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Capítulo 6 – El Legado de los Espíritus
Autora: Marta Digat
(Cuando el más allá exige justicia)
6. La Niña del Espejo – Una visión de su infancia conecta con una de sus vidas antiguas en Asia
Giselle sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—¿Qué dijiste, Aurora? —preguntó en voz apenas audible—. ¿Hera se quitó la vida?
Aurora asintió con los ojos nublados de tristeza.
—Sí… no pudo con tanto dolor. Amaba profundamente a Arnel. Cuando él murió… su mundo se derrumbó. Antes de marcharse, me dejó esto —dijo, abriendo el álbum de fotografías y sacando un sobre envejecido—. Me pidió que te lo entregara solo cuando estuvieras lista… o cuando la verdad comenzara a salir a la luz por sí sola.
Aurora colocó en las manos de Giselle una carta sellada, junto a una pequeña libreta de tapas negras.
Giselle la reconoció de inmediato.
—¡Esta es la libreta que Hera me entregó en la morgue! —exclamó, llevándose las manos al pecho—. ¡Pero... si ella estaba muerta…!
Una oleada de frío la envolvió, como si de pronto todas las piezas del rompecabezas se alinearan.
—Entonces… fue su espíritu el que me visitó —susurró—. Hera… está muerta.
Aurora la observaba en silencio, dejando que digiriera lo inverosímil de aquella revelación.
—Hija… lo que viviste no fue una ilusión. Hera regresó porque algo quedó inconcluso. Ella lo sabía. Y te eligió a ti para que terminaras lo que ella no pudo.
Giselle temblaba, pero no de miedo. Era una mezcla de vértigo, incredulidad… y responsabilidad.
Abrió la libreta con manos temblorosas. En su interior, escritas con una caligrafía firme y clara, había fechas, nombres de hombres adinerados, lugares, detalles de herencias, testigos que desaparecieron... y en cada página, una señal inequívoca que apuntaba hacia una sola persona:
Annette Brigitte Bourbon.
Su supuesta abuela.
La mujer que ahora se alzaba como el epicentro de una red de misterios, muertes y engaños.
—¡Todo está aquí! —exclamó Giselle—. Hera lo sabía todo… y lo documentó.
Aurora abrió lentamente la carta, tragando saliva con dificultad.
—Nunca la leí. No tuve el valor. Pero… creo que es hora.
La desplegó, y comenzó a leer en voz alta:
“Querida Aurora,
Si estás leyendo esto, es porque ya no estoy. No me llores. Cumplí mi misión… pero la verdad no puede morir conmigo.
La mujer a la que llamaban Annette no solo destruyó la vida de Arnel, también me robó la mía. Sé que tú verás la pureza en los ojos de Giselle. Es como su abuelo. Noble. Justa. Ella es la única que podrá sacar a la luz lo que tanto tiempo fue enterrado.
Cuídala. Protégela. Porque cuando comience a destapar la verdad, no estará a salvo.
Con amor eterno,
Hera”
Aurora rompió en llanto, por fin. Giselle la abrazó en silencio, con la libreta apretada contra su pecho.
—Ella nunca se fue —dijo, entre lágrimas—. Solo estaba esperando el momento justo para hablar.
Y ese momento… ya había comenzado.
Entonces Giselle lanzo una pregunta estremeciendo los recuerdos de Aurora
¿Aurora cuéntame del tío que fue de su vida, donde puedo hablar con él? ¿Porque nadie hablo nunca de él, porque no existen fotografías familiares ni nada que muestre que existió? Esa es una historia larga de contar respondió Aurora, solo puedo decirte que tu tío a formado un papel muy importante en tu vida y crianza y en tu vida
Pero no me corresponde revelarte esta historia, debes de hablar con tu padre, él puede responder tus preguntas
y que fue de su novia la aristócrata vuelve a preguntar Giselle ansiosa por saber más secretos familiares?
Discúlpame Giselle no puedo decirte nada más, no ahora, necesito tiempo para develar el pasado exclamo Aurora, he vivido muchos años cargando estos secretos y no sé cómo romper el silencio, años enteros viviendo a atormentada, cargando una gran caja de pandora que esta al punto de estallar
Me asustas Aurora Dijo Giselle mostrando asombro, es tan grave lo que atormenta tu alma que no puedes contarlo, ¿porque callar por tantos años que escondes?
Debes de liberar tu alma, rompe con ese lastre que cargas y atormenta tu vida, he notado que sufres Aurora
¿Tengo muchas dudas, ese amor platónico con un escritor, porque no me cuentas? ¿Acaso ese hombre que amaste en secreto fue mi abuelo? Responde Aurora confía en Mí, ¿que impide que me cuentes la verdad de tu historia y de ese amor secreto piensas llevártelo a la tumba? Tienes que liberarte y cuando llegue el final de tus días partir con todos tus problemas resueltos para que puedas descansar en paz, y tu alma no ande vagando sin descanso como le pasa a Hera, Hera tiene que descansar en paz, ayúdala
Ayúdame ágamos justicia, por Hera, por El abuelo, cuéntame por favor
Aurora respiro profundo y con voz firme y resuelta exclamo solo diré algo más por hoy
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Title Capítulo 6 – El Legado de los Espíritus y la niña del espejo sin corregir ampliación Autora: Marta Digat (Cuando el más allá exige justicia)
Capítulo 6 – El Legado de los Espíritus
Autora: Marta Digat
(Cuando el más allá exige justicia)
6. La Niña del Espejo – Una visión de su infancia conecta con una de sus vidas antiguas en Asia
Giselle sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—¿Qué dijiste, Aurora? —preguntó en voz apenas audible—. ¿Hera se quitó la vida?
Aurora asintió con los ojos nublados de tristeza.
—Sí… no pudo con tanto dolor. Amaba profundamente a Arnel. Cuando él murió… su mundo se derrumbó. Antes de marcharse, me dejó esto —dijo, abriendo el álbum de fotografías y sacando un sobre envejecido—. Me pidió que te lo entregara solo cuando estuvieras lista… o cuando la verdad comenzara a salir a la luz por sí sola.
Aurora colocó en las manos de Giselle una carta sellada, junto a una pequeña libreta de tapas negras.
Giselle la reconoció de inmediato.
—¡Esta es la libreta que Hera me entregó en la morgue! —exclamó, llevándose las manos al pecho—. ¡Pero... si ella estaba muerta…!
Una oleada de frío la envolvió, como si de pronto todas las piezas del rompecabezas se alinearan.
—Entonces… fue su espíritu el que me visitó —susurró—. Hera… está muerta.
Aurora la observaba en silencio, dejando que digiriera lo inverosímil de aquella revelación.
—Hija… lo que viviste no fue una ilusión. Hera regresó porque algo quedó inconcluso. Ella lo sabía. Y te eligió a ti para que terminaras lo que ella no pudo.
Giselle temblaba, pero no de miedo. Era una mezcla de vértigo, incredulidad… y responsabilidad.
Abrió la libreta con manos temblorosas. En su interior, escritas con una caligrafía firme y clara, había fechas, nombres de hombres adinerados, lugares, detalles de herencias, testigos que desaparecieron... y en cada página, una señal inequívoca que apuntaba hacia una sola persona:
Annette Brigitte Bourbon.
Su supuesta abuela.
La mujer que ahora se alzaba como el epicentro de una red de misterios, muertes y engaños.
—¡Todo está aquí! —exclamó Giselle—. Hera lo sabía todo… y lo documentó.
Aurora abrió lentamente la carta, tragando saliva con dificultad.
—Nunca la leí. No tuve el valor. Pero… creo que es hora.
La desplegó, y comenzó a leer en voz alta:
“Querida Aurora,
Si estás leyendo esto, es porque ya no estoy. No me llores. Cumplí mi misión… pero la verdad no puede morir conmigo.
La mujer a la que llamaban Annette no solo destruyó la vida de Arnel, también me robó la mía. Sé que tú verás la pureza en los ojos de Giselle. Es como su abuelo. Noble. Justa. Ella es la única que podrá sacar a la luz lo que tanto tiempo fue enterrado.
Cuídala. Protégela. Porque cuando comience a destapar la verdad, no estará a salvo.
Con amor eterno,
Hera”
Aurora rompió en llanto, por fin. Giselle la abrazó en silencio, con la libreta apretada contra su pecho.
—Ella nunca se fue —dijo, entre lágrimas—. Solo estaba esperando el momento justo para hablar.
Y ese momento… ya había comenzado.
Entonces Giselle lanzo una pregunta estremeciendo los recuerdos de Aurora
¿Aurora cuéntame del tío que fue de su vida, donde puedo hablar con él? ¿Porque nadie hablo nunca de él, porque no existen fotografías familiares ni nada que muestre que existió? Esa es una historia larga de contar respondió Aurora, solo puedo decirte que tu tío a formado un papel muy importante en tu vida y crianza y en tu vida
Pero no me corresponde revelarte esta historia, debes de hablar con tu padre, él puede responder tus preguntas
y que fue de su novia la aristócrata vuelve a preguntar Giselle ansiosa por saber más secretos familiares?
Discúlpame Giselle no puedo decirte nada más, no ahora, necesito tiempo para develar el pasado exclamo Aurora, he vivido muchos años cargando estos secretos y no sé cómo romper el silencio, años enteros viviendo a atormentada, cargando una gran caja de pandora que esta al punto de estallar
Me asustas Aurora Dijo Giselle mostrando asombro, es tan grave lo que atormenta tu alma que no puedes contarlo, ¿porque callar por tantos años que escondes?
Debes de liberar tu alma, rompe con ese lastre que cargas y atormenta tu vida, he notado que sufres Aurora
¿Tengo muchas dudas, ese amor platónico con un escritor, porque no me cuentas? ¿Acaso ese hombre que amaste en secreto fue mi abuelo? Responde Aurora confía en Mí, ¿que impide que me cuentes la verdad de tu historia y de ese amor secreto piensas llevártelo a la tumba? Tienes que liberarte y cuando llegue el final de tus días partir con todos tus problemas resueltos para que puedas descansar en paz, y tu alma no ande vagando sin descanso como le pasa a Hera, Hera tiene que descansar en paz, ayúdala
Ayúdame ágamos justicia, por Hera, por El abuelo, cuéntame por favor
Aurora respiro profundo y con voz firme y resuelta exclamo solo diré algo más por hoy
Work type Article
Tags poemas de amor, poemas romanticos, temas ineditos de marta digat
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2508042686599
Entry date Aug 4, 2025, 7:38 AM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author 100.00 %. Holder marta vazquez digat. Date Aug 4, 2025.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2508042686599-capitulo-6-el-legado-de-los-espiritus-y-la-nina-del-espejo-sin-corregir-ampliacion-autora-marta-digat-cuando-el-mas-alla-exige-justicia-