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Con esta obra, abordaremos el tema del “suicidio” desde una perspectiva policial donde el papel que asume el agente de policía, estará orientado a la negociación y prevención frente al sujeto que, desde un punto de vista cognitivo, maneja esquemas mentales incompatibles con su propia vida.
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Un juego de niños
08/08/2018
Una escritora sufre el ruido de los hijos de una vecina. Al ir a pedirle explicaciones a su vecina se encuentra con una sorpresa horrible.
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el crimen de la escarcha - parte 1
07/31/2018
Una muerte que parece accidental, llevará a estos dos detectives hasta las ultimas consecuencias para conocer la verdad.
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Otra vez.
07/21/2018
A veces cuando miro al cielo, al atardecer, me parece que es el sol estrellándose sobre la superficie de la Tierra, empezando el fin. Pero, simplemente, es el final del día. Otro más. Algún avión pasa sobre el eco en forma de un halo blanquiamarillo que aleja al Sol en el horizonte. Parecen a ratos naves espaciales huyendo, o asteroides penetrando en la atmósfera. Las nubes se apagan y se hacen negras aunque la noche no ha llegado aún. Y el viento parece el heraldo del sueño final de la Tierra.
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BETELGEUSE
05/18/2018
BETELGEUSE , LA MUERTE DE UNA ESTRELLA Ocho millones de años la supergigante roja , en agónica congoja muere aún estando en paños. No nos llamemos a engaños Una estrella está muriendo, esto ya está sucediendo a seiscientos años luz, pongamos dedos en cruz y vayamos comprendiendo. Betelgeuse el gran portento comienza a languidecer, y al llegar a perecer será en la tierra un evento. Nuestro mundo no está exento de presenciar la explosión, por nuestra aproximación a esta agonizante estrella. que desde la tierra es bella y hombro derecho de Orión. Igual que cientos de soles su radio es descomunal, y la explosión proverbial no la verán nuestras proles. Mas es justo que enarboles un posible hecho latente, que este acto prominente hace mucho haya ocurrido, y su luz no ha recorrido la distancia del presente.
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3 La Casa de la Enredadera
04/30/2018
Luis es instado por sus amigos para ingresar a La Casa de la Enredadera, dónde se enfrentará a algo inimaginado que cambiará su destino.
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VIDAS CRUZADAS (TEXTO COMPLETO)
04/30/2018
Los alumnos de primer año fuimos citados por el profesor Torrella al enorme auditorio de la universidad. Estaba seguro que todos, sin excepción, habíamos estudiado hasta el cansancio para presentar el examen. Sería oral, por lo que los más de ciento veintidós alumnos, estábamos bien presentados; las mujeres muchas con faldas elegantes y los hombres de traje entero. El Doctor C, hizo su aparición y de inmediato, el silencio acaparó todo el auditorio. El profesor caminaba con una sonrisa llena de malicia y parecía que disfrutaba el vernos tan rígidos como soldados que se preparan para librar una batalla. — Los rumores corren por los pasillos —dijo el Doctor C, dirigiéndose a todos nosotros—. Todos están bien presentados, pulcros… como debe ser —continuó, antes de sentarse en una silla—. Pero —muchos de nosotros respiramos tranquilos cuando escuchamos aquella primera palabra, pues imaginamos que el examen sería aplazado, por lo que habría más tiempo de estudiar—. Pero —dijo de nuevo el profesor al ver la cara de felicidad de todos—, esta vez las cosas no serán iguales —el silencio se rompió y un murmullo comenzó a escucharse—. He hablado con el decano —exclamó el profesor Torrella, alzando la voz en señal de que calláramos— y, he propuesto una nueva forma de evaluación que fue aceptada con gusto por él. Haremos una representación teatral que valdrá el ochenta por ciento de la nota final —la noticia fue procesada tan rápido por mi cerebro que fui el único que pareció encantarle la idea—. Me alegra que al señor Isman, le haya gustado la nueva forma de evaluarlos —dijo el profesor y todos dirigieron su mirada hacía mí. Luego de ser el centro de atención durante al menos un minuto, el Doctor C, me nombró coordinador. No faltaron las voces de protesta y rechazo, pero el profesor, con voz potente, cayó de nuevo a todos. El veinte por ciento restante de la evaluación, estaría conformado por un trabajo a mano, consistente en una investigación. Recuerdo como el auditorio explotó de emoción, aunque el señor Torrella, aseguró que no se confiaran, pues no aceptaría una representación mediocre de la obra ni muchos menos plagios en el trabajo escrito. Yo estaría encargado no solo de difundir los días y hora de los ensayos, sino que, además, me ocuparía de recoger todas las investigaciones. Dos días después, publiqué una hoja firmada por el profesor, en el que le asignaba a cada uno un papel, las primeras fechas de los ensayos y el nombre mismo de la obra a representar: El arte de la jurídica. Ese mismo día, decidí llamar a mi padre, pues sabía que la noticia de la obra de teatro, lo haría enfadar. — Padre, ¿conoces al profesor Torrella? —quise saber, antes de anunciarle la que para mí había sido la mejor noticia durante el semestre. — Creo haberlo escuchado antes —contestó sin estar convencido. — Es un tipo medio raro —dije—. Tiene un enorme tatuaje de un guerrillero en el brazo izquierdo, además escucha música extraña —en ese momento, escuché la respiración agitada de mi padre; él me interrumpió. — Ya recuerdo quien es, pero es un excelente profesor… uno de los mejores, según me han contado —afirmó mi padre, aún sin creer que un profesor de semejantes calidades, se hubiese vuelto “extraño”. — El último examen será una obra de teatro… ¿te imaginas…? ¡Una obra de teatro! —exclamé haciéndome el disgustado. Mi padre enseguida explotó de cólera. — ¡¿Pero qué has dicho, muchacho?! —estaba seguro que el grito se había escuchado varias cuadras a la redonda—. ¿Pero qué se ha pensado este señor? ¡Imparte clases en una universidad de tradición jurídica, además de ser un centro de educación respetable! — Padre, tenemos un profesor marica en la universidad —afirmé, tratando de controlar un ataque de risa. Para mi padre no solo el gusto por las artes te hacía un afeminado, sino que, además, el poseer tatuajes en tu cuerpo, te hacía merecedor del rótulo de drogadicto. — Espero que nadie haya escuchado lo que has dicho —dijo mi padre con tono apenado. Al final mi padre afirmó que llamaría a la universidad y utilizaría sus influencias para evitar contra todo pronóstico que la obra se llevara a cabo y como solía hacer cuando se ofuscaba conmigo, pasaba a mi madre al teléfono. Pude desahogarme con ella durante al menos veinte minutos. Le conté lo triste y solitario que me sentía por momentos; lo bien que me iba en la universidad a pesar de estar cursando una carrera que odiaba; de los amigos que había hecho y de cómo la vida me había hecho un guiño, al darme la oportunidad de palpar de nuevo lo hermoso de la actuación así fuera por un instante y en circunstancias distintas a las que hubiera deseado. Los dos reímos cuando le confesé que había llamado a mi padre solo para fastidiarlo, aunque me aconsejó no volver a hacerlo.
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ELA DESPIERTA
04/20/2018
 Nota: Usted ha matriculado como electivas: Folclore/Tango y Acrobacia/Esgrima; tenga en cuenta que las opciones para electivas escogidas aquí por usted, ya no podrán ser modificadas. — Hola, Artur… ¿qué haces? — Recién estoy mirando el horario de clases… este tercer año parece más saturado que el año anterior. — ¿Es en serio? No me digas que estudiar teatro, requiere de mucho esfuerzo. — Pues… más del que tú te imaginas. Digamos que es mucho más complejo que estar detrás de mi padre. — No seas tonto —reí—. Haber, dime al menos una materia que represente un enorme esfuerzo. — Yoga —dije, a lo que Ana, soltaría una carcajada. — ¿Dime que no es verdad? ¿En serio, ven yoga? — Me ayuda a canalizar mis energías, después de una larga jornada de estudio y si a eso le sumo, que no tengo que estar detrás del culo de mi padre, bueno… resulta ser mucho más gratificante que tu carrera. — Ya no quiero hablar más de tu estúpido horario… mejor dime, ¿cómo ha seguido Goga? Mientras continuaba revisando y releyendo el horario de clases, le contaría a Ana, como Gloria, gracias a su idea, había salido del encierro en el que se encontraba y que muy a pesar de seguir en avance la enfermedad, ella había retomado su trabajo y hasta había accedido a los talleres que Rodolfo le había organizado. La charla con mi hermana resultaría más corta de lo esperado, pues en ese momento, ella recibiría una llamada de mi padre y aunque insistió hasta el cansancio de ponerme en conferencia con él, fui yo, el que tuve que tomar la decisión de colgarle, antes de que cometiera semejante locura. Seguí revisando mi horario, hasta marcar los talleres en los que estaba seguro, habría mayor dificultad. En solo una semana, comenzaría de nuevo las clases de teatro y eso por supuesto, merecía una mención especial para mí, pues estaba a poco de culminar uno de mis mayores deseos. Con la ayuda de mi suegra, que se había ofrecido a cuidar por las mañanas a Goga, cuando ella así lo requiriera, tenía plena libertad de darle rienda suelta al teatro.
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TERAPIA LITERARIA
04/20/2018
Seis meses después de haber sido diagnosticada con Esclerosis lateral amiotrófica, Goga continuaba con su vida; no se había acostumbrado y casi siempre, todas las noches, tenía episodios depresivos. Se encerraba en el baño a llorar en silencio y cuando ya sus ojos, cansados e hinchados, rogaban por descanso, me gritaba para que la llevara a la cama. Aún continuaba con su hábito lector, pero ahora, con la ayuda de una mesa que sostenía el libro y una varita que puesta entre sus labios, utilizaba para pasar las hojas, leía hasta quedar dormida. Ahora solo asistía tres veces por semana a la librería y en el último mes, se había resistido a la compañía y ayuda de sus padres. Rara vez permitía la presencia de Josué, pues en ese estado, no quería que su hermano diera cuenta de su muerte lenta, como así solía decir. Se había puesto en total aislamiento del mundo. Ya no compartía con sus amigas; no asistía a los talleres literarios que Rodolfo, en un intento por querer animarla, había organizado; estando en casa, solo permanecía en el cuarto y hasta el contacto regular con Abril, lo había perdido. Vociferaba cuando no podía coger algún objeto y cuando eso ocurría, maldecía el día en que había nacido. Su extrema delgadez ya se había convertido en asunto de preocupación familiar. Mi suegro, contactó al único especialista que sería capaz de apaciguar su sufrimiento. Él mismo, se ofreció a ir a casa bajo la cortina de ser mi compañero de la escuela de teatro. Como era de esperarse en un principio, Goga se resistió y no porque tuviera el conocimiento acerca de la verdadera identidad del psicólogo, sino porque solo le apetecía permanecer a solas. La estrategia a seguir del doctor Nicholas, fue utilizar a su favor, lo que más le apasionaba y se resistía a dejar de lado Gloria, la literatura. Primero fueron libros que acercándonos a la habitación donde Goga se refugiaba, leíamos en voz alta, como quien ensaya para una obra teatral. Solo una vez lograríamos captar su atención y fue cuando ella, decidió salir del cuarto, con ayuda del caminador y con la excusa de ir a tomar un vaso con agua. Era la primera vez que lo hacía en tanto tiempo, pues desde que había dado comienzo a su depresión, pedía mi ayuda. El doctor Nicholas y yo, nos miramos y sonreímos, en señal de que la estrategia, podría estar dando algún tipo de resultado. Observamos de reojo, como Goga, nos miraba con atención, mientras tomaba agua de un pitillo, puesto de forma especial para ella, desde un dispensador. Su curiosidad solo duraría unos minutos, pero había resultado ser un gran avance.
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el monstruo que hay en mí
04/12/2018
El protagonista se convierte en un monstruo justiciero
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El beso de la muerte
03/26/2018
SIPNOSIS La muerte tiene un trabajo muy solitario, vive entre los vivos pero ninguno lo ve, algunos pero solo pocos lo sienten como su salvación, y otros aunque saben que algún día llegará, la aborrecen. ¿Qué sucederá cuando Mikaela Gutiérrez de 20 años, una huérfana que acaba de perder a su abusivo tío logre verlo?
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Misterioso empotro
03/15/2018
carmen silza
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Laie Rregistrado3
02/19/2018
Relato corto negro en un barrio de Barcelona
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UNA NUEVA VIDA
02/16/2018
Esta vez, Ana se había rehusado a hacerme las maletas; no estaba enojada conmigo ni mucho menos la invadía el virus de la pereza. Mi hermana no quería que me fuera y en un vano e inútil intento por hacerme cambiar de opinión, se había resistido a poner si quiera un solo pie en mi cuarto. La última semana antes del día viaje, se había comportado como lo que siempre había sido, una niña malcriada. Todo le molestaba, hasta el punto, en el que yo también había decidido ignorarla hasta llegar el día del viaje. Ese día me levantaría temprano; haría el desayuno para los dos y premiaría el cariño y el apetito de Klim, con una buena ración de galletas. Ana solo se levantó, avanzó como un zombi hasta el mesón de la cocina, tomó su desayuno y sin dar las gracias, regresó de nuevo a su cuarto; ni siquiera había saludado a Klim, que se desvivía por ella. Llamaría a mamá para saludarla y preguntarle por el estado de salud de mi padre; según su diagnóstico, el señor Isman, marchaba a las mil maravillas, aunque desde el día en que lo había visto, no hacía nada más que de dedicarme pensamientos sarcásticos, que luego vocifera por toda la casa, cada vez que podía. Por su parte, mamá ya había superado su aflicción y se escuchaba otra vez, con un mejor semblante. De nuevo ese día, me hacía prometerle que le presentaría a Gloria y que además, tuviera la gentileza de llamarla más seguido. Ya estaba listo para partir; las maletas estaban al pie de la puerta y Klim, movía la cola, como esperando ser sacado para dar un paseo. Fui hacía el cuarto de Ana, di dos toques a su puerta y no respondió. En un segundo intento por querer despedirme de ella, golpearía de nuevo la puerta, esta vez, tres veces. Ana, con furia, exclamó: — ¡Déjame en paz, Artur! ¡No quiero verte! — Ya casi me voy… solo quiero despedirme de ti. — ¡Yo no quiero! ¡Vete! — Voy a sacar a Klim a dar un paseo —Klim, que estaba sentado justo a mi lado, movía la cola, al escuchar su nombre—. Cuando regrese, quiero que dejes de llorar y me des un abrazo —Ana no dijo ni una sola palabra, solo dejó escapar algunos sollozos.
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CAMINO DE FLORES Y LUCES ESPARCIDAS
02/16/2018
A medias he bebido de tu amor, Pues tu recuerdo ha sido el único que ha llenado mi vacío. Tan negro ha sido tu recuerdo, Que solo el aroma de tu cuerpo, ha calmado mi desesperación. Dentro de tu cuerpo navegué y bajo tu piel me he deslizado, Pero el ardor que contigo se hacía uno solo, ahora se ha apagado. En mi mente permaneces y mis entrañas se consumen, Mas no puedo olvidarte, pues es tu veneno el que me reaviva. Cada hilo de tus cabellos, cada lunar de tus pechos, cada segundo en tus ensueños, viejos momentos que no regresarán. La humedad debajo de tu ombligo, un susurro en el oído, Tu mano rasguñando mi espalda, disfrutando con ansias. La tibieza de tus muslos, mi mano en tu entrepierna, Un mordisco que hace gritar de delirio. Ya estoy dentro de ti y tú no te detienes, Eres un manojo de deseo y desenfreno, y gimes de ambición. Cada hora es un insulto a la virtud y un halago a la perversidad, al pecado; Otra vez vienes a mí y descubres mi intención. No hubo secretos entre nosotros, solo hubo mucha piel consumiéndose; Más la mañana lo recuerda y me grita que lo anhela. Así tan fría fue esta despedida, tus pasos resuenan dentro de la habitación, El gato que maúlla de tristeza, el canario que entona una canción de desconsuelo. Estás ahí, te veo en la pared, sonriendo con orgullo; Tu fotografía a blanco y negro, aún continúa marchitándose. Anónimo. — Amor, ¿qué haces? —quiso saber Gloria, que apenas despertaba tras ser saludada por los rayos del sol matinal. — Leo, mi amor… es solo un librillo de poemas que he traído —Gloria, sonrió—. No acostumbro a leer en las mañanas, pero he visto por varios minutos tu rostro y pues… — Lo sé, yo te he inspirado —Gloria se incorporó y me dio un tierno beso de buenos días—. ¿Puedes leer uno para mí? — Sí —dije, retornándole el beso.
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PRESAGIOS
02/16/2018
Atrás había quedado nuestro viaje; regresábamos a la ciudad y ello indicaba sola una cosa: tenía que rehacer maletas, para retornar a la capital, resolver los pendientes y regresar de nuevo a mi destino, estar junto a Gloria. Cuando llegamos, Abril, que nos estaba esperando en el aeropuerto, se mostró emocionada y nos interrogó con toda clase de preguntas. Ella sabía que nuestro viaje había sido satisfactorio, pues así, lo indicaban nuestros rostros y la dulzura con la que Goga y yo, nos tratábamos. Durante el recorrido hacía el apartamento no paró de hablar y solo enmudeció, al recibir y destapar, cada uno de los detalles que le habíamos traído. Los últimos días que había estado al lado de Gloria, me ayudaron a reafirmar aún más mi posición y a no darle más vueltas al asunto. Ese día por la noche, llamaría a Ana, para confirmarle mi decisión; ella, que ya estaba más que convencida que así sería, se alegró y me deseó buena suerte. Aunque me haría la advertencia que la situación con mi padre, sería bastante traumática. Al final le dije que estuviera pendiente de mi llegada a la capital, pues arribaría en el primer vuelo de la mañana. El haber hecho el amor con Gloria, no había cambiado en nada las cosas respecto a cómo dormiríamos en el apartamento; por respeto a Ita, decidimos permanecer cada uno en nuestras habitaciones. Ese día tampoco hablaríamos de mudarnos ni mucho menos de buscar algún otro lugar para vivir; al regresar de mi viaje, tendríamos tiempo de decidir y determinar si era necesario. Antes de marcharme, aprovecharía también, para aceptar la oferta del señor Benjamín, que complacido, me auguró días felices en el diario. A pesar de no contar con la experiencia de ser periodista, mi suegro aseguró que me tenía el rol adecuado y que solo era cuestión de tiempo y ganas, para adaptarme. Con la señora Galilea, quedamos en que me acompañaría junto con Gloria, al aeropuerto. A Jonás, le regalé un equipo completo de béisbol, con la promesa de que a mi regreso, tuviera mejor dominio del bate y mucha más agilidad, a la hora de fijar su visión en la pelota.
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VIAJE DE REGRESO
02/16/2018
Segundos después, Gloria bajaba el vidrio de la puerta izquierda y estirando el brazo, dejaba el frágil girasol, a merced del viento. Uno a uno, se fueron perdiendo los pétalos con cada ráfaga, hasta quedar solo el fruto y las semillas, que a pesar de luchar y resistirse ante el viento, sucumbirían ante una fuerte ráfaga que silbó con bravura. — Mamá tenía razón… contigo he encontrado el amor, la persona en la que puedo confiar por el resto de mi vida —Goga me daba un beso en la mejilla. — Hace mucho había querido darte algo… no es tan significativo como el girasol, pero me trae un bonito recuerdo y por eso quiero que lo conserves —enseguida, sacaba del pequeño bolsillo del pantalón, una moneda. — ¿Es de colección? —dijo Gloria, que bromeó. Los dos reímos. — Es la moneda que me dieron de cambio, el día que charlamos en el café; ¿te acuerdas? —Gloria tomó la moneda, sonrió y acto seguido, la guardaba dentro la cajita. Nos miramos y nos dimos un beso. Tomados de la mano, llegábamos al aeropuerto. En la pantalla, indicaba que el vuelo estaba programado a la hora prevista. De inmediato hice el registro. Aún tenía un poco más de media hora, para compartir con Gloria, la señora Galilea y el pequeño Jonás, por lo que decidimos ir a la zona de restaurantes y disfrutar de un buen mate, mientras charlábamos y contábamos anécdotas. El tiempo pasó rápido y entre risas y una fugaz nostalgia, me despedía. Una hora más tarde, estaba abordando el vuelo.
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LA CAJITA DE CRISTAL
02/16/2018
Un fuerte aguacero se había desatado y el cielo rugía con estruendosos truenos. A lo lejos, se veían los rayos que iluminaban de manera esporádica, la grisácea mañana. Las calles estaban atiborradas de agua y el tránsito se hacía pesado. La gente permanecía en sus casas y los pocos intrépidos que se arriesgaban a salir, lo hacían con el pleno convencimiento de que si un auto no los bañaba, sus paraguas irían a parar al otro lado de la ciudad, por el fuerte viento que acompañaba la tormenta. Ese día, los locales comerciales, abrirían un poco más tarde de lo acostumbrado. Aquello, era lo que inquietaba a Gloria, que de pie junto a la ventana, bebiendo una taza caliente de mate, observaba con pesadumbre, el desarrollo de la tormenta. Sería la apertura de la librería y con el clima en su contra, su espíritu de librera se apagaba poco a poco. Después de unos minutos de estar contemplando las gotas que se deslizaban una tras otra, por el cristal de la ventana, Goga, se dejó caer en el sillón; bebió de la taza y suspiró. — Aún faltan muchas horas para la inauguración, mi amor… pronto escampará y verás que todo te sonreirá —dije, a la vez que me acercaba a Goga y le daba un beso en la frente. — El único que me sonríe eres tú —repuso, con una expresión de tristeza en su rostro—, y aunque eso me alegra… este maldito clima parece ensañarse conmigo. ¡Cómo odio la lluvia! —exclamó Gloria, que comenzó a llorar. — No tienes que ponerte así, mi amor —la abracé—. No puede llover todo el día. Todo saldrá bien. — No lo creo… Rodolfo me ha llamado y él también se muestra pesimista ante el cambio de clima. — Han recorrido un largo camino; han pasado por muchas circunstancias para hacer realidad este sueño… ¿y van a permitir que una tormenta los venza y les impida llevarlo a cabo? Si es necesario, contrataré docenas de camiones de bomberos para que bombeen el agua y les daré paraguas a todos para que puedan asistir. — Ay amor, tú siempre animándome. Está bien, esperaré… no puedo dejarme vencer por una estúpida tormenta.
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