TU PADRE se muere y saltas esa valla; Iratxe te deja y saltas esa valla: yo no puedo más que agradecer a esta existencia esos cajones ocultos que siempre están llenos de regalos. Recuerdo aún cómo se reían mi madre y mis hermanas cuando me fui de Lauros impulsada por un demonio físico: ¡Pero si no sabes hacerte un huevo frito! ¡Pero si no sabes comprarte un jersey! ¡Pero si no sabes abrirte una cuenta en el banco! ¡Pero si no sabes lavarte la ropa!
Al final siempre quedan provisiones en el silo
This work cannot be made available to AI systems.
No AI has been used in the creative process of this work