About the work
Por medio del megáfono en un inglés muy fluido, Luis el telegrafista le rogaba al oficial de una de las patrulleras nigerianas que se abarloara al costado del buque…
D. Pedro le solicitaba permiso al militar de más graduación para botar la pequeña embarcación al agua, pues tenían que ir por algunas provisiones al barco canario, el mandamás de los militares muy amablemente les otorgó aquella gracia, matizando que solo lo podrían realizar durante el día, y con la bandera española bien visible en la popa del barquito…
Tardaron más en darle la autorización que en botar el chinchorro pertrechado de hacía varias jornadas, embarcando en el mismo tres garrafones de vino tinto para llevarle como presente, el morapio era lo único que quedaba en grandes cantidades en las gambuzas del Lago Isla Perdida…
Al mando de la chalana el primer oficial de puente con el soplón mayor del reino de ayudante, Isidoro bogaba con remadas muy firmes hacia el barco canario, que siempre para ir a remos, estaba bastante retirado...
Para la perrita no había penas en esos días de tantos conflictos, parecía como que el desembarco de la pequeña pasaba a segundo plano, habiendo nuevos temas de tertulias en que ocupar las horas a bordo, aquello era lo que verdaderamente deseaban todos los que querían al animalito, que se olvidaran del decreto dado por el capitán, quizá solo era una pequeña tregua mientras se vivía con la nueva novedad de aquellos sucesos…
Ella seguía a su bola, comiendo, corriendo, casi recu- perada en su totalidad de aquella delgadez, la “cachorrita” cada día se la veía más atlética y bastante fuerte, las grandes
-------------------------------------- 116 -----------------------------------
Print work information
Work information
Title Página - 116 - Constanza "La Perrita Navegante"
Por medio del megáfono en un inglés muy fluido, Luis el telegrafista le rogaba al oficial de una de las patrulleras nigerianas que se abarloara al costado del buque…
D. Pedro le solicitaba permiso al militar de más graduación para botar la pequeña embarcación al agua, pues tenían que ir por algunas provisiones al barco canario, el mandamás de los militares muy amablemente les otorgó aquella gracia, matizando que solo lo podrían realizar durante el día, y con la bandera española bien visible en la popa del barquito…
Tardaron más en darle la autorización que en botar el chinchorro pertrechado de hacía varias jornadas, embarcando en el mismo tres garrafones de vino tinto para llevarle como presente, el morapio era lo único que quedaba en grandes cantidades en las gambuzas del Lago Isla Perdida…
Al mando de la chalana el primer oficial de puente con el soplón mayor del reino de ayudante, Isidoro bogaba con remadas muy firmes hacia el barco canario, que siempre para ir a remos, estaba bastante retirado...
Para la perrita no había penas en esos días de tantos conflictos, parecía como que el desembarco de la pequeña pasaba a segundo plano, habiendo nuevos temas de tertulias en que ocupar las horas a bordo, aquello era lo que verdaderamente deseaban todos los que querían al animalito, que se olvidaran del decreto dado por el capitán, quizá solo era una pequeña tregua mientras se vivía con la nueva novedad de aquellos sucesos…
Ella seguía a su bola, comiendo, corriendo, casi recu- perada en su totalidad de aquella delgadez, la “cachorrita” cada día se la veía más atlética y bastante fuerte, las grandes
-------------------------------------- 116 -----------------------------------
Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
-------------------------
Registry info in Safe Creative
Identifier 1509085121215
Entry date Sep 8, 2015, 3:47 PM UTC
License All rights reserved
-------------------------
Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 8, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509085121215-pagina-116-constanza-la-perrita-navegante-