About the work
Hay noches en que tu nombre llega antes que el sueño y se derrama por mi piel como una brasa tibia, encendiendo esos rincones donde creí que ya no quedaba luz. Entonces comprendo que el deseo también sabe caminar descalzo: entra sin ruido, se sienta a la orilla de mi cuello y respira despacio, como si probara el sabor secreto de mi espera.
Cuando estás cerca, el mundo parece aprender otro idioma. No necesito promesas; me basta el roce leve de tus dedos viajando por mi brazo, como si fueran escribiendo un poema que solo nuestra piel sabe leer.
Me acerco sin prisa, pero con toda la sed. Dejo que mi mirada sea el primer abrazo y tu aliento la primera caricia. Entre nosotros no hacen falta incendios declarados: basta ese roce apenas de tus labios sobre los míos para que la noche se incline y el aire cambie de color. En ese gesto mínimo descubro que el amor también puede ser un secreto compartido, un estremecer pequeño que lo dice todo.
Quisiera quedarme para siempre en ese territorio diminuto donde tu mano sostiene la mía, donde tu pecho es frontera y refugio, donde mi risa se enreda en tu cuello como una enredadera caprichosa. Allí, donde tu corazón late tan cerca que puedo marcarle el ritmo con mis propios suspiros, la vida deja de ser idea y se vuelve cuerpo: el tuyo, el mío, la respiración compartida de ambos.
Susurros de amor y fuego: eso somos cuando la puerta se cierra y el mundo queda afuera. Tu boca en mi oído, mi mano en tu cintura, tus dedos descubriendo caminos que no existen en los mapas. Solo este pacto silencioso donde tu piel y la mía se reconocen, se eligen, se encienden… y luego, muy despacio, se apagan, como dos velas que han decidido arder juntas, si es preciso, la vida entera.
En tu nombre la noche se arrodilla
y aprende de tu piel lenta marea;
mi sed, cuando tu aliento la rodea,
se vuelve luz que irradia en la mejilla.
Tu voz roza mi sombra mientras brilla
la almena de pasión que merodea
se alista junto al tiempo, titubea
dejando muda y clara la otra orilla.
Entonces ya no soy sino el camino
del álveo que descubre mi latido
y arde la piel su fuego sibilino.
Nos nombra el mismo vértigo encendido;
tu pecho vuelve templo mi destino
y el beso vive el eco compartido.
Anhelo enternecido
ardiendo en el placer, délfica hoguera:
¡Ansiando así vivir la vida entera!
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul 💦
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Title Susurros de amor y fuego
Hay noches en que tu nombre llega antes que el sueño y se derrama por mi piel como una brasa tibia, encendiendo esos rincones donde creí que ya no quedaba luz. Entonces comprendo que el deseo también sabe caminar descalzo: entra sin ruido, se sienta a la orilla de mi cuello y respira despacio, como si probara el sabor secreto de mi espera.
Cuando estás cerca, el mundo parece aprender otro idioma. No necesito promesas; me basta el roce leve de tus dedos viajando por mi brazo, como si fueran escribiendo un poema que solo nuestra piel sabe leer.
Me acerco sin prisa, pero con toda la sed. Dejo que mi mirada sea el primer abrazo y tu aliento la primera caricia. Entre nosotros no hacen falta incendios declarados: basta ese roce apenas de tus labios sobre los míos para que la noche se incline y el aire cambie de color. En ese gesto mínimo descubro que el amor también puede ser un secreto compartido, un estremecer pequeño que lo dice todo.
Quisiera quedarme para siempre en ese territorio diminuto donde tu mano sostiene la mía, donde tu pecho es frontera y refugio, donde mi risa se enreda en tu cuello como una enredadera caprichosa. Allí, donde tu corazón late tan cerca que puedo marcarle el ritmo con mis propios suspiros, la vida deja de ser idea y se vuelve cuerpo: el tuyo, el mío, la respiración compartida de ambos.
Susurros de amor y fuego: eso somos cuando la puerta se cierra y el mundo queda afuera. Tu boca en mi oído, mi mano en tu cintura, tus dedos descubriendo caminos que no existen en los mapas. Solo este pacto silencioso donde tu piel y la mía se reconocen, se eligen, se encienden… y luego, muy despacio, se apagan, como dos velas que han decidido arder juntas, si es preciso, la vida entera.
En tu nombre la noche se arrodilla
y aprende de tu piel lenta marea;
mi sed, cuando tu aliento la rodea,
se vuelve luz que irradia en la mejilla.
Tu voz roza mi sombra mientras brilla
la almena de pasión que merodea
se alista junto al tiempo, titubea
dejando muda y clara la otra orilla.
Entonces ya no soy sino el camino
del álveo que descubre mi latido
y arde la piel su fuego sibilino.
Nos nombra el mismo vértigo encendido;
tu pecho vuelve templo mi destino
y el beso vive el eco compartido.
Anhelo enternecido
ardiendo en el placer, délfica hoguera:
¡Ansiando así vivir la vida entera!
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul 💦
Work type Literary: Other
Tags prosa poética, poesía
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2603144927264
Entry date Mar 14, 2026, 5:22 AM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Gota de Rocío Azul. Date Mar 14, 2026.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2603144927264-susurros-de-amor-y-fuego