Search
public copyright
inscriptions
8622 results found for tag:"un".
2508222866247
Confiesa Baby
08/22/2025
LionKingMusic LionKingMusic , LionKingMusic ,
"Confiesa Baby" es una cumbia bailable y sensual que celebra la química y la atracción instantánea en la pista de baile. La letra, de mi autoría, LionKingMusic, describe un encuentro lleno de deseo y pasión sin compromisos, donde el ritmo contagioso de la cumbia sirve como telón de fondo para un juego de seducción. La canción captura la emoción del momento, uniendo el movimiento, el ritmo y el deseo de dos personas que solo buscan disfrutar de una conexión efímera e intensa.
Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0
2508222865486
Lo nuestro es un secreto
08/22/2025
LionKingMusic LionKingMusic , LionKingMusic ,
"Lo Nuestro Es Un Secreto" es un reggaetón de estilo "caliente" y enérgico que explora el juego de la seducción y la conexión instantánea en la pista de baile. La letra, de mi autoría, LionKingMusic, describe el encuentro entre dos personas que, sin necesidad de palabras, se entienden a través del baile y la química. La canción se centra en una relación llena de misterio y deseo, donde las miradas y los movimientos se convierten en un lenguaje secreto que nadie más puede descifrar. El ritmo vibrante de la pista complementa la lírica, celebrando la atracción y el momento sin pensar en el mañana.
Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0
2508152783423
Divagaciones de una escritora sin libro
08/15/2025
La Pluma del Este
¿Qué por qué escribo? ¿Qué es la escritura para mí? Son las preguntas que me hago, mientras me siento a llenar una hoja en blanco con los recuerdos distorsionados o, al revés, recuperados por la memoria; con las ideas locas y los hechos, a la primera vista imposibles, pero superados por la realidad. Empecé a escribir hace poco, hará unos tres años, y en el idioma que no es mío. Entré en una etapa de mi vida que exigía buscar un equilibrio mental entre cuidar de un familiar con el deterioro cognitivo y no perder la cabeza en el proceso. Desde entonces, la escritura es un puerto seguro en tierra firme, donde se refugia mi mente cansada. Yo escribo no solo para contar las historias, sino para quedarme un ratito en un lugar, donde todo encaja, aunque sea trágico y oscuro.
All rights reserved
2508082726835
Los pucheros de la memoria
08/08/2025
La Pluma del Este
En cualquier época del año, la cocina de mi Babushka rebozaba de colores. En invierno, cuando mirabas por una ventana, solo veías un manto blanco infinito que, más allá, cerca del horizonte, se transformaba en gris. Sin embargo, si mirabas por la otra, esta pureza se rompía con cientos de esqueletos de los árboles del bosque cercano, que dormían con un sueño agitado. De vez en cuando las ramas, cargadas de pesada escarcha, se rompían y, si afinabas bien el oído, podías oír sus quejidos de dolor. Aquel mundo de blanco y negro era un fondo perfecto para el espectáculo de color que se daba en la cocina de Babushka. Las mazorcas amarillas de maíz seco de color amarillo, amon-tonadas en un cesto del mimbre blanqueado, esperaban a punto de ser desgranadas por nosotros, un grupo de primos de todas las eda-des. Entre bromas y carcajadas, las semillas doradas llenaban el otro cesto, más pequeño, destinado a las gallinas. Y Babushka, meneando la cabeza, se afanaba pelando una enorme calabaza rayada. Los suculentos trozos de un naranja intenso poco a poco colmaban una gran olla de hierro fundido. Luego, Babushka la rellenaba con la le-che del día, añadiéndole arroz, azúcar, mantequilla y una pizca de sal y palitos de canela. La olla, ya tapada, iba directamente al horno. Y en poco tiempo, el aroma envolvente se expandía por todos los rincones de la casa; dulce, sabroso y lleno de recuerdos.
All rights reserved
2507302656860
La celera te mata
07/30/2025
La Pluma del Este
Al abrir la puerta de la mansarda, un olor a rancio y a las cosas olvidadas me dio de lleno. Di un paso. Otro… Hacía mucho que nadie entraba. Ahora que lo pienso, desde que mi abuelo desapareció. Él pasaba horas aquí, encerrado. Se podía oír sus balbuceos al hablar consigo mismo… O, con alguien. Mis recuerdos de aquellos años son solo los retazos de la memoria. Y, sin embargo, sé que he entrado aquí una vez… Mi abuelo estaba escribiendo en una libreta… Muy absorto. Cuando me vio en la puerta, se enfadó muchísimo, me gritó y me echó. Me tropecé y caí por la escalera. Desde entonces tengo el tic de tocarme la cicatriz de mi frente. También discutió con mis padres. Después nos fuimos a nuestra nueva casa y el abuelo se quedó aquí… Solo… Durante veinticinco años. Sin llamadas, sin cartas, sin felicitaciones por Navidades y cumpleaños… Nunca hemos vuelto… Hasta ahora. Hacía unos seis años que el abuelo había desaparecido sin dejar rastro. Mis padres pusieron la casa en venta. Yo decidí, por fin, mitigar mi curiosidad y ver por mí mismo por qué él pasaba tanto tiempo en esta buhardilla…
All rights reserved
2507292646995
El camino
07/29/2025
La Pluma del Este
«Y ahí estaba yo, acabado de nacer, y, esperando para cruzar mi primera puerta. La seguirán otra, otra y otras muchas más. Hasta que, al final del viaje, llegaré a la última puerta, que será la tapa de mi ataúd.»
All rights reserved
2507202546155
Las tres damas
07/20/2025
La Pluma del Este
—Lourdes, por el amor de Dios, ¿vas a seguir de luto en las fiestas de San Xuan? Ya pasó un año desde que murió Gonzalo, que en paz descanse. —Rezongó Mercedes, santificándose y con la cara de fastidio. —¡Pareces la Virgen de Dolores! —Ahí le has dado, tengo dolores por todos lados. —Le espetó Lourdes. —Y, además, soy más que una viuda. ¡Soy viudísima y con mucho orgullo!… No como otras que yo me sé. —Esta última frase Lourdes murmuró hacia dentro. —¿Qué has dicho? ¡Dímelo en la cara, jodia! —¡Chicas! ¡Chicas! No empecemos con las tonterías. —Intervino, Maricarmen, saliendo del baño, ya vestida, para la fiesta. —Lourdes, eres viuda, pero sigues viva. Así que disfruta de lo que te queda en este mundo. Que yo me acuerde, tu marido odiaba el negro. Nunca lo vi ni con un pantalón, ni con unos zapatos negros… Espera, espera… ¿Serás cabrona? ¡Ja, ja, ja! ¡Todo este tiempo lo hiciste adrede! Las tres amigas se partieron de risa. Como en los viejos tiempos, con sus setenta y tantos bien llevados y con el peso de vivencias encima, seguían pareciendo unas chavalas.
All rights reserved
2507112468066
No tengas tanta prisa
07/11/2025
La Pluma del Este
—Bueno… ¿Te vas a tirar de una vez? ¿O no? Este es el cuarto tren que pasa y aquí seguimos como dos pasmarotes. ¿Sabes que por tu culpa tengo mucho trabajo atrasado? Te lo cuento. Veamos. Tengo acumulados unos cientos de accidentes de coche; un naufragio, un par de guerras sin sentido, a los de hospitales; y de las residencias de mayores, ni te cuento… Fiuuuuu… Un montonazo de curro. En resu men, un sinfín de encargos por hacer y heme aquí contigo, contando los trenes. Soy Muerte, ¿lo sabes? ¿Y a qué me dedico? Pues eso. No puedo perder mi tiempo con uno que no se atreve a saltar el puente. ¡Dios! ¡Qué castigo! Miren como se agarra a la barandilla. Hasta pa rece que sus dedos son una parte de ella… ¡Venga! Hasta el próximo tren quedan menos de diez minutos. Así que cuéntame, ¿por qué quieres morir? ¿Sabes que no es tu momento? En mi lista tú dejas este mundo con noventa y siete años y durmiendo plácidamente. Ni te enteras. Y, por supuesto, rodeado de un montón de hijos y nietos y hasta un bisnieto. ¡Caramba! Una bonita vida, sí, señor. Que no te miento…. Te lo juro por mi guadaña. ¿Cuántos tienes ahora? ¿Treinta? ¿Treinta y cinco? Ah, ya lo sabía. Te estoy tomando el pelo. ¡Venga! Ahora en serio, ¿por qué te quieres morir tan pronto?… Otro tren que se va. Bueno, me alegro de haber charlado contigo. Adiós. Nos vemos dentro de sesenta y dos años.
All rights reserved
2507032388987
Las traviesas
07/03/2025
La Pluma del Este
Carmen y Elvira, con sus ochenta años bien llevados, tenían un pacto inquebrantable: mientras sus cabezas funcionen y el cuerpo lo permita, jamás envejecer del alma. Cada jueves se escapaban del geriátrico disfrazadas de turistas extranjeras («los guiris pasan desapercibidos», decía Elvira), solo para comer unos churros con chocolate y después, ir al bingo y pedir los chupitos de whisky en tazas de té. —¿Y si nos pillan? —preguntaba Carmen, con una risa traviesa que hacía saltar su dentadura postiza. —Nos hacemos las sordas o mudas. Y las locas, si hace falta. — Le contestaba Elvira, limpiando las gafas empañadas con el dobladi llo de su falda plisada amarilla. Una vez cantaron el bingo. Compraron un loro que dice grose rías en ruso. Lo llaman Rasputín. Desde entonces, nadie se aburre en la residencia, ya que hasta los familiares y las visitas se empeñan en enseñarle a decir los tacos en español.
All rights reserved
2506302337427
Lo escribiste vos
06/30/2025
nicolas frias
Obra literaria original de carácter espiritual y testimonial. Se trata de un proceso de transformación personal relatado en primera persona, escrito durante un viaje por Asia y Europa. El texto está en etapa de relectura final.
All rights reserved
2506152135990
El pan de Eliza
06/15/2025
La Pluma del Este
La guerra había terminado… De la aldea de Tres Pinos, solo quedó el nombre. Los tres tron-cos quemados se alzaban hasta el cielo como tres gigantes negros. Con sus ramas retorcidas y rotas, los pinos lloraban, y su savia ám-bar, que bajaba en finos riachuelos, se endurecía y brillaba bajo el sol de principio de otoño. Los habitantes, que se habían escondido en las profundidades del bosque, empezaron su triste regreso al hogar. Mujeres, niños y viejos, acompañados de unos pocos hombres, (ya que muchos esta-ban en la guerra o caídos en las batallas), con lágrimas contemplaban las ruinas de sus vidas. Las casitas de adobe y madera, saqueadas y algunas, quemadas, ofrecían una dolorosa imagen. Eliza, la panadera del pueblo, estaba de pie frente a su casa. No estaba quemada, pero su puerta de roble macizo colgaba de un solo gozne; las ventanas sin vidrio parecían los ojos de un muerto. El sue-lo estaba cubierto de trocitos de cerámica y de utensilios de cocina rotos… Ella solo estaba preocupada por una cosa, el horno. Con el corazón encogido, entró. El destrozo de sus pertenencias, la llenó de congoja… El horno de pan tenía una grieta que, como una cicatriz, lo recorría de arriba abajo. Eliza se encomendó a Dios, con esperanza de que, aun así, pudiera cumplir con su cometido.
All rights reserved
2506112088083
La mujer de rojo
06/11/2025
La Pluma del Este
Detrás de la ventana caía una monótona nevada y el cartel, que aca baban de colgar en el edificio de enfrente, con una bellísima modelo en bikini rojo en la piscina de un lujoso hotel, era una tortura que cul minaba con la frase: Córdoba, Argentina: la aventura del Sur te es pera. En pleno invierno neoyorquino, con quince bajo cero, dejarlo todo y volar al sur era un sueño más que apetecible. Hasta ahora Johnny no tenía ni idea de que, aparte de Córdoba en España, había otra en Argentina. Se giró en su silla para continuar trabajando de espaldas al seductor cartel. La conferencia de prensa de Ursula von der Leyen ha sido un tostón y tocaba estar encerrado en estas cuatro, bueno, tres paredes y una ventana, redactando los ar tículos sobre las cosas aburridas. Cuando el reloj marcó las ocho de la tarde, Johnny se despegó de la silla, hizo un par de estiramientos y de nuevo miró por la ven tana. Fuera ya era noche cerrada; sin embargo, el cartel, como si tu viera luz propia. La escena había cambiado. La mujer del bikini rojo seguía ahí, pero con el medio cuerpo saliendo del agua. No parecía plasmada en un enorme lienzo, sino como si tuviese volumen. Ahora estaba mojada; las gotas de agua resbalaban de su cabello moreno y corrían por el cuello hacia el valle de sus pechos. Johnny tuvo una impresión de que la mujer le hacía un guiño. —¡Es de locos! Necesito unas vacaciones. —Johnny apagó
All rights reserved
2506082035292
El coro de la vida
06/08/2025
La Pluma del Este
Después de semanas de combates, por fin, Oleksiyivka estaba libre de los invasores. Otro trocito de Ucrania que retornaba y encajaba como una pieza del puzle en todo uno. Una pieza, un pueblo, donde antes vivían en paz sus cinco mil habitantes. Otrora preciosos jardines y parques ahora eran troncos quemados, saliendo de la destrozada tie rra en garras negras y torcidas, señalando al cielo azul y libre, por poco tiempo, de los drones. Los soldados ucranianos con extrema precaución registraban las ruinas de cientos de casas; de vez en cuando tropezaban con los cadáveres de vacas, caballos… hinchados y a punto de reventar… Ni siquiera las alimañas se atrevían a disfrutar de la comida fácil. A los rusos les encantaba disparar a cualquier ser viviente solo por dive
All rights reserved
2506021968827
Vacaciones de ensueño
06/02/2025
La Pluma del Este
¡Vacaciones! ¡Va-ca-cio-nes! ¡¡Vacaciones!! Por fin, Julia iba a tener unas vacaciones de ensueño. Y lo mejor de todo, que no le costarían ni un euro. El viaje a una isla paradisíaca era un premio que le había tocado al hacer un chequeo médico anual. (Es de lo más extraño, ¿verdad?) No podía creer en su suerte. Ella, tan normal y que nunca, jamás de los jamases había ganado nada, ahora era una afortunada de una estancia a todo lujo en un hotel-spa de cinco estrellas con los tratamientos de belleza, masajes y dietas adelgazantes incluidos. Justo lo que ella necesitaba. (Bajar unos kilitos le vendrían de maravilla.) ...
All rights reserved
2505081686849
Pobre Lucía, tablatura de acordes
05/08/2025
Juan Trece
Tablatura de acordes del tema Pobre Lucía, de Juan Trece
All rights reserved
2505051652089
El último disparo de Jesse Valance
05/05/2025
Victor Esteban Nebot
All rights reserved
2505051652058
El conductor
05/05/2025
Victor Esteban Nebot
All rights reserved
2504251578090
Un amor imposible
04/25/2025
La Pluma del Este
Él la ama. Han llegado a este lugar casi al mismo tiempo. Años de contemplación han hecho que él memorice cada detalle de su rostro, de su cuerpo; cada pliegue de su efímero ropaje que con delicadeza enmarca su bello cuerpo. En el ocaso, el sol poco a poco se va perdiendo entre los tejados y con los últimos y rebeldes rayos, alumbra el cuerpo de su amada en oro con destellos de fuego. En estos momentos es cuando ella se ve más bella y vibrante que nunca. Su amor es correspondido. Ella también lo ama. Desde siempre… Ama su cuerpo de un gran luchador que la protege de las inclemencias del tiempo en el gélido invierno; del sol abrazador en verano; de las lluvias y del despiadado viento del Norte. Ella conoce cada rasgo de su inmutable cara. Lo ve envejecer y no le importa. Ellos son los únicos en este mundo. Están hechos el uno para el otro. Sin embargo, aunque se miran con amor, están condenados a no tocarse jamás.
All rights reserved
2504151471873
Bajo el cerezo
04/15/2025
La Pluma del Este
Los pétalos de las flores de cerezo se posaban en su pelo, su cara, su cuello… Con el transcurrir de las horas, el vestido blanco de novia ya no era blanco, sino veteado en rosa. La brisa movía la hierba, un tapiz verde esmeralda, salpicado por el amarillo de los dientes del león, que enmarcaba su cuerpo. Él no podía apartar los ojos de aquel magnífico cuadro. La mañana había dado paso a la tarde, y precisamente ahora, en el ocaso, el espectáculo era todavía más impresionante. El sol inclinado bañaba el cuerpo de la mujer en oro… Él hizo una infinidad de fotos. Recargó la cámara tres veces. Las tarjetas de memoria, como los más preciados tesoros, estaban ocultas en el bolsillo interior, pegadas a su sudorosa piel…
All rights reserved
2504131452410
Luna de abril
04/13/2025
La Pluma del Este
Anochecía… La luna poco a poco se adueñaba del cielo. Titilantes estrellas, diminutos farolillos, se encendían en la inmensidad del cosmos. La brisa fresca de abril jugaba con las llamas de la fogata… El olor de los naranjos en flor y de la hierbabuena cubría el campa-mento. Los romaníes, reunidos alrededor del fuego, esperaban que sucediera algo. El silencio lleno de magia estaba a punto de romper-se… El acorde de una guitarra rasgó la quietud y una melodía se ex-pandió por el valle. Alguien echó más leña al fuego y una miríada de chispas se elevó en el aire. Y, como por un encantamiento, apareció ella… la cautivadora Rada. Empezó a bailar con mucha delicadeza, como si le costara cada movimiento cimbreante de sus caderas, de sus manos, de su cuello… La música sonaba cada vez más y más rápido. La joven cíngara, inmersa en aquel vertiginoso baile, giraba, giraba y giraba… Su falda floreada tenía vida propia: subía, bajaba, se arremolinaba alrededor
All rights reserved
First | Previous | Page 21 of 432 | Next | Last
write to us if you want to leave us a message
© 2026 Safe Creative