He de nombrarte, noche aferrada a la oquedad de tu exilio de silencio donde se refugia el sueño entre ladridos lejanos que en tu manto hacen eco y, pensando en esos perros me pregunto dónde duermen ¿sufren frío, tienen dueño? He de nombrarte, noche en un relumbre de estrellas cuando a través del cristal se vaya acercando el cielo hasta besarme la frente y se aposente en mi almohada en medio de la bullanga de los sapos y las ranas que festejan en el lago He de nombrarte, noche en los versos consu
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