Muchas veces me he sentido confundida porque mi manera de percibir, pensar y sentir no encajaba con la mayoría. Me preguntaba por qué mi ritmo interno parecía distinto, por qué reaccionaba de forma tan intensa a ciertas situaciones, por qué el mundo me afectaba de una manera que a otros no parecía perturbarles.
Crecí sin entender este rasgo, sin herramientas para gestionarlo. Y, sin darme cuenta, caí en la trampa del sobreanálisis y la rumiación. Me preguntaba constantemente: ¿Por qué soy así?
Hasta que un día, con suerte, descubrí la alta sensibilidad. Y entonces todo cambió. De repente, todo tuvo sentido. Comprender lo que me pasaba me dio una nueva perspectiva, me liberó del peso de la duda y me permitió abrazar mi forma de ser en lugar de cuestionarla.
Por eso sé que tomar conciencia de nuestra sensibilidad es un antes y un después. Entendernos es fundamental, pero descubrir hasta dónde podemos llegar con este rasgo es aún más poderoso.
En estas páginas quiero compartir claridad sobre la Alta Sensibilidad, para quienes, como yo, han sentido que el mundo les desborda y buscan respuestas. Para quienes desean conocerse mejor, comprender a sus hijos o parejas, o simplemente aprender y divulgar.
Con todo mi cariño, para ti.
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