Escuchando esta música venida del más allá y tus ojos destellando, en el lente fotográfico de mi memoria, puedo escribir, desde lo hondo de mi ser, los sentimientos más arraigados, frágiles, poderosos y, a la vez, increíblemente hermosos.
Con cada compás, mi espíritu libera versos a la danza del viento, con la esperanza que, en el imán azul de tu mirada, bajen a tus horas vacías y le hagan el amor a tu alma, hasta hacerla estremecer de gloria.
Déjame amarte así -déjate amar así- que el amor
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