About the work
El terror hacia el sexo femenino es tan arcaico como el temor a la oscuridad. La tendencia a creer que cualquier reunión o colectivo de mujeres es peligroso, ha estado arraigada en el inconsciente cultural desde épocas inmemoriales. Respecto a dichos resquemores, encontramos en la colección de relatos breves Historias de brujas (2024), de Noemí Alejandra Naranjo Gaspar, una invitación para explorar la multiplicidad de caras y representaciones que componen una figura tan críptica como la de la bruja: diosas, curanderas, hechiceras, seductoras, monstruosas, grotescas e incluso infanticidas. La ambigüedad del espectro que abarca el fenómeno de la bruja como sinónimo de feminidad siniestra, incluye un amplio registro que va desde las imágenes más atrayentes hasta las más abyectas.
Las sombras que habitan en la profundidad de los bosques pueden percibirse inquietantes, pero también debemos considerar que la penumbra es propicia para transformaciones que eluden la comprensión racional. Por ejemplo, el origen de la palabra «aquelarre», así como todo lo que rodea a las brujas es incierto y se mueve en terrenos cenagosos entre la fantasía y los hechos históricos.
Algunas teorías apuntan a que el vocablo proviene del euskera 'aker' y 'larre', cuya traducción es: 'macho cabrío' y 'prado', respectivamente, lo cual resultaría en la siguiente frase: «Prado del macho cabrío». Sin embargo, la historiadora Silvia Federici señala en su libro Caza de brujas y mujeres (2018): «Cualquier reunión potencialmente transgresora –encuentros campesinos, campamentos rebeldes, festivales y bailes– era descrita por las autoridades como un posible akelarre» (p. 237). Lo que nos lleva a considerar que todo lo alusivo a las brujas involucra ese universo oscuro y animal, que legitima la relación de las mujeres con la naturaleza; más allá de las luces urbanas y de todo aquello que escapa al orden social.
El claroscuro de saberes secretos que danzan con los ciclos lunares, las plantas y los hongos, es palpable en las ficciones de Noemí Alejandra. Con cierta ambivalencia que oscila entre la crudeza de los cuentos de hadas clásicos y la cadencia de los relatos que escuchábamos antes de dormir, mismos que desde nuestros recuerdos tempranos nos incitan a perdernos en la espesura de parajes encantados, siguiendo el rastro de migajas del folclore y las leyendas. El peculiar aquelarre de Historias de brujas incluye personajes como la Bruja del Circo, que con mayor habilidad que el flautista de Hamelin, acarrea a los niños para que se unan a un mundo en el que cohabitan la mujer barbuda y otras rarezas, como las Brujas Princesa, que han canjeado la libertad de usar sombreros puntiagudos por la de portar una corona brillante sobre su lustrosa cabellera. En este microcosmos brujeril, también se encuentran las Brujas Hada y las Brujas Linterna; estas últimas no siempre serán las mejores aliadas de quienes se extravíen en la espesura de los bosques, pues suelen reclamar ofrendas para la floresta.
¿Realmente qué hacen las brujas en sus aquelarres y por qué se les acusa de tantas atrocidades? ¿Acaso es porque bailan desnudas alrededor de las fogatas, o porque realizan rituales y herejías? Al parecer, la verdadera amenaza de las brujas es su eterno desafío contra la insistencia de encasillar a las mujeres en roles fijos, habitualmente asociados con la procreación y el cuidado de otros, negando y condenando su necesidad de experimentar distintos placeres o quehaceres creativos. En ese sentido, Historias de brujas arroja posibilidades plagadas de fantasía y un valiente sentido del humor que trasluce el ingenio de su autora, con personajes entrañables como la Bruja de Ciencia Ficción o las Brujas Araña, capaces de realizar hechizos y artilugios, para hacer frente a violencias y horrores como el de la Inquisición.
Las brujas de Noemí Alejandra tejen sueños y recuerdos, para preservar la memoria de sus hermanas y evitar que perezcan diluidas en las arenas de un injusto olvido. Ellas que, como nubes o pájaros, surcan el cielo con sus alas de muerte, navegando entre vidas, eternamente entrelazadas con sus familiares encarnados en gatos, cuervos y lechuzas. Mujeres como la Bruja Gótica, que hacen de su vestimenta más que un disfraz de temporada, remoloneando en la nostalgia del otoño y alimentando con sus secretos a los fantasmas de los cementerios.
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Clara Alejandra Vázquez Gil
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Title Historias de Brujas
El terror hacia el sexo femenino es tan arcaico como el temor a la oscuridad. La tendencia a creer que cualquier reunión o colectivo de mujeres es peligroso, ha estado arraigada en el inconsciente cultural desde épocas inmemoriales. Respecto a dichos resquemores, encontramos en la colección de relatos breves Historias de brujas (2024), de Noemí Alejandra Naranjo Gaspar, una invitación para explorar la multiplicidad de caras y representaciones que componen una figura tan críptica como la de la bruja: diosas, curanderas, hechiceras, seductoras, monstruosas, grotescas e incluso infanticidas. La ambigüedad del espectro que abarca el fenómeno de la bruja como sinónimo de feminidad siniestra, incluye un amplio registro que va desde las imágenes más atrayentes hasta las más abyectas.
Las sombras que habitan en la profundidad de los bosques pueden percibirse inquietantes, pero también debemos considerar que la penumbra es propicia para transformaciones que eluden la comprensión racional. Por ejemplo, el origen de la palabra «aquelarre», así como todo lo que rodea a las brujas es incierto y se mueve en terrenos cenagosos entre la fantasía y los hechos históricos.
Algunas teorías apuntan a que el vocablo proviene del euskera 'aker' y 'larre', cuya traducción es: 'macho cabrío' y 'prado', respectivamente, lo cual resultaría en la siguiente frase: «Prado del macho cabrío». Sin embargo, la historiadora Silvia Federici señala en su libro Caza de brujas y mujeres (2018): «Cualquier reunión potencialmente transgresora –encuentros campesinos, campamentos rebeldes, festivales y bailes– era descrita por las autoridades como un posible akelarre» (p. 237). Lo que nos lleva a considerar que todo lo alusivo a las brujas involucra ese universo oscuro y animal, que legitima la relación de las mujeres con la naturaleza; más allá de las luces urbanas y de todo aquello que escapa al orden social.
El claroscuro de saberes secretos que danzan con los ciclos lunares, las plantas y los hongos, es palpable en las ficciones de Noemí Alejandra. Con cierta ambivalencia que oscila entre la crudeza de los cuentos de hadas clásicos y la cadencia de los relatos que escuchábamos antes de dormir, mismos que desde nuestros recuerdos tempranos nos incitan a perdernos en la espesura de parajes encantados, siguiendo el rastro de migajas del folclore y las leyendas. El peculiar aquelarre de Historias de brujas incluye personajes como la Bruja del Circo, que con mayor habilidad que el flautista de Hamelin, acarrea a los niños para que se unan a un mundo en el que cohabitan la mujer barbuda y otras rarezas, como las Brujas Princesa, que han canjeado la libertad de usar sombreros puntiagudos por la de portar una corona brillante sobre su lustrosa cabellera. En este microcosmos brujeril, también se encuentran las Brujas Hada y las Brujas Linterna; estas últimas no siempre serán las mejores aliadas de quienes se extravíen en la espesura de los bosques, pues suelen reclamar ofrendas para la floresta.
¿Realmente qué hacen las brujas en sus aquelarres y por qué se les acusa de tantas atrocidades? ¿Acaso es porque bailan desnudas alrededor de las fogatas, o porque realizan rituales y herejías? Al parecer, la verdadera amenaza de las brujas es su eterno desafío contra la insistencia de encasillar a las mujeres en roles fijos, habitualmente asociados con la procreación y el cuidado de otros, negando y condenando su necesidad de experimentar distintos placeres o quehaceres creativos. En ese sentido, Historias de brujas arroja posibilidades plagadas de fantasía y un valiente sentido del humor que trasluce el ingenio de su autora, con personajes entrañables como la Bruja de Ciencia Ficción o las Brujas Araña, capaces de realizar hechizos y artilugios, para hacer frente a violencias y horrores como el de la Inquisición.
Las brujas de Noemí Alejandra tejen sueños y recuerdos, para preservar la memoria de sus hermanas y evitar que perezcan diluidas en las arenas de un injusto olvido. Ellas que, como nubes o pájaros, surcan el cielo con sus alas de muerte, navegando entre vidas, eternamente entrelazadas con sus familiares encarnados en gatos, cuervos y lechuzas. Mujeres como la Bruja Gótica, que hacen de su vestimenta más que un disfraz de temporada, remoloneando en la nostalgia del otoño y alimentando con sus secretos a los fantasmas de los cementerios.
Work type Literary: Other
Tags leyendas, horror fantástico, cuento corto, cuento, fantasía, brujas, poesía, cacería de brujas
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2509213129198
Entry date Sep 21, 2025, 11:27 PM UTC
License All rights reserved
Copyright info provided by Clara Alejandra Vázquez Gil,
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Copyright registered declarations
Author 100.00 %. Holder Noemí Alejandra Naranjo Gaspar. Date Sep 21, 2025.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2509213129198-historias-de-brujas