Capítulo 5 – y 6 Voces del Silencio El Collar de Jade – Encuentra un objeto antiguo en una autopsia que despierta recuerdos Autora: Marta Digat (Ecos de una verdad sepultada)
08/03/2025
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Continuación – Capítulo 5: Voces del Silencio
Giselle sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Qué dijiste, Aurora? —preguntó en voz apenas audible—. ¿Hera se quitó la vida?

Aurora asintió con los ojos nublados de tristeza.

—Sí… no pudo con tanto dolor. Amaba profundamente a Arnel. Cuando él murió… su mundo se derrumbó. Antes de marcharse, me dejó esto —dijo, abriendo el álbum de fotografías y sacando un sobre envejecido—. Me pidió que te lo entregara solo cuando estuvieras lista… o cuando la verdad comenzara a salir a la luz por sí sola.

Aurora colocó en las manos de Giselle una carta sellada, junto a una pequeña libreta de tapas negras.

Giselle la reconoció de inmediato.

—¡Esta es la libreta que Hera me entregó en la morgue! —exclamó, llevándose las manos al pecho—. ¡Pero... si ella estaba muerta…!

Una oleada de frío la envolvió, como si de pronto todas las piezas del rompecabezas se alinearan.

—Entonces… fue su espíritu el que me visitó —susurró—. Hera… está muerta.

Aurora la observaba en silencio, dejando que digiriera lo inverosímil de aquella revelación.

—Hija… lo que viviste no fue una ilusión. Hera regresó porque algo quedó inconcluso. Ella lo sabía. Y te eligió a ti para que terminaras lo que ella no pudo.

Giselle temblaba, pero no de miedo. Era una mezcla de vértigo, incredulidad… y responsabilidad.

Abrió la libreta con manos temblorosas. En su interior, escritas con una caligrafía firme y clara, había fechas, nombres de hombres adinerados, lugares, detalles de herencias, testigos que desaparecieron... y en cada página, una señal inequívoca que apuntaba hacia una sola persona:

Annette Brigitte Bourbon.
Su supuesta abuela.
La mujer que ahora se alzaba como el epicentro de una red de misterios, muertes y engaños.

—¡Todo está aquí! —exclamó Giselle—. Hera lo sabía todo… y lo documentó.

Aurora abrió lentamente la carta, tragando saliva con dificultad.

—Nunca la leí. No tuve el valor. Pero… creo que es hora.

La desplegó, y comenzó a leer en voz alta:

“Querida Aurora,

Si estás leyendo esto, es porque ya no estoy. No me llores. Cumplí mi misión… pero la verdad no puede morir conmigo.

La mujer a la que llamaban Annette no solo destruyó la vida de Arnel, también me robó la mía. Sé que tú verás la pureza en los ojos de Giselle. Es como su abuelo. Noble. Justa. Ella es la única que podrá sacar a la luz lo que tanto tiempo fue enterrado.

Cuídala. Protégela. Porque cuando comience a destapar la verdad, no estará a salvo.

Con amor eterno,
Hera”

Aurora rompió en llanto, por fin. Giselle la abrazó en silencio, con la libreta apretada contra su pecho.

—Ella nunca se fue —dijo, entre lágrimas—. Solo estaba esperando el momento justo para hablar.

Y ese momento… ya había comenzado.

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Title Capítulo 5 – y 6 Voces del Silencio El Collar de Jade – Encuentra un objeto antiguo en una autopsia que despierta recuerdos Autora: Marta Digat (Ecos de una verdad sepultada)
Continuación – Capítulo 5: Voces del Silencio
Giselle sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Qué dijiste, Aurora? —preguntó en voz apenas audible—. ¿Hera se quitó la vida?

Aurora asintió con los ojos nublados de tristeza.

—Sí… no pudo con tanto dolor. Amaba profundamente a Arnel. Cuando él murió… su mundo se derrumbó. Antes de marcharse, me dejó esto —dijo, abriendo el álbum de fotografías y sacando un sobre envejecido—. Me pidió que te lo entregara solo cuando estuvieras lista… o cuando la verdad comenzara a salir a la luz por sí sola.

Aurora colocó en las manos de Giselle una carta sellada, junto a una pequeña libreta de tapas negras.

Giselle la reconoció de inmediato.

—¡Esta es la libreta que Hera me entregó en la morgue! —exclamó, llevándose las manos al pecho—. ¡Pero... si ella estaba muerta…!

Una oleada de frío la envolvió, como si de pronto todas las piezas del rompecabezas se alinearan.

—Entonces… fue su espíritu el que me visitó —susurró—. Hera… está muerta.

Aurora la observaba en silencio, dejando que digiriera lo inverosímil de aquella revelación.

—Hija… lo que viviste no fue una ilusión. Hera regresó porque algo quedó inconcluso. Ella lo sabía. Y te eligió a ti para que terminaras lo que ella no pudo.

Giselle temblaba, pero no de miedo. Era una mezcla de vértigo, incredulidad… y responsabilidad.

Abrió la libreta con manos temblorosas. En su interior, escritas con una caligrafía firme y clara, había fechas, nombres de hombres adinerados, lugares, detalles de herencias, testigos que desaparecieron... y en cada página, una señal inequívoca que apuntaba hacia una sola persona:

Annette Brigitte Bourbon.
Su supuesta abuela.
La mujer que ahora se alzaba como el epicentro de una red de misterios, muertes y engaños.

—¡Todo está aquí! —exclamó Giselle—. Hera lo sabía todo… y lo documentó.

Aurora abrió lentamente la carta, tragando saliva con dificultad.

—Nunca la leí. No tuve el valor. Pero… creo que es hora.

La desplegó, y comenzó a leer en voz alta:

“Querida Aurora,

Si estás leyendo esto, es porque ya no estoy. No me llores. Cumplí mi misión… pero la verdad no puede morir conmigo.

La mujer a la que llamaban Annette no solo destruyó la vida de Arnel, también me robó la mía. Sé que tú verás la pureza en los ojos de Giselle. Es como su abuelo. Noble. Justa. Ella es la única que podrá sacar a la luz lo que tanto tiempo fue enterrado.

Cuídala. Protégela. Porque cuando comience a destapar la verdad, no estará a salvo.

Con amor eterno,
Hera”

Aurora rompió en llanto, por fin. Giselle la abrazó en silencio, con la libreta apretada contra su pecho.

—Ella nunca se fue —dijo, entre lágrimas—. Solo estaba esperando el momento justo para hablar.

Y ese momento… ya había comenzado.
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Tags poemas de amor, poemas romanticos, temas ineditos de marta digat

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Entry date Aug 3, 2025, 1:55 AM UTC
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Author 100.00 %. Holder marta vazquez digat. Date Aug 3, 2025.


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