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Paciencia
01/23/2023
Ana Amparo Acosta Rodriguez
“Mi pareja tiene más paciencia que yo y eso me genera culpa”, me decía una paciente.
Al analizar su vida y su rutina lo que para mí era evidente para ella no lo era tanto pues el velo de la culpa materna todo lo empaña. De todas las horas del día ella pasaba con su hija la gran mayoría. Su pareja, por el contrario, llegaba del trabajo a las seis, se iba a entrenar al gimnasio y volvía a casa para cenar e ir a dormir. Y claro, tenia mucho mas paciencia para gestionar a la criatura pues no solo había tenido su momento de descanso, de socializar y de recreación sino que no había tenido que gestionar la pataleta del mediodía por no querer comer, el llanto en el coche por el cansancio, el berrinche en el parque por querer quedarse desnuda en pleno invierno, el llanto cuando su amiguito le quitó su juguete y la empujo. Que fácil es ser paciente cuando se está ausente. Muchas madres necesitan un respaldo, alguien que las sostenga cuando el último hilo de paciencia se está por escapar, pero no lo tienen y en esos momentos toca gestionar a la criatura mientras se gestiona a una misma y no, no es nada fácil. Las madres tendríamos más paciencia si pudiéramos tener espacios propios de desarrollo, recreación y descanso.
Si estás sola, busca tribu, sal de tu zona de confort, insiste, seguramente encontrarás a otras mamás ovejas negras más temprano que tarde.
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