La mujer que desperdiciaba las tardes haciendo solitarios con la única compañía de la tele de fondo encargó el elixir que ofrecía un hombre trajeado con voz de barítono. Favorecía el crecimiento personal y otorgaba un nuevo propósito a la existencia. Al fin iba a encontrar el ikigai del que tanto se hablaba en las …
Sigue leyendo Una pizca de amor