•• ME LLAMO RABIA ••
Hay un sonido. Susurra.
Es un silbido que se ha quedado en mi tímpano.
Tiene que ver con algo de no sé donde ni en qué momento, pero es molesto.
Aumenta.
Se vuelve incómodo, me muerde el estómago cuando duermo.
Ya no silba, ahora grita.
Se llama rabia.
La reconozco.
Y voy buscando a cualquier culpable que pueda cargar con el peso de esto que siento.
Recorro habitaciones de mi presente llamando irritada a cada puerta.
.
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Alguien tiene que pagar.
Será mi madre, tal vez mi padre, será mi novia o el terapeuta.
.
.
Pero esto tiene que pagarlo alguien.
Porque está claro, yo estoy sangrando.
Me duele tanto que es imposible que no haya alguien detrás de todo.
Estoy sangrando y me duele el quicio de las ventanas que tiene el alma.
Me duele todo.
Pienso pagarlo.
Pienso cargarme al primer ser vivo que se interponga en mi camino.
.
Decirle ¡basta!
Ya se ha acabado.
Se ha terminado tu acusación, tu carcajada.Se ha terminado mi sumisión.
No sé que has hecho, pero has sido tú.
Estoy segura.
Has sido tú.
Quiero que desaparezcas, has sido tú. .
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Y ya sonrío.
Tu eres la idiota y yo gané.
Vengo feliz.
Te he despachado.
Ya río tranquila. .
.
... y empieza el susurro, luego silbido, luego mordisco, luego es un grito desgarrador.
Y ya no estás. Ya no eres madre, ni padre ni novia ni terapeuta.
Ya no hay nadie.
.
.
Tengo la cara llena de sangre.
Maldita sea.
Por aquí ya no hay nadie más que yo.
Que llevo años sintiendo los golpes que alguien me daba sin apreciar que la que golpea con fuerza el reflejo de mi existencia soy yo.
Es mi miseria. No la veía.
Tengo la cara llena de sangre y no hay a quien pedirle explicación.
.
.
Solo soy yo: ME LLAMO RABIA.
Yo, observando desde el espejo lo que hago, lo que digo, dirigiéndome con tanta fuerza hacia l×s demás que no conseguiría darme cuenta sola de que soy yo.
Y ya no puedo culpar a nadie.
Soy yo. Y solo espero que no sea tarde para pedirme disculpas por la cantidad de veces que me partí la cara partiendo caras.
Soy yo. Estoy enfadada.
Con lo que he sido.
Y más me enfado al saber que lo he sido.
Suelto, paro, y me pierdo. Y ya sin nadie más que yo: ReCOmienZo. -Cristina Muñoz (Hacer Terapia)
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