Memoria de un niño de posguerra narra, de manera divertida y a ratos muy mordaz, la infancia del autor en un pueblo castellano, Aranda de Duero, y todas sus peripecias infantiles que resultan tiernas pero que siempre esconden el regusto amargo de esa España negra en la que se desarrollan. Después, ya en la adolescencia y a su llegada a Madrid vemos al protagonista descubrir el mundo nuevo de la ciudad, de la universidad, de los primeros amores y militancias políticas. Es este un libro que continua otro que quedó inconcluso, el Medio siglo de jaleo, que escribiera (y dictara) su padre, Angel Pellicer, poco antes de morir. Para el lector interesado, ambos libros completan el panorama de aquella triste España de posguerra que quedó atrás pero que explica perfectamente quienes somos hoy. Porque la memoria histórica habla del futuro siempre.
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