Ahora sí que sí. Pasó la Nochebuena, el pavo relleno, la Nochevieja, el cordero y el turrón, la cena de empresa, el cava, el chocolate con churros, el reencuentro gastronómico con los compañeros de carrera, la copita porque sí, el aperitivo que se alarga hasta las seis y el roscón de Reyes. Se acabó. Vuelta a la rutina. No hay más excusas…
Si eres de las que, como yo, arranca el año motivada por una especie de fuerza sobrehumana, con su lista de buenos propósitos bajo el brazo, y uno de ellos e
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