Para volver a levantarme primero tuve que caer. Desaparecer para volver a encontrarme, y tomar consciencia de las partes de mi que había olvidado para reencontrarme.
Un día abres los ojos y descubres la belleza de las cicatrices.
Así comenzó este viaje interior, Kintsugi soy yo, un viaje para encontrarme, para recuperar mi luz.
Esta ha sido toda una travesía, en un espacio quizás demasiado breve. Pero sobre todo ha sido una etapa de personas, ese es mi resumen. Mis personas, que me han acompañado en esta montaña rusa.
Cierro esta etapa agradecida y con la esperanza de poder devolver todo lo que me han dado sin pedirlo.
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