About the work
Él se llamaba Arturo; era una iguana que vivía en un oasis en medio del desierto; en ese oasis había cinco palmeras, muchas flores de color coral, cuatro arbustos y una pequeña lagunita de agua muy dulce.
Para Arturo era el paraíso pues tenía comida, agua, mucho sol y podía disfrutar de la tranquilidad del oasis.
Le encantaba trepar a las palmeras y tirarse clavados al agua, y luego correr y hacerse milanesa en la arena. Durante las noches miraba el cielo super estrellado, la luna gigante y los cometas que pasaban.
Una vez al mes pasaba por ahí su mejor amigo, un camello de dos jorobas llamado Giribaldo; era el camello más grande y más bueno del desierto.
Ese día llegó con una caravana y se quedaban tres días en el oasis a descansar, comer e hidratarse. Arturo estaba super contento de que su amigo estuviera ahí; se divertían a lo grande, como si fuera su último día. Al segundo día Giribaldo le dice a Arturo:
--Debemos ir hasta las cuevas.
- Pero están muy lejos- contesta Arturo.
- Yo te llevo en la joroba y volveríamos antes del anochecer.
Y así los dos amigos partieron hacia los médanos, donde había unas cuevas escondidas y dentro de ellas, hermosas flores de color coral. Todos los años juntaban esas flores para plantar en el oasis.
Estaban juntando las flores cuando de repente aparece una gran tormenta de arena que los deja encerrados dentro de la cueva. Giribaldo estaba desesperado, por miedo a que la caravana se fuera sin él. Arturo lo tranquilizó y empezó a escarbar, las iguanas son rápidas y buenas excavadoras. En un ratito ya había salido del otro lado, pero con toda la arena removida no reconocía el camino hacia el oasis, no era un experto viajante como su amigo solo andaba cerca de su hogar. Arturo se subió al médano más alto para ver si podía divisar su oasis; a lo lejos lo vio...
- Huuuyyy!!! - dijo para sí - Qué lejos.
Volvió a la cueva y los amigos se empezaron a adentrar en ella.
- Tiene que haber una salida - dijo Arturo. Caminaron y caminaron y siguieron caminando. Por fin empezaron a divisar una luz.
- Una salida!!! - gritó Giribaldo.
Caminaron un poco más y en el otro extremo se encontraron con una entrada a un mundo nuevo.
- Dónde estamos? -dijo Arturo asombrado.
Giribaldo movía la cabeza de un lado a otro. No tenía palabras para describir ese lugar.
Los amigos habían entrado a la jungla!!!
Veían espesa vegetación verde, y flores, y se escuchaba todo tipo de ruidos, que delataban un mundo vivo muy distinto al que conocían. Se miraron y no podían creer dónde estaban. Decidieron quedarse en ese maravilloso lugar y vivir juntos para siempre.
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Title El Oasis
Él se llamaba Arturo; era una iguana que vivía en un oasis en medio del desierto; en ese oasis había cinco palmeras, muchas flores de color coral, cuatro arbustos y una pequeña lagunita de agua muy dulce.
Para Arturo era el paraíso pues tenía comida, agua, mucho sol y podía disfrutar de la tranquilidad del oasis.
Le encantaba trepar a las palmeras y tirarse clavados al agua, y luego correr y hacerse milanesa en la arena. Durante las noches miraba el cielo super estrellado, la luna gigante y los cometas que pasaban.
Una vez al mes pasaba por ahí su mejor amigo, un camello de dos jorobas llamado Giribaldo; era el camello más grande y más bueno del desierto.
Ese día llegó con una caravana y se quedaban tres días en el oasis a descansar, comer e hidratarse. Arturo estaba super contento de que su amigo estuviera ahí; se divertían a lo grande, como si fuera su último día. Al segundo día Giribaldo le dice a Arturo:
--Debemos ir hasta las cuevas.
- Pero están muy lejos- contesta Arturo.
- Yo te llevo en la joroba y volveríamos antes del anochecer.
Y así los dos amigos partieron hacia los médanos, donde había unas cuevas escondidas y dentro de ellas, hermosas flores de color coral. Todos los años juntaban esas flores para plantar en el oasis.
Estaban juntando las flores cuando de repente aparece una gran tormenta de arena que los deja encerrados dentro de la cueva. Giribaldo estaba desesperado, por miedo a que la caravana se fuera sin él. Arturo lo tranquilizó y empezó a escarbar, las iguanas son rápidas y buenas excavadoras. En un ratito ya había salido del otro lado, pero con toda la arena removida no reconocía el camino hacia el oasis, no era un experto viajante como su amigo solo andaba cerca de su hogar. Arturo se subió al médano más alto para ver si podía divisar su oasis; a lo lejos lo vio...
- Huuuyyy!!! - dijo para sí - Qué lejos.
Volvió a la cueva y los amigos se empezaron a adentrar en ella.
- Tiene que haber una salida - dijo Arturo. Caminaron y caminaron y siguieron caminando. Por fin empezaron a divisar una luz.
- Una salida!!! - gritó Giribaldo.
Caminaron un poco más y en el otro extremo se encontraron con una entrada a un mundo nuevo.
- Dónde estamos? -dijo Arturo asombrado.
Giribaldo movía la cabeza de un lado a otro. No tenía palabras para describir ese lugar.
Los amigos habían entrado a la jungla!!!
Veían espesa vegetación verde, y flores, y se escuchaba todo tipo de ruidos, que delataban un mundo vivo muy distinto al que conocían. Se miraron y no podían creer dónde estaban. Decidieron quedarse en ese maravilloso lugar y vivir juntos para siempre.
Work type Narrative, Essay
Tags microrrelato
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1806037289383
Entry date Jun 3, 2018, 12:09 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Fito. Date Jun 3, 2018.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1806037289383-el-oasis