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La guerra había terminado…
De la aldea de Tres Pinos, solo quedó el nombre. Los tres tron-cos quemados se alzaban hasta el cielo como tres gigantes negros. Con sus ramas retorcidas y rotas, los pinos lloraban, y su savia ám-bar, que bajaba en finos riachuelos, se endurecía y brillaba bajo el sol de principio de otoño.
Los habitantes, que se habían escondido en las profundidades del bosque, empezaron su triste regreso al hogar. Mujeres, niños y viejos, acompañados de unos pocos hombres, (ya que muchos esta-ban en la guerra o caídos en las batallas), con lágrimas contemplaban las ruinas de sus vidas. Las casitas de adobe y madera, saqueadas y algunas, quemadas, ofrecían una dolorosa imagen.
Eliza, la panadera del pueblo, estaba de pie frente a su casa. No estaba quemada, pero su puerta de roble macizo colgaba de un solo gozne; las ventanas sin vidrio parecían los ojos de un muerto. El sue-lo estaba cubierto de trocitos de cerámica y de utensilios de cocina rotos… Ella solo estaba preocupada por una cosa, el horno. Con el corazón encogido, entró. El destrozo de sus pertenencias, la llenó de congoja… El horno de pan tenía una grieta que, como una cicatriz, lo recorría de arriba abajo. Eliza se encomendó a Dios, con esperanza de que, aun así, pudiera cumplir con su cometido.
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Title El pan de Eliza
La guerra había terminado…
De la aldea de Tres Pinos, solo quedó el nombre. Los tres tron-cos quemados se alzaban hasta el cielo como tres gigantes negros. Con sus ramas retorcidas y rotas, los pinos lloraban, y su savia ám-bar, que bajaba en finos riachuelos, se endurecía y brillaba bajo el sol de principio de otoño.
Los habitantes, que se habían escondido en las profundidades del bosque, empezaron su triste regreso al hogar. Mujeres, niños y viejos, acompañados de unos pocos hombres, (ya que muchos esta-ban en la guerra o caídos en las batallas), con lágrimas contemplaban las ruinas de sus vidas. Las casitas de adobe y madera, saqueadas y algunas, quemadas, ofrecían una dolorosa imagen.
Eliza, la panadera del pueblo, estaba de pie frente a su casa. No estaba quemada, pero su puerta de roble macizo colgaba de un solo gozne; las ventanas sin vidrio parecían los ojos de un muerto. El sue-lo estaba cubierto de trocitos de cerámica y de utensilios de cocina rotos… Ella solo estaba preocupada por una cosa, el horno. Con el corazón encogido, entró. El destrozo de sus pertenencias, la llenó de congoja… El horno de pan tenía una grieta que, como una cicatriz, lo recorría de arriba abajo. Eliza se encomendó a Dios, con esperanza de que, aun así, pudiera cumplir con su cometido.
Work type Narrative, Essay
Tags un relato de género suspense y misterio con toque
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2506152135990
Entry date Jun 15, 2025, 9:03 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author 100.00 %. Holder La Pluma del Este. Date Jun 15, 2025.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2506152135990-el-pan-de-eliza