«La confianza no puede forzarse», dice Irène Némirovsky en su libro El maestro de almas, muy recomendable, por cierto. Acabo de concluir la novela y se me ha quedado ese sabor especial, inconfundible, que dejan las buenas lecturas. He subrayado bastante a lo largo de sus páginas, porque la sabiduría y el saber hacer de esta escritora son innegables; la primera, quizá, fruto del sufrimiento. Unas cuantas muestras de su estilo inconfundible, profundo, de gran hondura psicológica: «(...) los negro
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