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SALITRE
06/08/2018
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LA PASTELERÍA
06/07/2018
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El chal
06/06/2018
Un chal recuerda lo importante...
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ABRÍGAME, MAMÁ
06/03/2018
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Burbujeando
06/03/2018
Aquella tarde gris, lluviosa, una niña con uniforme rojo y pelo rizado salía del jardín super contenta, saltando charcos con sus botas de goma. Se dirigía a su casa de la mano de su madre. Makena sabía que su mejor aventura estaba por comenzar. Era una niña alegre a la que le encantaba bañarse ya que con su imaginación, todos los días entraba en un mundo fantastico... la bañera estaba lista, con agua tibia, mucha espuma, y como siempre iba acompañada de sus amigos. Un Pelícano llamado Tristán y un Grillo que se llamaba Pepe y que le decía que era amigo de Pinocho, jajajaja, pero Makena no le creía. Makena tenía un burbujero... - Pepe, vamos a volar ?- lo invitó Makenna - Nooo!!! - contestó el grillo, que era un poco serio y sabía que la niña era un poco traviesa. En ese momento Makena hace una enorme burbuja donde quedan atrapados ella, Pepe y Tristán, y flotando salen por la ventana. Se elevaban más y más, hasta llegar por encima de las nubes donde había un hermoso cielo celeste. Ya estando en las nubes Tristán con su pico explota la burbuja y comienzan a correr y saltar por encima de las nubes. El sol, que siempre los observaba, se reía a carcajadas. Aquel día apareció el arcoiris, no siempre venía a jugar pero cuando estaba hacía unos hermosos toboganes de colores. De pronto se escucha un ruido de motor y se observa un humo negro; una avioneta averiada aterrizó en una nube y todos quedaron asombrados y preocupados. De la avioneta bajó un anciano vestido de piloto, preocupado porque no sabía cómo haría para ir al aeropuerto. Entonces a Makena se le ocurrió hacer entre todos una burbuja gigante y con la ayuda del arcoiris se deslizarían hasta el aeropuerto. Soplaron, soplaron y soplaron, y la burbuja creció tanto que envolvió a la avioneta y su piloto; muy agradecido y contento el señor se fue por un tobogán de colores. Todos contentos siguieron jugando y divirtiéndose. Ya llegaba la hora de terminar con el baño. Alegres, Makena, Pepe y Tristán se despidieron de sus amigos, pintados de muchos colores por el arcoiris, sabiendo que mañana regresarían de vuelta por más aventuras y juegos...
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La Nona
06/03/2018
Recién salida de la escuela de danzas, Fátima, una niña delgada de pelo castaño, se dirigía a su casa con una gran sonrisa, no era un día más , era un día especial... el día de su cumpleaños!!! En su casa, su madre estaba inflando y colgando globos, las mesas ya estaban decoradas con carteles y manteles. Se podía sentir el olor a chocolatada caliente... ya estaban todos los preparativos listos!!! De a poco empezaron a llegar familiares, sus amigas de danza y compañeros del cole. Música, juegos y mucha diversión los esperaban. Jugaban a la mancha, a las escondidas, al elástico y a saltar la soga. Todos estaban super contentos!!! Pero por momentos, Fátima sentía un nudo en el pecho al ver que la silla, la cual siempre ocupaba su abuela Amanda, estaba vacía. La nona no había podido llegar debido a que no pudo viajar a tiempo. Con la mirada perdida, la niña trataba de distraerse con sus amiguitos, pero en su mente y en su corazón no podía alejar la ausencia de su abuela. Las horas pasaban, abrió los regalos y llegó la hora de la piñata... Grande, majestuosa, parecía un globo terráqueo, llena de colores y se observaba que adentro estaba llena de ricas golosina y juguetes. Las horas transcurrían y llego el momento de soplar las velitas, que los Cumplas Feliz...!!! Familiares y amigos empezaron a irse, fue cayendo la noche y ordenando la casa; cuando de repente suena el timbre. La niña va a abrir la puerta y se encuentra con una anciana, de baja estatura y pelo blanco, con una sonrisa en los ojos, a Fátima se le llenan los ojos de lágrimas mientras reía de felicidad, era la nona. Luego de darle un fuerte abrazo, la nona se sentó en su silla y Fátima con sus hermanos se sentaron a escuchar sus historias, con los ojos brillosos y una sonrisa dibujada en sus rostros. Aquella niña prestaba atención a cada palabra y cada gesto de su abuela, hasta que se quedó dormida, con la sensación de paz de que su abuela estaba de vuelta....
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Tinta ( El Pulpito )
06/03/2018
En las profundidades del océano existe una ciudad a donde nadie ha llegado; es un mundo de corales, de diferentes colores y formas. Esta ciudad se encuentra donde la luz del sol no llega, ni tampoco las personas y está iluminado por el brillo de los corales. Ahí viven muchos animales; se pueden encontrar cangrejos, estrellas de mar, peces, langostas, erizos, entre muchos otros. En este pequeño mundo de coral hay un pulpo llamado Tinta, así le pusieron los habitantes de la ciudad, porque cuando se pone nervioso larga una tinta de colores, de sus tentáculos, pintando todo a su paso. Tinta iba a la escuela y se sentaba solito en su pupitre porque nadie quería ser pintado. Estaba triste, sentía que nadie quería ser su amigo debido a su problema, hasta que conoció a Malibú, una hermosa foca, alegre, y juguetona. Tinta y Malibú se hicieron muy amigos, después de que ella fue salvada de unos tiburones por Tinta. A Malibú le encantaba correr carreras con él, jugar a las escondidas, pero lo que más le gustaba era hacer grafitis con la ayuda de Tinta. Una tarde salieron de excursión con la escuela Tinta con sus compañeritos, el océano estaba precioso, cálido y muy iluminado. Estaban recorriendo el océano, cuando de repente comienzan a oírse gritos. - ¡Auxilio...auxilio...!!! Una enorme red de un barco pesquero, atrapó a todos los pequeños estudiantes. Desesperados trataban de escapar y romper la red sin poder lograrlo. - ¡Auxilio...auxiliooo!!! - se seguía escuchando, mientras la red ya estaba siendo elevada por un malacate hacia la superficie. Entre ellos estaba Tinta más y más nervioso, y sin poder aguantar más, comienza a rozar a todos sus compañeros con una tinta color de verde oscuro. Los pescadores abrieron la red en la proa y se encuentran con todos los peces, caballitos, langostas y a Tinta de color verde. Pensando de que estaban todos enfermos los devolvieron al océano y se marcharon. A partir de ese día los compañeros y todo el pueblo dejaron de alejarse de Tinta, y él, al ver que todos lo querían, dejó de ponerse nervioso. Sólo cuando salía con Malibú a pintar grafitis o a jugar a las escondidas, era que ese pequeño pulpito llenaba el océano de maravillosos colores.
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Gonzalez ( La Tortuga )
06/03/2018
Era una tarde de verano. Dos hermanitos, Olivia y Manu, salieron a caminar por el bosque y como hacía mucho calor decidieron refrescarse en el río, un río hermoso, transparente, tanto que se veían los pies estando dentro de él. Chapoteando en el agua, jugando y riendo descubrieron en la orilla a una tortuguita perdida, muy hermosa con su caparazón brillante y era veloz, tan veloz que decidieron llamarla González. Los niños la iban a visitar todos los días, le armaron un refugio para los días de lluvia o aquellos de mucho sol; le llevaban su comida favorita que era manzana verde. Descubrieron que a ella le gustaba observar el arcoiris, la luna y las estrellas y se quedaban horas, los tres juntos, mirándolos e inventando historias. Otras tardes Oli le contaba cuentos como el de la tortuga y la liebre o cantaban canciones como Manuelita. A Manu le encantaba jugar a la pelota con ella y siempre se dejaba hacer los goles, lo que hacía muy feliz a González. Una tarde de lluvia fueron a visitarla y a llevarle manzanas, pero González no estaba, el río había crecido y arrastró el refugio, desesperados salieron en su búsqueda. Se toparon con un zorro, quien les ofreció su ayuda, con su olfato podía rastrear por tierra. También se sumó el águila Jacinta que era vieja y le encantaba verlos jugar en la orilla del río y con su buena visión volaría los cielos celestes encima del río. Y por último se se sumó el dorado Humberto, que la buscaría dentro del río. Todos preocupados y haciendo su mayor esfuerzo lograron encontrarla bajo un sauce que lloraba porque González estaba atrapada en sus ramas. Oli, que era una gran nadadora, la rescató, la secó con un pañuelo y la envolvió en sus brazos. González estaba muy contenta de ver a sus amigos nuevamente. Manu le preguntó si quería ir a vivir con ellos a su hogar donde tenían un hermoso parque con plantas de todo tipo, y una gata hermosa llamada Micha. La tortuga aceptó gustosa!!! Durante las tardes de sol pasaban en el bosque con sus amigos, riendo y jugando, leyendo cuentos y cantando. Pero los días de tormenta, a González no la encontraba nadie, pues muy asustada se escondía bajo la almohada de Manu.
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El Hada del Arcoiris
06/03/2018
En un jardín de infantes, todos los niños pintaban de colores sus hermosos dibujos... En otro lugar una mamá preparaba un disfraz de payaso de variados colores... En África los aldeanos tejían maravillosas recuerdos para los turistas, muy coloridos... En el Polo Norte los animales estaban maravillados por las auroras boreales y sus colores. Todo transcurría tranquilo en el mundo... colibríes, majestuosos pavos reales, insectos sacando el polen de las coloridas flores... el planeta estaba en armonía y paz. Sin embargo, no todos en el planeta se sentían igual. En un pueblito se encontraba una bruja llamada Margaret, siempre estaba enojada preparando hechizos, los cuales fracasaban constantemente. Odiaba a los niños, a los animales, las risas, la armonía y la paz... pero lo que más odiaba eran los colores... Ella vivía en una casa pintada por fuera de negro y por dentro de gris... No tenía pasto en el jardín, ni mascotas; usaba una vestimenta negra, larga, tan larga, que llegaba hasta el suelo. Y como toda bruja tenía un sombrero gris oscuro y un varita mágica... Ella quería hacer desaparecer los colores del mundo, que todo fuese gris y negro. Probando y probando logró descubrir una pócima que convertiría todo en color gris; poco a poco fue transformando lápices y crayones de colores, en grises; luego pintó los frutos y las flores... Más tarde se ocupó de los animales: colibríes, pavos reales, mariposas, uno por uno fueron perdiendo sus colores ante la magia maléfica de Margaret; el que más le costó a la bruja, fue el camaleón porque cambiaba mucho de color y no lo encontraba por ningún lado. Todas las personas estaban desesperadas al ver que de a poco todo se volvía gris y triste. En en un jardín del bosque comenzaron a juntarse los hijos de la naturaleza Flora, Fauna, Hadas, Duendes, Unicornios, Viento, Lluvia, todos estaban viendo cómo detener a Margaret. La tierra estaba completamente gris, ya no había colores, el cielo celeste empezó a cubrirse con una gran nube gris cubriendo también a los rayos del sol. La vida en el planeta corría peligro. Todos estaban tristes y desesperados... Y el cielo comenzó a llorar y llovió por tres días. De repente, sin que la bruja se percatase, comenzaron a abrirse las nubes y apareció un gran arcoiris que cubrió todo el cielo de colores. Y apareció ella, sí, la Madre Naturaleza, la Pachamama, que era tan sabia que hizo caer una gran lluvia con los colores del arcoiris, pintando toda la tierra de bellos colores... Incluso a Margaret la pintó de hermosos colores y convirtió su corazón gris en un corazón rojo y así fue cómo esa bruja, a partir de ese día, se convirtió en el hada del arcoiris.
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El Oasis
06/03/2018
Él se llamaba Arturo; era una iguana que vivía en un oasis en medio del desierto; en ese oasis había cinco palmeras, muchas flores de color coral, cuatro arbustos y una pequeña lagunita de agua muy dulce. Para Arturo era el paraíso pues tenía comida, agua, mucho sol y podía disfrutar de la tranquilidad del oasis. Le encantaba trepar a las palmeras y tirarse clavados al agua, y luego correr y hacerse milanesa en la arena. Durante las noches miraba el cielo super estrellado, la luna gigante y los cometas que pasaban. Una vez al mes pasaba por ahí su mejor amigo, un camello de dos jorobas llamado Giribaldo; era el camello más grande y más bueno del desierto. Ese día llegó con una caravana y se quedaban tres días en el oasis a descansar, comer e hidratarse. Arturo estaba super contento de que su amigo estuviera ahí; se divertían a lo grande, como si fuera su último día. Al segundo día Giribaldo le dice a Arturo: --Debemos ir hasta las cuevas. - Pero están muy lejos- contesta Arturo. - Yo te llevo en la joroba y volveríamos antes del anochecer. Y así los dos amigos partieron hacia los médanos, donde había unas cuevas escondidas y dentro de ellas, hermosas flores de color coral. Todos los años juntaban esas flores para plantar en el oasis. Estaban juntando las flores cuando de repente aparece una gran tormenta de arena que los deja encerrados dentro de la cueva. Giribaldo estaba desesperado, por miedo a que la caravana se fuera sin él. Arturo lo tranquilizó y empezó a escarbar, las iguanas son rápidas y buenas excavadoras. En un ratito ya había salido del otro lado, pero con toda la arena removida no reconocía el camino hacia el oasis, no era un experto viajante como su amigo solo andaba cerca de su hogar. Arturo se subió al médano más alto para ver si podía divisar su oasis; a lo lejos lo vio... - Huuuyyy!!! - dijo para sí - Qué lejos. Volvió a la cueva y los amigos se empezaron a adentrar en ella. - Tiene que haber una salida - dijo Arturo. Caminaron y caminaron y siguieron caminando. Por fin empezaron a divisar una luz. - Una salida!!! - gritó Giribaldo. Caminaron un poco más y en el otro extremo se encontraron con una entrada a un mundo nuevo. - Dónde estamos? -dijo Arturo asombrado. Giribaldo movía la cabeza de un lado a otro. No tenía palabras para describir ese lugar. Los amigos habían entrado a la jungla!!! Veían espesa vegetación verde, y flores, y se escuchaba todo tipo de ruidos, que delataban un mundo vivo muy distinto al que conocían. Se miraron y no podían creer dónde estaban. Decidieron quedarse en ese maravilloso lugar y vivir juntos para siempre.
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El Congo
06/03/2018
Todos los niños iban muy contentos al colegio, porque esa tarde tenían una excursión al parque Nacional el Congo. Les había tocado un hermoso día de primavera. Los veinte chicos y Estela, la maestra, subieron a un colectivo zafari, pintado de verde y amarillo yconducido por Ricardo, el chofer. En el grupo de niños había dos mellizos, Juan y Lucas, a los que les encantaba la naturaleza y las aventuras. - Hola Ricardo!!! Qué lindo día para una aventura!!! - dijeron a coro. -Siii, mellis!!!, el sol está radiante!!! Comienza el viaje!!! Por un camino de tierra comenzaron a entrar en la selva. Mucha vegetación de diversos colores, flores y árboles por todos lados; se lograba distinguir el sonido de las aves y los monos. Los niños cantaban canciones y sacaban fotos a los animales curiosos. Todo era diversión y asombro. Llegaron a un descampado donde armaron una tienda para luego almorzar, bajaron pelotas, heladeritas con bebida y manteles. Ricardo se fue a recorrer un poco con diez chicos, sacaron fotografías a insectos y aves, recogieron flores y hojas extrañas. Estela y las niñas prepararon la tienda y la comida y luego se fueron a recorrer un poco. Cuando los dos grupos regresaron... - Nooo !!! -gritó Ricardo. Un grupo de monos curiosos se había comido la comida, dejando patas para arriba toda la tienda. Entre preocupación y carcajadas lograron espantar a los curiosos. - Qué haremos??? -dijo Elena preocupada, porque sin comida tendrían que regresar. Juan y Lucas que eran Boy Scauts dijeron, podemos recoger plátanos y cocos, y sacar de una caña de azúcar, agua para beber. - Siii... gritaron todos entusiasmados, y se pusieron en campaña. En un ratito tenían un montón de comida. De pronto se escuchó un sonido fuerte, venía del río. Ricardo con los niños corrieron y encontraron a un pequeño elefante atrapado en el fango; inmediatamente y sin dudarlo los niños guiados por los mellizos armaron lazos con lianas, Ricardo enlazó al pequeño animal y con la ayuda de todos, lograron sacarlo. Contentos, sonriendo, y otros llorando de la emoción, se abrazaron. Saltaban y festejaban el rescate. De regreso a la escuela, en el colectivo había silencio, estaban todos cansados, pero al mirarse entre ellos se veía en los ojos de esos pequeños gigantes, lo orgullosos que se sentían por la buena acción que habían realizado... recuerdo que llevarían en sus corazones para siempre.
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El Colo
06/03/2018
Era primavera...una hermosa tarde de primavera. En el parque muchos niños remontaban sus cometas. Pero había una que se elevaba alto...muy alto. Su dueño era un pequeño niño de hermosos rulos rojizos, al que todos le llamaban el Colo. Al ver que su cometa era la que iba mas alta, al Colo se le iluminó la cara con la mas linda de las sonrisas. En sus ojos se dibujo una idea. Ato el Piolín a un árbol y comenzó a trepar por el. Llego a una nube de algodón y se puso a saltar muy contento. La nube y el Colo se reían a carcajadas. La nube también pensó en hacer una travesura, y comenzó a echar agua a los hijitos del sol. Nube, rayitos de sol y el Colo, se pusieron a jugar juntos, hasta que apareció otro amigo... el colorido arco iris. El Colo no salia de su sorpresa!!! Era tan divertido todo aquello, que no se dio cuenta de que se habia echo la noche. De pronto todo estaba oscuro... Pero llegaron las estrellas a iluminar todo y a seguir jugando... Cuando el Colo se sintió cansado, vino la luna para que se sentara en ella. - Y ahora como volveré a mi casa? - se lamento el hermoso niño... - No te preocupes!!! - dijeron a coro sus amigos. Salieron todos presurosos y volvieron en un enorme avion, con los colores del arco iris. Adentro del avión se sentaron las estrellas, los rayos del sol, la nube, la llovizna, la luna y el Colo!!! Dieron un lindo paseo, lleno de risas y canciones, hasta que aterrizaron en el patio de la casa de Colo. Toda la familia y los amigos salieron a recibirlos. Estaban felices!!! Todos juntos y con nuevos amigos!!! El avión y sus nuevos amigos prometieron regresar cada dia, para jugar con el Colo, y con todos aquellos que quisieran acompañarlos...
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Aquiles
06/01/2018
Hola,  soy Marcos. Hoy desperté y llovía mucho;  me levanté, desayuné, cepillé mis dientes y me puse el guardapolvo para ir al cole. Ah!,  no les dije que tengo 10 años, soy delgado, un poco travieso, según mi mamá, y muy lindo, como dice mi abuela, jajaja. De repente se corta la luz en mi pueblo;  siii!!!,  vivo en un pequeño pueblo en el campo y cuando se corta la luz, no hay mucho por hacer, solamente travesuras, jajaja. Mi mamá me dice que no habrá clases, así que me pongo el piloto, las botas... y a la calle!!! Preparé unos barcos de papel, para jugar con Andrés, mi vecino y mejor amigo, a las carreras; dura poco el juego porque siempre se nos van los barcos por la alcantarilla. También saco mi bici y vamos a andar por el barro y cuando nos aburrimos; jugamos bajo la lluvia a la pelota. Aquel día Andrés tiró la pelota al patio de doña Rosa, donde se encontraba Aquiles, un perro gigante al que le encanta romper pelotas. Trepados en la pared observamos que la pelota estaba sana y que Aquiles dormía. - ¿Qué haremos ??? - preguntó  Andrés, con miedo en su voz. - Podemos bajar con una escalera, agarrarla rápido y volver a subir - dije. - Bueno, andá... dijo Andrés. Se decía que Aquiles se había comido tres chicos en su vida, y que se comió hasta los huesos, por eso era el terror del barrio. Bajé despacio, sigiloso, atravesando el patio de doña Rosa; en ese momento se escucha un ruido que despierta a la bestia. A Andrés se le había caído la escalera.  Aquiles sale de su casucha ladrando, enfurecido, con hambre;  yo corrí, agarré la pelota y la pateé para el otro lado. Y seguí corriendo mientras la bestia me perseguía. Trepé a un árbol, lo más rápido que pude, que tenía doña Rosa en su patio pero se me cayó una zapatilla, la cual la bestia se encargó de destrozar. - ¿Qué haremos ??? - gritó Andrés, desesperado. Yo aún conservaba la calma... - Podés colocar la escalera, tirar algo para distraerlo y yo corro para pasar al otro lado. Andrés coloca la escalera, le arroja un juguete a la bestia, el cual destroza, mientras, yo corro a toda velocidad y pierdo la otra zapatilla. Aquiles me persigue pero se detiene a romper la zapatilla; subo la escalera trepando como un mono, pero pierdo la estabilidad por lo que la escalera se estrella contra el piso, y con ella... yo. Sentado en el piso, con la bestia mirándome, cierro mis ojos y espero la muerte. Andrés perdió la voz, y esperaba... sólo esperaba el fatal desenlace... De repente, lengüetazos babosos, muy babosos, siento por toda la cara. Abro mis ojos atemorizados y veo a ese feroz animal gigante que me miraba con ojos tiernos, moviendo su cola a más no poder y llenándome la cara de baba. Comenzamos a reír con Andrés. Mi miedo se fue y comencé a acariciarlo; Aquiles era grande y torpe y saltaba contento ante mis caricias. La tarde pasó y volvimos todos mojados, con frío y olor a perro,  a tomar chocolatada caliente que había preparado mamá. Todas las tardes íbamos con Andrés y otros chicos del barrio a visitar a Aquiles, y algunas veces doña Rosa nos dejaba pasearlo y llevarlo a la plaza. Ese verano fue diferente, habíamos hecho un nuevo amigo... un gran amigo. 
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Amigos
06/01/2018
Había un niño llamado Nicolás, al que le encantaba coleccionar cosas; tenía colección de monedas, billetes, figuritas y bolitas. Siempre estaba buscando y guardando cosas para su colección. Nicolás tenía toda su colección en una caja de madera. Un día sus padres se mudaron de casa y en el viaje la caja se cayó del camión sin que se diera cuenta el chofer. Al llegar a la nueva casa, Nicolás fue a buscar su colección y no estaba. Desesperado Nico le avisa a su padre, suben al auto y salen a buscar la valiosa caja. Revisaron todo el camino y no encontraron nada, volvieron a su casa defraudados, y continuaron con la mudanza. Al día siguiente Nico sale a andar en bici, y encuentra una figurita de su colección, cerca de esa otra y más allá otra; luego una moneda y una bolita, después un billete y siguió encontrando objetos tirados como marcando un camino hacia la colina, el cual terminaba en una casa misteriosa de dos pisos. Nicolás entra y sigue encontrando objetos que suben al segundo piso, y terminan en la puerta de una habitación, abre la puerta y se encuentra a una niña, aproximadamente su edad, en una silla de ruedas. - Hola! -le dice la niña- , ¿Cómo te llamas? - Nicolás. ¿Y vos? - Yo me llamo Abril. ¿Qué hacés por acá? - pregunta la niña- Nicolás le cuenta sobre su colección perdida y que estaba siguiendo un camino, a medida que aparecían partes de ella, que lo llevó hasta ahí. Ella le cuenta que tuvo un accidente y desde entonces no puede caminar, que no tiene amigos y casi no sale de la casa. Día tras día Nicolás visitaba a Abril, hablaban, reían, ella le leía cuentos y dibujaban. Se pasaban horas juntos y se hicieron grandes amigos. Él la empezó a sacar al parque para compartir tardes al aire libre, donde disfrutaban de la naturaleza y del sol. Pasaron los años, y esos niños fueron creciendo y haciéndose tan fuertes como la amistad que forjaron. Un día el padre de Abril la acompaña a hacerse un estudio y los médicos le dicen que con una operación, Abril podría volver a caminar pero era muy costosa para la familia ya que ellos eran humildes. Pasaron los días y meses y Nico con Abril y con ayuda de amigos y familiares estaban recaudando el dinero haciendo rifas, rematando bienes, etc. Un día Nicolas decide vender sus colecciones sin saber el valor de ellas. Acompañado de su padre, contacta a unos coleccionistas que al ver la gran colección de monedas y billetes ofrecen una cantidad de dinero considerable. Nicolás al otro día va corriendo a casa de Abril super contento para avisarle que con ese dinero ya podrían operarla. Entre llantos y abrazos de felicidad los dos amigos festejan. Abril estaba muy emocionada, porque sabía el valor que significaba esa colección para Nico. Llegó el día y la operación fue un éxito; se realizó en la capital donde también tuvo sus días de recuperación. Llegaron al pueblo semanas más tarde. Nico, expectante, estaba atento a todo movimiento. Llega un taxi y de él baja caminando una joven con ojos llorosos y una gran sonrisa, era Abril. Nico al verla se abalanzó sobre ella. Se encontraron en un fuerte abrazo y riendo de felicidad. Los días transcurrieron y a medida que pasaba el tiempo, más amigos se hacían estos jóvenes; estudiando, corriendo, jugando ,coleccionando objetos y viviendo aventura tras aventura, Nicolás y Abril celebraban la pérdida de aquella colección que permitió que sus caminos se cruzaran.
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Los Tres Piratas
05/31/2018
Un grupo de tres chicos soñaban con ser piratas. Uno se hacía llamar Morgan, otro Francis y el tercero Barbanegra. Andaban los tres juntos todo el día; tenían espadas, sombrero pirata y hasta un parche en el ojo cada uno. Los tres llevaban en el hombro, un loro que les habían hecho sus mamás. Vivían cerca del río en las montañas, siempre de aventura en aventura; en el bosque tenían una casita del árbol; ahí tenían una mesa y el mapa de un tesoro. Aquella tarde los tres piratas estaban recorriendo la orilla del río cuando encontraron una canoa. - Un barco!!! gritó Morgan... - Siii!!! dijeron sus compañeros. Con una soga amarraron la canoa a un árbol. Mañana podemos ir a buscar el tesoro, dijo Francis; juntemos comida, el mapa y salimos a la tarde. - Siii... dijo Barbanegra. Al día siguiente los tres pequeños piratas tenían todo listo para zarpar, Morgan iba en la parte de adelante de la canoa, con el mapa. - Remen!!! Remen!!!, decía Morgan. Ayudados por la corriente habían agarrado una fuerte velocidad. Llegaron a una cueva que estaba identificada con una roca redonda como una pelota. Entraron con la canoa y llegaron a una playa de arena blanca. Ataron la canoa y siguieron su camino a pie. La cueva estaba iluminada con unos rayos del sol que entraban por unas grietas, dentro de ella había mucha vegetación y flores, los tres piratas se pusieron a jugar con el eco que producía la cueva, riendo y haciendo diferentes tipos de voces. Continuaron su camino y se encontraron con un pavo real de muchos colores y de plumas muy brillantes. - Hola!!!, les dijo; ellos se quedaron asombrados de que hablara, pero los tres pequeños le dijeron - Holaaa!!! - Qué están haciendo? , preguntó el ave. - Estamos buscando un tesoro, dijo Morgan. - Sigan este sendero y quizás lo encuentren. Caminaron asombrados del maravilloso lugar; se encontraron con mariposas de todos colores, monos muy chillones y curiosos que los acompañaron todo el camino y un pequeño río que atravesaron colgados de una lianas, los intrépidos piratas avanzaban más y más , hasta que llegaron a una X entre dos palmeras que marcaba el lugar del tesoro. Escarbaron y sacaron un cofre con un candado. De repente apareció un duende que tenía la llave colgada en su cuello. - Hola aventureros- les dijo-, para ganarse la llave que abre el tesoro tienen que responder una adivinanza. - Bueno- dijo Francis - "Soy pequeño y blandito y mi casa llevo sobre el lomito" - dijo el duende... Los tres piratas pensaron y Barbanegra dijo: - ¡El Caracol!!! - Siii... respondió el duende, pero en lugar de entregarles la llave del cofre, les ofreció una carcajada chillona y desapareció. Los chicos lo buscaron por todos lados, pero sólo escuchaban su risotada y una voz que decía: - Atrápenme, si quieren conseguir la llave!!! Los chicos buscaban por todos lados, pero cuando pensaban que lo atraparían, el tramposo volvía a desaparecer. Estaban muy cansados pero no querían rendirse. De pronto, vieron al duende transformarse en un sol gigante que los quemaba con su intenso calor. Comenzaron a retroceder y cayeron sobre una enorme hoja que reservaba agua para los sedientos. Al caer sobre ella saltaron miles de gotitas que pecharon contra el gigante y abrasador sol. Al instante el duende se transformó en un hermoso arcoiris por el que se deslizó la llave y también los tres piratas, cayendo junto al cofre del tesoro. Los chicos no podían creerlo!!! Al abrir el cofre se encontraron con monedas de chocolate, anillitos de galletitas y collares de perla de caramelos. Los tres amigos estaban super contentos; cargaron su tesoro en la canoa y partieron de regreso. Repartieron el tesoro en partes iguales y se fueron para repartirlo entre sus hermanos y amigos. Ellos contaban su aventura pero nadie les creyó... Sólo ellos saben que es verdad y no leyenda, que al final del arcoiris hay un tesoro esperando ser descubierto por niños intrépidos y divertidos como Morgan, Francis y Barbanegra.
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Plumas ( El Pingüino )
05/31/2018
Este cuento narra sobre un pingüino llamado Plumas, el cual nació en cautiverio y por error lo dejaron libre en el polo norte. A Plumas le encantaba nadar y era un gran nadador; era tan veloz como un pez espada. Tenía un amigo llamado Hércules; era un gran oso polar. Vivían juntos y siempre se divertían a lo loco. Por las noches les encantaba mirar las estrellas, descubrir e imaginar figuras y observar extasiados las auroras boreales. Pero Plumas, a pesar de ello, quería ir a la Antártida donde estaba su familia a la que extrañaba mucho. Un día Hércules habló con unos cachalotes que se dirigirán a la Antártida para ver si podrían llevar a su amigo; éstos accedieron gustosamente, y Plumas entusiasmado inició el viaje, sabiendo que era largo y peligroso. Los primeros días, iban super bien, él nadaba siempre al lado de Cola Corta, un cachalote bebé, con el que jugaban, chapoteaban y cuando Plumas se cansaba de nadar, Cola Corta lo llevaba en su lomo. Fue aquel día donde todo se complicó, a la altura de México, donde un grupo de tiburones los persiguieron y Plumas perdió al grupo de cachalotes, quedando solo y a la deriva. Fueron días tristes y largos; desolado y cansado, Plumas pensó que era el final, pero en éso apareció un grupo de tortugas, que se dirigían a Brasil y no tuvieron problemas en que los acompañara. El viaje había mejorado, las tortugas eran de poco hablar, eran lentas y Plumas no se exigía tanto por seguirlas, jugaba carreras con ellas y siempre les ganaba. Llegaron a Brasil y se despidió de sus amigos. Ellos le dieron las indicaciones para que no se perdiera y le dijeron que no hablara con las orcas ya que eran peligrosas. Otra vez solo el valiente pingüino emprendió su camino. Por cortos tramos tuvo compañía de gaviotas, delfines, y hasta una foca. Llegando a Península de Valdez se encontró con un animal gigante, blanco y negro, al cual todos temían por su gran dentadura. Era una orca; se llamaba Margarita y cuando Plumas la encontró, ella estaba llorando. - Hola !!! Yo soy Plumas, vengo del Polo Norte y voy a la Antártida a buscar a mi familia. Por que lloras ? Margarita le contó que no tenía amigos y que se sentía sola en la inmensidad del mar. Además le dijo: - Yo soy buena pero todos me temen. Plumas entonces le preguntó si quería acompañarlo, y ella feliz, con una enormeee sonrisa dijo: - Siiii!!! Se hicieron grandes amigos, jugaban, corrían carreras, y por las noches miraban las estrellas. En pocos días llegaron a la Antártida. Plumas, que estaba agotado por el viaje iba arriba de un pedazo de hielo remolcado por Margarita. Preguntaron a una morsa dónde estaba la colonia de pingüinos y siguiendo las indicaciones de la morsa llegaron a un paraje donde había miles de pingüinos cantando, riendo... parecía una gran fiesta!!! Plumas buscó y buscó y no encontró a nadie, sólo a una anciana vecina de ellos, que le dijo que su familia habia desaparecido. - Qué vas a hacer ? - preguntó la anciana. Plumas miró a Margarita que estaba con una sonrisa enorme, recordó a Hércules y respondió: - Iré donde esta mi familia!!! Y Margarita y Plumas se fueron al Polo Norte, donde fueron recibidos con un alegre alboroto. Plumas y Margarita se sintieron felices... Allí estaba su familia elegida. No los unían lazos de sangre... los unía el amor.
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Un Dia Diferente
05/30/2018
Era la hora de la siesta... El Colo estaba acostado,pero no quería dormir. Estaba un poco aburrido... El dormitorio estaba apenas iluminado por un triste rayo de sol. La casa estaba en silencio. De pronto, el patio se llenó de voces, risas y canciones. El Colo espió por la ventana y su carita se iluminó... Habían llegado sus nuevos amigos!!! Del avión descendían cantando las estrellas, la nube, la luna y muchos rayitos de sol, poniendo al jardín muy alegre. El Colo tomó sus zapatillas y corrió al dormitorio de sus padres. Les pidió que lo calzaran porque se iba de paseo con sus amigos. Pero cuando llegó al jardín, el avión se marchaba haciendo graciosas piruetas. Sus amigos lo llamaron a gritos!!! - Colooo!!! Vinimos a jugar con vos!!! - gritaron a coro, una y otra vez. El niño se acercó, pero estaba triste... él quería salir a pasear en el avión. Sus amigos le dijeron que más tarde pasearían pero ahora querían jugar con él. Comenzaron a treparse a los árboles dándoles mucha luz, pero al trepar la nube, quedó enganchada en algunas ramas y se agujereó. El agua mojó todo el jardín y el perro lanudo del Colo empezó a ladrar muy molesto. Quiso morder a la nube, y ésta más lo mojó. El perro ladraba tanto, que despertó a la tortuga de la vecinita. La niña, amiga del Colo, y la tortuga, se acercaron al jardín... Quedaron maravilladas!!! Aquello era una fiesta de luces, colores y agua. Se unieron a los amigos y corrieron a atrapar al perro que corría por todos lados. Sólo la tortuga caminaba tranquila, mirando a unos y otros, como pidiendo que alguien fuera por ella. La luna se acercó y la invitó a subir a ella. Ahora sí!!! Todos querían atrapar al lanudo y mojado perro. El perrito corría muy rápido hacia los árboles y fue allí que el Colo lo atrapó entre risas y ladridos. Los dos se abrazaron y rodaron por el suelo, felices de estar jugando con tantos amigos. El lanudo ya no estaba molesto, estaba muy contento y lo demostraba moviendo rápidamente su larga y peluda cola; dorada. Estaban todos muy cansados pues habían corrido mucho. La mamá del Colo les llevó agua fresca y sabrosas mandarinas y además, le cosió los agujeritos a la nube, para que dejara de gotear. En ese momento llegó el avión con el arcoiris y los llevó a pasear por cielos de diferentes colores. Al regresar a casa, el Colo les dijo a mamá y a papá que se iba a dormir, para soñar con esos amigos que lo hacían tan feliz. A su lado se quedaron dormidos el perro lanudo, la tortuga y su amiga. Todos estaban cansados, pero muy felices por la tarde entretenida que habían pasado. Y habría muchas más!!!
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