ciudad… Esperando que llegara el fin de semana para salir a dar un garbeo por Lagos, pues hasta aquel momento casi nadie había puesto los pies en tierra firme desde que zarparon de Constanza, dejando la salida para el fin de semana, también para ir una buena cantidad de ellos juntos… -------------------------------- 135 --------------------------------------
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De un momento a otro aparecería alguno por la cocina acarreando la mala noticia del atraque, preguntándose permanentemente si el mismo sería el fin de la perrita a bordo… Empezaba a caer una fina lluvia, que caía como una bendición descendida del cielo para combatir aquellas temperaturas tan elevadas; a la palabra de “Vamos” la perrita se levantó a la primera, colocándose a la vera del cocinero, ambos enfilaron el camino hacia el camarote…
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La enana se exhibía a los presentes demostrándoles de lo que era capaz, hacía gala jactándose cuando estaba ella de buen talante que empollaba todo lo que les quisieran enseñar, sabía de buena tinta el significado de las palabras “Ven” “Vamos” “Cógela” ya no tenía ningún desliz al proceder en sus ejecuciones, pero a los vocablos: “Quieta” “Échate” llevaba el cocinero varios días machacándola con la misma cantinela, repitiéndole cada ejercicio unas diez veces por sesión, y no había manera, pero aquella tarde ella quería agradar a sus simpatizantes, apenas le indicó Fran que le pusiese atención, le correspondió a la primera con una templanza de gran alumna, y con mucha más inteligencia a las palabras de “Quieta” y “Échate,” quedando las mismas superadas, estaba visto que había que elegir para estas lecciones los días que la perrita estuviera de buen temple, quizá tendría que ver algo el cambio de las recompensas de comidas, pues el hígado cocido y luego secado a la sartén sin aceite, cortado en daditos pequeños, le fascinaban… La vida en el fondeadero era muy monótona, los días se hacían interminables, Fran, mientras la perrita correteaba detrás de todos los compañeros que se encontraban en la cubierta, una vez terminado con bastante éxito la asignatura de aquel día, se sentó a descansar y al mismo tiempo soñaba despierto en aquel mar en reposo, él siempre hacía el símil entre la tempestad y la calma: A la mar serena, la describía como un proceso placentero, mientras que a la tempestad, la comparaba con las tormentas borrascosas y emocionales, anunciadoras de conflictos, grandes dudas, aquellas que en su soledad les venían a molestar a sus seseras, aun estando la mar en calma chicha… ---------------------------------- 133 -----------------------------------
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ellos, se beneficiaban de aquellas vigilancias tan eficaces que aquellos efectuaban en el fondeadero, pues bien era sabido entre aquellos rufianes de la bahía, que los soviéticos no se andaban con muchos melindres a la hora de defender sus intereses) embarcó el de los pies descalzos con las corres- pondencias para los tripulantes, al mismo tiempo en los tablones anunciadores notificaron los horarios de los servicios de lanchas a disposición del personal de a bordo que decidiera de salir a tierra… El agente de la sonrisa perpetua quiso entrar en la cocina para comunicarle al cocinero que se ponía a su entera disposición para lo que necesitara de tierra, él se lo alcanzaría con mucho gusto, pues dio a entender que igual se prolongaría más la estancia en la bahía y necesitarían de algún producto de temporada (frutas frescas o verduras) o bien pescado , sutilmente le hablaba desde el quicio de una de las puertas de la cocina, apenas fue localizado por la perrita, esta formó un zafarrancho de combate, que el de los pies descalzos se quedó del mismo color que sus dientes, allá que tuvo que intervenir Fran para frenarla, el animalito se manifestaba por medios de sus ladridos que ella tenía un puesto en aquel barco… Aprovechando el ofrecimiento hecho por el ayudante de Mr. Miller, Fran le encargó un collar, una correa y algunos mordedores, pensando que un día la tendría que sacar a pasear por los muelles, éste tenía el presentimiento que al final todo se iba a quedar en agua de borrajas, pensaba que la fe era lo último que se perdía, y por qué no podía quedar la perrita con ellos surcando los mares del planeta hasta la próxima arribada del buque al puerto de Las Palmas… --------------------------------- 132 -----------------------------------
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nistraba, al igual que los bidones de aceite para los motores del buque, el primero de los escollos estaba saliendo que ni a pedir de boca… La perrita se encontraba en las inmediaciones de la cocina cuando de repente empezó con su repertorio, el romancero tan machacón que le solía dedicar a los negros que subían a bordo, Fran empezaba a creer que la perrita era algo racista, una vez retenida la leona, pasó el práctico hacia el puente, el mismo iba a dirigir al Lago Isla Perdida al atraque para aprovisionarse de agua, librada de su inmovilización, corría hasta la puerta por donde había desaparecido el piloto… Aquella estaba tocada por una varita mágica, desde que salieron de Constanza no había tocado muelle la nave, y ahora tampoco, el mismo estaba dando los cabos por babor a un pantalán donde se iba hacer la aguada, y por el costado de estribor una gabarra abastecería de todos los víveres de boca que no eran pocos, de la misma manera se proveía de tabacos y bebidas alcohólicas libres de impuestos… Clareaba el día con la presencia de nuevo del Lago Isla Perdida en el fondeadero, en aquel instante todo se veía con otro carisma, no tener la gran incertidumbre vivida en fechas anteriores, la lucha constante que si tendrían o no que comer se había eclipsado, de nuevo con provisiones para dos meses a bordo, se percibía todo de color rosa… El Lago Isla Perdida quedó ubicado entre dos barcos rusos (no había mayor cobijo que estar al amparo de los buques con pabellones soviéticos, los asaltantes en la rada, no eran capaces ni por equivocación de atracar a una nave con bandera de aquel país, el respeto era inenarrable, de esta manera los barcos que se encontraban fondeados cerca de ----------------------------------- 131 ------------------------------------
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Aquella tarde noche no hubo paseo por la cubierta, ni el regocijo de verse de nuevo surcando los mares lo confortaba, apenas terminó su jornada laboral vespertina, se metió en el camarote con la moral por los suelos, comiéndose el coco, a toda aquella incertidumbre se le añadía la poca información recibida por parte de la señora Elvira en relación a la supuesta charla que iba a mantener con el esposo sobre la permanencia de la perrita a bordo, a perro flaco todo se le vuelven pulgas… Mala noche para conciliar el sueño, el día fatídico que nunca quería que llegara, estaba a la vuelta de la esquina, la gran verdad para que el caudillo cumpliera aquellas órdenes tan dictatoriales dadas por él… Cuando aún ni siquiera había aclarado el día, después de haber pasado una noche de grandes tempestades en su cabeza, se levantó Fran llevándose con él a la perrita, cogió un balde de la cocina y en busca de los peces voladores a la cubierta que se fueron, Constanza nada más divisar al primero, poco le importó que este estuviera más seco que una mojama, salió corriendo como alma que lleva el diablo, tan valiente que se la veía cuando localizaba en su terreno a un moreno, y el miedo que le tenía a un pez tan inofensivo y para más inri tieso, aquella no paró hasta que fue Fran a buscarla al pie de la puerta del camarote, con el rabo bien metido entre las patas traseras, le abrió la puerta y dentro que la dejó… Los acontecimientos no podían ir saliendo mejor para los intereses de la perrita, y claro está, en contra de los pensamientos retrógrados del capitán, pues el consumo se estaba realizando abarloado a una nave nodriza que lo sumi- ----------------------------------- 130 ------------------------------------
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La vida sigue, el muerto al hoyo y el vivo al bollo, pues no acaecieron los sonidos de guitarras ni cánticos algunos, pero sí que se dieron una opípara tragantona, festejando el primero de Mayo… Todo activado para el viaje a Tema, una vez levaron anclas, zarpó el Lago Isla Perdida a media tarde moderados de máquinas, concertaron el atraque para después de las 8:00 am. Así que no existía prisa para la llegada… Después de tantos reveses en aquel viaje, con las últimas consternaciones vividas, casi había llenado el saco de aflicciones, solo esperaban que los infortunios cesaran para que se normalizara de una vez la situación a todos estos contratiempos, más los dimes y diretes cotidianos que se escuchaban en el barco, era tema suficiente para escribir una gran novela… ------------------------------------ 129 --------------------------------------
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2º oficial de puente, la persona designada por el capitán para acompañar el cadáver a España, la mayoría de los tripulantes persignándose mirando hacia el cielo viendo alejarse el helicóptero con el cuerpo sin vida de Adolfo, quedando una gran tristeza general a bordo… Ahora que las cosas en relación a la situación general del barco se estaban normalizando, caía aquel gran golpe, la pérdida de un compañero que en apariencias exteriorizaba una salud de hierro… El barco se preparaba para levar anclas, cuando sintieron unos gritos horrendos procedentes del corredor donde dormían los engrasadores, como las desgracias no suelen de venir solas, Felipe Díaz se encontraba metido en un ataque de ansiedad, no había manera humana de consolarlo, el capitán en ver que la aflicción iba en aumento, pues no había manera de aliviarlo en la gran congoja que estaba envuelto, se vio en la necesidad de embarcarlo en la lancha para que fuera atendido en el hospital… Se posponía la salida al día siguiente, pues el capitán quería esperar por si mandaban a Felipe Díaz de regreso, al final la noticia de la consignataria ratificaba que el engrasador se tenía que quedar unos días ingresado, pero el barco pasó otro día en el fondeadero…
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acudiendo varios compañeros a las llamadas de auxilio, avisado el capitán, bajó como una exhalación, Adolfo acostado sobre la mesa tal cual largo era, una vez auscultado por D. Pedro, (la medicina era la carrera que había iniciado en sus años universitarios) comunicando este a los presentes que Adolfo era cadáver, para sus conocimientos el hombre había sufrido un infarto fulminante… La consternación a bordo era colectiva, con los ojos lloro- sos comentó Floro en voz alta: -La vida es un suspiro – La muerte es lo único que llega con seguridad… Felipe Díaz, amigo incondicional y paisano del fallecido, se encontraba tan impresionado, que pensaba que Adolfo simplemente le había dado un bajío: ¡Quítense del medio! – ¡Dejen que circule el aire!… Gritaba este… Haber llegado allí desde aquellas tierras distantes, su Galicia natal, para que todo se acabe en un abrir y cerrar de ojos, el destino se burló de él, pues volvía a su pequeña aldea a ser enterrado por sus seres queridos, un hombre que parecía un árbol recio, derrochaba jovialidad, pues apenas iba a cumplir los cuarenta años… El capitán de punto en blanco, con su traje de gala al igual que el resto de la oficialidad, las caras compungidas de todos los tripulantes esperando la llegada del helicóptero que se iba a llevar el cadáver a tierra, las autoridades nigerianas le comunicaron al capitán que en la repatriación del óbito, tenía que ser acompañado por alguien del barco… Las maletas del difunto con sus pertenencias para enviárse- las a sus familiares, al igual que las de Roberto Pulido el ----------------------------------- 126 --------------------------------
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La noche la pasó Fran casi en vela, los espectros los acompañó en las horas de cama, moraban a sus anchas de nuevo, la célebre frase grabada en letras de fuego en su mollera se acercaba a su final, el día de la verdad, la arribada real al primer puerto, la pelota estaba en el tejado… El cuchillo cebollero en sus manos se volvía un peligro para su físico, el cocinero no estaba concentrado en su trabajo… La noticia de la mañana era el aplazamiento de la salida hasta después de la cena… A las 3.00 pm. Con una temperatura superior a los 34º centígrados, la humedad tan elevada hacía que la sensación térmica fuera bastante más superior a los grados reales, saboreando después de muchos días un vaporoso café de verdad, (la achicoria de nuevo volvía a las gambuzas) cuando solo quedaba en el comedor de la marinería Luis el telegra- fista y el cocinero, entró muy inquieto el marinero Adolfo San Juan, un hombre curtido en la mar, de rostro ensalitrado por las inclemencias vividas en su oficio, de huesos sólidos y nervioso por naturaleza, de la misma manera que ingresó, salió como una bala, bajando la escalera justo enfrente donde se hallaba el botijo con agua fresca, (todo esto con las miradas extrañadas del telegrafista y el cocinero, que se habían percatado de que allí pasaba algo anormal) Adolfo alzó el mismo tomándose un buen chorro del líquido elemento, al subir de nuevo al comedor apresuradamente como queriéndose sacar la camisa por la cabeza, en el mismo quicio de la puerta cayó fulminado al suelo, el color de su cara era de un morado fuerte, el hombre no dijo ni una palabra, a los gritos de socorro del telegrafista y cocinero pidiendo ayuda, ------------------------------------- 125 -----------------------------------
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¡Me cachi en la mar salada! ¡A buenas horas, mangas verdes! Dijo en voz bien alta el cocinero… Aquel igual le entendió que le estaba dando las gratitudes en alguna jerga desconocida para él, pues le contestó que muchas gracias… -Mañana a primera hora provisiones a bordo – Dijo el buen hombre en un español bastante trabucado… Aquella noche se pusieron en ambos comedores los fruteros repletos de naranjas que venían en el pequeño adelanto de los víveres, para los que tenían en las cabezas el temor del escorbuto… Las aguas volvían a su cauce, a primera hora gran parte de la tripulación arrimaba el hombro para poblar aquellas despobladas cámaras, las mismas estaban más limpias que las patenas, provisiones suficientes para llegar tranquilamente a Tema… Los marineros empezaron a pertrechar el barco para a la mañana siguiente levar anclas rumbo a Ghana, al mismo tiempo se abarloo una barcaza al costado del Lago Isla Perdida con algunos bidones de aceite para los motores, y para cubrir una parte de la aguada… El júbilo de nuevo resurgía, la alegría era patente, pues después de tantos infortunios, la bonanza volvía a bordo, en contraste de tanta dicha, de nuevo se encontraba la perrita, pues la proximidad de tocar tierra hacía que los fantasmas del pasado asomaran de nuevo para molestar con insistencia a las seseras del cocinero, pues en un santiamén estarían haciendo el consumo en Tema, ya procuraría el capitán de volver a la carga con el dichoso desembarco de la perrita… --------------------------------- 124 -----------------------------------
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La ración de garbanzos amenizó la velada en las mesas de los comedores, aquella pitanza con algunos cadáveres flotantes, pues por mucho que se esforzaran los marmitones en agudizar la vista en las mondadas de las legumbres, siempre se les escurrían algunos de aquellos bichitos indeseables, no había plato servido que no llevara más de uno de los gorgojos a flor de caldo, dos buenos huevos a la plancha (pues el aceite que quedaba en la cocina estaba más quemado que el palo de un churrero) por persona, acompañaban al potaje, en la cena al puré de los garbanzos con las carnes de los gorgojos, lo acompañó una buena tortilla de espinacas congeladas que aparecieron en una de las cajas del frigorífico, las mismas estaban casi olvidadas… Vuelta la mula al trigo, el capitán viendo los movimientos normalizados que se estaban viviendo en la bahía, después de la cena volvía a llamar con insistencias al consignatario, de nuevo Mr. Miller muy eufórico le comunicaba que a primera hora del día venidero tendrían las provisiones suficientes para llegar a Tema, con toda la documentación necesaria en regla, de hecho le comentó, que el agente de los pies descalzos se dirigía en aquellos precisos momentos hacia el barco con un pequeño adelanto de los víveres… A la finalización de la jornada laboral, teniendo Fran a la perrita a su vera, empezó esta a ladrar como una desequilibrada, señal inequívoca de que se acercaba algún moreno, pues esta sin saber nadie por qué, se ponía a ladrar, igual el color de la piel le alteraba la curiosidad… Allí que estaba paralizado el de los pies descalzos con una gran caja de huevos sostenida con sus manos, sin atreverse a dar un paso más… --------------------------------------- 123 ----------------------------------
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El primero de puente tenía sapiencia en negociar con aquellos fulleros, Jesús era un erudito en aquellas operaciones con los moradores de aquellos lares, sabiendo el valor que estos les daban al tabaco americano, le preguntó en un correcto inglés: ¿Cuántos huevos me das por cada paquetillo auténtico de cigarrillos americanos? Aquel abrió los ojos como platos, levantando una mano con tres dedos alzados bien visibles… El primero con la mano abierta le señalaba que cinco… El vendedor ya daba cuatro, la misma cantidad de huevos por una cajetilla, que la que dijo por un dólar… Jesús que sabía muy bien a lo que estaba jugando, pues muchos años de su carrera náutica se la había pasado por aquellos andurriales, fue capaz, para asombro de los presentes que entendían inglés, de decirle que lo dejara si no daba cinco huevos por cajetilla de cigarrillos, atreviéndose a decirle al confundido comerciante, que la verdad, tampoco estaban muy faltos de huevos a bordo, manera tan arriesgada de presionar, si aquel hombre llega a abandonar las negociaciones, al oficial de puente la tripulación lo pasa por la quilla del barco… Pero al final cedió, el trueque quedó en cinco por cajetillas, los rostros hambrientos de la marinería, que llevaban varios días comiendo garbanzos y lentejas con gorgojos, a veces acompañados por la bazofia del pescado sacado de las bodegas, tragaron una buena bocanada de aquel aire cálido en señal de tranquilidad… El vendedor de la bahía vino por lana y salió trasquilado, aunque él dejó de muy buena gana todos los huevos en el barco, quedándose el capitán sin tabaco rubio que vender… ----------------------------------------- 122 --------------------------------
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Los movimientos en la bahía eran notorios, de nuevo transitaban las lanchas proveyendo a los barcos de víveres, pero como que al Lago Isla Perdida, por lo que fuera, de momento no le tocaba su turno, igual era tema de ponerse en fila… La suerte se alió con la tripulación, pues uno de los tantos proveedores que pululaban por la rada, se abarloo al costado del buque… ¡Para uno que se acerca y solo trae huevos! Fue el comentario general… Pero la cosa era manducar, y aquel traía huevos, alguno más se acercaría con otros productos… Aquel marchante venía con el propósito de hacer el agosto, pues a río revuelto, ganancias de pescadores, sabedor de los problemas que estaban sucediendo en el fondeadero con las consignatarias, que por el tema de las prohibiciones puestas por las autoridades portuarias de navegar las lanchas por la bahía, estarían faltos de víveres, quería pedir por su mercancía el oro y el moro, lo primero que dijo para empezar las negociaciones muy claramente, que no quería Naira nigeriana, solo dólares americanos o no habría negocio alguno, empezaba el estira y afloja en el pasteleo de la oferta y la demanda, al principio el muy negrero pedía un dólar por cada cuatro huevos, el hombre no se bajaba de la primera salida de la subasta ofrecida por él, haciendo en más de una ocasión como la intención de agarrar los remos para retirarse bogando, el capitán estaba casi de acuerdo, sabiendo que era una estafa, pero la desesperación era inminente, el “Viejo” tenía perdida la confianza en la con- signataria, por comer estaba dispuesto a pasar por el aro… -------------------------------------- 121 ----------------------------------
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do en agua de borrajas lo prometido por aquel, que con buena cordura el “Viejo” estaba dispuesto a comprar comida a cualquier precio, la situación era caótica, pues aquel día le costó sudor y lágrimas para ponerse en contacto con Mr. Miller a través de la radio del barco, la situación en relación con los víveres estaba al límite, y las contestaciones hasta aquel momento por parte de la consignataria, eran solo promesas y más promesas, al igual que el tema del combustible del buque o la aguada del mismo, pues sencillamente se estaban quedando en todos los sentidos más secos que la mojama… Hacía varios días que el contramaestre tenía el beneplácito de los jefes para violar los precintos de las bodegas, el visto bueno dado por el capitán, permitía a Pinto de rebuscar sin estropear, las mejores cajas de pescados que se encontrasen en aquel frigorífico para consumo de la tripulación, al descongelar estos en la cocina, no parecían de buena calidad, aquellos eran simplemente pescados de subproductos… Dos veces al día salía el chinchorro a pescar con diferentes pescadores, no siempre con la misma suerte, en más de una ocasión, (igual por la carnada poco apropiada) se volvían sin cobrar pieza alguna, aunque a veces la cantidad de pescado cubría para el segundo plato de toda la tripulación… Las cajas sacadas de las bodegas, (al estar tan escasos de aceite en la cocina) la única manera de elaboración que tenían los mismos, (pues tampoco se podían cocer) era ponerlos a la plancha, aquel material solo servía para que terminara en las fábricas como harinas de pescados, cuando se ponían sobre el calor de las cocinas, aquella bazofia terminaban en revueltos, las carnes se desmigaban, en una palabra, estaban deshechos… --------------------------------- 120 ---------------------------------------
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erta con la pequeña fiera, llegaban las autoridades portuarias para abrir el sello, (en el cual apenas quedaban bebidas alcohólicas, tabaco había mucho más) levantarla para detenerla, no había modos de que aquellos prosiguieran el camino hacia al puente con ella en el suelo, aun estando en brazos seguía con la misma cantinela, el capitán se percató de lo ocurrido, aquella quería demostrar que no había un morenito que se le escapara sin que ella le diera su buena serenata, como decía Casimiro el 1º de máquinas, una perrita para que ladre a todo desconocido que subiera a bordo… En tierra todo se estaba normalizando, aquella mañana empezaron a ver de nuevo el tráfico de barcos saliendo en lastres, señal inequívoca de la actividad laboral en el puerto, de la misma manera algunos buques del fondeadero enfilaban río adentro para ser descargados, la alegría se palpaba, los rostros de los tripulantes rebozaban de satisfacción, con un sol de justicia que ablandaba hasta las ideas, el calor hacía buscar las sombras, en contraste de aquella buena noticia (pues nunca llueve a gusto de todos) volvía la gran incertidumbre a la bahía, los asaltantes en sus clásicos cayucos llenarían de nuevo de intranquilidad el refugio, la incertidumbre pondría en peligro la harmonía a bordo… Los marineros con los ojos bien abiertos mirando hacia todos los alrededores del barco, para llamar al primero de los proveedores ambulantes que por allí se acercara, aun teniendo el testimonio fehaciente de Mr. Miller que le había prometido que los víveres los estaban empacando para enviárselos lo antes posible al barco, el capitán ya no se fiaba de la palabra del consignatario, tantas veces se había queda- ----------------------------------- 119 --------------------------------------
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to, como ya se dijo anteriormente, una correa corta y otra de más metros de cabos no muy gruesos, la riñonera para llevar las recompensas de comidas era lo mejor de aquellos dispositivos… Las palabras de “Ven” “Cógela” “Vamos” casi sin querer, ella respondía muy bien a las mismas, un camino echo, las próximas serian motivos de la siguiente lección, poco a poco y de una en una, tampoco era tema de confundirla demasiado, “Quieto” “Échate” “Descanso” “En pie” “Sentada” “Deja” “Tumbada” “Ida y vuelta” caminando junto a ella, o enseñarla a caminar con la correa sin tener que jalar de la misma, el animalito era bastante obediente, aunque a veces solo quería jugar, estando en estos menesteres en la cubierta principal, con las recompensas de la comida bien escondidas, pues ya no había jamón para nadie, Fran lo último que quería era que se fuera a levantar algún tipo de sensibilidades, tampoco era mayor cosa la cantidad reservada, apenas unos trozos de jamón cocido expresamente para la perrita como premios a los ejercicios bien hechos… Divisó que venían el capitán y la esposa donde se encontraban en las enseñanzas de la campeona, pues la pareja, a falta de poder pasear por tierra firme, bueno era dar las vueltas por la cubierta principal, al pasar estos a la vera de la perrita, la señora después de saludar muy afectuosamen- te como hacía siempre a los que se encontraban alrededor de la pequeña, se paró, agachada acariciaba a Constanza llamándola por su nombre, el “Viejo” siguió su camino sin ni siquiera mirar para la pequeñina, saludando a los presentes con un ligero movimiento de cabeza… La perrita le tenía la guerra declarada a todos los morenos que subían a bordo, a la puesta del sol y aún Fran en la cubi- ---------------------------------- 118 ---------------------------------------
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carreras que esta se daba por la cubierta principal, estaban dando enormes resultados tangibles, aunque eso sí, seguía siendo bastante pequeña… D. Pedro quedó atónito con los víveres obsequiados por el barco canario, quedó boquiabierto, pues no se esperaba tal cantidad, un saco de papas, varios litros de aceite de girasol, dos chernes de ley, (con algunos salados que quedaron de la última pesca, los mismos daban para un buen sancocho para toda la tripulación) cuatro kilos de gofio, otros tantos de batatas, medio racimo de plátanos, una caja de pollos, y una bolsa llena de chuletas de cochino, aquellas provisiones les mató el hambre dos buenos días, las palabras de agradecimientos no fueron pocas, pues hacía algunas fechas que estaban comiendo de primeros platos los garbanzos y lentejas a granel llenos de gorgojos, el trabajo mañanero de los dos marmitones era precisamente mondar los granos para librarlos de aquellos indeseables bichitos. La sexta lección, aunque costó bastante, ya era agua pasada, con la particularidad que la perrita para bajar las escaleras lo hacía de lado, haciendo zigzags, tendría mucho que ver la altura de los peldaños, y las patas tan cortas… Constanza se estaba convirtiendo en una “cachorrita,” aunque Fran con mucha sensatez de momento no se fiaba en dejarla que deambulara por cubierta sola a su libre albedrio… La obediencia básica, una de las partes del adiestramiento de la perrita, la socialización del animalito que la favoreciera al desarrollo integral de ella, a que aprendiera a obedecer, enseñarla a que le mirara a la cara al cocinero o más bien a los ojos, el equipo existentes de los utensilios necesarios para estas clases, eran los que habían, pues el collar era de espar- ------------------------------------ 117 -------------------------------------
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Por medio del megáfono en un inglés muy fluido, Luis el telegrafista le rogaba al oficial de una de las patrulleras nigerianas que se abarloara al costado del buque… D. Pedro le solicitaba permiso al militar de más graduación para botar la pequeña embarcación al agua, pues tenían que ir por algunas provisiones al barco canario, el mandamás de los militares muy amablemente les otorgó aquella gracia, matizando que solo lo podrían realizar durante el día, y con la bandera española bien visible en la popa del barquito… Tardaron más en darle la autorización que en botar el chinchorro pertrechado de hacía varias jornadas, embarcando en el mismo tres garrafones de vino tinto para llevarle como presente, el morapio era lo único que quedaba en grandes cantidades en las gambuzas del Lago Isla Perdida… Al mando de la chalana el primer oficial de puente con el soplón mayor del reino de ayudante, Isidoro bogaba con remadas muy firmes hacia el barco canario, que siempre para ir a remos, estaba bastante retirado... Para la perrita no había penas en esos días de tantos conflictos, parecía como que el desembarco de la pequeña pasaba a segundo plano, habiendo nuevos temas de tertulias en que ocupar las horas a bordo, aquello era lo que verdaderamente deseaban todos los que querían al animalito, que se olvidaran del decreto dado por el capitán, quizá solo era una pequeña tregua mientras se vivía con la nueva novedad de aquellos sucesos… Ella seguía a su bola, comiendo, corriendo, casi recu- perada en su totalidad de aquella delgadez, la “cachorrita” cada día se la veía más atlética y bastante fuerte, las grandes -------------------------------------- 116 -----------------------------------
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