Luego de avanzar leguas he llegado al preciso lugar donde el río se une con el mar y he sentido un grato escalofrío con el cristalino rocío de sus aguas.
He contemplado al sol extasiado frente a frente a la luna infinita en un lapsus breve del ocaso que pareció la infinitud misma.
Y descansé sobre tintes en calma desde donde he visto abrazarse las copas de los árboles al unísono de oír terciopelada una eufonía brotada de la nada.
En un acorde cualquiera del reloj en que ni siquiera algo procu