Cancelar significaba originariamente ‘tachar’. Viene del latín cancellare, que es un verbo construido sobre la palabra cancelli, que significaba ‘reja’. En castellano actual, una cancela es una verja. La relación entre las rejas y el tachado es muy simple. Antiguamente, cuando un escribano se equivocaba con una palabra, la encerraba en una especie de reja
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